Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 27/05/2018
Secciones
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
DETRÁS DE LA HUELLA DEL INEMA
Juan Antonio Cordero
23/01/2018

Mérida Pérez. 1954-64

Guardar en Mis Noticias.

 

[Img #34447]

 



Ya hemos comentado la dureza de la Ley que reguló la Enseñanza Secundaria vigente desde 1938.


El año 1953 Don Joaquín Ruiz Jiménez, que había sido nombrado Ministro de Educación Nacional dos años antes, apoyado en colaboradores como Antonio Tovar, Pedro Laín Entralgo o Joaquín Pérez Villanueva, procedentes del Falangismo, inició un amplio proceso de reformas en las instituciones docentes con el punto de vista puesto en la evolución y actualización social y política de la Ley de 1938, sobre todo en los aspectos pedagógicos.


Las primeras acciones de estos cambios fueron llevadas a cabo por el nuevo director general de Enseñanza Media, José María Sánchez de Muniáin, y se producen en relación a la estructura del Bachillerato Universitario, de 7 años, que deja de tener carácter unitario. Tras varios años de fracasos en las perspectivas de formación en enseñanzas medias, se corrigió esa bestialidad educativa de la Prueba de Estado que examinaba todos los contenidos estudiados durante el periodo de los 7 años y se dio paso a los dos Bachilleres, el Elemental de 4 años y el Superior de 2, con dos Reválidas. Un 7º curso, tras la Reválida de 6º estaría orientado a la preparación para la entrada en la Universidad y se denominó, como no, Preuniversitario.


La Ley de Ordenación  de la Enseñanza Media, promulgada en 26 de Febrero de 1953 (B.O.E del 27) es muy extensa (tiene 117 artículos más las disposiciones finales y transitorias). Se centró en el ‘perfeccionamiento técnico de la enseñanza’ y el ‘servicio a los valores esenciales de España’. Los puntos neurálgicos de la Ley fueron la ‘Inspección Educativa’ y la ‘Composición de los Tribunales’.


Mejora el interés pedagógico y la formación del profesorado, consolida el grado académico básico en catorce años, profesionaliza la Inspección Educativa… aunque quede más centrada en los asuntos burocráticos que los estrictamente pedagógicos.


Sin embargo, no dispone de un plan de Estudios, que ha de esperar hasta el Decreto de 31 de mayo de 1957, de Don Jesús Rubio y García-Mina: Plan de Bachillerato de 1957, que pretender corregir algunas ideas mal planteadas o concebidas en 1953.


Los cambios de más interés que aporta este Plan del 57, según nuestro punto de vista, podrían resumirse de la manera siguiente:


1.- Se pretende reducir el trabajo intelectual del alumno. A tal fin, se descongestionan programas recargados, reduciendo el número de materias teóricas y también el contenido por año, procurando condensar los aspectos esenciales de la enseñanza, manteniendo sin reducción las materias de Formación del Espíritu Nacional, Educación Física y Religión.


2.- Quedan igualmente prohibidos los deberes fuera del Centro. Se prevé que todas las materias han de ser aprendidas, básicamente, en tiempo lectivo, no en el domicilio.


3.- Para poner en práctica esta medida se crea la Unidad Didáctica de 75 minutos, repartida en dos tiempos, uno de 45 minutos de duración, dedicado preferentemente a explicaciones y otro de 30 minutos, seguido del primero, dedicado a estudio y ejecución de deberes y trabajos derivados.


4.- Se regula la hora de comienzo de las clases, que será a las 8:30, con un acto colectivo que durará hasta las 9:00 que tendrá sentido religioso, patriótico y gimnástico.


5.- También se procede a liberar de actividad académica los sábados por la tarde a fin de que los alumnos puedan tener tiempo para reuniones, deporte u otras actividades complementarias.


6.- Se elimina todo vestigio de coeducación, separando aulas y/o Centros por sexo.


7.- Se crea una prueba intermedia al final de 4º con el objeto de liberar materia, y se asume la opcionalidad de las ramas de Ciencias y Letras en los últimos cursos.


Respecto a la tipología de los Centros, estos pueden ser Oficiales, llamados Institutos Nacionales de Enseñanza Media y los No Oficiales, que pueden ser de la Iglesia o Privados, teniendo los de la Iglesia una regulación independiente y autónoma respecto a la enseñanza oficial.


Al frente del Instituto estará el Director, que será un Catedrático, si ello es posible, que será el responsable de la Jefatura de todas las enseñanzas y tendrá tratamiento de Ilustrísimo. Otros cargos directivos serán Vicedirector, Secretario, Vicesecretario, Interventor y Jefe de Estudios.


Referente al Profesorado, se contempla un margen de tiempo docente para poder ser dedicado a la función educadora, orientadora y tutorial.


Dentro del Instituto tenemos 5 categorías de profesorado:


- Catedráticos numerarios, que son licenciados universitarios (en Ciencias o en Letras) y de Dibujo titulados por la Escuela Superior de Bellas Artes, que tendrán escalafón propio.


- Profesores especiales (de lengua moderna, enseñanzas artísticas, Formación del Espíritu Nacional, Educación Física), con titulaciones emitidas por FET y de las JONS, que son las siglas del partido único del régimen franquista ‘Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista’.


- Profesores Adjuntos, licenciados en Ciencias o Filosofía y Letras. Normalmente su función era coadyuvar a la labor de los catedráticos numerarios.


- Profesores Ayudantes, licenciados en Ciencias o Filosofía y Letras, que prestaban ayuda en clases prácticas. Sus remuneraciones se pagaban con cargo a los fondos del propio centro.


- Profesores de Religión, nombrados por el Ministerio a propuesta de la Jerarquía eclesiástica, que tenían igual consideración que los catedráticos numerarios del centro.

 

 

[Img #34449]

 

 


Así mismo, comienzan a organizarse y tener una cierta fuerza los Colegios Oficiales de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias y el Cuerpo de Inspectores como impulsores de la renovación y el perfeccionamiento.

 

Este era el marco que se dibujaba en los institutos de estos años. Así estaba jerarquizada la Institución de las Enseñanzas Medias. Esas eran las normas marco y los presupuestos ideológicos y morales. Y de ellos se deducían la autoridad y el respeto hacia ella, la disciplina, la rectitud, el cuidado de las formas y el orden, que aprendimos o aprehendimos no solo dentro de las Aulas, también en los pasillos, en las miradas, en actitudes, en los gestos, en las notas, en las preguntas y en las respuestas. Y en los silencios.


Estábamos entrando en la apertura franquista que supuso el inicio de la salida de autarquía, en los sucesivos gobiernos de tecnócratas, en el Plan de Estabilización  de 1959, que comenzó a liberalizar la economía y la creación de los Planes de Desarrollo. Los cambios económicos produjeron crecimientos acelerados y, consecuencia de ello, importantes cambios sociales.


Como referencia para quién esté interesado, como mera aproximación y con amplias variaciones por zona…, podemos ver algunas pautas sobre el valor de las cosas, referidas al año 1960:


La propina semanal (aún no se hablaba de “paga”) a un niño era de 1Pta; un tbo costaba 1,5 Pts; el Salario Base era de 1000 Pts/mes; un Maestro ganaba 1200 Pts/mes; el Salario de un aprendiz era de 500 Pts/mes; el Paquete Celtas Cortos sin filtro (Chester obrero) costaba 3 Pts; un bocadillo de chorizo o jamón costaba 4 Pts, etc. Y una peseta de 1960 podría equivaler a… pongamos… entre 1.5 y 2 Euros de 2018.


Pero los cambios aludidos no venían secuenciados u ordenados con una cierta lógica interna sino como arremolinados, en cascada, sin tiempo de digestión, casi, en un continuo presente.


Los lugares de ocio para los jóvenes comenzaron a dejar de ser casi exclusivamente públicos, es decir, la calle. Ya no todo era ‘dar vueltas por la plaza, o por el jardín’ –según la época del año-.


La Cafetería, con sus dos plantas, la de abajo más señorial y la de arriba más de jóvenes, con partidas de las Siete y Media, después de comer y con parejas más de tarde…, el Angelines, con una máquina de discos, el Rompe, que era el nombre corto de un bailongo que había debajo de la Academia del Coronel, en la Muralla, el Frontón García, pista de baile, actuaciones musicales y competiciones de pelota… aunque sólo en verano, el Mappy Club, encima del Cine Gullón… incluso cuando ya no era cine, etc, etc. Sólo había un problema y es que todos estos sitios, que eran establecimientos privados, había que pagar la consumición y el dinero era muy escaso en la mayoría de los bolsillos. El juego del ratón y el gato estaba a la orden del día cuando el camarero se ponía pesado con el "¿que desea usted tomar?". Aún recuerdo a Faustino, de la Cafetería Tagarro, algo nervioso, activo, eficiente… en estos menesteres. Un gran camarero.


Había un Futbolín, cuyo nombre no recuerdo, en Jose Mª Goy, casi enfrente de ‘El 2 de Mayo’, y cerca de donde también estuvo el Museo del Chocolate, y antes la Sala El Yate, con 10 o 12 futbolines buenos, con futbolistas de pies separados lo que permitía arrastrar la bola, que requería un ligero cimbreo del suelo, y trazar trayectorias en diagonal de la pelota. Se solía jugar por parejas y era frecuente apostarse unas ‘bombas’ (así se llamaban a unos pastelillos redondos, con crema dentro, que vendían en ‘El Angelines’ de la Plaza Santocildes… donde también se echaba la partida de ‘tute’). Parece ser que el amo era Pepe Jofervi… que sigue siendo, por lo visto, un mago de las tres bolas de billar. (He de decir que mi informador me ha confesado que Jofervi… no lo ganaba siempre, y así lo dejo escrito para que conste).


El café Central, regido por el Señor Tirso, serio y con cara pocos amigos y con camareros tan irrepetibles y elegantes como Murias, tenía dos billares en la parte posterior, que daba a la calle de la Cruz.


Aparte de la subasta, el dominó, el tute y otros, allí se jugaba, y con bastante nivel, al billar. Recuerdo, además del citado Jofervi (que tenía una ferretería en la plaza); a Pedro (que el padre tenía un camión); Pedro Patagorda (creo que le llamaban así…), del garaje Los Leones de la calle del Cristo, un señor mayor muy bueno haciendo carambolas, al que admirábamos los aprendices a través de las cristaleras del Café Central, que daban a la calle de la Cruz; Manolo (de Valdeviejas). Estos eran los mejores de mi  época, que fue la siguiente a esta, es decir la de 1964-71.

 

 

[Img #34446]

 

 


Mientras, los niños de 5 a 10 años (yo era uno de ellos) dábamos vueltas y vueltas por la Plaza, mirábamos mucho y comprábamos poco en los ‘puestos’ (Sra. Ángela, La Macaria, El Sr. Ramón y el ‘Ti Pirulí’) o correteábamos por las mesas de las partidas de cartas, burlando a los camareros, o por los reservados que había a la entrada a la derecha… donde iban algunos papás con las mamás, juntos, en pareja, los domingos por la tarde de los fríos inviernos de Astorga. (El Casino, más selectivo, estaba encima, en el mismo edificio, pero se accedía por otra puerta). Y de vuelta a casa, una papelina de castañas de Riancho, en la plaza de los taxis para entrar en calor y ‘pasar el puerto’… decíamos los de Rectivía, que era el tramo entre El Palacio-La Catedral y Agapito-El Algibe. 


De fuera de Astorga nos llegaban, algo tarde eso sí,  ‘Los chicos de Preu’, los guateques de los 60, la música rock, el twist , los Brincos de ‘Por un sorbito de champán’, ‘Una chica ye-ye’, los Pekeniques, y los Sirex…, pero llegaban y lo hacían para quedarse, para integrarse en las mentalidades y en las conciencias, las de los jóvenes primero… y en la de los padres de esos jóvenes, no siempre sin traumas, después. Pero el tiempo corre lento en Astorga.


Se iba perdiendo el miedo. Comenzaron a dibujarse nuevos estilos de vida, nuevos valores, nuevos comportamientos sociales que, como sin quererlo, actuaron de oposición a la Dictadura, que aún estaba muy fuerte. En año 1959 se había inaugurado el Valle de los Caídos y eso no fue vivido por la España no oficial como un acto de acercamiento entre las dos Españas, sino de reafirmación del Régimen.


Ahí estaban los sectores más activos de la sociedad: jóvenes, estudiantes, sindicatos de grandes empresas, grandes ciudades y universidades, pero aún quedaban muchos años hasta el 75.


El inicio del fin de la autarquía también permite asomarse a lo que está ocurriendo fuera de nuestras fronteras, en el Mundo, de donde llevábamos años aislados. Y lo que había fuera, iba llegando en cuentagotas y filtrado. Estas eran algunas cosas que pasaban allende nuestras fronteras:


El Sputnik 2 y la perrita Laika (1957) dieron un gran paso adelante a la ciencia y tecnología soviética pero pudieron haber actuado también como una espoleta de la Guerra fría y la batalla armamentista que se acentuó hasta llegar a niveles máximos con la fallida invasión de Bahía de los Cochinos y la Crisis de los misiles en Cuba (1962).


En ese mismo año falleció en extrañas circunstancias la actriz Marilyn Monroe, recordada por muchos de nosotros como un icono de la sexualidad y también de la sensualidad.


El año siguiente, asesinaron a J.F.Kennedy (1963), hecho que tuvo una amplia cobertura y difusión. Recuerdo que incluso fue comentado en el C.N. Blanco de Cela, donde yo estudiaba, por el Director Don Ángel Murias, con todos los niños formados en el patio.


Unos años antes, Alfred Hichcock (1960) estrenaba Psicosis, un manual para cinéfilos, donde el terror y el suspense se recrean sin límites a través de un asesino en serie de Wisconsin.


La canción protesta toma una fuerte relevancia en la música de Joan Baez y, sobre todo, de Bob Dylan, que premonitoriamente escribe ‘The Times They Are a-Changin’ (1963) posiblemente sin sospechar la enorme dimensión de dichos cambios.


Los primeros ‘The Animals’ (1964) creaban su gran obra ‘The house of the rising Sun’ que seguramente sigue viva aún dentro de muchos de nosotros y de nuestras idealizaciones.


El mismo año 1964, cuatro muchachos de Liverpool, que en 1962 habían formado un grupo llamado The Beatles, tuvieron un éxito rotundo en los EEUU, que ya empezaba a tomar el relevo geopolítico, industrial y financiero de la vieja Europa.

 

 

[Img #34445]

 

 

 


Socialmente, estamos en la década que surge el movimiento Hippie con una fuerte carga contracultural, libertaria y pacifista, en buena parte, como respuesta a la Guerra fría entre los bloques.


Nuestra ciudad, como ya saben, no tenía una pizca de protagonismo en cambios de este tipo o parecidos. Más bien representaba un refugio donde la inercia podía seguir hasta el infinito, al margen de cambios, de la evolución, de la historia. Ahí estaban, vigilantes y silentes, el peso del Ejército, del Obispado y de una Aristocracia letrada que más bien residía en Madrid. Astorga, que esquivó la Revolución Burguesa en su momento y cualquier otra revolución que se le hubiera puesto delante. Astorga era, y es, un cántico a la quietud y al ensimismamiento. Al reposo culto de las bibliotecas con incunables poco o nada consultados.
Mucha cultura e importantes centros de Enseñanza Secundaria: Instituto, Escolapias, Seminario y Escuela de Maestría que forman estudiantes que Astorga exporta porque su sociedad no los puede absorber desde su tranquilidad, reposo y sosiego. Es la Astorga que se hunde dentro de la España que se va despoblando lentamente.


Pero volvamos a nuestro Instituto.


Hay testigos de la época, que hoy andan entre 70 y 80 años, que recuerdan aquel Edificio del INEMA, en Rodríguez de Cela, primero, y desbordado por el crecimiento de la matrícula año tras año, en Padre Blanco, después. Y hablan de él. Unas veces con nostalgia y con cariño, otras, con la impotencia del tiempo pasado. Siempre un con brillo en los ojos que refleja el respeto y la cercanía con lo vivido dentro de sus paredes… y de sus corazones.


He escuchado, a alumnos mayores que yo, opiniones sobre profesores que yo ya no conocí, y otras sobre profesores que conocí más tarde, y, en general, no hay demasiadas sorpresas. Los grandes trazos del quehacer docente no sufren tantos cambios con el tiempo. He oído hechos y situaciones, halagos y también críticas, reiterados en las  actitudes y lecciones dadas dentro de aquellos edificios que ya tampoco no conocí.


Alguno, recuerda con mucho cariño profesores como Don Gregorio Salvador, al que deben, los comienzos de aprendizajes en la difícil tarea de expresar con precisión tus ideas, lo que sin duda contribuye, y de manera esencial, a fundamentarlas, consolidarlas, creerlas y ponerte a su servicio. 


También recuerdos cariñosos para Don Bernardo, de Religión, de habla suave, reposada y medida, Don Ernesto Fidalgo, de Religión y Griego, Memi de Francés a la que alguien define como una buena profesora, de delicioso trato, de la que estaban enamorados todos los alumnos, Don Venancio de FEN, Don Santiago Franco de EF, …


Menos cariño se repartía entre otros profesores, como Don Abelardo, profesor de Historia, ya Jefe de Estudios, Don Pedro Rodríguez, muchos años Director, también de Historia, que parece ser, recordaba una y otra vez quienes eran los que mandaban en España… seguramente incapaz de intuir el más mínimo cambio en la estructura educativa que el regentaba. Y otros de la rama de ciencias, sobretodo: Matemáticas y Física.


En este último caso, el poco aprecio de los estudiantes no estaba basado en razones de tener un elevado nivel de exigencia o de ser injustos con las calificaciones. No. Los calificativos y quejas de los alumnos eran variados y por recato no los reproduciremos. Eran todo menos favorables, cariñosos y comprensivos… aunque por distintos motivos.


Parece ser que repartir orejas de burro o poner un chupete a los alumnos que no estudiaban o que estudiaban y les costaba más aprender matemáticas no era del agrado general. Además de enseñar poco y mal. Tampoco era bien visto por un alumnado crítico y motivado, el hecho de exigir poco y aprobar fácil. No resultaba interesante para alumnos que querían fundamentalmente aprender. Y no aprendían. 


Hemos de recordar que en aquellos tiempos existían las Reválidas de 4º y 6º y eran auténticos filtros que no se podían saltar sin conocimientos.


Digamos que los resultados de algunas de estas clases eran más bien pobres, que los alumnos ni aprendían bien Matemáticas ni aprendían bien Física. El Instituto, parece que tenía un problema, en la preparación de estas asignaturas y existían lagunas en la enseñanza/aprendizaje de las mismas. En el Plan de 1957, y aún más, en el Bachiller de 7 años que le precedió, las Matemáticas tenían un peso muy grande en el currículo.


Cuando los conocimientos no llegaban a los mínimos exigibles para aprobar, cosa que era bastante frecuente, entraba en funcionamiento el plan B. El plan B, se llamaba Academia ‘El Comandante’, después ‘El Teniente-Coronel’ y finalmente ‘El Coronel’, fundamental pero no únicamente, donde se reforzaban la adquisición de conocimientos de Matemáticas y Física, Además de aprender, se lograban salvar los obstáculos que suponían las dos pruebas externas anteriormente referidas, la de 4º, para tener el título de Bachiller Elemental y poder acceder al Bachiller Superior, y la de 6º para tener el correspondiente título y poder cursar Preuniversitario.

 

Esta academia o centro privado no reglado, de refuerzo, pero eficiente y tal vez el más popular de la época, estuvo situado primero cerca del Seminario y posteriormente pasó a una casa que da a la Muralla donde más tarde estuvo situado el Registro de la Propiedad.

 

 

[Img #34448]

 

 


En la Academia del Coronel se han de mencionar dos profesores donde todos los testimonios han coincidido en su profesionalidad y en su humanidad: Don Constancio y el Coronel Antonio Fernández González, que se encargaban básicamente de la coja parte de Ciencias del Instituto.


El primero, daba clase de matemáticas a los del Bachiller Elemental, y el segundo a los del Superior. Yo conocí a Don Constancio años después dando clase de Matemáticas de 1º a 4º al lado de la Casa Sacerdotal, donde vivía con su familia, y puedo corroborar su buen hacer como docente. Enseñaba Matemáticas y algunos aprendimos a sacarle gusto a este aprendizaje.


Respecto al segundo, como Coronel de Artillería, tenía profundos conocimientos Matemáticos y de Física, sobre derivadas, integrales, balística, dinámica, etc.


Muchos alumnos que pasaron por INEMA, en una u otra ocasión estuvieron en las clases de Matemáticas de alguno de estos dos profesores (o los dos), profesores no oficiales, pero si de una gran calidad, y de los que se ha de dejar constancia de un reconocimiento a lo que ellos representaron, y lo que para muchos alumnos significó cursar el Bachiller Superior en general y en la rama de Ciencias en particular.


Sería injusto no citar junto a la Academia del Coronel, otras coetáneas, Por eso, no quisiera dejar de mencionar, aunque sea de soslayo, otras instituciones dedicadas al refuerzo de los aprendizajes… del Instituto. Algunas de ellas, sobre las que volveremos con más detenimiento en su momento, son: Academia Astorga, Academia de San Agustín, La Unión, profesores particulares como Don Rufino (en las Casas de Miguélez), García (Calle San José Mayo, casi enfrente de la Confitería Flor y Nata), incluso Simo (que comenzó con mecanografía y taquigrafía)…
Sé que más tarde, pasada ya media década de los 60, en el nuevo edificio de Los Sitios 2 y en la Delegada, unos años después, fue corregida esta deficiencia y hubo buenos profesores de Matemáticas y profesores que enseñaron el gusto por aprender… porque los veías disfrutar a ellos explicándolas. Personalmente, puedo afirmar que los que más huella dejaron en mí fueron la Doña Emma Quiñones, más conocida como la Cubana, que me dio Matemáticas en 5º en la Delegada el curso Académico 69-70 y el año siguiente, Matemáticas en 6º, Don Jesús Sanz. De la Hoz (su segundo apellido), para sus alumnos, como él mismo se encargó de aclararnos el primer día de clase.


Volveremos otro sobre ellos en alguna Entrega.

 

 


Próxima entrega: 3.5. Mérida P. 1964-1971. Lo académico

 

Para ver otros artículos de 'Detrás de la huella del Inema' pincha aquí

 

--------------------------------------------------------------------------------------------

 

Fe de erratas.


En la Entrega 3.3. Mérida Pérez. 1945-53, se comete un error que quiero corregir con esta nota. El equívoco fue confundir dos personas distintas, pero con idéntico nombre, primer apellido, vecindad y edad.


Don Pedro Rodríguez, Catedrático de Historia y Director del Instituto, vivió en la denominada vulgarmente la Plaza del Centro de Higiene, y no lejos de allí, en la Calle Costilla, vivía otro Don Pedro Rodríguez, Alcalde de Astorga entre 1944 y 1947, y empresario de un Taller de Carpintería de la ciudad.


La igualdad del nombre, apellido, vecindad y el solapamiento de vivir en Astorga los mismos años de estos dos Don Pedro Rodríguez, me llevó al fallo de fusionarlos  en uno, cuando en realidad eran dos personas distintas, que nada tenían que ver… excepto los aspectos ya comentados. Otra vez el error ha sido el resultado de un cúmulo de casualidades. Pido disculpas por ello.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress