Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 22/05/2018
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Tomás Valle Villalibre
26/01/2018

Es por Astorga

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Cuando hablamos de ciudad, nos referimos a una creación colectiva; a una forma de vivir juntos, de actuar juntos sin la obligación de ser iguales. La ciudad es un producto, un hecho cultural fruto de un proceso histórico en constante cambio y deseable desarrollo. Astorga, la ciudad en la que vivimos es la expresión de un modo de vida, de unos valores, de unas costumbres, de tradiciones y creencias.

 

Hace unos años ésta, nuestra ciudad, tenía todos los requisitos para ser considerada como una expresión  clara de modernización, de progreso individual y social, ahora es una manifestación brutal de deterioro constante  y continuo, que parece irrevocable, a tenor de los dirigentes que hemos tenido en las últimas legislaturas, incluida ésta y que se han mostrado totalmente incompetentes para buscar alternativas que puedan generar otro tipo de dinámicas sociales, industriales y urbanas.

 

La mediocridad e ineptitud han anidado en nuestro Ayuntamiento, haciendo posible que una gran ciudad, con recursos y atractiva, esté hoy hundida, sin industria, con un comercio casi simbólico aunque valiente, envejecida y plagada de quimeras trasnochadas.

 

Nuestra ingenuidad como ciudadanos hace que nos ilusionemos con sus epistolares propuestas en tiempo de elecciones, que creamos en su liderazgo  para promover políticas de empleo, educación, vivienda, transporte, equipamientos, etc. La respuesta a esa ilusión, a la confianza depositada, son políticas huecas incapaces de poner freno al deterioro y sacar a la ciudad del estancamiento.

 

Frente a este tipo de políticas convencionalistas, ancladas y obsoletas que no funcionan, podríamos preguntarnos:¿hay alternativas que puedan generar otro tipo de dinámicas urbanas que puedan crear progreso en nuestra ciudad?  “Yo creo que sí”.


Desde mi modesta opinión como ciudadano creo que, nuestros munícipes deberían preocuparse más por aplicar políticas públicas que puedan funcionar realmente, dejando a un lado las esperpénticas que, por repetitivas y poco productivas, solo sirven para  las fotos de postureo, que inundan los medios de comunicación con cada movimiento que hacen, manteniendo el ego de quien las aplica, pero que no provocan ningún tipo de emoción en el ciudadano.

 

Astorga necesita una planificación estratégica, técnica que se aplica en múltiples facetas de la actividad humana y aplicable a la ‘realidad urbana’. Una planificación estratégica que diagnostique la situación actual  y proponga de una forma seria, medidas para atraer más gasto, implantar una imagen de marca seria y real, traer industria que dé trabajo sobre todo a los jóvenes para que no  tengan que abandonar la ciudad y en definitiva ‘relanzar y reinventar una ciudad en crisis’.

 

Una ciudad como la nuestra necesita de una actividad productiva nueva, que se alce a partir de lo existente pero con capacidad para recuperar la vocación industrial que en su día tuvo, manteniendo el patrimonio y no solo sus piedras, para potenciar un turismo de calidad y no residual. Si algo bueno tienen los tiempos difíciles  es que nos brindan la oportunidad de reinventar; reinventar nuestros servicios, nuestros productos, nuestros negocios, ‘nuestra ciudad’, para poder seguir siendo competitivos. Para ello se tendría que elaborar una iniciativa desde el propio Ayuntamiento en la que se incluyeran reuniones, entrevistas y encuestas con empresarios, partidos políticos, colectivos empresariales, turistas, vecinos, hoteleros, taxistas y otros sectores de la ciudad; que sobre los pilares de la actividad comercial y empresarial, promoción turística, urbanismo, ocio,  aparcamientos, etc, aportaran su diagnostico y propuestas, para eliminar el  eclipse que sufre Astorga. En esta situación es muy necesario que los sectores público y privado trabajen de manera coordinada, dejando a un lado la especulación y el oportunismo, como ya se está haciendo en poblaciones cercanas, para obtener resultados positivos.

 

Una ciudad pequeña como la nuestra también necesita que el ciudadano, al que han convertido en ‘público’, es decir en espectador, se vuelva a subir al escenario para ser actor y autor, como lo fueron en su día las asociaciones de vecinos, e intentar hacer entre todos una ciudad prospera, intercultural y sostenible.

 

En la última campaña electoral, por ejemplo, el equipo que ahora gobierna, aunque también los otros partidos que concurrían a los comicios, apostaba por traer inversores a la ciudad entre una amalgama de propuestas más, que difícilmente  van a cumplirse en el ochenta por ciento que nos aseguraban cumplir si salían elegidos, dado que queda poco más de un año para las próximas elecciones. En su momento podremos analizar hasta donde ha quedado en papel mojado parte de su programa y sus promesas. 

 

Ciertamente todos los gobernantes tanto a nivel nacional como autonómico o municipal, dejan aparcadas algunas medidas que habían anunciado. A veces porque cuando están en el gobierno, comprueban que son irrealizables y en otros casos porque solamente eran un gancho electoral.

 

Los ciudadanos nos hemos acostumbrado en demasía a que eso suceda. Se lo admitimos, aunque con unos márgenes que ellos van ensanchando… pero les dejamos. 

 

De sus mentiras e incompetencias, de las decisiones radicalmente inversas a lo que habían anunciado, son ellos los responsables, pero también nos podíamos preguntar nosotros como ciudadanos porqué no les castigamos. Somos demasiado benévolos, bien porque son de los nuestros (en cada caso) o bien porque la idea de que todos son iguales ha calado en la sociedad astorgana, en este caso.

 

Decía el actual alcalde y su equipo, en la campaña electoral: “es fundamental un cambio para una ciudad mejor que llegará desde la estabilidad y la seriedad en la gestión que promete esta  candidatura…” Pues al toro, déjense de banalidades y pónganse a trabajar con imaginación y eficacia. Es por Astorga.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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