Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 19/01/2018
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Astorga Redacción
6/01/2018

Panero en voz alta: Juan Ramón Jiménez III

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Juan Ramón Jiménez (5)

 

La íntima esencia de un poeta como Mallarmé o Valèry se reconstruye mejor a través de su poesía que de los datos biográficos, pues la única autobiografía posible es su propio poema, porque “toda creación poética es sustancialmente desvelamiento o revelación del hombre.”  E inmediatamente juega a desvelar su propia biografía. Y así en un felicísimo y revelador paréntesis añade: “no acaso de la totalidad del hombre, cosa probablemente imposible, pero si al menos de sus caracteres individuales más permanentes, de su  fisonomía moral, y de su inserción temporal en la misteriosa y abigarrada corriente de la vida.” “Lo más fundamental e inequívoco del vivir del Arcipreste de Hita, de Lope de vega, de Antonio Machado lo conocemos por su creación poética, por su palabra tinta de autobiografía. Igual que la correspondencia testimonial y biográfica de Juan Ramón Jiménez, que desmiente en parte el grado de esteticismo, de pureza, de exquisitez, de apartamento de la vida, de lirismo aéreo y desarraigado con que se ha querido cargar siempre al poeta de Moguer, acaso  por reacción y contraste con la lírica machadiana.”



Es diáfana esta correlación desde la adolescencia hasta el desarraigo geográfico en América. El que llevara un ladrillo de su carga moguereña en el equipaje no ha de interpretarse como un capricho ni como “testimonio de punzante nostalgia”, en cambio, sí un “símbolo muy verdadero y significativo, muy como su poesía es, transida toda ella y empapada hasta el tuétano por la sustancia de la vida.”

 

'Poesía y biografía.'

 


Juan Ramón Jiménez (6)

 

‘Sonetos espirituales’ libro de poemas de Juan Ramón Jiménez, contiene una suma de poemas de gran perfección, casi todos ellos cima. “Son sonetos trabajados, seguidos, fluidos que se leen sin tropezar en la rima y que suenan enteramente como si esta no existiera, dominada como está la expresión por el decir hondo del sentimiento y no por la simple maestría voluntaria o artística de lenguaje, aunque se confunda, como es natural, con ella:  poemas en que el soneto libera la palabra en vez de encarcelarla, en que el verso traduce la manadera gracia del pensamiento poético en lugar de interrumpirla, y donde sin esfuerzo alguno, la disciplina se funde con la libertad y lo de dentro con lo de fuera.” Su poética coincide con la comprobación biográfica que propone Ricardo Gullón. También nos hace partícipes de como Juan Ramón Jiménez corrige implacablemente su producción lírica, considerando siempre sus libros como “meros borradores silvestres de su total creación definitiva.”  En esto fue mucho más exigente aún que Antonio Machado. En Machado, solamente sus ‘Soledades’ han sido publicadas en dos versiones. Y es que en la segunda se depura de lo que no es propio de su voz: el postizo modernismo ‘rubéndariniano’. Machado nunca transmite en vida ningún poema modificado con todo haber llenado sus manuscritos de “tachaduras y de versiones canteadas y rechazadas, muy disímiles.” Si el tiempo hace su selección sin embargo, la de ‘Sonetos espirituales’ donde el poeta se convierte en antólogo, coincide con el autor.

 

 'El soneto como libertad.'

 

 

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Juan Ramón Jiménez (7)

 

Un libro de poemas en forma de sonetos, original de José Antonio Muñoz Rojas lleva a la pluma de Panero hacia el criterio conveniente de establecer una semejanza de los sonetos con los ‘Sonetos espirituales’ de Juan Ramón Jiménez. Piensa Panero que son “estos los más estremecidos y flexibles, los más leves en su belleza y en su gracia de cuántos han sido escritos modernamente en España.”¿Cuál sea la novedad aportada por Juan Ramón al soneto nos la explica casi a renglón seguido? La dotación de “un sonido nuevo y de una ordenación rítmica profundamente original, en la que la implacable belleza de cada verso es sacrificada, por así decirlo a la unidad total, musical y espiritual del contenido poemático. Las clausulas líricas se ligan y enlazan entre sí, sin pausa, movidas por mismo aliento y adelgazadas por idéntica hermosura.” No es un truco lo que utiliza, sino que eleva una “arquitectura, impalpable e inimitable, sin posible receta para su hechura, ya que en definitiva se sustenta, como la nieve, sobre la asombrada transparencia de su propio misterio.”

 

' Comentarios a dos libros de poesías.'

 


Juan Ramón Jiménez (8)

 

Del libro de Ricardo Gullón, ‘Conversaciones con Juan Ramón’ se deriva un Juan Ramón lejano, “como si la memoria se le agudizase”. Es un Juan Ramón que reivindica para el modernismo el derecho de época, de abarcador clima histórico, no de ‘ismo’. Un Juan Ramón recordador de sus relaciones con Antonio y Manuel Machado y hasta con Rubén, al que le abre la frecuentación con Verlaine. Un Juan Ramón valorador de Bécquer, de San Juan de la Cruz y de la poesía francesa, eficaz en sus opiniones “por brotar, inesperadamente muchas veces, del diálogo mismo y de la palabra viva que le acompaña.” Un Juan Ramón discutible, rectificable, pero cuyo pensamiento “es lucido y exacto siempre y heridor por eso mismo en no pocas ocasiones.” Nos comunica un Juan Ramón rodeado de “Cálido ambiente humano y de isleña melancolía”.

 

 'La transparencia en la memoria'.

 

 

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 Juan Ramón Jiménez (9)

 

Al poco tiempo de serle concedido el Premio Nobel (un año largo después), Panero enjuicia su obra poética en una conferencia pronunciada en la Facultad de Veterinaria de León (El  Arca de Noé en nuestra poesía).  Recuerda su peregrinaje a Moguer: “el viviente paisaje de su verso: ese rico y viviente paisaje de la memoria, esa pálida pero precisa y luminosa geografía que crea la palabra poética y que posee tanto más realidad que la otra, y un contenido, un son de vientos y de aguas, de pueblos y caminos, de fuentecillas y de árboles, infinitamente más hondo, intenso y variado”.

 

La voz de Juan Ramón le congrega igualmente en una invitación a “fortalecer la unidad hispánica del espíritu”, ya que la patria del hombre es la palabra. Le acompañan en su viaje Adriano del Valle, Pascual de Lara, Crémer. Las páginas de ‘Platero y yo’ las califica como de “transparentes, melancólicas, rezumadoras”. Panero cree en la verdad de Platero: “tan manso, tan conocido de todos, tan íntimo de todos, tan realmente servicial imprescindible en su caída humildad silenciosa y en su apagada ternura cenicienta.”


Más adelante en contraste de esta criatura privilegiada de Platero con otras, llega a la conclusión de que la poesía es algo no natural. Pertenece a la ‘sobrenaturaleza’. Platero y yo lo configura como una elegía y su palabra “es una palabra temporal, transida y habitada por el tiempo y tan poética por eso mismo: La palabra es la morada del hombre, afirma Heidegger; y la palabra del hombre en el tiempo es la definición existencial de la poesía que Don Antonio Machado propuso con anterioridad a Heidegger, desde las páginas de la antología de Gerardo Diego publicada en 1930”.

 

El Arca de Noé de la lírica.

 

 

 

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Creación poética

 

Algunas ideas sobre la poesía las vierte Panero en su artículo ‘Hierba de años lejanos’ En el que glosa el libro de Eugenio frutos Cortés: “Creación filosófica y creación poética”. El filosofar sobre el fenómeno poético procede del romanticismo. En su libro Eugenio frutos lo toca con “notable acuidad y transparencia”, en especial los temas de la “fundación de la realidad, de la creación desde la palabra”. La formación anglófila de Panero y sus lecturas favoritas se traslucen en el párrafo con que encabeza el artículo: “Discurrir teóricamente sobre poesía es menester muy de nuestros días que arranca, creo yo en primer lugar de los poetas lakistas ingleses (con Wordsworth y Colerigde a la cabeza) y empapa desde Poe y Baudelaire el pensamiento crítico europeo y todavía más cerca de nosotros el pensamiento filosófico riguroso, de Dilthey a Heidegger y de ahí en adelante, en onda siempre viva y creciente.” 

 

“Heidegger (con su estilista interpretación filosófica de la poesía de Hölderlin) es quizá el arquetipo de esta corriente del pensamiento moderno y lo es precisamente porque no manipula teorías o forja abstracciones intelectuales en torno al fenómeno poético, sino que se somete al texto vivo de la poesía y nos habla desde su misma esencia y con su propia palabra; escribiendo verdaderos poemas para mejor iluminar, así, su realidad.”


'Hierba de años lejanos'.

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