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María José Cordero
25/01/2018

La mantequilla

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Las aguas, de azul turquesa, bañaban el mar caribeño en donde me encontraba al inicio de este año. Pequeños trocitos de coral invadían la playa, la naturaleza a flor de piel, desbordada y descaradamente auténtica, parecía un paraíso en la Tierra, aún sin deteriorar por la mano despiadada del hombre. 


Cuba es como un ajuar de novia a punto de casarse, pero no hay medios para pagar la boda. Sus habitantes, amables, dicharacheros, que por una plática son capaces de parar el reloj, son los perfectos maestros de ceremonias para introducirte en la belleza de una isla llena de encantos. 


Algo se palpa ya en el aire. Las gentes hablan de un cambio evidente e irrefrenable en la política del país. Muchas cosas han ido cambiando ya desde hace tres años, mi última visita: hay muchos más establecimientos hoteleros, de pequeñas familias -personas que han decidido vivir del turismo para poder mejorar económicamente, aunque sea un poquito-. El turismo es un ente privilegiado al que no se le niega nada; lo tiene todo, hasta lo que los ciudadanos podrían echar de menos, por ejemplo: la mantequilla.

 

Hay ganadería, pero las vacas están sólo para dar leche, por decisión gubernamental, desde hace más de 50 años. La carne de estos animales sólo puede ser degustada por la extranjería; los lugareños no saben lo que es eso, aunque si quieren probarla en los restaurantes, deben ahorrar meses, (tres, me dijeron) para acceder a ello. El castrismo ¿tiene algo del hinduismo de la India en donde las vacas son sagradas? Pregunté. No supieron darme razón, sólo se me informó que tampoco se podía elaborar mantequilla, ni para el consumo propio ni para la venta.

 

Así que, en el desayuno de cada mañana, había una porción de la codiciada ‘grasa vacuna’ de una conocida marca española, para untar el pan de las tostadas, allá en la preciosa isla del Caribe, sin comprender la prohibición de no poder extender sobre el pan, un poquito de la tierna, dulce y melosa mantequilla.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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