Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/01/2018
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DETRÁS DE LA HUELLA DEL INEMA
Juan Antonio Cordero
26/12/2017

El Bachillerato Universitario

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El año 1938, antes de acabar la Guerra Civil, siendo Ministro de Educación Nacional Don Pedro Sáinz Rodríguez, quien tuvo un papel muy activo en su elaboración, se reguló la Segunda Enseñanza. El 20 de septiembre de 1938 aparece Ley de la Reforma de la Segunda Enseñanza (BOE del 23-9-38) en cuyo preámbulo se marcan las razones y la motivación de la ley en estos términos:

 

"Iníciase con la reforma de la parte más importante de la Enseñanza Media - el Bachillerato Universitario - porque el criterio que en ella se aplique ha de ser norma y módulo de toda la reforma, y porque una modificación profunda de este grado de Enseñanza es el instrumento más eficaz para, rápidamente, influir en la transformación de una Sociedad y en la formación intelectual y norma de sus futuras clases directoras."

 

En dicha Ley quedan definidas las características del nuevo sistema escolar a través de tres líneas maestras que se pueden sintetizar así:


1.- La nueva enseñanza tendrá confesionalidad católica basada en tres premisas básicas: la moral y dogmas católicos, la obligatoriedad de la religión en todos los centros y el derecho a la Iglesia a inspeccionar la enseñanza en los mismos.


2.- Politización de la Educación a través de una orientación doctrinaria de los libros de texto y el profesorado.


3.- La Iglesia asume, casi en modo exclusivo, la vertebración del sistema educativo y el Estado pasa a tener un rol, más bien, subsidiario y complementario.


Atrás, bien atrás, quedan los intentos, más programáticos que reales, de mejora de la educación en el tiempo de la República, que desaparecerán del horizonte educativo de las próximas cuatro décadas, mientras se va imponiendo una nueva Enseñanza para un nuevo Estado. Tal fue la pretensión.

 

El Bachillerato Universitario era la plasmación del concepto que el Franquismo dio a la Ley de Segunda Enseñanza, que era una enseñanza minoritaria y orientada a formar las futuras clases liberales, intelectuales y dirigentes.


Dicho Bachillerato duraba 7 años, comenzaba con una Prueba de Ingreso que se podía realizar el año que el alumno cumplía, al menos, 10 años. La prueba constaba de un dictado con un muy limitado número de errores ortográficos y realizar correctamente una división. Tras aprobar los 7 cursos siguientes se hacía otra prueba que se llamaba la Prueba de Estado, realizada en la Universidad, en nuestro caso, de Oviedo. Entre el final de 7º y la Prueba de Madurez había 4 meses de tiempo para poder preparar o revisar todas las asignaturas estudiadas en los 7 años.


Hasta 1953, el Bachillerato abarcaba toda la enseñanza secundaria. El número de alumnos era bastante reducido y el examen constaba de una parte escrita, que era eliminatoria y otra oral, sobre el resto de asignaturas estudiadas.

 

Quién pasaba la Prueba de Madurez, que muchos la llamaban la Reválida, obtenía el grado de Bachiller, una especie de grado menor (nuestro equivalente de hoy sería la Diplomatura) de los estudios universitarios mayores, que eran Licenciados y Doctores, y podía continuar los estudios universitarios. El número de alumnos que accedía a estos estudios de Bachiller y después Universidad era bastante minoritario.

 

Podemos ver un resumen de los contenidos estudiados con constancia de dedicación de tiempo semanal dedicado a las diferentes materias a través de los 7 años.

 

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Orientativamente, porque no era prescriptivo, el número de horas semanales de docencia era de 29 a 33, distribuidas en 7 bloques en los que se insertan las asignaturas. Señalamos la importancia de los tiempos que se daba en general al aprendizaje de lenguas, también modernas.

 

El bloque de las tres últimas materias (Ejercicios gimnásticos, Educación Patriótica y Enseñanzas Artísticas), que fueron diferenciadas del resto, pronto se agruparán en un bloque comúnmente denominado genéricamente "las marías", que solían ser tuteladas por Profesorado Adjunto, cuyo estatus, categoría y acceso (Oposición / Nombramiento) era diferente del resto del profesorado. La Religión tardaría  muchos años aún en incorporarse a ese bloque… entre otras cosas porque los profesores de Religión gozaban, como profesores, del mismo rango académico que los catedráticos numerarios.

 

Paralelamente, el tramo de enseñanza más masiva era la enseñanza Primaria, aún sin llegar a ser completamente obligatorio, se orientaba a los alumnos que no iban a la Universidad y se extendía de los 6 a los 14 años.

 

Este sistema, que entra en funcionamiento en 1938, finaliza con la Ley de 1953 siendo ministro Ruiz Giménez. La Ley de 1953 divide los estudios secundarios, que también pueden iniciarse a los 10 años, en Bachiller Elemental (1º, 2º, 3º y 4º Cursos) y Superior (5º y 6º Cursos) con 2 Reválidas, la de 4º al final del Bachiller Elemental y la de 6º al final del Bachiller Superior. Para acceder a los estudios Universitarios se tenía que aprobar la Reválida de 6º y curso Preuniversitario, vulgarmente Preu.

 

Es decir, salvando las excepciones de alumnos que se incorporaban a los estudios secundarios después de los 10 años, de las repeticiones que podían tener lugar y de la flexibilidad para adaptarse al curso además de por la edad cronológica por los conocimientos, podemos decir, grosso modo, que los nacidos entre 1923-24 y 1943-44 cursaron el Bachiller de 7 años regulado por la Ley de 1938. Los estudios Secundarios de los nacidos a partir de 1943 ya están regulados por la Ley de 1953.

 

Como comentamos en la entrega anterior, la supresión del anterior instituto hizo descargar la Educación Secundaria en Astorga en los centros privados, de los cuales el que más relevancia tuvo fue la Nueva Académica, no solamente por la continuidad de algunos profesores del Instituto desaparecido, sino también por la cesión ministerial de material didáctico-pedagógico a este centro y los acuerdos del mismo con el Ayuntamiento donde se especifican, entre otras cosas, el número de becarios que la Nueva Academia debía recibir y las subvenciones anuales.

 

 

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No podemos dejar de señalar los profundos cambios que se imprimieron en la Enseñanza, en general, y las Medias o Secundaria, en particular, durante la Dictadura de Franco, que rechazaron de plano el ideario educativo de la II República, dejando la Educación enmarcada en un eje vertebrador que iba desde lo católico a lo patriótico.
También tuvo lugar un indisimulado seguimiento de la actividad ideológica de la ciudadanía, que fue tendiendo a hacerse menor con el paso del tiempo, con la finalidad de acorralar y neutralizar la disidencia a los Principios Fundamentales del Movimiento… como podemos ver en la foto adjunta, relativa a Don Moisés Panero, padre de Leopoldo Panero, por masón e izquierdista.

 

No obstante, la dureza de los estudios del Bachiller Universitario, las dificultades materiales de la vida de la posguerra, el hecho de jugarse todo a la carta de la Prueba de Madurez[1] en la que se evaluaban todos los contenidos de los 7 años previos con total independencia de las variables personales, locales, económicas… etc, de los estudiantes, fueron produciendo un fuerte desgaste a la ley. 


Aprobar la Prueba de Madurez era el requisito básico para obtener título de Bachillerato. Muchos estudiantes quedaron con los 7 cursos aprobados pero sin el preciado título de Bachiller Universitario, con un elevado valor en si mismo, que daba acceso a la Enseñanza Universitaria. La suma de todos estos efectos negativos generó un clima favorable a introducir importantes cambios. En el año 1953 se intentan corregir los inconvenientes que la Enseñanza Segunda venía padeciendo.

 

En el caso que nos ocupa, y hasta 1945, alumnos y alumnas muy jóvenes, algunos de los cuales quedaron referenciados en la entrega anterior, eran examinados por libre, a una carta, en Ponferrada o León, a 50 o 60 km de su localidad, por profesores desconocidos. Como si de una oposición se tratase. En la última etapa, se desplazaban los Profesores, no los alumnos.


A partir de 1945, desde la creación del Instituto Mérida Pérez y hasta 1953, se siguió cursando ese mismo Bachillerato Universitario, igual de duro, con Prueba de Madurez en Oviedo, pero con Enseñanza Oficial, con unos profesores que conocían (o podían conocer) el proceso de aprendizaje de sus alumnos y tener en cuenta dicho conocimiento en la valoración del curso.

 

 

Próxima entrega: 3.3. Mérida Pérez. 1945-1953

 

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[1] La prueba de Suficiencia del Examen de Estado para el Bachillerato se regula a través del Decreto del 23 de enero de 1939.
Las Pruebas se celebran en las universidades, los miembros del Tribunal son profesores de universidad y constan de 2 partes:
1ª.-  Examen escrito eliminatorio (traducción de textos de latín y griego, idioma moderno románico, idioma anglo-germánico, un problema de matemáticas y disertación sobre las materias fundamentales estudiadas). 
2ª.- Examen oral a base de preguntas sobre unos cuestionarios que el Ministerio emitirá todos los años referidos a las asignaturas del plan de estudios.

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