Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 17/11/2017
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Mercedes G. Rojo
8/11/2017

Yolanda Martínez: La contagiosa alegría de vivir

 

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Pienso en Yolanda y no tengo por más que pensar en risas, en canciones, en ilusión, en ganas de vivir. Su recorrido artístico es muy largo, a pesar de ser aún muy joven, y abarca muchas áreas. El teatro, la música, la animación infantil han sido sus territorios habituales por los que ha avanzado imparable de un lado a otro, siempre probando nuevas cosas, participando en proyectos diferentes que la han ido llevando y trayendo por el mundo artístico en un continuo crecimiento, tal como ella misma reconoce. Y reconoce haber hecho también “…artesanía ¡muuucha!  marionetas de trapo, marionetas de papel, marionetas de sombras, decorados… he ilustrado cuentos magníficos y he investigado”. Entre lo pendiente “las ganas de hacer circo, malabares… equilibrios… zancos…. hacer vestuario y saber maquillar….” 

                            

Y aunque ahora mismo dice encontrarse un poquito más apartada de esta realidad, más dedicada a la crianza de sus hijas, no ha perdido contacto con la cultura y el arte, pues su último trabajo en la Taberna Cultural ‘El Trechuro’, la mantiene en continua relación con las numerosas actividades culturales, de todo tipo, que allí se realizan. Un contacto con el mundo artístico que también mantiene actuando como Chincheta y como cantante en el grupo tradicional L’arcu la vieya  y también en Sinciertos. A partir de ahí, como ella misma dice “a repartir alegría por el mundo”.

 

De su relación con el arte nos dice “es que lo llevo dentro y puedo compartirlo con los demás.  Es demostrarme a mí misma que puedo transmitir y sentirme acompañada, es la valentía del sentir, ofrecerlo y recoger más emociones en los ojos y el alma de quien te mira, es el crecimiento y la superación, es un don dado a la luz…”     

 

Del mundo de la actuación quizá lo más característico de su trabajo sea el personaje de Chincheta, con el que lleva ya un largo recorrido de actuaciones, primero de la mano de Palomino y desde hace ya un largo tiempo, en solitario.  Le pedimos que nos hable de este personaje, que nos cuente quién es, a qué se dedica, y sus palabras no pueden por menos que despertarnos las ganas de conocerla de cerca, de participar en sus ilusiones, en sus travesuras, en sus historias. “Chincheta es un personaje que nació con Palomino, si no no existiría… Chincheta cuenta historias y derrocha alegría y ternura, canta canciones, baila y se enamora de los niños, son con quienes mejor se encuentra, es su público preferido, tanto es así que se vuelve niña y recibe el regalo de lo auténtico.”    

 

 

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Si Chincheta ha sido la protagonista fundamental de su faceta más teatral, más de animación, en el terreno musical no lo tenemos tan fácil, porque son muchos los grupos por los que Yolanda ha transitado como cantante, a veces como solista, otras no tanto, y numerosos los estilos en los que musicalmente se ha desenvuelto. En todos dice haberse sentido feliz y agradecida y reconoce a sus padres por ser los que le han dado todo lo que es musicalmente, quienes la han dejado ser y expresarse, considerándose especialmente deudora de su madre de  quien dice “canta hermosamente y con el corazón, así que ella es mi grupo más importante”. Públicamente comenzó a cantar con 15 años, animada por sus amigos que, a pesar de su vergüenza,  la empujaron una y otra vez a coger un micrófono en proyectos diferentes. Recuerda que así fue como se creo Ad limitum, su primer grupo de rock,  y más tarde las Corderitas de san Blas, un grupo de soul. Luego llegaría ya la etapa de Astorga, la primera de la mano de Eugenio con el que, junto a otras personas, conformaron un grupo celta  “¡impresionante! – nos dice -años y años compartiendo alegría, humildad, amistad y muchas fiestas de esas que ya nunca se olvidan. Dura hasta ahora”. Luego vendrían colaboraciones con Entre rejas, Línea Discontinua, Estaca bing bung bang, con Colino y Kuman, todas con grandes aportaciones tanto en lo  personal como en lo profesional… hasta que tras una parada musical apareció “…Narciso busca piso,  ganas y ganas, pasión ensayando, pasión tocando en directo, pasión al  llegar, al marchar, pasión hasta para parar,….¡gente guapa!”.  Y su, de momento, última parada musical, Sinciertos, su última estación de la que nos dice “me bajo en ella y piso nubes, canto con otro viajero y es más personal, guitarra y voz, temas que gozo y siento, casi todos temas en español, todos en mi idioma….    Pero lo mejor es que tocamos temas propios.  Álvaro hace unos y Yolanda otros y luego los acaban juntos, y suena una realidad…”

        

 

Entramos ahora en otros temas  como lo que le ha aportado Astorga a lo largo de su vida, aspecto en el que destaca sin dudarlo  la gente que ha encontrado en ella y a la que está muy agradecida. A nivel personal, pero también como público, un público que considera muy disfrutador y agradecido, que transmite  sus impresiones de muy diversas maneras, algunas más expresivas,  otras a través de una simple mirada.  Y eso es lo que la ha hecho sentirse realmente valorada como artista, más allá de la actitud que presenten las instituciones, que a veces son demasiado acomodadas en cuanto a su relación con los artistas. A esta polifacética artista le importa sobre todo el público, que al final es el que decide con respecto a la trayectoria de quienes muestran su arte. Más aún si estos son pasionales, que al final son los que acaban haciendo las cosas, aunque sea por su cuenta “¡aplaudo a esos artistas! y a quienes les apoyan, a veces por pasión también…”    Pero por parte de las instituciones astorganas falta bastante de ese apasionamiento. Nos dice  “Astorga podría ofrecer lugares estupendos que están vacíos y abandonados. Yo recuerdo lo chulo que era que te ofrecieran lugar de ensayo, sobre todo cuando eres muy joven y tienes la ilusión, el tiempo y las ganas a flor de piel.”

 

 

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Considera que para un posible artista es importante el caldo de cultivo en el que se eduque, lo que la sociedad le ofrezca en sus primeros años, pues ello será un buen campo de entrenamiento, y ve con pena como los talleres culturales (teatro, música,…)  que a veces se ofrecen en los colegios no lleguen a salir porque no se apuntan suficientes niños. Las más de las veces  porque los padres anteponen a la importancia del arte, otros temas aparentemente más prácticos como el inglés o la robótica, aunque por supuesto respete su importancia. Considera que, afortunadamente, “la pasión puede con todo y si el niño la tiene acaba por convencer…” y que no deberíamos olvidar que “el arte aporta libertad de expresión y emociones en los ojos de quien lo disfruta, que puede cambiar la vida. Llega hasta el corazón, lo sorprende, lo revuelve, hace plantearse preguntas sobre uno mismo, ayuda a abrir las alas, despierta valores, inquieta y hace pensar. El arte revoluciona conciencias y ayuda a aprender. Y, por supuesto, socialmente une.” Tal vez por ello, añado yo, haya gobiernos e instituciones que apuesten tan poco por él, no vaya a ser que eduquemos a personas demasiado críticas con lo que ocurre a su alrededor, con lo que se le ofrece día a día desde esas instituciones.

 

 

Y volvemos a Yolanda y a su trabajo artístico tratando de averiguar cuál de entre todos sus proyectos le ha aportado más. Generosa hasta extremos insospechados, no puede, no quiere decantarse por nada de lo que ha hecho hasta el momento, adjudicándole a cada uno un lugar importante en su vida  “Todos han sido momentos vitales en mi vida, para mí está unido a lo personal. Cada vez que hice algo, alguien me enseñó algo; cada vez que dudé alguien me animó;  cada vez que hice, tuve una inspiración…”. Así ha sido siempre y así sigue siendo. Buena fe de ello pueden darla los múltiples artistas que a menudo pasan por ‘El Trechuro’ donde ella derrocha alegría y colaboración a manos llenas, siempre dispuesta a probar nuevos registros, a acompañar una actuación, a jugar con el arte, a involucrase en nuevos proyectos. Y hablando de proyectos  le preguntamos por cuáles son los suyos para un futuro próximo. No titubea. Nos regala con uno de cada área, la musical y la escénica. Por un lado, grabar un disco con Sinciertos, por el otro, innovar a Chincheta para transmitir mensajes nuevos. Proyectos de futuro para experiencias que ya llevan un tiempo en su vida pero que seguro aún tienen mucho que aportarle y aportarnos.

 

 

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Y para cerrar este recorrido vital por Yolanda Martínez quiero hacerlo con una muestra más de la generosidad con la que se acerca al mundo, la opinión que los artistas, los que son ajenos a ella y en quienes se contempla, le merecen:  “para mí el mundo está lleno de artistas, también en segundo plano. Los que no se ven pero están en todo, los que proponen y dan ideas; los apuntadores; los que se quedan detrás del telón…, esos te dan seguridad y te acompañan.”

 

Esta es Yolanda Martínez. Simplemente (y nada menos) Yolanda, Yoli,… una artista en el amplio sentido de la palabra, una mujer a cuyo lado se te contagia la alegría de vivir. 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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