Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 19/06/2018
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Samuel Yebra Pimentel
12/01/2018

El control de los políticos astorganos (I)

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Cuando los políticos en el poder dicen que la prensa se ha desentendido de su tarea informativa quieren decir que todavía hay algún medio que se escabulle a su control. Cuando la gente dice esto mismo tiene razón, pues la mayoría de los medios han optado por caer en las redes del control institucional vía subvenciones antes que pelear por una información veraz. Es lo que tiene homologar cualquier servicio a las estrategias del logro empresarial... Pero cuando la gente dice eso la pregunta es si está dispuesta a hacer algo para exigir esa información veraz, o es de boquilla.


¡Qué poco se aleja del millón de euros lo que recibe el decano de la prensa leonesa por parte de la Junta de Castilla y León!

 

Siempre hubo periódicos de partido, hojas volanderas, panfletarias. Pero estaba clara, muy clara su adscripción; se conocía su progenie, y públicamente eran manifiestas ideología y pertenencia. Nunca se les supuso objetivos sino parciales, partidistas. Allí donde se hallaban sus fans, sus seguidores, emergía lo subjetivo.

 

El abaratamiento de los costes materiales y sobre todo la facilidad de difusión que ha traído internet ha permitido la floración de los digitales. Pero a la par de estos y como vocero instrumental han surgido los medios propios de partido, ahora enmascarados de independientes, a menudo tan solo empresarialmente independientes, muy a menudo tan solo empresariales, más amenudo aún, tan solo...

 

Cada partido o ideología política pretende controlar o tener a su servicio y en cada circunscripción a uno o varios de estos medios de difusión de la verdad, esa verdad oficial y por ellos oficializada tan poco o nada verdadera. Nada extraña a estas alturas, después de tantos casos como ‘púnicas’, esas 'púnicas’ impunes metamorfoseadas desde entonces con tanta sutileza en relaciones de los ‘medios’ con el poder político.

 

Con el triunfo global de lo 'micro', la adulteración de los medios se ha generalizado en lo local. Ahora no es que los ‘medios’ tengan afinidades, es que son aquellos periódicos antañones de partido solo que ya no lo son; es decir que lo son desdiciendo la evidencia de que sí lo son. Instrumentos que ya no pugnan por una información veraz, desinteresada. Voceros de quien les manda, de quien les paga y permite subsistir ciegamente contra toda función social efectiva. 

 

No aparecerán en Astorga como los voceros del PP o del PAL; pero esas formas amables, persistentes, continuadas, redundantes con que abordan 'tales asuntos' y 'tales personas, personillas o personajes' (las caras, caretas y carotas de González Ruano) en el poder es sintomática. Y es ahí donde surge la verdad. Aparecen como instrumentos de comunicación vinculados a empresas independientes de los partidos para trabajar o difundir tan solo la información favorable y/o generada por esas siglas. Lo peorcito está en esos medios vinculados a los grupos en el poder. (La paranoia total es la Casona astorgana: un gabinete de prensa, un plan de comunicación que formula expresamente intenciones controladoras y usurarias, y su vinculación tácita y sonora a un único medio-cre de comunicación. Todo atado y bien atado 'antañonamente'.)

 

La contrapartida es la verdadera partida. No hay contrapartida. Hay la consabida consigna liberal o neoliberal del ‘do ut des’. La partida se juega con el dinero de la publicidad institucional, que por ley tendría que ser distribuido  equitativamente de acuerdo a volubles volátiles criterios. Se trata de un dinero de todos, de todos los astorganos, que se reparte luego con criterios de amistad; prostituido pago a los afines. (Dinero que no es ni del PP ni del PAL, pero como si lo fuese.)


Esos criterios de distribución a los medios no parecen estar explicitados y se ha venido haciendo en nuestro Consistorio, como con la manipulación en la adjudicación de oposiciones por parte de la Diputación leonesa, de una manera pactada ‘medio’ a ‘medio’ ¿A cambio de qué…? Cuando fuera a cambio de nada verían ustedes que la propina sería nada o menos que nada, unas mínimas migajas para poder burlar el espíritu de la ley. (Una ley de tanto espiritada y conculcada convertida en hueso fosil, neandenthalizada.)

 

Cuando los lectores piden información veraz y cuando los contertulios responden que eso no es posible, tendrían que saber que los principales causantes de esa imposibilidad, los más interesados en el falseamiento son quienes debieran velar por ella, los más arbitrarios, los que hemos elegido para representarnos. ¿Qué decía Rousseau que había que hacer con estos en tal caso, o es que somos ya tan indolentes y nihilistas que ni vamos a intentar salir de ese garlito? ¿Alguien duda a estas alturas en Astorga que han pospuesto el interés general al interés de perpetuarse, al de su partido?


¿Por qué no hacen público en ese 'portalillo escuro' que llaman de transparencia el 'Plan de comunicación’?  Porque no interesa a nadie, dirán. Pero entonces ¿interesa a nadie o no una información veraz?

 

Las razones de subvenciones tan arbitrarias, como los resultados de aquellas oposiciones y otras que vinieran, podrán siempre a caballo pasado ser justificadas. Se manipulan las visitas desde internet, con IPP(s) falsas y pagadas desde cualquier Conchinchina del mundo. Los chinos cada vez más cortocircuitados en las autopistas del turismo mundial tendrían ya un pie puesto en el Museo Etnográfico Oriental de los Redentoristas de nuestra bimilenaria ciudad y querrían saber a qué atenerse en sus ratos de ocio. Es por esto que en un periódico interestelar de nuestra urbe, magnífica urbe, los chinos hacen cola para informarse de la cartelera de cine, y lo hacen muy temprano, antes de madrugar la madrugada. Tampoco alcanzo a explicarme su porfiado interés por las notas necrológicas. (Miles de chinos pinchando a matacandelas en las defunciones de Astorga).


Así se ajustan las cuentas equitativas de nuestras juntas, diputaciones y ayuntamientos.


Así se urde la verdad, la amarga verdad que yo te cuente…

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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