Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/02/2018
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Eloy Rubio Carro & Tomás Néstor Martínez
10/02/2018

Ganaderas en red: "Lo de Heidi es muy bonito pero no es real"

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En el último encuentro de 'Conversaciones en red', organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Villarejo, el urdidor de la cita, Tomás Néstor Martínez, dialogó con dos representantes de la asociación Ganaderas en red en Veguellina de Órbigo. Esta nueva sesión de 'Conversaciones sin Red', ha servido para ir aclarando su sentido, cada vez más fina, más valiosa. Una conversación para desenredarse

Ahora ya tarde, a mitad del camino de la vida, en una selva oscura, he venido a entender que la red no solamente era un alambre eléctrico o una malla para evitar el accidente, que la red es un límite que pone puertas al campo y retiene la libertad campera de la ganadería, de las reses, de los rebaños.

 

Pero la red también es el enredo, la melodía narcótica que deslocaliza, que hace que olvidemos el tiempo, tal vez Lo perdiéramos.

 

No era un retén ni una trampa que abrace a los peces en el sueño de la muerte; era, si se puede decir, un apuñamiento de la mente que ahoga y mueve el pensar. Sin red entonces es la liberación de las compuertas, de un manotazo los peces al ancho mar fluyendo del garlito, la mente libre del garrote esponjándose en la libertad del pensamiento, del decir, sin tabúes.

 

Sin red quiere decir sin enredos y en todo caso si la vida fuera un juego no te la apostarías a esos lances, habrías practicado otras estrategias, mejores soluciones para el fin de partida.

 

Es así sin red, en el afuera del redil que el límite se traspasa, la frontera se diluye, que tras la raya habría un lugar donde asentar una casa, y aunque las serranas no te seduzcan, si bien, como las de Arcipreste, te lleven a pensar sobre su modo de vida y sus problemas; sobre nuestro modo de vida y nuestros problemas.

 

Es así sin red, sin temores como hemos saltado más allá del abismo, adonde ya estábamos, esperando que llegarais.

 

 

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Eu nunca guardei rebanhos, más e como si os guardase

 

 

-Tomás Néstor: ¿No hay ganaderos en red?

 

-Arancha: Los hay, pero no se dejan ver, tienen miedo. Existen, lo que pasa es que no tienen tanta pasión como nosotras.

 

 

-Vosotras tenéis como lema “Mujeres de tierra viento y ganado. La tierra en el alma, el viento en el pelo  y el ganado en el corazón.” ¿Sois poetas o ganaderas? Ganaderas líricas.

 

-Arancha: Un poco de todo. No tenemos mucho tiempo. En el campo nos da la cabeza para pensar mucho.

 

 

-¿También la poesía va unida a la ganadería?

 

-Violeta: Hay una chica en el grupo que tiene un don de palabra muy grande, Charo, cuando hay que hacer una letra de una canción, se le da muy bien muy bien.

 

 

- Arancha, qué es mejor, ¿cantar al aire libre o en las fiestas de los pueblos donde tú cantaste con ‘Segunda Generación’, los ‘Cirolines 2’  y con el panadero, o con Ruano.

 

-Arancha: Hombre, cada cosa tiene su punto.

 

 

-Pero si tuvieses que elegir

 

- Arancha: En el campo.

 

 

-¿Por qué se consigue mejor sintonía? ¿Hay más armonía?

 

-Arancha: No sé, será porque las ovejas como no me dicen si lo hago mal o bien, no se quejan. Debe de ser por eso.

 

 

 

Unas flores de color especial

 

 

-O sea, que la letra es de Charo García, una ganadera de la zona de Sanabria que además vivió en Madrid y decidió que se venía a Sanabria, porque para sus hijos, era mejor la vida en el campo que allí. Y dice que al principio le costó muchísimo pues no conocía el oficio. ¿Cómo fue la primera vez que salisteis con el rebaño solas?

 

- Arancha: Pues mi primera vez fue en primavera, y aquel día me dijo mi marido que me tocaba ir a mí. No me faltaba ningún aderezo, mochila, la gorra, el iPad para escuchar música, algo de lectura, muy preparada iba yo. Mi suegra cuando me vio marchar de esta manera dijo: mira, ahí va la pastorina. La tarde iba muy bien hasta que pasé de unos prados a otros y una oveja al saltar un reguero partió una pata y ahí ya se me vino el mundo encima. A llorar, porque no era capaz de sacarla, tuve que llamar a un primo. Pero luego te vas acostumbrando.

 

 

- Y ahora cuando rompen huesos qué...

 

-Arancha: Pues nada, se lo soldamos y arreando.

 

 

-¿Y tú Violeta?

 

 Violeta: Pues yo creo que no me acuerdo, porque hace tantísimos años, que realmente…La primera vez no me acuerdo cuándo fue. Me acuerdo cuando iba con mi marido, y si él tenía alguna cosa que hacer, yo me quedaba con las ovejas. Antes, cuando las crías eran pequeñas no iba a tantos días como lo hago ahora. Por eso que la primera vez en la que fui yo sola casi no me acuerdo, la verdad.

 

 

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Seremos la amapola que florece en la pradera, el mar aquel descrito que corre por la ladera

 

 

-Imaginaos que vais a un mercado, lleváis ovejas, algunos terneros, y va con vosotras el marido. Os ponéis en el puesto de la feria. ¿A quién se dirige el comprador?

 

-Violeta: Nosotras normalmente no vamos, pero el señor que viene a comprar los corderos, viene a la majada, y te dice, hola Violeta, hola Arancha, pero cuando quiere tratar el asunto pregunta por el marido.

 

 

- ¿Así que sois invisibles?

 

- Arancha: Nos quieren hacer invisibles, pero en mi caso no lo soy. Los tratantes están de mí hasta el gorro de escucharme. Ya no quieren ni hablar conmigo, por la guerra que les doy, no por otra cosa.

 

 

- Yo pensaba que era una cuestión de machismo.

 

- Violeta: Hombre sigue habiendo, pero cada vez menos.

 

 

-Y, esa invisibilidad social, en vuestro caso que además de mantener un rebaño hacéis las tareas de casa,  ¿a qué se debe? ¿Cuándo tiempo os queda para vivir?

 

 -Violeta: Bueno, se saca, y hay temporadas en que el trabajo afloja, no es tan grande como en otras ocasiones…

 

 

-Pero el horario es muy distinto al de un trabajo habitual.

 

- Violeta: Sí claro nosotros trabajamos con el sol. Cuando cambian la hora y los días son muy largos vienes para casa muy tarde. En la temporada de invierno llegamos antes y nos deja un poco más de tiempo para esas otras cosas de la vida que dices.

 

 

-La idea surgió hace aproximadamente tres años en una reunión de los ‘Territorios pastoreados’, que para más contradicción fue en Madrid. Luego a partir de ahí comenzasteis a poneros en contacto.

 

-  Arantxa: Hubo una segunda vez, una segunda reunión de ‘Territorios pastoreados’ y de allí ya se acordó hacer un grupo de mujeres y llamarlas ‘Ganaderas en red’. Ahora mismo somos 126 de toda España, hasta de Canarias y Mallorca.

 

 

-Y tenéis admiradores en Argentina.

 

- Violeta: Y en Uruguay.

 

 -Arancha: Algunos nos han pedido hasta matrimonio. El otro día llegó la foto de un chico todo trajeado y dijo que enviaba su foto, que él quería casarse con una ganadera. Muy amablemente le respondimos que este no era el lugar adecuado para ese tipo de propuestas.

 

 

- Pero aparte de eso hay felicitaciones, frases de apoyo. Un montón de ánimo, imagino.

 

- Violeta: A mucha gente les recuerda el oficio de sus padres, de sus abuelos, al fin y al cabo todos venimos del mismo sitio. Les hace mucha ilusión ver las imágenes, esa familiaridad con el ganado, que es lo que hacían sus padres y sus abuelos.

 

 

-De todas maneras la ganadería extensiva, que hacéis vosotras ahora mismo nada tiene que ver con la de las abuelas. Con el pañuelo, el cayado, la botija. Además la música se os da estupendamente. Siempre en cualquier vídeo vuestro hay algo de música, y además con alegría y con marcha y buen humor. No es aquella ganadera tristona que se iba al campo

 

- Arantxa: Esto en alguna medida también nos perjudica un poco, porque estamos difundiendo mucho esta manera idílica de entender el campo, ¡Qué bonito es el campo!, ¡qué bonito es el ganadero! Es bonito pero no tanto. Algún día tendremos que hacer algo en que se vea el lado feo del asunto porque si no, se saca la idea de que somos tan felices. Sí, somos felices pero nos cuesta mucho.

 

 

- Eso es saberlo vender.

 

-  Arancha: Es una manera de hacer ver a la gente que somos ganaderos y que nos gusta lo que…

 

 

-¿Tenéis ya una organización estructurada, o estáis por libre?

 

- Arancha: Ya hay una organización.

 

 -Violeta: Sí pero de momento no está legalizada.

 

 -Arantxa: Somos independientes, ‘Ganaderas en red’ y punto.

 

 

 -A veces hasta os contáis sentimientos y cosas, ¿no?

 

-Violeta: Ahora estamos en comunicación mediante una aplicación del móvil y nos contamos las penas de cada día, que si a una oveja le ha pasado esto, y nos damos o pedimos consejos.

 

 

- Entonces, ahora mismo sois como el 15M en red. Pero sin organizar del todo.

 

 

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Deja que te cante como un corderito todas tus virtudes y mis sambenitos.

 

 

-Y ¿quiénes son vuestros amiguitos?

 

- Arancha: Empezando por la administración…

 

 

-Os han dado un premio ¿no? Un premio complicado, porque no podíais presentar candidatura, ya que no sois ninguna entidad. Y van y os conceden el premio a la innovación del Ministerio de Cultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. ¿En qué consistió el premio?

 

- Arantxa: Una figurita, no sé. Lo principal es el reconocimiento.

 

 

- ¿De esto, -gesto de Tomás para indicar dinero- nada?

 

- Violeta: Nos hizo mucha ilusión.

 

 

- ¿De los sambenitos qué nos quedó colgado? ‘Virtudes y sambenito’ como reza vuestra canción.

 

Arancha: Los sambenitos, pues la administración, el precio de la carne, cuando no llueve o si llueve mucho…

 

 

- Eso no es la administración, eso es Dios.

 

- Arancha: Pues con Dios tenemos un problema muy grave.

 

 

-Claro, entonces ahora entiendo yo lo del cambio climático.

 

-Violeta: Es culpa de los ganaderos, hijo.

 

 

-‘Ganaderas en red’, se reivindican como uno de los ejes que sustenta el mundo, la vida rural y la conservación de la biodiversidad, o sea, que sois unos agentes ecologistas…

 

-Violeta: No nos ve así todo el mundo. La gente no se da cuenta que si faltase la agricultura y la ganadería se suprime la base de la alimentación de la gente, y además los pueblos se acaban. Para mí, que siga habiendo vida en los pueblos es de gran importancia. Si no ves más que trabas y trabas... y luego de nuestra generación quién va a quedarse con el ganado. Es un trabajo muy duro y muy sacrificado. Como no nos ayuden un poco esto se va acabar.

 

 

Despacito, nos vamos uniendo en un mismo grito.

 

 

-Pero para eso tendréis que ser un grupo que tenga fuerza. Tendréis que estar organizadas y meter presión donde corresponda.

 

-Violeta: Sí, pero es que es una pared muy grande contra la que nos tenemos que escornar. Nosotras en un principio, lo que queremos es que se nos conozca, que se sepa que hay mujeres ganaderas, mujeres pastoras, porque mucha gente no sabía nada de esto. Yo misma desconocía que hubiera tantísimas mujeres que cuidaran de un rebaño de ovejas como lo cuidamos nosotras. Luego poco a poco nos vamos a hacer oír.

 

 

-En la canción decís que la tierra la visten las ganaderas, entonces ¿sois diseñadoras de moda rural?

 

-Arancha: Pues sí, pues la adornamos mucho. Fíjate, de lo que cagan las ovejas y las vacas, y lo que limpian también para que luego brote todo, y haya pasto y se eviten incendios. Y además que somos nosotras y con nuestras canciones para adornar el campo.

 

 

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Toda la paz de la naturaleza sin gente viene a sentarse a mi lado

 

 

-¿Qué supone para vosotras la trashumancia? Violeta sube al puerto y Arancha a la Pola de Gordón. ¿Así que vais de vacaciones? Vosotras, en lugar de hacer como la gente de antes que venía a pasar unos días a la ribera, vais a disfrutar a esos lugares. ¿Cómo es la vida allí?

 

- Violeta: Yo estoy muy a gusto. Es un lugar muy tranquilo, haces 12 horas diarias. Hay días que no ves prácticamente a nadie, te vas por la mañana con tu mochila y la comida para todo el día, así desde finales de julio hasta septiembre y luego ya bajamos otra vez. No hay coches, no hay contaminación, no hay ruidos, aquello es una calma enorme. Y es muy bonito.

 

 

-¿Da para pensar?

 

 -Violeta: Muchísimo, y  para tomar decisiones…

 

- Arancha: Y para hacer punto de cruz, pero últimamente con el móvil…

 

-Violeta: Nos da para leer, hacer punto de cruz, hablas por teléfono, cuando hay cobertura; pero también es muy duro porque estás muy lejos de la familia. Cuando mis hijas eran adolescentes no estuve con ellas. Y hay momentos que son muy duros, pero a mí me gusta mucho.

 

- Arancha: Yo allí soy feliz, como Heidi.  Mi caso es distinto al de Violeta. Nosotros subimos unas 1500 ovejas, Son digamos unos meses de vacaciones. La zona a la que vamos es más llana y tiene un careo muy bueno, ves las ovejas desde la caseta. Voy con mi marido y yo me ocupo de la casa, una casa muy pequeña. Todo el verano en un chozo, mi hijo el pequeño y nosotros dos. Así hasta septiembre que ya empiezan a echar ubre, y para abajo a hacer la paridera.

 

 

-¿Y cuando hay tormentas, vientos, y todo eso?

 

- Violeta: Eso es lo peor, yo le tengo mucho miedo a las tormentas, y allí arriba hay mucho eco y se siente mucho más, retumban los mil demonios.

 

 

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Más mi tristeza es sosiego, porque es natural y justa

 

 

-¿Y los hijos van con vosotros?

 

-Arancha: El pequeño pasa el verano con nosotros, allí encantado, y la chavala ya no,  tiene ya 18 años y puede subir un día y pasarlo allí, pero va a su rollo con sus amigas.

 

-Violeta: Las mías cuando eran pequeñas se quedaban con su padre, porque mi marido queda aquí abajo con las ovejas paridas, y las niñas quedaban con él para ayudarle. Yo me iba para allá arriba sola.

 

 

- ¿Y cuando regresáis para acá notáis el cambio?

 

- Violeta: Aquí hay más estrés,  todos son horarios, cosas que ahí arriba no cuentan.

 

 

-¿Y durante la noche quién vigila a las ovejas? ¿Los mastines?

 

- Violeta: En mi caso quedan en un corral de cancillas y los perros allí con ellas. Yo bajo a dormir a casa de mi suegra que está a unos 5 km.

 

 

-Ana Gaitero, en un artículo dedicado a Violeta, en julio pasado, comentaba que la mujer ganadera era algo muy antiguo, que aparecía ya en la Biblia, tal vez en el Mahabarata. Cuenta una historia de una ganadera de hace 9500 años que pastoreaba un tipo de ganado antecedente de lo que es hoy el vacuno, y que cayó en una sima y quedó tapada por la nieve y es un símbolo de la mujer ganadera. ¿El vuestro es un oficio antiquísimo?

 

-Violeta: Es que los pastores ya fueron a visitar al niño Jesús. No estaban allí más que los pastores. Estamos en todas partes, en los sitios buenos.

 

 

-¿Tenéis ahí también una historia muy religiosa?

 

-Arancha: Por eso Dios nos perdona los pecados.

 

 

Sí soy una flor de un color especial, que hay otra vida fuera de la ciudad y además de murga hay un mundo rural

 

 

-Imaginad que sois ministras de Agricultura, y que tuvierais poder para gestionar el ministerio y hacer lo que creéis que debéis hacer. ¿Qué haríais?

 

-Arancha: Yo creo que lo primero sería poner un precio fijo a la carne, que de ahí no pudiera bajar. Que no nos achuchen tanto con los papeles. Que tuvieran más contacto con la gente que trabaja en el campo...

 

-Violeta: Para empezar, los controles sanitarios. Pues si hacen un saneamiento y hay un animal enfermo, te quitan toda la ganadería, hacen un vacío sanitario por completo. Eso con una persona que tiene 50 y pocos años es como desgraciarle la vida para siempre. Lo primero, el cariño que tú le tienes a ese ganado, porque llevas toda la vida con él, y lo segundo es que económicamente te arruinan. Hay normativas que son muy contradictorias y no son adecuadas.

 

 

- ¿Y aquí dentro de la comunidad la consejera de Agricultura?

 

- Arancha: Es que no sé ni quién es.

 

 

-Se llama Milagros Marcos. ¿No tenéis ningún contacto con ella? ¿Y no se pone un poco folclórica cuando hay algún desfile al pasar la trashumancia por las ciudades y se ajusta las botas camperas y la gorra y tal? Porque ha habido alguna ministra que hizo algo de eso.

 

-Violeta: Nunca la he visto y si la viera le diría que menos folklore y qué más mirar por nosotros.

 

 

-¿Europa os apoya?

 

- Arancha: Creo que si no fuera por ellos que nos dan las subvenciones, ya no existiríamos. Otra cosa, las subvenciones. Dice la gente: venden corderos, cobran subvenciones, están forrados. No, porque una cosa es para las ovejas y el resto para vivir nosotros. Los ganaderos también comemos, compramos ropa, pagamos luz, tenemos internet en casa, tenemos hijos. Una cosa es para ellas y otra para nosotros, entonces no da el dinero para vivir como cualquier persona normal. No tenemos nada que no tenga cualquier persona con un trabajo de ocho horas y el fin de semana de descanso todas las semanas.

 

-Violeta: Si estuviéramos forrados tendríamos pastores, y así nosotras estaríamos en casa.

 

 

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Los animales se miran tranquilamente con ojos animales y consideran recíprocamente su existencia como un hecho divino

 

 

-¿Formáis acaso una especie de familia con los careas, los mastines y las ovejas? ¿Hay alguna ocasión cuando alguno de esos animales sufre o tiene un accidente o muere en que lo sentís también como algo propio?

 

-Violeta: Hago más horas con ellos que con mis hijas o con mi marido. Y es que es así, forman parte de ti.

 

-Arancha: no digas eso, no vayan a pensar que quieres más a las ovejas que a tu marido.

 

-Violeta: No, no: pero estoy más tiempo con ellos, es verdad, y dan mucho cariño.

 

 

- ¿Y el concepto de rebaño... eso de ir todas las ovejas una detrás de otra?

 

- Arancha: Y nosotras delante.

 

 

- Me refería a ese concepto mimético de rebaño, como de hacer todos lo mismo, lo de seguir el rebaño. ¿Veis el rebaño como una gran familia?

 

- Violeta: Pues sí, y esa unión es una satisfacción muy grande, cuando realmente amas, cuando lo amas porque es tu vida, es que es algo muy grande el ir con ellas, el tener un buen día, cuando han comido bien o cuando paren y tienes unos cuantos corderos y todo va sobre ruedas, es una satisfacción personal inmensa.

 

 

-Hace dos semanas presencié una escena: era una familia muy humilde y acababa de parir una oveja, y un cordero estaba a punto de morir. Lo habían metido en la cama en la que dormían y le daban todo el calor del mundo. Esa imagen me pareció sobrecogedora y demuestra el cariño de los pastores y las pastoras respecto de sus ganados.

 

-Violeta: Yo en la cama no, pero en mi casa no hay ocasión en la que no acoja a algún cordero, cuando hace mucho frío y las temperaturas son muy bajas. Entonces el cordero va para casa, se le pone al lado de la estufa en una caja con ropa vieja de las crías y allí pasa la noche el cordero.

 

 

-¿Cómo os lleváis con los defensores del lobo?

 

- Arancha: De esa gente hay varios tipos, los fanáticos y la gente que aún defendiendo al lobo respeta a los demás. Puede hablar contigo y buscar soluciones. No vamos a matar a todos los lobos. Por ambas partes debemos de ser menos drásticos. Pero ese grupo de fanáticos nos están perjudicando mucho, porque, quitando los pueblos, hay gente que nos ve como asesinos explotadores. Nosotros no tratamos a las ovejas y a las vacas como si estuvieran enjauladas. Viven como si estuvieran en libertad, la diferencia es que las recogemos por las noches, cuidamos de su salud, y ya que nosotros cuidamos de ellos, vivimos de lo que ellos nos dan. Pero no somos unos salvajes como nos pintan. Y el lobo, yo gracias a Dios nunca lo he visto, pero me imagino a esas personas que van a sus corrales y se encuentran terneros, ovejas, vacas mordidos y muertos por el lobo, y van y lo cuelgan en las redes sociales, y siempre va a haber alguno que diga que hay que matar al lobo, y en el momento que se dice esto ya se forma el despiporre total.

 

 -Violeta: El lobo es muy necesario en el ecosistema, lo que pasa es que el lobo se está expandiendo mucho. Ellos dicen que no, pero es que hay lobos a manadas. Lo que hay que hacer es controlarlo un poco,  y si un lobo hace daño pues que a ese ganadero se lo paguen. Aquí en Castilla y León todo depende de si estás asegurado. Lo mismo sucede con el resto de la fauna silvestre que no es controlada. Hay abundancia de corzos, de jabalíes que padecen sarna silvestre y están sin controlar. Y esas enfermedades pueden ser transmitidas a nuestros ganados, en ese caso nos quitan los animales, los sacrifican, mientras que los animales incontrolados campan por ahí infectando a los nuestros. Habría que tomar medidas con esa fauna silvestre. Si los lobos no están hambrientos que les lleven comida.

 

 

-¿Qué tenéis que decir de los pesticidas?

 

- Arancha: Ese es un problema muy grande, y es el problema que tenemos aquí abajo, porque usamos los caminos continuamente. Sulfatan regueros, sulfatan tierras, cuando hace aire  esos sulfatos llegan a las orillas de los caminos y las ovejas comen esas hierbas.

 

-Violeta: Y ya no solamente los labradores, también sulfatan los caminos los de la comunidad de riego y no les costaba ningún trabajo poner una señal o ir a la majada e indicarnos que no fuéramos por tal sitio, que habían sulfatado. Como haya algún charco en el que haya caído algo de sulfato las ovejas se quedan fulminadas. Y con solo avisar se solucionaría el problema. En mi pueblo de San Pelayo nos avisan y ahí acaba todo.

 

 

-¿Y sobre los incendios?

 

- Arancha: Los incendios son otro problema. No dejan quemar cuando antes se podía. Cada vez el monte está más espeso, no se puede entrar en la mitad de los sitios que antes eran útiles. Se exigen demasiados permisos para hacer cosas que serían  valiosas para el campo, como coger urces, aunque fuera como modo de limpieza del monte. Tiene que haber un orden no cabe duda, pero facilitar aquellas tareas que son beneficiosas para el monte.

 

 

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Juntas lucharemos por un planeta más verde

 

 

-¿Entonces el cambio climático afecta? ¿Lo notáis?

 

- Arancha: Sí, claro que afecta y además cada vez de manera más intensa.

 

 

-¿Qué consecuencias tiene la sequía para vuestra actividad?

 

-Arancha: La sequía de este año ha sido terrible.

 

 

- ¿Y cómo salir del paso?

 

-Arancha: El mayor problema ha sido la carencia del pasto. Nosotros en la nave tenemos agua y llenamos los bebederos, y beben y beben y vuelven a beber, parecen no saciarse jamás.

 

-Violeta: No estábamos preparados, pues no teníamos cubas y como no había oportunidad de llevarlos a una presa, pues a darles el agua en casa, pero es que son animales, 1200 en mi caso que no se sacian de beber, y se estresan muchísimo, y a la hora de darles agua te hartas de darles y no acaban nunca de beber. Ha sido un año complicado.

 

 

Y estas bellezas trabajan con destreza para que a tu mesa llegue la naturaleza

 

 

-Imaginar que entráis en una carnicería y hay una clienta que pide cordero y el dependiente le dice: hay cordero de China y del país. Precio del de China tanto, precio del de León un poco más. A mí el de China dice el comprador. ¿Qué pensáis de esto?

 

Arancha: Pues me parece muy mal, porque a veces por querer ahorrar ese poco dinero vete tú a saber lo que comes. Nuestros corderos nacen y se alimentan de sus madres, pastan de manera natural, a veces como una ayudita, pero esa leche es natural. Muchos de esos corderos que vienen de China y son tan baratos, hasta que llegan aquí viven en barcos, alimentados con agua y unos polvos. Y vaya si se nota la calidad de la carne.

 

- Violeta: En ganaderas en red estamos dando mucho valor a la ganadería extensiva. No es lo mismo comer un cordero que ha pastado en el campo, en libertad, que ha crecido en buenas condiciones de naturaleza, que la de esos otros animales apartados de sus padres y alimentados artificialmente con leche en polvo.

 

 

-¿Cómo se sostiene el planeta con las manos?

 

- Arancha: Con nuestro trabajo.

 

 

-Porque eso también lo decís en ‘Ganaderas en red’: “Sostener la naturaleza o el planeta, la tierra con las manos”.

 

- Arancha: Es que los animales ayudan a limpiar el monte y a que esté limpio el campo. De no ser por esto llegaría el momento en que sería impracticable, cerrado de maleza. Parece una pequeña ayuda, pero es que es muy grande.

 

 

-¿Qué más reclamaciones se pueden plantear para que ‘Ganaderas en red’ o simplemente ganaderas o ganaderas de extensivo sean visibles y tengan fuerza, que sean escuchadas?

 

- Arancha: Pues para ser escuchada tienes que hablar.

 

 

-O cantar.

 

- Arancha: O cantar, sí.

 

-Violeta: Está demostrado que se llega, nosotras hemos llegado más con una canción que de ninguna otra manera, hemos llegado hasta Bruselas, estuvimos allí en representación de ‘Ganaderas en red’.

 

- Arancha: No de compras, eh.

 

-Violeta: Hicimos un escrito sobre el asunto de la PAC, pues hay cosas que no tienen mucho sentido, que parecen haber sido soñadas y resultan ocurrencias y al despertar se sacan una ley como el parto de los montes. Hemos puesto nuestro granito de arena para explicarles como ganaderas lo que pensamos sobre ciertas cosas que nos parecen inviables, que deberían cambiar.

 

 

- ¿Cómo animaríais a la gente que no tiene claro lo que quiere, que optara por el pastoreo?

 

- Arancha: Es más complicado de lo que parece. Lo de Heidi es muy bonito pero no es real. Lo primero que te guste. Si a ti te gusta y quieres vivir de ello pues se puede vivir; pero cuando llegue Nochebuena o Navidad no pienses que es como cuando sales del trabajo y te despides hasta el lunes. Cuando todos están reunidos en la mesa o tomando el turrón, tú tienes que ir a cuidar de las ovejas. Luego llega enero y los corderos a regalarlos. Yo no animaría a nadie, pues nos exigen muchísimo y se van a desmoralizar. Es un trabajo muy sacrificado y muy poco agradecido.

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