Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/08/2018
Secciones
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Astorga Redacción
10/12/2017

Panero en voz alta: Juan Ramón Jiménez I

Guardar en Mis Noticias.

 

[Img #33685]

 

 

Juan Ramón Jiménez 1

 

Quizás lo más característico radica en el perseguir “ese proceso de ascensión espiritual” de Juan Ramón a lo largo de su biografía, siempre madurando. Su poesía es testimonio de su vida con crisis y transformaciones, de ordinario de carácter anímico. Esta es una de sus esencialidades difícilmente repetible en otro poeta. Ante la poesía de Juan Ramón se asiste “diáfanamente al proceso íntimo de su vida, también “con su continuidad y su fluencia”. No existe lírica tan radicalmente íntima y fiel,  transparente y crecida.

 

Su paso por la adolescencia se diferencia por el concepto mágico de la vida. Le preocupan a Panero una serie de problemas técnicos y especialmente del contenido del corazón juanramoniano como es el reconocimiento de ”esa íntima variación espiritual tan honda y tan sencilla tan absolutamente natural también”, la diferenciación de sus momentos expresivos hacia la totalidad, “hacia la plenitud anímica, hacia la íntima persuasión de la personalidad”, los ingredientes de su poesía ascensional,  progresiva “hacia la paz y la luz de la conciencia” ¿Cuáles sus variantes y cuáles sus constancias?

 

A este cúmulo de pregunta se responde Panero destacando entre otras características la de la expresión y revelación del “fluir vivo de su conciencia”, los medios expresivos adaptados a la captación del color anímico, “la veladura de la voz”,  “el timbre de la palabra” siempre cambiante y radical. En las relaciones entre poesía y vida, Juan Ramón vive desde la poesía y para la poesía, posee una “certidumbre estética”  de su creación artística.

 

Ante las relaciones entre “lo que se vive y lo que se sueña”, entre la vida y el arte, piensa Panero y lo expresa así que es un “problema de equilibrio espiritual sin clara solución  posible”. O si lo hay es el verterse del artista agonicamente “escindido entre dos mundos, realizándose en la lucha misma, siguiendo trágicamente su destino”, que en el caso de Juan Ramón se vence la balanza hacia el arte, con mengua de su vida. Todavía apura más este problema de las relaciones de vida y arte, pues considera la vida vivida artísticamente como “un módulo excelso de existencia” y hasta lo cree problema insoluble, por más que “si la vida es sueño, más vive el que más sueña”.

 

Su poesía es de adolescente. Pertenece a su mundo espiritual porque todos los elementos o componentes de la misma, sus esencias, significaciones espirituales apuntan a las “irrefrenables  aspiraciones anímicas” del adolescente. Hasta su temblor puro y genuino, lleno de vivencias adolescentes como la reviviscencia “en la vaguedad y exaltación, en la tristeza, en el arranque de la inocencia, en la esquivez y soledad del corazón sumido en su propia vida interior, anhelante y estremecido por el incógnito aroma del mundo”. Tres escalones en la vivencia y la escritura poética trata de señalar el crítico: la vivencia del adolescente desde el presentimiento, la del joven desde el sentimiento y la de la madurez desde el alma.

 

Por el contrario en la inicial poesía de Antonio Machado es difícil distinguir cuáles sean sus obras de adolescente. Y es que al contrario del adolescente y vago Juan Ramón, la obra machadiana es casi desde el principio madura, intensa, densa, contrastando con “la gracilidad, vacilante hermosura, falta de concreción íntima, gracia sin contornos”  de Juan Ramón Jiménez. Cuando Machado hace sus poemas líricos “rompe a cantar con voz ya levemente cansada, envejecida, repleta de armonía interior, compacta y definida”, mientras que Juan Ramón da el tono de una verdadera poesía de adolescente siempre titubeante, insegura, fluente, móvil, vaciladora. Así Machado tiene la voz poética del hombre desde su adolescencia y Juan Ramón Jiménez es un adolescente perpetuo hasta su madurez, hasta incluso cuando se convierte en poeta esencial. La obra de Machado en sucesivas oleadas se va enriqueciendo desde su originaria pobreza. Se intensifica, se acendra “sentimentalmente y espiritualmente”, se enriquece en la soledad.

 

Al contrario del enriquecimiento de la lírica machadiana, desde dentro, la de Juan Ramón se opera desde fuera y con diferentes alternativas. A Machado no le influyen apenas las sucesivas modas literarias, Juan Ramón si las asume. Aquel se nutre desde sí mismo, este se deja influir por el ambiente y devuelve al ambiente su alta presión estética originando un oleaje de influencias. Define como esencial de la poesía machadiana “su absoluta afinidad con el hombre”: su intransferible personalidad, su exigencia radical de grito humano. Esta es la grandeza y la servidumbre de la poesía machadiana al par que la juanramoniana se amplifica, se abre “en formas de sensibilidad”, en estados de ánimo, “variables, cambiantes cómo las nubes con sus juegos de luz y sombra”.  Estos estados de ánimo se llenan de toques, de gracia verbal. Un mundo infinito de aspiración indefinible, nostálgico, lleno de “anhelo cósmico”.  Su naturaleza tiene calidad de melancolía.


 
La naturaleza en Machado suele ser en cambio un contraste. En vez de desrealizarla, la humaniza, en diálogo patético y trascendido. Sus contenidos al contrario de los juanramonianos -estados de conciencia- son “contenidos de corazón, grávidos de mensaje, preñados de hermosura, estilísticamente preciosos y hasta aparentemente toscos, vividos, experimentados, inocentes, dramáticos. Nos estremecen de vida personal y única, de belleza desalada, al par que los poemas Juanramonianos nos obligan a sentir líricamente.


(Papeles de Panero. Málaga)

 

 

[Img #33683]

 

 

Juan Ramón Jiménez  2

 

La principal afirmación de este artículo de Panero es la que se halla el mismo principio  de él: “La palabra se adelgaza, se hace espíritu o levedad cada vez mayor en la poesía de Juan Ramón Jiménez, desde su arranque simbolista inicial, desde sus dos primeros libros, tan ingrávidos ya en su  título mismo: “Ninfeas” Y “Almas de violeta”


.
Aunque sean libros anticipados y primerizos se siente desde el principio la tendencia de Juan Ramón “hacia una delgadez o tenuidad siempre creciente y que nunca abandonará a su lenguaje lírico”. Se apoyaba “en el alma de las palabras, buscando su camino más hondo hacia la levedad espiritual de la canción”. Distingue más tarde los poetas de los que se considera heredero Juan Ramón y aquellos a los que simplemente sucede. Todo ello en la apreciación paneriana. El párrafo es este: “Vino Juan Ramón a la poesía en la encrucijada de Mallarme y de Rubén Darío, heredero de un íntimo lenguaje y sucesor de otro: heredero popular del romancero, del cancionero anónimo, de Gustavo Adolfo Bécquer, de Garcilaso, de los primitivos, y sucesor inmediato de Núñez de Arce, de Campoamor, de Espronceda”. “Sucede a estos últimos, y recibe además, y simultáneamente, la directa influencia viva del simbolismo francés junto a la indirecta, pero no menos importante y eficaz que la presencia y palabra azul de Rubén Darío ejerce entonces en España, y de manera todopoderosa entre los nuevos y jóvenes poetas”.

 

Villaespesa le influye para la creación de su periodo malva, “plenamente mágico simbolista, diluido en la vaguedad del alma propia del adolescente y del lector de Samain, de Laforgue y de Francis James”. La poesía juanramoniana se llena de correspondencias sensoriales, su palabra se agudiza más hacia la época azul y la atraviesa para conseguir “su etapa amarilla de plenitud, adelgazando y desnudando más hondamente cada vez su dicción lírica personal.”

 

La palabra juanramoniana desde el principio es popular, andaluza y se siente perpleja del “entrecruzamiento de influencias, estímulos y sensibilizaciones artísticas o naturales”, desde ‘Anunciación’  y ‘Rimas de sombra’. La vida encanta humanamente sus versos, “el arte (y cuánto tiene de estética y aún de técnica) apenas influye en su transparente realidad última”. En el análisis de la obra juanramoniana, Panero encuentra literatura y poesía, adorno y sencillez, color de fuera y luz de dentro”, aliteraciones melódicas o plásticas. Y todo ello a cuenta de esa rima becqueriana de Juan Ramón, titulada adolescencia en que percibe “el acento popular nativo con la importada palabra simbolista”, fusión de identidad y de realidad, al modo de Bécquer, Rosalía, el Cancionero y el Romancero, porque lo que hereda Juan Ramón Jiménez es la “palabra intimista universal, alejándose de aquellos otros a quiénes simplemente sucede en el orden del tiempo”.

 

La poesía de Juan Ramón Jiménez alternará constantemente pero dentro de una desnudez y levedad ‘crecedizas’.

 

Se plantea más tarde la influencia de su lenguaje en la poesía española contemporánea calificándola de “revolucionaria y omnímoda”, por la ligereza del idioma poético de su tiempo.

 

Todavía hay más, una afirmación mucho más decisiva y ese está: “No es simplemente la poesía literaria o escrita (sus temas, sus estructuras formales, sus posibles innovaciones etcétera), sino el lenguaje mismo en que la poesía se funda lo que cambia con él”.

 

Sin intención de comparar con Unamuno, con Alberti, con Lorca y Antonio Machado, Leopoldo Panero juzga que la antología de Gerardo Diego no podría existir sin Juan Ramón Jiménez.  En una medida decisiva, su poesía ha influido en los demás excepto en Unamuno y en Machado. Y puede imaginarse que Unamuno no hubiera existido. Se explicaría la poesía española. Este no ha sido decisivo para el lenguaje de los demás: “La ausencia, la instantánea supresión de Juan Ramón Jiménez desfondaría por el contrario, montones y montones de versos allí acogidos y recogidos, desde Pedro Salinas o Jorge Guillén hasta Emilio Prados y Manuel Altolaguirre”.

 

 

[Img #33684]

 

 

Y esto sin pensar ni afirmar que Juan Ramón sea mejor poeta que Unamuno ni que la antología de Gerardo Diego esté mal entrecogida.

 

“Canta allí la palabra de Juan Ramón y se oye la libertad de su vuelo: asciende, rompe su cárcel, se adelgaza tras el aire diáfano y mueve al mismo tiempo las raíces hundidas: las alas y raíces del verso español contemporáneo y la fresca levedad de su lenguaje”.

 

Cómo potencia la levedad de un poema Juanramoniano ‘El visillo’ en el análisis que de él hace, pues introduce algunos de los temas de la poesía de Panero como es el de la religación de los vivos con los muertos. Oigámoslo con su propia palabra: “De esta hermandad o religación, nocturna y misteriosa que ata los vivos a los muertos (y qué es su verdadera religión y su íntima congoja continua: su temor y su temblor mortales) nos llega ahora la onda paz de su palabra crédula”.

 

La palabras de Juan Ramón Jiménez en una continua escala se van trasfigurando “desde sus primeros versos simbolistas o populares hasta la alta cima celeste de sus creaturas poéticas afortunadas”. Esa levedad a veces es superada por Alberti en “Sobre los Ángeles’. También se considera heredero influido el propio crítico en cuanto poeta porque acierta a encontrar en Juan Ramón Jiménez “más continuidad que rompimiento”.

 

Tampoco nos priva Panero de resumirnos la aportación de Juan Ramón Jiménez a la renovación del lenguaje poético: “Ciertamente, la renovación del lenguaje poético contemporáneo: su espiritualización, su interior musicalidad su íntimo afinamiento expresivo son obra en medida muy vasta y decisiva de la levedad y desnudez que Juan Ramón acertó a poner en su Palabra”. 


(Papeles de Panero. Málaga). 

 

 

[Img #33687]

 

 

El universo en el verso

 

Uno de los postulados esenciales de la poética de Panero es la compenetración de la vida en la poca materia de las palabras. Lo  dice el así: “como el universo en el verso”. Pero no sólo eso: la sustancia del milagro es la fe y en la fe debe haber vida. El verso es por tanto al universo lo que el dolor a la esperanza, la semilla al árbol, la pregunta a la copla, el yo al tú.

 

‘Milagro entero’

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress