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Javier Gutiérrez (Saberius)
3/03/2018
ENTREVISTA / Cècile Tanner por Javier Gutiérrez (Saberius)

"Las películas de mi padre siempre estaban habitadas por la ilusión de un nuevo mundo"

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La Filmoteca Española decidió culminar los trabajos de recuperación relativos a la obra completa del director suizo Alain Tanner, mediante un ciclo titulado ‘La dulce transgresión’, que tuvo lugar a partir del dos de enero del presente año, con la proyección inaugural de la película 'A años luz', realizada entre la Suiza natal de Tanner y el extranjero.
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Filmoteca Española invitó a Cécile Tanner, actriz e hija del director, a presentar cinco películas de su padre. El ciclo fue dirigido por Jonás Trueba, uno de los mayores defensores y estudiosos de la figura del cineasta suizo

 

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Javier Gutiérrez (Saberius): Cécile, en la obra de tu padre encontramos un equilibrio casi milagroso entre un fondo doctrinario, nunca moralista, encarnado en personajes extraídos de la realidad del momento para plasmar lo que él llamaba bien ‘películas discurso’ o bien ‘películas poema’… La naturalidad y espontaneidad con la que logra afianzar el resultado final de sus películas resulta portentosa… ¿Sus obras suponían una extensión de su propia personalidad?

 

CècileTanner: Las películas de mi padre siempre estaban habitadas por la ilusión de que un nuevo mundo, otro tipo de existencia más allá de las sugeridas por las consignas del momento, era posible… Y no sólo ahondaba en esta posibilidad sino que, gracias a la veracidad con la que retrataba a sus personajes, conseguía confirmar que además estas opciones y alternativas eran factibles… Y ahora podemos decir que el tiempo, sin duda, ha terminado otorgándole una buena parte de razón…

 

 

Personajes que quizás muchos consideraban como existencias al filo de la sociedad, él los dotaba de una entidad y profundidad capaz de resaltar personalidades y teorías que otros ya creían sublimadas, o que formaban parte de quimeras imposibles en el nuevo orden social que comenzaba a formarse a partir de los años setenta…

 

En efecto… No en vano la película que se ha elegido para la proyección inaugural, ‘A años luz’, es todo un acierto porque sintetiza las características de estos personajes, que pueden parecer inicialmente seres marginados que buscan su lugar en el mundo y son vapuleados por la vida… Pero que terminan hallando con mayor acierto, un verdadero significado a sus vidas, quizá mayor que los seres con quienes conviven y que parecen tener existencias más estables o apacibles…

 

 

A años luz’ (‘Light Years Away’) (1981) supone además un punto de inflexión respecto a su filmografía precedente: se trata de su primera coproducción en inglés y en cierta forma se aleja de las realidades sociales y políticas de sus anteriores películas para proponernos un viaje hacia el descubrimiento personal; nos describe la historia de un individuo solitario (encarnado por Mick Ford), en busca de un empleo decente, que no termina de encontrar su ‘lugar en el mundo’, que tiene problemas con los empleos que emprende y cuya oportunidad se la ofrecerá un hombre con un sueño oculto (al que da vida un inolvidable Trevor Howard), que representa además la encarnación de ese ideal que únicamente se desvelará al final del filme… El personaje joven, en cierta forma, termina reflejándose en el maduro, y al contrario… En ese camino de autodescubrimiento, comprenderá el valor del duro esfuerzo en la vida, del auténtico amor y finalmente el secreto celosamente guardado de su mentor: el anhelado deseo de volar. Para lograr esta quimera, con las piezas sobrantes de su empresa de chatarra que el joven debe clasificar día a día, él ha ido construyendo el aparato volador que le hará revivir al mismo tiempo el sueño de Ícaro, elevarse unos instantes y descubrir esa sublime sensación, aunque deba pagar por ello el alto precio de renunciar a su propia existencia… Quizás la película que mejor podía condensar todas sus propuestas…

 

Por todo ello es un verdadero acierto: en efecto, en esta producción que tan bien has sintetizado, aparecen prácticamente los temas más importantes que se reparten a lo largo de su filmografía: la búsqueda del verdadero yo, la persecución de nuestros ideales a pesar de los riesgos, el mérito de los destinos que el individuo forja para poder enderezar su propia vida a pesar de los condicionantes sociales o políticos del momento, la perseverancia y la mirada puesta en el horizonte cuando en nuestra peripecia aparecen continuas adversidades, la aceptación de nuestros semejantes sin dejarnos influir por las apariencias o excentricidades de su personalidad, etc…

 

 

Y precisamente por esto, también sus detractores declaraban que su cine tan sólo parecía dirigir el foco hacia tipos oscuros y concentrarse en los rincones más sórdidos de la existencia, con películas traspasadas por un pesimismo constante, latente… Desde la elección de los lugares donde se debía desarrollar la trama hasta las peripecias de sus personajes… Algunos críticos manifestaban cómo a veces resultaba idealista y en otras ocasiones caía en una intensa melancolía… Otros incluso han denominado a sus filmes como “estandartes de un realismo descarnado”…

 

…y sin embargo he de decir que lo que pretendía mi padre era precisamente todo lo contrario… Es cierto que en la selección tanto de los tipos sociales como de las localizaciones, siempre se mantuvo al margen de las ‘corrientes principales’ que pudieran marcar determinadas modas o los derroteros del cine comercial… En ese sentido él se situaba en las antípodas de este tipo de cine… Pero tenía unas teorías muy nítidas y evidentes de cómo debía retratar a sus personajes… Ellos debían ser los que guiaran al espectador en su forma de entender el mundo, los que nos enseñaran la fascinación de esas otras existencias aparentemente al margen de lo que esa ‘sociedad en abstracto’ trata de definir como símbolo de la prosperidad y del bienestar, cuando él siempre incidió, sobre todo, en la permanencia de un humanismo a ultranza, como algo caracterizador del ser humano, lo que podemos ver en sus primeros documentales dedicados a las manifestaciones de estudiantes en las orillas del Sena en Mayo del 68, y por otra parte tampoco le importaba que el espectador pudiera diferir, discutir o sentirse contrariado por los personajes de sus películas. Esto para él era bueno si provocaba una reflexión en ese público que no siempre tenía por qué estar de acuerdo…

 

 

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Además, Alain siempre se mostró a favor de que las ideas se encarnaran mediante personajes que no renunciaran a la dramaturgia, al humor, a la psicología o a la poesía…

 

Sus guiones eran tan sólo una propuesta que debía ser encarnada, a su manera, más por un tipo social capaz de darle vida en aquél momento y lugar, que por un tipo de actor de una escuela determinada… Con esto quiero decir que sus películas rezumaban esa autenticidad porque él mismo se encontraba más seducido por alguien que pudiera interpretar determinado texto a su manera, con sus característicos tics y chascarrillos, que abordara el personaje haciéndolo propio y a su vez mostrando todos sus rasgos sociológicos incluidas, en efecto, sus tendencias dramatúrgicas, su propio sentido del humor, su psicología o incluso sus lecturas favoritas, antes que una lectura a la perfección de ese texto que no en vano resultaba un mero punto de partida para ahondar en todos sus sentidos, en sus verdaderas posibilidades connotativas…

 

 

¿Qué destacarías de los rasgos personales de tu padre?...

 

Su idealismo constante y generosidad… Era como la mayor parte de los personajes que retrataba en sus películas… Los sentía como una extensión de su propio ser… De alguna forma le completaban y también reafirmaban su personalidad… Era como si habitara en una parte de ellos mismos al tiempo que todos ellos poseían la capacidad para enriquecer otros aspectos y potencialidades de su persona…

 

 

Para él… El discurso latente en cada una de sus obras… debía transmitirse sin caer en lo panfletario, en el mensaje ideológico ‘demasiado evidente’…

 

Por eso precisamente la necesidad de encarnarlo en individuos que fueran el retrato genuino del momento y lugar en el que habitaban, y cuyas vidas resultaban provistas de una suerte de heroicidad, en ocasiones al estar excluidos de las tendencias mayoritarias, y siendo fieles a sus principios a lo largo de sus existencias…

 

 

 

Quizás ahí resida gran parte de la fuerza de las películas de Alain y su resistencia al paso del tiempo, a pesar de que algunos las hayan querido recordar como propuestas ya transnochadas o caducas…

 

Ahí están también sus últimas producciones para demostrar lo contrario, que precisamente es capaz de realizar un tipo de cine muy apegado a su tiempo y lugar, como la mayor parte de ese cine realista o costumbrista, pero realizando lúcidas y personales reflexiones en cada momento…

 

 

Haciendo un recorrido cronológico por su cine, compuesto por más de veinte películas, tras sus películas documentales sobre Mayo del 68 (‘Nice Time’ (1957), ‘Ramuz, pasaje d’un poète’ (1961), ‘L’Ecole’ (1962), ‘Les Apprentis’ (1964), ‘Une ville à Chandigarh’ (1966), la producción ‘Charles, vivo o muerto’ (‘Charles mort ou vif’)(1969), ahora en clave de ficción, continuaba retratando a esa nueva “generación perdida” que surgió como reacción a las protestas de aquellos estudiantes, tomando como punto de partida la decisión de un hombre de negocios que, en plena crisis de los cuarenta, decide rechazar su cómoda y aburguesada existencia capitalista para vivir en pareja al margen de la sociedad mientras su hija es detenida en una de las protestas universitarias…

 

Fue como la transposición de los acontecimientos del Mayo francés a Suiza, y la voluntad de Alain al respecto fue lograr el mismo reconocimiento y reacciones en su propio país, para que la película creara en el subconsciente colectivo de esa sociedad una imaginaria revuelta estudiantil aunque en Suiza no se hubieran producido… Ganó el Leopardo de Oro del Festival Internacional de Locarno de ese mismo año…

 

 

Una de sus películas más legendarias fue ‘La salamandra’ (‘La salamandre’) (1971), que nos adentra en la vida de una joven acusada de haber disparado a su tío, aunque ella declara insistentemente que a él mismo se le disparó el arma cuando la estaba limpiando. Se les encarga a dos amigos (un periodista y un escritor) el cometido de crear un guión basándose en este incidente y cada uno elige un punto de vista diferente de acuerdo con sus profesiones… El periodista decide entrevistar a la joven pero no deja de hallar contradicciones en su testimonio. El novelista recrea algunas explicaciones ficticias que parecen plausibles pero cuando conoce a la joven resulta muy diferente de la imagen que se había formado de ella. Al final, ambos desisten de trabajar en este proyecto... Pero la película se sitúa mucho más allá de este argumento… Críticos como Roger Greenspun afirmaban que, tanto este título como el anterior, compartían un “sentimiento de inteligente serenidad: en las interpretaciones, en los hábiles movimientos de cámara, en la lucidez del guión”. Pero ‘La salamandra’ destaca ante todo por su espíritu de rebeldía ante las imperantes condiciones laborales que parecían generalizarse en los negocios de las grandes ciudades, en lo que se prefiguraba como la antesala del capitalismo salvaje que sufrirían muchos trabajadores en décadas posteriores… Precisamente en los momentos que servían como caldo de cultivo para su nueva escalada, quizás a raíz de los desaforados presupuestos armamentísticos aprobados por algunos países y sus intervenciones bélicas, o debido a la crisis del petróleo y la consiguiente inflación en los precios que todo esto provocó… En los ochenta y noventa, ambos escenarios (petróleo e intervenciones bélicas), junto a las posibilidades de negocio, aquí traducido en las sugeridas inversiones finales de cada empresa boyante, terminarían sospechosamente más relacionados que nunca…  Sin embargo, en la película de Alain este trasfondo está tratado con tal sentido del humor, humanidad y proximidad que resulta todo un prodigio a la hora de retratar a sus personajes sacados de la propia realidad: la joven en constante búsqueda de un empleo que no la humille, un periodista con vocación de abogado, un escritor de un romanticismo exacerbado, y a su alrededor, trabajadores y representantes sindicalistas…

 

Sí, toda esa galería de tipos que formaban una amalgama necesaria para lograr sobrevivir y defenderse unos a otros, a pesar de los intricados escollos que se encontraban en sus vidas, puesto que los empresarios trataban de blindar estas condiciones laborales que describes… Fue la constatación de cómo a veces el amor y la interrelación entre los diferentes individuos puede terminar afianzando un bien común, a través de una conquista personal de libertades, del reconocimiento de sus derechos o del alumbramiento de las potencialidades de cada ser humano, independientemente del lugar de la pirámide social en la que se encuentre cada uno o del poder que detente… La interpretación protagonista de Bulle Ogier resultó sorprendente, admirable, junto a las divertidas composiciones de dos actores que por entonces fueron todo un descubrimiento: Jean-Luc Bideau y de Jacques Denis… Que luego harían otras películas con Alain…

 

 

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No sé si sabías que la filósofa y escritora María Zambrano, en cuanto vio la película, regresó una segunda vez a la sala con una grabadora porque el guión completo, con todos sus diálogos, le pareció una verdadera obra maestra, un auténtico milagro de inspiración del propio autor y un alarde interpretativo por parte de sus personajes, capaces de asumirlos con total espontaneidad, naturalidad, costumbrismo…

 

No conocía ésta anécdota… Lo cierto es que me emociona muchísimo saber que alguien como María Zambrano pudiera quedar tan admirada con una película de mi padre, pero también es cierto que ‘La salamandra’ fue todo un hito no sólo en Francia, sino a nivel internacional… Fue seleccionada además desde Suiza para participar en los Óscar a la Mejor Película Extranjera, aunque finalmente no fue nominada. Se trata de una película completamente diferente, realizada con una libertad y un sentimiento ácrata que no se conocía desde la época de la ‘Nouvelle Vague’… Y aún teniendo en cuenta este referente, conseguir adentrarnos en el mundo de las relaciones sociolaborales de una manera tan humana y personal no resulta nada fácil sin caer en lo discursivo o panfletario… Mediante la peripecia individual, de nuevo nos ofrecía un completo retrato social… Quizá muy pocas veces se haya visto reflejado el tema, de esta forma, en la gran pantalla… Recuerdo que Claude Beylie la definía como una película “cuya seriedad en su propósito político se afianzaba aún más con una ironía nimbada por la poesía matizada de nostalgia”, en la que sin duda se verifica la profesión de fe de mi padre: “Hay que ser feliz, ¡es una obligación!...”

 

 

‘Le Retour D’Afrique’ (1973), que aquí no pudo estrenarse, recibiría elogiosas y hermosísimas críticas como la de Christian Dimitriu, quien aseguraba que se trataba de “una obra en blanco y negro, con palabras. A veces es también una película sobre las palabras. Lo que se dice a los demás, lo que se dice en silencio. Decir palabras puede ser un acto en sí mismo”… Después realizaría, y esta vez sí pudo verse en nuestro país, ‘El centro del mundo’ (‘Le Milieu du monde’) (1974). Fue también seleccionada para participar en los Óscar aunque tampoco fue nominada, y nos adentraba en la historia de un político suizo que, tras dar un mitin electoral en un restaurante, se enamora de Adriana, la camarera que trabaja allí, pero su historia amorosa comienza a hacerse pública. Su mujer entonces le abandona y se lleva a su hijo común, su reputación resulta perjudicada y pierde las elecciones y, tratando de buscar consuelo en su amante, Adriana termina también abandonándole al sentirse utilizada... Respecto a este filme ha existido mucha controversia… Algunos críticos lo enmarcaban directamente en un tipo de cine netamente discursivo, Molly Haskell incluso hablaba de un filme “traicionado hasta cierto punto por una narración políticamente didáctica que “explica” su destino relacionándolo con el statu quo que se mantiene en los conflictos entre clases y países”, a pesar de que el corazón de la película, no obstante, es su historia de amor y el choque de temperamentos…

 

-No le voy a quitar del todo la razón a Haskell, puesto que quizá nos hallemos en efecto ante una de las películas más discursivas de mi padre… Sin embargo no es menos cierto que la importancia de la película quizás resida sobre todo en esa poderosa y difícil, intensa y compleja relación amorosa encarnada por Olimpia Carlisi y Philippe Léotard, una historia de amor que quizá preludiara la de ‘Una llama en mi corazón’

 

 

-…de la cual hablaremos más adelante, por respetar ahora la cronología… Aunque la excepción la hemos hecho con ‘A años luz’ por ser la película inaugural… Pero después llegaría una de sus películas más célebres y características: “Jonás, que cumplirá los 25 en el año 2000” (‘Jonas qui aura 25 ans en l’an 2000’) (1976), coescrita con John Berger, en una de sus legendarias colaboraciones, y que trata de realizar un seguimiento, en la ciudad de Ginebra, a las parejas que participaron en las mencionadas protestas de Mayo del 68 en Francia, incluyendo personajes/tipo o arquetipos sociales como un profesor de historia, un representante sindical y un bohemio. Dave Kehr afirmaba que, en esta película, Alain “combinaba la responsabilidad intelectual de Godard con la fe de Renoir en la resistencia del espíritu humano, dando como resultado una obra que resulta a la vez esclarecedora y alentadora”…y yo creo que además marcó el inicio de un nuevo subgénero como el del “reencuentro generacional” que años más tarde ofrecería películas como “Reencuentro” de Lawrence Kasdan… Aunque ninguna de aquellas producciones resultaría tan original e imbuida de un espíritu tan libre como la de tu padre…

 

Creo que aunque era capaz de inspirar nuevos géneros, planteamientos, formas de realización, modos interpretativos, sus películas están atravesadas por un halo especial, un sentimiento único, muy difícil de imitar… En efecto se le comparaba con Godard respecto a ese compromiso intelectual e incluso político que ambos compartieron, o a Renoir en la prevalencia de lo humano sobre la pérdida de vista del individuo en aras de otros intereses, pero aún con todos sus insignes referentes, el cine de mi padre tuvo un momento y lugar tan preciso y a su vez tan propicio a los estados de gracia de sus intérpretes, que en ocasiones resulta complejo establecer analogías… Y de nuevo con los espléndidos Jean-Luc Bideau y Jacques Denis, aquí junto a Myriam Boyer, Raymond Bussières, Dominique Labourier, Roger Jendly y debutantes luego insignes como Myriam Mézières o Miou-Miou…La película tuvo una gran resonancia internacional a raíz de la crítica de Pauline Kael para el New Yorker, en la que destacaba las personalidades de los ocho personajes veinteañeros o treintañeros, que trataban de buscar nuevas soluciones para los problemas planteados tras las protestas del 68… Y es que todos ellos habían renunciado a llevar una cómoda vida burguesa, aunque a partir de los setenta se les considerara utópicos; y muchos también se referirían a ellos como “ilusos, obsesivos o fantasiosos”… Max es el único ex-activista que se ha desencantado… Y cada uno trata de buscar sus propias respuestas, y de esta forma se sugiere que cuando se encuentren, podrían concebir a Jonás, que será el “ser del mañana” capaz de concitar sus diferentes versiones de los acontecimientos vividos en París a finales de los sesenta… Miou-Miou encarna quizá al personaje más divertido, una especie de Brigitte Bardot amante de los animales y aspirante a actriz aunque no se comporte como tal, con sus eternos ensayos de piezas cortas junto a Bussières (que nos trae a la memoria a directores como Clouzot o René Clair). Se trata de una “colección de pequeñas rutinas”… Y Jonás estaba tan ingeniosamente construido que no dejaba de evocar a Renoir… De nuevo la película sería seleccionada para participar en los Óscar pero tampoco fue nominada…

 

 

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‘Messidor’ (1979) es ahora considerada como una de sus mejores obras…Nos contaba una sencilla historia sobre dos jóvenes suizas de veintitantos años, una estudiante de historia y la otra dependienta en un establecimiento, que se encuentran haciendo auto-stop y deciden buscar respuestas a sus vidas y a sus relaciones insatisfactorias mientras recorren, con esta técnica, el entorno rural de Suiza, pero terminan convenciéndose de que no puede haber vuelta atrás al mundo que una vez conocieron…

 

…sobre todo porque después de algunos días, y de haber gastado el dinero en restaurantes y hoteles baratos, se encuentran obligadas a dormir en cobertizos y a mendigar dinero y alojamiento… Pero un descubrimiento inesperado, terminará transformando sus métodos para siempre… A su vez, convertirá sus propias vidas en un verdadero drama…

 

 

No lo desvelaremos para no hacer ‘spoiler’ a quien todavía no la haya visto…

 

Se trata de una película impredecible y perturbadora, defendida a ultranza por críticos como Howard Schumann…Quizá fue de las más redondas y completas, sin duda… Las aportaciones de sus intérpretes (Clémentine Amouroux, Catherine Rétoré o Franziskus Abgottspon) resultan insuperables… Fue seleccionada para competir en la Berlinale…

 

 

Una buena parte de sus seguidores son más partidarios, sin embargo, de obras más imperfectas… En realidad hallan mayor grandeza en estas aparentes imperfecciones… Como ocurría en ‘A años luz’ (1981), de la que ya hemos hablado con profusión por tratarse además de la película inaugural, la que parecía compendiar casi todas las características de su cine, o también en el filme ‘En la ciudad blanca’ (‘Dans la Ville blanche’) (1983) que marca una nueva ruptura estética en su obra. Admirada por críticos como Frédéric Bas, que apunta cómo “la fuga y el deseo de soledad eran los temas de Tanner, pero siempre se desarrollaban sobre un soporte proveniente del izquierdismo, hecho de conversaciones y de fantasmas lúdicos… Sin embargo no hay nada de eso en esta película que impresiona por su silencio, por su poesía despojada y su oscura melancolía”…

 

…por eso a veces sobran las palabras para describirla… Porque se trata de una película contemplativa por antonomasia, creada para deleitarse con sus imágenes en una ciudad tan hermosa como Lisboa, quizá una de las ciudades más bellas de nuestro planeta…

 

 

La historia de ese marinero suizo que recala en Lisboa extenuado por el ruido de la sala de máquinas de un barco que describe como la ‘fábrica de locos’ y que decide alquilar una habitación en la ciudad portuguesa para escribir cartas a su amante y describir la blancura de esos barrios, la soledad y el silencio, parece un alegato a favor de la vida contemplativa basada en una historia tan hermosa como las del propio García Márquez…

 

-…pero por otra parte nada meliflua ni llena de concesiones, puesto que él decide confesar la crisis que sufre y enviar todo el afecto que la ciudad le inspira a su amante suiza, junto a fragmentos de películas en Súper 8, pero ella le responde confundida, lo cual le lleva a iniciar una historia de amor con su ama de llaves, lo que acaba con la paciencia de la amante suiza, que le envía un ultimátum. El dilema, por tanto, está servido…

 

 

-Después llegaría ‘Tierra de nadie’ (‘No Man’s Land’) (1985), una nueva coproducción en la que Tanner reorganiza sus viejos temas: la atracción por la lejanía, por el extranjero, por el otro –que finalmente siempre se revela similar al conocido-, y la anticipación de esa realidad que siempre desemboca en el regreso… En ella, Jean, a quien da vida Jean-Philippe Écoffey, es un joven suizo experto en relojes pero cuyas habilidades resultan poco prácticas para el mundo real, y debe dividir su tiempo entre la granja de sus padres y el restaurante de su amiga Lucie (Marie-Luce Felber) con quien mantiene una relación pero de quien no está enamorado aunque sí comienza a estarlo de una mujer argelina (Betty Berr) que viaja por motivos profesionales entre Francia y Suiza. Paul, un mecánico que trabaja en el negocio de su padre y que se dedica al contrabando para poder emigrar a Canadá, terminará convenciendo a Paul para que le ayude… La policía comienza a frecuentar el local de Madeleine (Myriam Mézières), la novia de Paul, para interrogarla acerca de su paradero mientras éste recibe la oferta para traficar con oro y, sabiendo que la policía se halla tras sus huellas, decide asumir los riesgos ‘por última vez’ junto a un vacilante Jean… De nuevo no contaremos nada de su resolución… Tan sólo recordar que fue nominada para el León de Oro en el Festival de Venecia de aquél año…

 

Con maravillosas interpretaciones de sus protagonistas: Écoffey, Quester, una deslumbrante Betty Berr y por supuesto la aparición estelar de Myriam Mezières…

 

 

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Y ¿qué más podemos decir de ‘Una llama en mi corazón’ (“Une flamme Dans mon coeur”) (‘A Flame in my heart’)(1987) que no se haya dicho ya?… Recuerdo que en su momento hubo críticas de todo tipo, levantó numerosas polémicas, aunque una buena parte de la crítica reconocía la honestidad e intensidad del sentimiento amoroso… La propia protagonista, Myriam Mézières, participó en el guión de este magistral canto al desamor, una mirada directa al vacío existencial provocado por el desengaño y sus abruptos sentimientos, o por la constante agonía de quien pierde al amor de su vida y se sitúa ante el abismo de no tener nada más por lo que luchar…

 

Las inseguridades propias quedan magnificadas como reflejo de la más absoluta desolación… Por otra parte, la vida misma… Christian Dimitriu la definió como “una reflexión sobre el amor entre una mujer y dos hombres y, al mismo tiempo, como un tratamiento poético en torno a la imposibilidad de conciliar el amor ‘razonable’ y el amor “apasionado” en un solo sentimiento”.

 

 

-El mismo año rodó “Le vallée fantôme” con el célebre Jean-Louis Trintignant, la actriz italiana Laura Morante y Jacob Berger…

 

-De nuevo una hermosa pieza de cámara actoral en la que cedía el mayor mérito a las capacidades interpretativas de sus actores, que Seidel definió como “un ensayo cinematográfico, sin pesadez didáctica, sobre la duda respecto de uno mismo y la forma de vivir con esa duda, y sobre el peligro y el rechazo al fracaso” y que también estuvo en la sección oficial del Festival de Venecia…

 

 

Llama poderosamente la atención una película como ‘La mujer de Rose Hill’ (‘La femme de Rose Hill’) (‘The Woman from Rose Hill’) (1989) que se anticipaba y refrendaba el cine social que ya comenzaban a rodar cineastas como Ken Loach o Stephen Frears y que nos mostraba el tema del maltrato que algunas inmigrantes recibían cuando emprendían su vida al lado de parejas curtidas por la dureza de una granja, en el ocaso de sus vidas y sin apenas sensibilidad o empatía con ellas… Finalmente termina logrando esta comprensión al lado de una mujer mayor que, cuando se da cuenta, entre otras cosas, de su embarazo por obra y gracia de su sobrino, se convierte en una de sus más acérrimas defensoras… Las desventuras de su protagonista y el interés de todas las historias que se narran en su desarrollo me han hecho considerarla como una de sus mejores películas…

 

En efecto, posee una intensidad y verosimilitud en todo lo que cuenta, no sólo en las anécdotas, sino también en las transiciones, en el relato de estas peripecias y también en su tempo narrativo, para culminar con un desenlace que te deja sin aliento… Había que encontrar la forma y el tono justos para abordar cuestiones graves como la relación entre hombres y mujeres, las relaciones norte-sur o la xenofobia. Y la defensa a ultranza de los valores de la mujer por encima de las visiones patriarcales que habitualmente han prevalecido en las sociedades, es sin duda el tema principal de esta película indispensable en su filmografía….

 

 

Después llegaría ‘El hombre que perdió su sombra’ (‘L’homme qui a perdu son ombre’) (1991) con Paco Rabal, que además logró el Premio al Mejor Actor en el Festival de Montreal, pero también contó en su reparto con Dominic Gould, Ángela Molina y Valeria Bruni¿En el horizonte latía una posible adaptación de la célebre novela del escritor alemán Adelbert Von Chamisso titulada ‘La maravillosa historia de Peter Schlemihl’?

 

Quizá su recuerdo se pueda ver tan sólo como una metáfora… Ya lo sabemos: cuando no quedan más ideas y perdemos el rumbo de nuestra vida o el sentido de nuestras actividades, el hombre cree que ha perdido su sombra… Y Antonio, un viejo comunista andaluz, de regreso a su tierra tras un largo exilio en Francia, decide alojar a Paul en su casa, en el cabo de Gata, tras provocar su despido en el periódico donde trabajaba, porque cree que “ha perdido su sombra”. Este lugar, por tanto, terminará transformándose en la reserva espiritual de este anciano comunista que asiste al final de sus ideales ante la llegada de un joven que busca respuestas pero terminará hallando más preguntas… Sin duda una de las películas más entrañables de mi padre, aunque algunos consideraran sus diálogos como llenos de retórica y capaces de hacer perder el ritmo de la narración… En cambio, otros críticos como Antonio Albert la calificaron como “sincera, discreta y personal”. Yo creo que el tiempo acabó dando la razón a la película…

 

 

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‘El diario de Lady M’ (‘Le Journal de Lady M’) (1993) pareció tener más éxito de público, de nuevo con actores también españoles como Juanjo Puigcorbé, junto a la ya consagrada Myriam Mézières o Felicité Wouassi…

 

-Sí… Además de nuevo fue seleccionada para los Óscar como Mejor Película Extranjera, aunque de nuevo no fuera nominada… Era una historia a medio camino entre el realismo, el romanticismo y el surrealismo… Narraba la vida de una agraciada animadora cuyo trabajo no es precisamente aquél que cosecha mayores aclamaciones, aunque ella decide disfrutar su vida fuera de los cánones… Una noche le espera un pintor que ha visto su show y se ha quedado prendado de ella y a lo largo de un paseo por París para conocerse, el pintor regresa a España… Pero algo ha removido por dentro a Lady M, que decide volar hacia Barcelona para encontrarse con él y a cambio ésta le enseña toda la comunidad catalana… Sin embargo, en medio de tanto ardor amoroso, termina descubriendo que el pintor tiene otra mujer y un hijo y, lejos de sumirla en el desencanto, como había pasado en ‘Una llama en mi corazón’, esta vez termina sorprendentemente invitando a toda la familia a reunirse con ella en París, proponiendo una suerte de convivencia próxima al trío… Thierry Jousse supo destacar cómo aquí mi padre “filmó la historia como si llevara un cuaderno de bitácora, manteniendo la distancia para fotografiar a su actriz-guionista-heroína (Mézières) y aferrándose a ello. La liviandad de su puesta en escena le da toda la libertad para seguir a los protagonistas según su propia perspectiva”…

 

 

Después de ‘Les hommes du port’ (1995) semidocumental en una época en la que la calidad del trabajo todavía primaba sobre la cantidad, llegaría ‘Fourbi’ (1996), quizá otro de sus mayores éxitos, que fue proyectada en la sección “Una cierta mirada” del Festival de Cannes de ese mismo año y contigo como coprotagonista en el personaje de Marie…

 

Es otra de las razones por las que para mí resulta una película muy especial, porque pude vivirla con toda la intensidad de componer uno de los personajes principales de la misma… A partir de este instante podríamos tener otra entrevista completa (Risas)… De nuevo el regreso al género que habías definido como de “reencuentro”… Se trataba de una balada estival que reúne a un grupo de jóvenes que en circunstancias normales nunca se hubieran conocido… Juntos inventan una cultura de resistencia…

 

 

En Réquiem (1998) se decía que el límite clásico de Tanner “revestía una dimensión exclusivamente temporal e interiorizada´”…

 

También recuerdo aquellas hermosas palabras de Paola Malanga que terminaban constatando, respecto a esta película, cómo “la única línea de demarcación relativamente clara es la que separaba el pasado del presente”…

 

 

En 1999 estrenó ‘Jonás y Lila’ (‘Jonas et Lila, á demain’) que rescataba el personaje de Jonás, aquí con su pareja, aunque en realidad no se trata de una continuación de la serie iniciada con este personaje…

 

Se trata más bien de una coda musical, de una manera de volver al pasado no para regodearse en él sino simplemente como una forma de evocación del mismo…

 

 

Sin perder su personalidad, con éstas últimas producciones también logra conectar con un tipo de espectador contemporáneo, admirablemente… Así, en ‘Flores de sangre’ (‘Fleurs de sang’) (2002), codirigida con Myriam Mézières, propone un insólito acercamiento muy próximo a la identificación entre una madre y una hija… Quizá nos recuerde mucho a aquél otro retrato privado y monumento al fenómeno de atracción y repulsión, de identificación y rechazo presente entre dos amigas íntimas que ofrecía Ingmar Bergman en ‘Persona’, aunque en esta ocasión desprovisto del factor de la repudia…

 

En efecto… Recuerdo las hermosas palabras de Frédéric Bas respecto a esta película, que reconocía cómo la belleza de ésta residía “en la constante fusión entre ambas, en el juego permanente de roles que termina por darle a la frontera madre/hija aspectos perturbadores entre el vínculo incestuoso y la transferencia de identidad”… Con extraordinarias interpretaciones de la propia Myriam Mázières y de Tess Barthes…

 

 

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Y su testamento fílmico, presente incluso en el título de la película, resultaría ‘Paul s’en va’ (2004), que además reactiva, sin lugar a dudas, el tema de la transmisión, tan presente en toda su filmografía…

 

-Fue el fruto de un proyecto muy curioso, a raíz del encuentro de mi padre con diecisiete alumnos de la Escuela Superior de Arte Dramático… Como si de esta forma terminara pasando el testigo a las nuevas generaciones de cineastas que trataban de abrirse paso en el complejo mundo del Séptimo Arte, y sobre todo del cine independiente… Sin duda no podía haber existido un mejor broche final a su carrera que esta producción, en todos los sentidos…

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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