Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 12/12/2017
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Mercedes G. Rojo
23/11/2017

Begoña García: El mágico mundo de las marionetas

 

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Vamos a descubrir hoy a Begoña García García, marionetista, antigua profesión que nos trae a la mente hermosos ecos del pasado ligado a tradiciones de antiquísimas culturas. Y es que las marionetas que Begoña y Miguel realizan como Etcétera Marionetas, no son marionetas cualesquiera. Piezas únicas, de diferentes tamaños, transmiten a  través de sus ojos, de la expresión de sus rostros y sus manos, de sus cuidados ropajes, todo un mundo de sugerentes historias, como las que acontecen en los relatos de Las mil y una noches, o en las historias recogidas en las tradiciones chinas, japonesas o de cualquier otro exótico lugar.  Llevan ya la friolera de veinticinco años instalados en la vecina localidad de Murias de Rechivaldo y sin embargo su arte es bastante desconocido para la mayoría de las gentes de estas tierras. Con el artículo de hoy pretendemos acercarnos un poco más a su trabajo, centrándonos - como es pertinente en esta sección - en la figura de Begoña, la parte femenina de este tándem que camina de la mano en su experiencia creativa, aunque para ella hablar en singular sea muy complicado, pues que ya son muchos los años que, tanto sentimental como profesionalmente, está ligada a su compañero Miguel junto al que ha desarrollado más un proyecto de vida que un trabajo en sí mismo. 

 

Asentados actualmente en esta comarca maragata, llegaron a la localidad para instalarse en la casa del abuelo de Begoña, una casa maragata espectacular y con espacio para taller e ideal para crear personajes de fantasía, cuando tuvieron a su primer hijo y decidieron huir del bullicio de Altea para criarlo, considerando como entorno ideal el campo, con animales, árboles y espacio para correr y jugar. Reconoce que el cambio  del clima, el mar y la luz del mediterráneo al ambiente tan frío y oscuro en invierno de Murias, le costó mucho trabajo, pero al final lo que fue una opción de vida temporal acabó por convertirse en definitiva. Y aunque el paréntesis que cada año hacen para volver a aquellas tierras y reencontrarse con viejos amigos les viene muy bien, reconoce que cuando llega septiembre están deseando volver a reencontrarse con la tranquilidad de estas tierras. Es curioso observar como los vaivenes de la vida hacen que muchas veces nuestras circunstancias se desarrollen en una espiral en la que se van entrelazando con las de otras personas para volver a menudo a un mismo lugar, un punto de partida que fue el origen de todo.

 

 

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Begoña se define a sí misma “como una persona inquieta y muy activa, ahora me he tranquilizado un poco, ya no quiero hacer 40 cosas, sólo 20...¡¡Será la edad!! Aunque también me gusta mucho disfrutar de paseos por el campo, leer y hacer yoga. Esto me ayuda a recordar lo privilegiados que somos de vivir en un entorno natural y tranquilo”. Muy familiar, reconoce que su compañero Miguel y sus hijos son el mayor apoyo que tiene y destaca principalmente el de estos últimos, Atila y Enol, animándoles continuamente a seguir con lo que para ellos es, más que un trabajo, todo un modo de vida, a pesar de las malas rachas. Juntos han aprendido a descubrir “lo importante que es vivir haciendo lo que te gusta, lo que quieres hacer”,apunta.

 

Le pregunto por la presencia de las marionetas en su vida, por lo que implica trabajar con ellas y lo resume de modo emocionante: “Creo que es lo que siempre he querido hacer, algo hecho con las manos, que me deje expresarme y crear  un vínculo con las personas. Con las piezas se llevan también algo nuestro. La gente las compra y nos abrazan y se llevan la marioneta encantados, como un tesorín. Eso es lo que más me gusta de  mi trabajo, que logramos transmitir emociones.” ¡Y vaya que si las transmiten! Yo misma podría contar más de una anécdota al respecto, pero eso queda para otro momento.  Formada en la Escuela de Arte de Madrid, aunque especializada en la rama de metal, concretamente en Orfebrería, Joyería y Esmaltes, al acabar la carrera se traslada a Altea, donde Miguel ya llevaba un año instalado, trabajando en un taller de marionetas que comparte con artistas de otras disciplinas, en un momento en el que la localidad bullía de creación artística. Begoña se incorpora inmediatamente al taller, descubriendo en esta nueva tarea tal pasión que abandona su especialidad en aras de las marionetas. Al poco ambos se quedarán solos en el taller naciendo así Etcétera marionetas, con una compenetración total entre ambos: Miguel modela y pinta y Begoña hace los trajes, tiñe las fibras naturales para los pelos… Dice “nunca me gustó coser, pero nunca pienso que lo hago  sino que creo personajes, y le pongo todo el cariño. Cuando Miguel acaba una cara, la cojo entre las manos, la miro a los ojos y veo el personaje que hay en la pieza, entonces la hago”. Y de ahí el resultado.

 

Sus creaciones actuales son piezas únicas en las que tanto Begoña como Miguel ponen mucho de sí mismos. Trabajadas en pasta de papel, su acabado es tal que podría dar la sensación de materiales cerámicos y tanto su modelado (del que se encarga Miguel) como todo el trabajo con el ropaje que es el que queda en sus manos, está tan cuidado que convierte cada una de las piezas en algo único, resultado de un proceso sumamente personalizado que lleva días de trabajo de ambos hasta conseguir lo que verdaderamente quieren, que cada pieza sea una pieza única. Una pequeña obra de arte a pesar de que ella insista en que se consideran más artesanos que artistas. Pero ¿qué se puede decir de piezas tan especiales como las que salen de sus manos? Ella misma reconoce  que ponen en cada una de ellas “dedicación plena y cariño, son casi como  hijos”  y con respecto al resultado logrado y a la gente que  las adquiere dice “no sé, creo que nuestras marionetas transmiten algo (no dejan indiferente a nadie, o te encantan o te impresionan). La gente que las compra se enamora de ellas, nos dicen que tienen vida propia, que miran... Incluso que se parecen a nosotros”. A partir de ahí que cada uno juzgue si se trata de piezas de artesanía o de verdaderas piezas de arte.

 

 

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Hablamos del entorno, de lo que influye en las personas y en su desarrollo como tales, de lo que puede ofrecerles en cada momento…

 

A nivel de crecimiento personal y artístico Begoña nos dice al respecto: “el entorno influye en cada persona, pero es ésta la que se va transformando y creciendo con todos los cambios que te van ocurriendo, eso es vivir. Tu obra está viva como tú, dependiendo de cómo te encuentres, qué etapa estés pasando, dónde estés... todo influye en un trabajo creativo, para bien o para mal, no puedes evitar transmitirlo todo en un trabajo en el que pones corazón”.

 

Y en cuanto a la relación con dicho entorno, por ejemplo, en su caso llevan más de veinte años asentados a apenas tres kilómetros de Astorga y sin embargo es muy poca gente la que sabe de su trabajo y de su existencia. Hablando sobre el tema, sobre lo que haría falta para cambiar este tipo de situaciones que no le afectan solamente a ellos, esta magnífica marionetista considera que “Astorga tiene algunos espacios que podría abrirse a exposiciones y actos culturales. Espacios libres para todo el mundo, donde se pueda exponer y trabajar y que todo el mundo pueda utilizarlos y disfrutarlos. Apoyar a los nuevos proyectos y a los jóvenes que aunque estudien y se  formen, sólo encuentran  trabajo de camareros. Eso es penoso”.  Cree imprescindible “cuidar nuestro legado cultural, los oficios tradicionales, nuestro entorno” para lo que  hay que aprender a valorar lo que tenemos, toda la gente  que habita en la zona, “que casi nadie conoce, que vive de oficios artísticos y a los que no se les tiene en cuenta para nada”. Situaciones como esta hacen muy difícil la supervivencia, tal vez por eso ellos no hayan roto los lazos con el pasado, con sus inicios y aunque trabajan en su casa maragata, donde tienen instalado su taller, cada año se vuelven en verano a Altea, lugar donde comenzaron su proyecto y que cuenta con un importante turismo extranjero. Y es que Etcétera marionetas cuenta con clientes de todo el mundo con muchos de los cuales vuelven a ponerse en contacto a través de  ‘La Mostra d´Artesanía’ que desde hace ya 34 años, 25 contando con su presencia, se realiza en dicha localidad mediterránea; una muestra con mucha calidad en los talleres artesanos que participan.

 

Y refiriéndose a nuestra localidad, nos dice “Astorga, por su entorno, debería ser una ciudad muy importante a nivel de eventos culturales, no sólo gastronómicos. Dar importancia a otras cosas, que los chicos no sólo tengan los bares a la hora de salir. Tenemos un teatro, cine, música, talleres que se pueden organizar...” Y ¿por qué no? Aprender lo de cultural que un montón de talleres artesanos pueden aportar.

 

Hablamos también de igualdad en la visibilización del trabajo artístico de quienes lo ejercen  y Begoña lo tiene muy claro, “creo que poco a poco vamos ganando terreno, pero todavía queda mucho y las mujeres tenemos que estar luchando constantemente por ello. Nosotros somos dos en el taller y cuando nos han dado algún premio, siempre se dirigen a Miguel y le dan a él ‘¡¡el papelito!!’, es un ejemplo de que nuestra sociedad sigue siendo una sociedad donde las mujeres están en una segunda fila. No estamos a la par. Es una lucha continua.”

 

Cuando le pregunto por los distintos proyectos en los que ha participado a lo largo de estos años recuerda con cariño algunos centrados en su primera etapa en estas tierras  “un recuerdo muy bueno es de cuando llegamos a vivir al pueblo, todos los sábados venían todos los niños del pueblo a casa y les enseñábamos a modelar y a pintar, y cada uno se hizo su marioneta. Lo pasábamos genial”. También de aquellas exposiciones que se hicieron en Castrillo de los Polvazares hace años y que seguro que más de uno de nuestros lectores recuerda con gran satisfacción “las primeras exposiciones en Castrillo de los Polvazares con el Grupo 18, Mari Paz y Charo García Nistal y José Ore donde empezamos a conocer a artesanos y artistas de la zona: Mª José Requejo y Guti, a Nuria Cadierno... en los que encontramos gran afinidad en todos los sentidos y un gran apoyo”.

 

 

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También nos habla de las muchas Ferias de Artesanía y Exposiciones  realizadas a lo largo de estos años, tanto dentro y fuera de España, mencionando discretamente haber alcanzado algunos premios de artesanía en Altea, Burgos, Segovia, Santander, Valladolid, Madrid. Y los talleres impartidos en su propia casa, en colegios y en algún museo como el Etnográfico de Zamora y el de Tolosa. Y nos cuenta que su momento actual los tiene plenamente volcados en el taller, donde hacen muchas horas “casi demasiadas, pero es lo que nos gusta hacer”.

 

Esto forma parte de sus nuevos proyectos en los que buscan hacer piezas con más movimiento en torno a la cabeza, la boca, instrumentos que las complementan; y también piezas a las que incorporan objetos raros y en desuso como cajas de metal, relojes o voltímetros, por ejemplo, intentando “dar vida  a cosas que ya no se utilizan”. “Las colecciones de zapatos marionetas, me encantan”, nos explica. Con su cabeza y sus manos siempre activas, entre sus proyectos de futuro no hay nada más allá de seguir trabajando con lo que de verdad les gusta “hacer marionetas”, realizar esos “encargos que tenemos para gente que quiere regalar algo hecho con corazón”.  En cuanto a su participación en exposiciones destaca algunas en espacios abiertos, y las organizadas por asociaciones culturales o lugares donde su trabajo pueda ser disfrutado por todo el mundo. Y especialmente “los festivales de títeres a los que nos gusta ir para que nuestras marionetas vean a otras marionetas”.

 

Hablar con Begoña es sentirse contagiada de su ilusión por un mundo al que llegó casi por casualidad y en el que se ha quedado instalada, no sé si para siempre pero sí para disfrutarlo día a día, para hacerlo crecer y para compartir a través de él ilusión con mucha gente, pues los trabajos que se realizan en este taller, que tenemos tan próximo aunque tan desconocido, destilan magia y atracción.

 

 

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Y como en algún momento hay que concluir esta semblanza, voy a hacerlo con una frase de la propia Begoña García que recoge muy bien lo que hasta ahora hemos podido ir observando a lo largo de todos los encuentros realizados con las artistas de la zona, y no solo con ellas: “Vivir de algo artístico siempre es duro, es muy satisfactorio a nivel personal, pero en lo económico se pasan rachas malas. El arte está muy olvidado o desvalorado, vivir de lo artístico a la gente le parece como una utopía, siempre piensan que es un ‘hobbie’ y que tienes otro trabajo real”, pero no siempre es así. Y uno de los ejemplos – algunos más hemos visto a lo largo de estas entrevistas- es el de Begoña y Miguel, Etcétera marionetas. Tal vez una estupenda opción para encontrar un regalo perfecto y diferente para estas próximas navidades. 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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