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Antonio Guerrero
23/11/2017

Deconstrucción

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No puede haber una palabra mejor, que la titula este artículo, para expresar todo lo vivido en el mundo político desde el 15M. A partir de ese hecho histórico se han dado en nuestro país una serie de circunstancias inéditas que sin duda han concatenado el presente. Este país no es el de entonces ni nosotros, los ciudadanos, somos los mismos: ya no existe el bipartidismo, murió del todo hace poco con la dimisión de Pedro Sánchez; el pluralismo político y la pactocracia se han instaurado en el seno de la política actual abriendo un abanico de color más amplio; y algunos reinos de taifas, los de los históricos, han caído bajo el nombre de la corrupción. Parece que el día que acamparon en el centro de España aquellos jóvenes protestatarios provocaron un devenir histórico con efecto dominó. Nadie creyó que aquello serviría para algo y hasta llegaron a decir que sería una total pérdida de tiempo. No obstante las consecuencias hablan por sí solas. Si bien no podemos decir que el problema político gestado en la crisis se haya resuelto si podemos afirmar categóricamente que se ha deconstruido la estructura política creada en la transición española. Y digo deconstruido porque el organigrama de poder desde 1978 ha dejado de serlo poco a poco desde ese día de tiendas y sacos de dormir en los que podían verse pancartas expresando un deseo de cambio. Algo parecido pasó en otro momento histórico: en la época de Canovas y Sagasta. Al destruirse aquel bipatidismo cambió el horizonte político y se proyectó un nuevo modelo. En nuestro tiempo el cambio vino de aquel 15M del que nadie quiere ahora acordarse. Y en este caso, mucho han tenido que ver los partidos alternativos herederos de aquel espíritu. Con su energía y vitalidad han servido para el desarrollo evolutivo de la deconstrucción. Por esto es del todo acertado –creo- considerar que nuestro momento actual es el de la deconstrucción política. Sin embargo eso no significa que podamos dar por resuelta la difícil situación de gestión pública. Aún no hemos llegado a la era de la construcción o incluso a la de la reconstrucción de lo acontecido en la transición. Todavía no. Queda mucho para ello. Las redes de poder son aún muy poderosas. No es tarea fácil. Pero ya veremos como estos alternativos dan un giro definitivo cuando estén preparados. Entonces podremos decir que habremos superado del todo la transición.  

 

Sumario: El 15M, a través del efecto dominó, ha creado un proceso de deconstrucción en el panorama político de este país. 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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