Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 21/06/2018
Secciones
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Javier Gutiérrez (Saberius)
17/12/2017
ENTREVISTA / Adrián Sitaru, director de cine de la Nueva Ola Rumana

Fixer: los límites morales del periodismo de investigación

Guardar en Mis Noticias.

Adrian Sitaru (Deva, Rumanía, 1971) ha logrado recientemente con su última película, Fixeur (2016) la nominación a los Óscar de Hollywood como Mejor Película Extranjera. Su trayectoria, a primera vista, no parece demasiado prolífica o extensa, aunque sí ostenta un pequeño número de obras de apreciable valor. Por ese motivo trabajó a las órdenes de Costa-Gavras en Amen antes de debutar en el largo con Hooked (2007).

 

[Img #33836]

 

 

Después realizaría prestigiosos cortometrajes, siguiendo un recorrido inverso al habitual de los realizadores, con piezas reseñables como ‘Waves’ (2007), ‘Lord’ (2009) o ‘Colivia’ (‘The cage’) (2010), antes de regresar, de nuevo, al campo del largometraje, con Best Intentions (2011) o Domestic (2012). Actualmente combina su trabajo cinematográfico con el de guionista para canales como HBO, habiendo realizado cinco episodios de la serie “In Deriva” y otros cortos como “Chefu” (2012), ‘Counterpart’, ‘Excursie’ o ‘Art’, los tres en el 2014, y en el año 2016 largometrajes como Illegitimate, que abordaba delicadas cuestiones en torno a lo ilegal en comparación con lo ilegítimo, en una familia compuesta por dos hermanos y su amor ‘ilegítimo’, cuyo padre es un doctor con graves acusaciones que nunca se han planteado dichos conceptos ni sus definiciones, incluso cuando aparece la cuestión del aborto… Con un exiguo presupuesto de 57.000 euros, la producción fue acreedora de importantes premios como el de Mejor Película en el Festival de Odessa. El mismo año contribuyó con otros ocho directores, a la realización de la ‘película ómnibus’ In the Same Garden, sobre el tema de las relaciones turco-armenias, que trataba de constatar cómo, a pesar de sus diferencias de raza, etnia y creencias, todos comparten la misma fuente de vida, se hallan unidos por un mismo destino, alumbrados bajo un mismo sol que renueva sus compartidas esperanzas de futuro.

 

Pero ha sido su última película de larga duración, una mirada muy crítica y desprovista de toda idealización, alejada del panegírico hacia el periodismo de investigación, la que ha acaparado la atención internacional de jurados y festivales, hasta hacerse acreedora de la nominación a los Óscars... Y en efecto, el visionado de este durísimo filme, resulta toda una bofetada hacia el supuesto heroísmo de quienes tratan de desvelar, con sus mejores intenciones, el drama de la trata de seres humanos y del abuso de menores por parte de las mafias, mediante las entrevistas directas a sus víctimas… Las presiones de los medios sobre sus reporteros especialistas en este tipo de entrevistas se muestran sin ambages, con un hiperrealismo escalofriante, desprovistas de toda compasión, sin apelaciones sentimentales, tal y como se gestan en la vida real…

 

 

Javier Gutiérrez: Adrián… La intención de realizar un filme que plasmara con un naturalismo casi fotográfico que algunos incluso tildarían de hiperrealismo, la descarnada realidad de las víctimas menores de edad procedentes de países de Europa del Este que son utilizadas para la prostitución en otros países europeos occidentales como Francia, en ciudades como París, surge de un compromiso personal por denunciar esta práctica vergonzante, uno de los peores delitos conocidos, y aún así en ocasiones encubierta, consentida...

 

Adrian Sitaru: En realidad nunca había tenido un interés particular por este tipo de periodismo, pero las historias que había comenzado a contarme Adrian Silisteanu, el director de fotografía de casi todas mis producciones, durante su experiencia como ‘fixeur’ en Bucarest, me conmovieron… Además, aquellas demoledoras vivencias le habían marcado profundamente con un sentimiento de culpabilidad por el que aún se siente traspasado. A raíz de todas ellas, y con ayuda de su hermana, ambos irían forjando el guión…

 

 

¿Surgió entonces ese interés por el ‘modus operandi’ de ese oficio tan poco conocido, el de ‘fixeur’ o ‘fixer’, que además da título a esta obra, y que nosotros traduciríamos literalmente por ‘arreglador’ aunque quizás sea más adecuado traducirlo como ‘mediador’, el que procura las condiciones ideales entre el entrevistado y el entrevistador para que la anhelada entrevista se lleve a buen puerto…  Aunque en realidad la película apunta a otro tipo de responsabilidades éticas y morales, las que residen en estos mismos reporteros de investigación…

 

Eso es… Se trata de una película que habla sobre los límites morales del periodismo de investigación incluso más allá de su código deontológico, cuando esto se produce en ‘tierra de nadie’, sin una vigilancia expresa, cuando debemos terminar planteándonos todos la cuestión en torno a los límites éticos del propio ser humano… Desde su mismo título, Fixeur nos describe en efecto el oficio que ejerce su protagonista, Radu, encarnado por un asombroso Tudor Aaron Istodor que da vida a ese aspirante a periodista especializado o reportero en prácticas, encargado de fijar las condiciones necesarias para que profesionales de medios de otros países, como en este caso de la France Press, puedan cubrir una determinada información… Él allana el terreno para que los de fuera cultiven la historia. La deportación de dos niñas rumanas desde Francia, al parecer vinculadas con una red de prostitución, será la cuerda informativa por la que Radu intentará ascender de la mejor forma posible en su trabajo, para labrarse un prestigio en la profesión y conseguir un empleo definitivo como reportero especializado en esta suerte de periodismo… Es cierto que para su plasmación en imágenes tan sólo hemos querido reflejar, de la manera más objetiva posible, huyendo de todo artificio, el testimonio real de lo vivido, sin edulcorar ni elaborar gratuitamente cada una de las personalidades expuestas…

 

 

Fixeur no deja indiferente a nadie… En el transcurso de su metraje hay numerosos momentos en los que realmente cuesta sostener la mirada, y una vez concluida, es difícil que cualquier espectador pueda salir indemne ante semejante experiencia…

 

Por supuesto… Nadie puede dejar de sentirse igualmente herido cuando le hacen observar de frente a la personificación de una inocencia profanada... Fixeur es, de hecho, una película sobre la forma en la que debemos reconocer la realidad, por difícil que sea de digerir, ya que tratamos de abrir una ventana lo más fiel posible a todo lo que ocurre en diversas instancias, incluida la informativa, cuando se maneja un material delicado pero además morboso… Ahora bien, ¿cómo se enfrenta a todo ello el espectador? ¿Se puede inhibir de lo que está presenciando? ¿Qué responsabilidad detentamos nosotros mismos en la mirada hacia la cámara de esa niña deportada, con su adolescencia arrebatada?...

 

 

La inocencia inicial del personaje de Radu, se refleja sin duda en la indefensión de esta niña a quien la madre superiora que dirige el centro de jóvenes cristianas donde ha sido repatriada en Rumanía, quiere proteger incluso de la prensa, y no vacila en mostrar sus evidentes reparos cuando directamente espeta al equipo de enviados: “A otras niñas las entrevistaron y no sirvió para mejorar su situación… A veces incluso ocurrió lo contrario...” Por ese motivo se niega rotundamente a facilitar su comparecencia… Y para que comprueben la vigencia de sus afirmaciones, tan sólo les sugiere que intenten trabar conocimiento con los tipos que habitan aquel barrio…

 

…y cuando sufren esa agresión en la que no pueden mediar las palabras ni la diplomacia, en la que consiguen escapar milagrosamente, realmente comienzan a ser conscientes de sus certezas… La mediación de Radu cobra aquí un sentido realmente heroico, aunque también se da cuenta de su posible ‘utilización’ por parte de la oficina de Bucarest que sirve noticias a la agencia de prensa francesa… Y aunque la película a veces saca a relucir la condición competitiva de los periodistas implicados, Radu jamás decide entrar en ese juego…La patrulla de reporteros trata de rebatir los argumentos razonables de la superiora, que se centran sobre todo en la protección y bienestar de la niña, como ataques a la libertad de prensa y a su estatus profesional… Aquí es cuando el compromiso inicial de Radu comienza a experimentar una progresiva transformación…

 

 

[Img #33838]

 

 

Radu se comporta como el mediador perfecto, debido a su conocimiento del dialecto local, de sus costumbres y de sus conexiones políticas para sus colegas Axel y Serge, compañeros de corresponsalía franceses, y sin duda puede tratarse de la oportunidad de su vida… Pero en medio de esta tesitura, decide ser fiel a sus principios, forjados en una insólita rectitud moral

 

…finalmente resulta el más íntegro, el más honrado respecto a los procedimientos a utilizar para lograr el reportaje, aunque llegue a poner en riesgo su propio futuro profesional… Cuando había decidido conscientemente y con grandes expectativas laborales, aceptar este trabajo que le podía catapultar y convertir en un periodista de éxito, con una noticia de actualidad que denunciara el tráfico de seres humanos, Radu aparece ahora en una situación incluso de enfrentamiento y oposición a su propio jefe…

  

 

El propósito inicial era muy noble, pero esta nueva conciencia la adquiere poco a poco, cuando presencia las actitudes, al principio aparentemente delicadas y diplomáticas de sus compañeros, aunque gradualmente más insistentes y coaccionadoras… Su insobornable determinación reside o halla su correlato, sin duda, en la honestidad con la que actúa en su propia vida personal…

 

Él acepta el reto así como el más noble de los espectadores se puede identificar desde el principio con su punto de vista, ofreciéndose como intermediario para dar a conocer las prácticas de estas mafias, ya que se trata además de facilitar la labor a Axel, encarnado por un deslumbrante Mehdi Nebbou, en la piel de un periodista francés de elevado prestigio, y a su operador de cámara Serge (NicolasWanczycki), siempre dispuesto y muy dinámico… Pero era muy importante describir profundamente al personaje de Radu… Y como hemos visto en la proyección, antes de que Radu se encuentre con Axel y Serge en la ciudad del norte llamada Bistrita para entrevistar a Anca, la niña engañada y forzada de 14 años, admirablemente interpretada por la debutante Diana Spatarescu, decidí en efecto contraponer su reto profesional, el que mantiene con su hijo y el de su novia periodista recientemente divorciada… Por eso la película comienza en una piscina pública ornamentada con el lema olímpico “Citius, Altius, Fortius” (“Más rápido, más alto, más fuerte”), donde Radu cronometra la marca de su hijo mientras se prepara para la competición… Cada vez que están juntos, le recuerda que no debe pensar más que en el primer puesto, lo que le hará a su hijo desembocar en un arrebato de exasperación y desesperación en reacción al perfeccionismo de su padre, que él mismo rebautiza con la palabra ‘perfeccionalismo’, lo que provoca una nueva y agotadora corrección por parte de su padre…  Pero es esta educación casi “espartana” la que le llevará a permanecer fiel a sus convicciones éticas y morales al final de su compleja disyuntiva…

 

 

Además del periplo principal narrado en la película, tal y como comentabas, creo que esta parte de la misma está inspirada igualmente en un caso real que el propio Adrian Silisteanu, tu anterior director de fotografía, y su hermana Claudia, ahora en su debut como guionista,  trataron de reconstruir, con la voluntad de mostrar cómo otra existencia paralela, la del hijo del propio Radu, puede llegar a influenciar y facilitar la manera de acercarse con éxito hacia la jovencísima Anca… Esto se culmina en una secuencia que al final queda realzada con la presencia de un edificio gubernamental, una de las primeras paradas del propio Radu… Aunque el drama parece ir configurándose por sí mismo, entrelazando sus propios mimbres mientras retratas y coreografías cada escena individual de una forma tan natural como intensa que adquiere su clímax o punto álgido cuando el trío protagonista, ávido de efectuar la entrevista por encima de todo, trata de recalcar su actitud paternalista y su más alto sentido de la ética y de la moral, sobre todo ante la presencia de las mujeres…

 

En efecto… Han existido incluso comparaciones al respecto con la película de Cristian Mungiu 4 meses, 3 semanas y 2 días, uno de los grandes éxitos del cine rumano actual, ya que posee una secuencia muy similar en la que un grupo de corresponsales tratan de consolar en vano a la madre de la chica por medio de un discurso amable, de una charla tranquila, casi susurrada… Y tal y como apuntabas, otro punto álgido en estas interacciones con el entorno, quizás podamos encontrarlo en la discusión que tienen con la abadesa en su lugar de repatriación, que antes comentamos, pero existen otros momentos, aunque no parezcan inicialmente dramáticos, sobre los que la película pivota...

 

 

A mi recuerdo llega ahora algún momento decididamente surrealista, como la secuencia del brazo ortopédico del pasajero del tren o las instrucciones que le da Serge a un granjero que tan sólo trata de hacer su trabajo para repetir determinados movimientos o aparecer en determinada ‘situación de foco’, con la intención no sólo de aportar una ambientación local, sino con miras a que parezca natural en el reportaje, y de esta forma termina enojándolo…

 

Sí… Todo esto nos introduce en temas como la explotación o la manipulación que el equipo de Radu parece ignorar cuando se trata de sacar adelante su reportaje, sin darse cuenta de que precisamente éste es el principal asunto por el que van a entrevistarse con Anca cara a cara… Y hay otro momento clave en el que los secuestradores de Anca, alertados por la presencia de los periodistas, les zarandean con amenazas hasta que un policía local (Adrian Titieni) los expulsa del café… Mientras todo esto ocurre, Anca ha perdido el apetito, no sólo por la tarta a la que le había invitado para tratar de convencerla agasajándola, sino incluso por la propia entrevista…

 

 

…y otra escena que permanece grabada casi ‘a fuego’ es la de la ‘visita invasiva’ a una madre consternada, incapaz de hallar ninguna explicación a todo lo ocurrido, e igualmente desconsolada y abatida…

 

Quizás se trate de otro de los pilares sobre los que se asienta el habilidoso guión de los hermanos Silisteanu que posee tanta verdad por estar basado en experiencias propias…

 

 

El estilo de filmación, con largos planos secuencias que avanzan dramáticamente, ¿se ha convertido en un signo distintivo de las producciones rumanas, igualmente presente en otra célebre película como Pororoca, movido quizá por la necesidad de captar el momento espontáneo antes que recurrir a la dialéctica de los primeros planos y su posterior manipulación en el montaje?

 

Estoy de acuerdo en que quizá sea el tratamiento más adecuado para no adulterar ninguno de los momentos, para ofrecer un reflejo del drama que se desarrolla ante nuestra mirada sin otras alteraciones que lo expresado, aun cuando se trate de una representación del original… De alguna forma, entre toda esta nueva generación de directores rumanos hemos ido ayudando a crear esta narrativa que aunque no sea del todo innovadora, si nos permite capturar cada reacción espontánea, enriquecer la situación con los pequeños detalles que se integran y compaginan con los propios movimientos de los personajes en liza… Y sin duda los hallazgos que esta técnica permite los reconocemos por su proximidad, porque se crea un microcosmos en el que encontramos ecos familiares, momentos de ‘deja vù’ o situaciones que nos parecen conocidas… Esto es lo que permiten los procedimientos del docudrama rodado en formato panorámico, cuidando extremadamente su imaginería, la composición del plano y, por supuesto, evitando la banda sonora que subraye los momentos dramáticos…

 

 

[Img #33837]

 

 

Fixer, además de favorita en muchos certámenes, ha sido elegida como la película que mejor representa los elementos más característicos de este nuevo cine rumano del que ya hemos comenzado a hablar: afianza la conciliación de un tratamiento emocionalmente efectivo en torno a profundas cuestiones sociales mediante esta narrativa cinematográfica aparentemente casual o improvisada, que pone el acento sobre la naturalidad de su observación y una insólita atención hacia el detalle inesperado… Pero más allá de la puesta en escena, ¿Cómo revelarías estas características en el argumento de tu filme?

 

En este caso, un aspirante a periodista rumano que trabaja como intermediario o mediador para una prestigiosa agencia de noticias extranjeras en la que desea hacer carrera y ser considerado, se encuentra con su propia encrucijada ética y moral, ya que descubre cómo precisamente la culminación de su talento representado por el acceso definitivo de sus compañeros al testimonio de una niña rescatada de una mafia de tráfico de personas, se convierte en el drama personal más importante de su vida, y para alcanzar esta credibilidad y ambivalencia, en todo momento, el tono de cada secuencia jamás debía decaer un ápice… De lo contrario se habría venido abajo como un castillo de naipes… De ahí la esmerada atención al detalle y a las mínimas revelaciones de un gesto, de una mirada, de una actitud… De ahí también la aparente sencillez en la filmación de la película y al mismo tiempo la grandeza de todo lo que en ella se va forjando, de manera casi imperceptible, por la perfección en el retrato que cada actor realiza de su personaje y por los movimientos casi ‘invisibles’ de la cámara, para no interceder ni prejuzgar las personalidades, las actitudes, o el devenir de todo lo filmado…  

 

 

Quizá los leit motivs que se instalan en la memoria del espectador de manera más recurrente sean aquellos que también provocan el escepticismo de Radu y su definitiva claudicación… Cuando se enfrenta a la verdadera realidad sobre el rapto y la esclavitud a la que ha sido sometida Anca… Sin duda podemos comprenderla como una doble pirueta en la que tú mismo, como director, te estás interrogando, autoanalizando, retratando… Porque también formas parte de un equipo de filmación en el que se integra un grupo de técnicos junto a los que probablemente desearías que vuestra película acapare la atención de los medios de comunicación más importantes… ¿En qué situación te encontrabas, en todo momento, ante la posibilidad de esta evidente comparación?... Quizá no sólo durante el rodaje; supongo que también reaparecería en las posteriores ruedas de prensa…

 

La decisión final de Radu en cierta forma resulta redentora… Pero es más poderoso aún el retrato del drama que viven las niñas como Anca… Esta conclusión resulta paradójica y brutal: si existe esperanza o redención tanto para Radu como para nosotros por haber participado en esta denuncia social con nuestras mejores intenciones, dando a conocer los entresijos de semejantes reportajes, apenas existe para Anca… Precisamente su testimonio y su posterior abandono aún en su lugar de repatriación, podrían significar para ella una nueva sentencia… Por eso la insistencia de la abadesa en que no haga declaraciones… Reconozco que el carácter y contenido del filme puede haber llamado la atención de los medios, pero también puede entenderse como un arma de doble filo, pues también son los medios y este perfil de periodista junto a las presiones de sus agencias informativas, los que también se cuestionan y, en este sentido, deberíamos todos hacer un inmenso acto de expiación o autocrítica al respecto: en esta denuncia social… ¿Se pretende tan sólo airear la verdad o ganar reconocimiento y prestigio?… Así es como aparece en Radu la conciencia cada vez más creciente hacia el sentimiento de complicidad en la explotación del ser inocente… Y el círculo se cierra con la relación paternofilial y el ansia de que su hijo logre siempre la victoria…

 

 

¿Y tus preguntas al respecto como director?

 

Desde el primer momento comencé a empatizar no sólo con el relato, sino también con el sentimiento de culpa vivido por Adrian Silisteanu o Radu en la película, ya que siempre he tenido en el desempeño de mi profesión, toda una serie de dilemas morales a la hora de tratar y filmar a los actores cuando son pequeños. Y es que todos sabemos que resulta muy fácil, en nombre del arte, en nombre del buen cine, y por tanto en nombre también del buen periodismo, llegar a hacer cosas terribles. En la historia oculta del cine aparecen anécdotas de manipulación lamentables y vergonzosas, de este calado… Y es que en este mundo tan competitivo a veces se cruzan límites morales inimaginables con tal de lograr el plano o la secuencia más impactante que aparentemente pueda ayudar a llegar a la cima…

 

Por otra parte, yo tengo una niña y reconozco que en algún momento u otro, como padres, a veces cometemos sin darnos cuenta del todo, algún abuso emocional con nuestros hijos por nuestro inmenso amor hacia ellos, obligándoles a ser los primeros en todo, a estudiar de todo, a destacar en todo, incluso a animarlos insistentemente a realizar actividades por las que nunca han tenido vocación alguna… Pero conseguir establecer el límite en esto es algo muy complejo… Y aquí reconozco que soy un mar de dudas… No es nada fácil tener la respuesta… La película muestra esta confusión y mi deseo de hallar el camino más adecuado…

 

 

[Img #33839]

 

 

¿Recomendarías por tanto tu película a los estudiantes de periodismo o a sus profesionales?

 

En cierta forma se ha rodado con ese espíritu constructivo, formativo… Una parte de la crítica ha afirmado que debería ser de visión obligatoria en las aulas de periodismo, pero yo siempre digo que debe servir también de guía a todos los que se hallen interesados en cómo obtener una determinada información y sobre todo en lo que nunca debería hacerse, al tiempo que se deducen detalles de cómo debería distribuirse y exhibirse, y también de cómo no debe explotarse. 

  

 

…y como exponente excepcional de la Nueva Ola Rumana, respecto a la proliferación de este tipo de mafias en la Rumanía contemporánea, supongo que en ocasiones habrán sido inevitables cuestiones sobre el contexto sociopolítico actual, el consabido sentimiento de orfandad ideológica con referencias a los regímenes políticos del pasado…

 

Respecto a mi participación en la Nueva Ola, mi relación con sus integrantes se inició cuando logré un empleo como asesor de guión de Razvan Radulescu, que había trabajado con Cristi Puiu, Cristian Mungiu o Radu Muntean, realizadores que pertenecen a la plana mayor del nuevo cine rumano. Pero desde el exterior aparece como un grupo homogéneo cuando en realidad no existen vínculos demasiado fuertes que nos conecten. Con relación al panorama social de la Rumanía actual como herencia de este pasado tortuoso, en este sentido creo que la película nos adentra en todos estos temas aunque mostrados desde la incómoda ambigüedad moral o ambivalencia ética presente en nuestro propio entorno, en nuestra vida misma… No se trata de señalar o justificar determinadas actitudes o comportamientos por el hecho de haber sobrevivido o sufrido demasiado tiempo bajo un régimen dictatorial y tener por tanto un sentimiento de culpabilidad… Otros piensan que por el mero hecho de haber transigido con el régimen, nuestros padres adoptaron una especie de ‘aceptación muda’… Pero, como en todo, y tal y como procuro mostrar también en la película, creo que nada es blanco o negro, y sí convivimos en medio de una extensa gama de grises, según la herencia de cada cual pero filtrada ahora por el tamiz de su propia educación y personalidad… Ahora bien, también existen cuestiones en las que, por el bien de la humanidad, es mejor tener los límites muy claros…

 

 

[Img #33840]

 

 

Recorrido de FIXER:

 

Proyectada en el Toronto Film Festival (Contemporary World Cinema), el 9 de Septiembre de 2016. Duración: 99 MIN. (Título original: "Fixeur")

 

Seleccionada para los Óscar de Hollywood como Mejor Película Extranjera.

 

FICHA TÉCNICA:

 

Producción: (Rumanía-Francia) A 4 Proof Film/ Petit Film production. (Ventas internacionales: MPM Film, Paris.) Productores: Anamaria Antoci y Adrian Silisteanu. Co-productor: Jean des Forêts.

 

Director: Adrian Sitaru.

 

Guión: Claudia Silisteanu y Adrian Silisteanu.

 

Cámara (Color, panorámica, HD): Adrian Silisteanu.

 

Editor: Mircea Olteanu.

 

 

FICHA ARTÍSTICA: Tudor Aaron Istodor, Mehdi Nebbou, Nicolas Wanczycki, Diana Spatarescu, Adrian Titieni. 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress