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Astorga Redacción
29/10/2017

La voz sinestésica de Violeta Medina en Astorga

 

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Violeta Medina presentó en la tarde del sábado en Astorga su último libro ’Cristales en el tiempo’. La relación de Violeta medina con Astorga, decía Mercedes Rojo, es ya larga. “Su primera visita se produce para presentar una antología de poetas bengalíes titulada ‘La pared de agua’. Esta es una de sus especialidades maravillosas, antologar en un mismo libro a poetas procedentes de culturas y lenguas dispares", así lo hizo con  la antología mixta de poetas mapuches y maoríes, o en la que combina poetas noruegos y chilenos.

 

Otra de sus facetas de la poeta chilena, conocida de los astorganos, seguía diciendo Mercedes, es la cinematográfica: “Tuvimos la suerte de ver en primicia, antes de concedérsele el premio 'Sundance' en Estados Unidos, el cortometraje ‘Violeta se fue a los cielos’. Esta es la faceta de Violeta Medina en la que ha destacado en los últimos tiempos, comentaba Mercedes, realizando ‘La Maleta de Marta’, un documental sobre los malos tratos, también ha realizado la película ‘Pelo malo’, un film duro y complejo sobre el mundo infantil y la falta de libertad”.

 

 

Violeta Medina ya presentó alguno de sus libros en Astorga como ‘Piel de vidrio’ y una ‘performance’ a partir de textos de Leopoldo María Panero. También fue pregonera en el sábado de piñata del año 2011, coincidiendo aquel año con la celebración del día de la mujer".

 

 

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Las presentaciones que hace Violeta Medina de sus textos son representaciones sinestésicas, que intentan transmitir la emoción por los diversos canales sensitivos y cognoscitivos. Entonces se puede ayudar de sonidos procedentes de cuencos tibetanos. Desde esas vibraciones que querrían serenar emergen ‘rastros kármicos’ vestidos de palabras, algunos de sus poemas más breves. Las palabras se encabalgan a las vibraciones y penetran unidas, a la comprensión y al sentimiento: “Tus ojos niña me siguen atando a la cama // la obsidiana es punta de lanza que clava / todo el cuerpo a su paso // Tus ojos niña brillan entre todas las piedras bajo esta sábana.”

 

 

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La penumbra es una aliada de las insinuaciones, de los siseos, de las provocaciones. Rueda el dinero a nuestros pies y es un sonido nuevo, tal vez evoque un bautizo vivido en la infancia, tal vez las monedas contra la losa: “Mutilar / Te mutilo. // Es lo mismo / siempre es lo mismo // muñecas descabezadas // para ver que hay dentro / en este encierro.”

 

 

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Eso es lo que se persigue, que lleguemos con los ojos cerrados a donde no llegaríamos con los ojos abiertos, a que la imagen polisensorial se prive de la preeminencia de lo visual. Ha prendido unos pebeteros y el aroma va ocupando paulatinamente el espacio. Lentamente el tiempo desaparece, los ojos cerrados, el fraseo de antes y de después “apuntando a un fin que es siempre presente”. La palabra conduce , el aroma conduce, la voz es lo único real, la voz esa voz mía que desde siempre me habla, me dice: “Tengo una sensación de mar en los ojos / agua que viene de lejos golpeando rocas / metiendo ese ruido sordo, una y otra vez, / incansable el azote // el olor a sal, el sabor a sal, / la arena que escupe y ese momento / en que miro encontrando lo que fui // un mar del norte con forma de herradura // un mar quieto en los ojos de la infancia / que no llega // los cierro, los abro, / las olas continúan fuera.”  

 

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