Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/02/2018
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Juan Antonio Cordero Alonso
12/01/2018

Yo no soy catalán, soy de Barcelona

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¿Un título sólo provocativo? Tal vez. ¿Un reto a los lingüistas para encasillar la figura literaria? Puede ser. ¿Un estado de ánimo que refleja una fractura? Quizás. ¿Un deseo ante tanta desfachatez, despilfarro y soberbia? Lo más seguro.

 

Dejo para el lector la elección libre de la respuesta y le ruego que me la comunique para ver si eso ayuda a reconstituirme.

 

Dos días después del 21D, otra fecha para la historia... y ya van desgraciadamente variaso, leí de  buena mañana la prensa online. Un editorial y un texto titulado “La Comunidad Autónoma de Barcelona” firmado por Carles Enric López, creo que me van a ayudar a superar el trago de tanta mentira, trampa, de tantos engañadores y engañados, cada cual más feliz. De tanta y tan larga revuelta carlista, de tanta señora, canosa de peluquería, acomodada, de misa diaria y desayuno de café con croissant en el bar de la “esquineta”, que hoy es convergente y mañana será chino, de tanto señorito financiador del “procés”, de tanto cortijo y de tanto jornalero del PER catalán cuyo sueldo ganan más por sonrisas impostadas y falsas, que por peonadas.

 

Yo no soy un catalán de esa Cataluña, sino de otra, de la que trabajó y trabaja cada día, de la Cataluña de los salarios reales (no sueldos políticos), de la que no complementa el salario con mordidas en negro por exhibición de músculo patriótico, de la que sufre cuando sufre la economía real y la fuga de empresas, de la que no se mueve en coche oficial ni aspira a hacerlo, de la que no ve TV3 porque, aunque la pague, no es la mía (la verdad es que no hay ninguna mía y las detesto a todas casi por igual), de la que se siente catalana, española y europea y que hará todo lo posible, que es mucho, por seguir siéndolo.

 

Y les regalo su catolicismo, su conservadurismo, su tradicionalismo, sus misas y sus beatas, sus arzobispos, sus altos funcionarios de tan alto sueldo como mediocridad, sus púlpitos, pulpitos, homilías, altares y sacristías cuenta votos, sus niños de papá con look izquierdoso y ocupa, con su marxismo de criada en casa, Visa Premium, ropa y gustos caros. Y si hace falta, aparte del regalo, les doy propina. Para Ustedes todo.

 

Ayer no tuve ocasión de ponerme a escribir porque estuve muy ocupado teniendo mala leche todo el día, pero eso son problemas internos.  

 

Soy catalán por imperativo legal, que viene a ser algo así como “soy catalán porque alguien distinto de mi ha decidido que lo sea, pero que no entra dentro de mis convicciones más profundas”.  Vamos, que como barcelonés, eso si, me siento mucho más cercano a los problemas que sufre cualquier madrileño, parisino o neoyorquino relativos a la contaminación, transporte, inseguridad o cómo se gasta el dinero público que sale de mis impuestos, que a los de un vecino cualquiera de la “terra ferma” u otras… con todos los respetos (creo que desde la Cataluña profunda, tampoco le importan demasiado mis problemas urbanos).

 

El Editorial “Que no cunda el pánico”, trata de relativizar el éxito indepe-golpista… que si siguen bajando, que si lo tendrán difícil, que si el 155 está ahí (aunque yo crea que ha sido propagandísticamente neutralizado con TV3). Bien. Me interesa más el texto de Carles en el que se plantea la constitución de la Comunidad Autónoma de Barcelona.

 

Reconozco que el comienzo del texto me sonó más a irónico que otra cosa, pero a medida que iba leyendo la línea de argumentación, iba viendo el paralelismo con muchas ideas que llevamos oyendo mucho tiempo, si bien, cambiando los nombres del verdugo y la víctima. Así, el España nos roba tan usado por el golpismo catalán, es cambiado por La Generalitat nos roba, dicho desde Barcelona, dándole a probar al golpismo una dosis de su propia medicina.

 

Yo, personalmente, no critico los lógicos traspasos de renta de zonas con más PIB, en los que creo por sentido de la solidaridad… sin que ello sea firmar ningún cheque en blanco a los gestores del dinero público, pero si soy muy sensible a los atropellos del golpismo catalán, que simplificando, y en mi caso, son básicamente cuatro.

 

Uno. No tolero ni la mentira, ni la soberbia, ni el supremacismo, ni el racismo… por muy disfrazado de sonrisas, de buen rollo, o de lacitos amarillos… que venga empaquetado. Tampoco el desprecio por la economía y el bienestar, sobre todo de los más desfavorecidos.

 

Dos. No tolero que me toquen mi estatus como barcelonés y español que soy. Quiero seguir siendo tan español como cualquier madrileño en Madrid y defiendo que cualquier madrileño sea tan barcelonés como lo soy yo en Barcelona.

 

Tres. No admito tampoco que me saquen de Europa ni del Euro. Quiero moverme como español dentro del Espacio de Schengen y como español y europeo en el resto del mundo. Y llevar dondequiera que vaya una ciudadanía española/europea y una moneda solvente.

 

Cuatro. Entiendo potenciar el voto rural frente al urbano. Pero que mi voto valga tanto menos que el de otras zonas, no es justo. ¡Que poca prisa en corregir el desfase del reparto de población del censo del 79… con el que se encontraron! Debe ser la única ley española que no les importa cumplir ni seguir cumpliendo.

 

Si esto, Cataluña, va a seguir siendo como los últimos años, tal vez lo que nos cuenta Carles Enric López no sea ni una ironía ni un cuento. Tal vez sea un desiderátum.

 

Parece ser que ya hay quién ha dado los primeros pasos en este sentido, quiero decir en el sentido de no tolerar que la provincia que genera el 81,5% de los ingresos de la Generalitat de Cataluña y a la que ésta solo destina el 65,5%, sea ninguneada a la hora de traducir los votos en escaños al Parlament. Los de Barcelona pagamos más, vale. Eso no es lo que estoy criticando en este momento. Lo que critico es que además de eso, nuestra capacidad de decisión sea sensiblemente reducida a la que correspondería a nuestra población en favor del más puro carlismo provinciano que aún piensa que a la Ley y a la Democracia se la puede parar con tractores en la Gran Vía de Barcelona.

 

Y también parece que puede tener recorrido el hecho de pedir y/o exigir que Barcelona pueda ser una Comunidad Autónoma uniprovincial, como Asturias, La Rioja, Madrid o Murcia donde se respeten más nuestros derechos como ciudadanos. Ningún problema con nuestros hermanos de Lérida, Gerona (Tarragona no está tan ruralizada)… pero mejor separar las churras de las merinas. Que no se esfuercen “els pagesos” en comprendernos a los urbanitas de Barcelona. No. Que vivan con sus recursos y se paguen la independencia con su propio dinero, no con el mío.

 

Por otra parte el artículo 144 del Título VIII de la Constitución en su  Capítulo Tercero referente a la Comunidades Autónomas, prevé esa posibilidad en determinados supuestos que es necesario estudiar. Esta es la literalidad del articulado:

 

Artículo 143.1.

En el ejercicio del derecho a la autonomía reconocido en el artículo 2 de la Constitución, las provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histórica podrán acceder a su autogobierno y constituirse en Comunidades Autónomas con arreglo a lo previsto en este Título y en los respectivos Estatutos.

 

Artículo 144.

Las Cortes Generales, mediante ley orgánica, podrán, por motivos de interés nacional:

a.- Autorizar la constitución de una comunidad autónoma cuando su ámbito territorial no supere el de una provincia y no reúna las condiciones del apartado 1 del artículo 143.

 

Alguien dijo hace poco “que empiece el mambo”. De acuerdo, que empiece.

 

No sé si sabremos bailarlo tan bien como otros…, pero, aunque nos va pesando la edad… ya lo bailamos en su momento delante de grises de verdad, en los años 70, antes de las postverdades, cuando si te rompían los dedos de la mano uno a uno (un ejemplo)… decías que te habías caído de la bicicleta. Tenemos todo el derecho del mundo a tomar algunas clases de baile. Claro, con permiso de los bailarines profesionales.

 

Ah, y es posible, que este mambo ayude a redimensionar el independentismo, que para mí, sigue muy hinchado. Es más, les voy a contar un secreto que sale de mis propias conjeturas y entendederas, que les confieso, tirando de histórico, tampoco son tantas.

 

Hay independentistas que votan como tal a sabiendas de que su voto no ayudará a que Cataluña sea independiente, o lo que es lo mismo, tras asegurarse de que podemos “montar un buen pollo en Madrit” con costo bajo o cero para ellos, ya que los demás, lo demás, les importa un bledo. Esto es un hecho que solo hace falta cuantificarlo.

 

En ese sentido, el 155 ha actuado como el agua de la piscina en el que tanto frívolo se ha tirado de cabeza… Ahora sabemos que el 155 es muy profundo, tanto que sin Iceta, que parece ser el dueño del PSOE, tal vez, podría haberse limpiado TV3 de basura mediática, de humoristas con empresas privadas extractoras de dinero público, palanganeros, intelectuales de medio pelo, altos funcionarios con sueldos estratosféricos…etc…etc..etc. Y tal vez, con el adoctrinamiento en las aulas y la Inmersión lingüística. 

 

Bienvenida Barcelona via fora. Vamos a bailar todos: el mambo, el tango, el chotis o lo que haga falta.

 

 

 

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