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astorgaredaccion.com / ileon.com
13/02/2018

El fuego amigo del Eprif y la Brif de Tabuyo

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En las últimas semanas quienes se asomen a la muralla de Astorga o en los altos de los montes de nuestras comarcas y miren hacia la comarca de La Cabrera habrán visto humo a ciertas horas del día. Quienes no sepan que detrás de esos fuegos controlados están los técnicos del Equipo de Prevención Integral de Incendios Forestales (Eprif) de Tabuyo del Monte, habrán podido quedar sorprendidos estos días al comprobar que, entre olas de frío y nieve, con los termómetros bajo cero y el cielo encapotado, hay lugares donde se han producido incendios controlados. Un paisaje mucho más propio del verano o de los meses de otoño, como los que este año convirtieron comarcas enteras de León en escenario de algunos de los peores siniestros forestales de Castilla y León e incluso de España.

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Desde la Fundación Pau Costa, especializada en el análisis e investigación del fuego, señalan que para hacer frente a los incendios forestales tan voraces que se desatan en la actualidad y los que vamos a vivir en el futuro (más intensos y complejos derivados del cambio climático y la falta de gestión del territorio) es necesario aumentar la resiliencia de los paisajes, y para ello el fuego es uno de los mejores aliados.

 

Los especialistas de la fundación creada en honor del bombero forestal Pau Costa fallecido en el incendio de Horta de Sant Joan de 2009, aseguran que "aumentando el uso del fuego prescrito se podría contribuir positivamente a la gestión necesaria para generar paisajes más resilientes y a la vez beneficiar a la biodiversidad, siempre en base a la evidencia científica".

 

Tanto gestores, técnicos como científicos coinciden en que la cultura del fuego se ha perdido -aseguran desde la fundación- y tenemos que recuperarla. "Para ello, hay que seguir trabajando para que ambas comunidades de expertos trabajen juntas y puedan contribuir a recuperar la cultura del fuego, desarrollar ciencia aplicada e influir en la legislación. Estos retos son vigentes para todos, indistintamente del ámbito geográfico".

 

 

Técnicos y especialistas altamente cualificados: Eprif y Brif

 

Los focos de fuego se han podido observar estos días en la comarca quizá más azotada este año, la de La Cabrera, en concreto, en monte bajo de la localidad de Quintanilla de Yuso (en el municipio de Truchas), son realizados bajo estrictas medidas de control, por los profesionales mejor formados en la utilización del fuego tanto para detener los grandes incendios como para limpiar y prevenir.

 

 

 

 

La finalidad de estas labores es, precisamente, por un lado generar las condiciones para que los incendios en épocas de riesgo no sean tan voraces y destructivos y, por otro, la regeneración de pastizales que de ser realizada por personal no cualificado podría irse de las manos.

 

Por eso, estas quemas controladas, que han alcanzado incluso áreas amplias como de 10 hectáreas, son realizadas por el personal cualificado del Equipo de Prevención Integral de Incendios Forestales (Eprif) apoyados por los especialistas de la Brigada de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), que tienen su sede en Tabuyo del Monte. Los técnicos del Eprif apoyan a los agricultores y ganaderos, para evitar cualquier desfase.

 

El llamado "fuego técnico" requiere una estricta coordinación para que las llamas generdas con ayuda de pequeños 'lanzallamas' se dirija por los parajes seleccionados y sean extinguidos al llegar a los puntos establecidos. Todo para un control estricto que, además, sirve al personal de extinción como práctica real, también para el análisis e incluso como ejercicio físico. Porque el invierno es el tiempo de ponerse a tono para lo peor del verano, de prepararse técnica y físicamente y, cuando las administraciones lo tienen claro, de ir limpiando el terreno, desbrozando bosques, realizando cortafuegos y cualquier otra medida que impida volver a sufrir nuevos veranos y otoños negros, como los que León sufrió este año.

 

 

 

 

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