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Mercedes Unzeta Gullón
21/12/2017

Hablando con Pedro de la Navidad

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“Pero… si la semana que viene ya es Navidad ¡qué bárbaro!”. “Si, el tiempo se nos echa encima”. “¿Tú que vas a hacer?”. “Iré a Madrid a pasar Nochebuena con mi hija, bueno Nochebuena y Navidad, el 26 ya me vuelvo ¿y tú?” “Yo…,  me vienen los hijos y los nietos”. “Ah, qué bien, vais a estar toda la familia”. “Si, muy bien, pero no tengo ganas de hacer nada: bajar del altillo las decoraciones de la casa,  pensar en comidas, compras, manteles, regalos…, me da mucha pereza todo el esfuerzo que hay que hacer para ser feliz dos días”. “Huyyy, que poco predispuesta te veo a las celebraciones familiares, con lo entrañables que son”. “Muy entrañables, sí, pero un hijo está en Argentina y vuela el 19 a Madrid para venir el 20 al molino. Su mujer llega de Bali con los niños a Madrid el 19 para venir el 20, pero me dice que el 23 se vuelve a Madrid para pasar la Nochebuena con su familia. El 22 llega al molino el otro hijo con su mujer y se vuelve a Madrid el 25 para pasar Navidad con su padre. ¿Tú crees que merece la pena el esfuerzo de decorar y organizar casa y comidas para este trajín de idas y venidas? Ah, no. Realmente para dos días no merece la pena. El año que viene pongo de condición una semana de estancia, tiempo suficiente para convivir, relacionarnos un poco todos y que me cunda el empeño. Es demasiado esfuerzo para un llego, ceno y me voy. Sacar los aparejos de Navidad da mucha pereza aunque… hace ilusión, ¿pero luego recogerlos? Esa sí que es una labor de lo más fastidiosa. Y si te retrasas algún día en su retirada el ambiente de la casa pasa de ser festivo a ser patético. Y, claro, los recoges cuando todos se han ido, es decir tu solita.” “Bueno, bueno, pero tú no te vayas a poner encrespada con tus hijos. Amor, mucho amor. Hay que dar mucho amor”. “Si, si, ya, pero yo ya estoy cansada de dar, dar, dar, siempre dar. Como madre estás siempre dando, como abuela también toca dar, yo ya quiero recibir. ¿Sabes?, lo que a mí me gustaría ahora es solo recibir, volver a ser hija”.

 

Dia 19. “Hola Pedro. Imagínate que mala suerte que mi hijo se encuentra retenido en el aeropuerto de Argentina. Todo el país se ha puesto en huelga, y parece ser que estos australes cuando se ponen se ponen en serio. De pronto deciden que no les interesa que salga una ley que se está debatiendo en el parlamento y se paraliza el país en señal de protesta. ¿Cómo lo ves? El aeropuerto se ha cerrado por completo. Ni bancos hay abiertos. Como él ya salía había agotado los pesos y ahora no tiene donde cambiar euros para comer algo. En fin, cero comunicación y cero atención, nadie les dice nada ni les ampara. No saben cuándo podrán salir”. “Bueno, no te preocupes, ya llegará, y si no llega pues qué le vas a hacer”. “Puede durar la huelga semanas, que estos son muy suyos. No, si ya te decía yo, que no me gustaba nada estos encajes con los días y los tiempos, al final qué hago ¿preparo todo por si llegan o no preparo nada por si no llegan? ¿compro o no compro? Estoy hecha un lio”, “Espera a ver qué pasa mañana, mujer. Tu tranquila que hay tiempo”.

 

Día 20. “Pedro, se complica el asunto.  Mi hijo ha salido de Argentina después de 35 horas en el aeropuerto, pero ahora está retenido en Roma. La escala en Roma era de dos horas pero finalmente va a ser de otras 24 horas. Total, ya no sé si llegarán el 22 para irse el 23 o si no llegarán… Me animé hoy, antes de esta noticia, y llevo todo el día decorando la casa, empaquetando regalos, encendiendo chimeneas…, y todo con una tremenda neuralgia desde esta mañana, yo creo que por tanto estrés. ¿Vés? ¿para qué? Ya te decía yo, estas fiestas tienen muy poca gracia. No he tenido el coraje de pasar de todo, de no hacer nada y ya vés…” “Amor, mucho amor. Paciencia. Llegarán y comeréis felices las perdices, o el besugo, y estaréis todos contentos y verás a tus nietos y cantareis villancicos y disfrutaréis del entrañable espíritu de la Navidad.” “Si, ya, pero llegarán a mesa puesta. No, si ya te decía yo: yo quiero ser hija”. “No seas negativa. La reunión familiar es buena para calentar los corazones y los sentimientos”. “Sí, tienes razón. Buen viaje y que seas feliz con tu familia”.

 

O témpora, o mores

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