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Javier Gutiérrez (Saberius)
10/03/2018

Alice Guy

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De entre los pioneros del Séptimo Arte Cinematográfico, pocas veces se ha reconocido lo suficiente la labor de la realizadora francesa Alice Guy. En realidad, fue nada menos que la primera persona que dirigió una película de metraje estándar y además quien primero sentó las bases de lo que después se conocería como ‘ficción’, al desarrollar el lenguaje cinematográfico (mediante el efecto dramático de los diferentes planos, la estética que proporciona la iluminación, la veracidad histórica del attrezzo, las posibilidades narrativas del montaje,  la necesidad de una caracterización verosímil en los personajes, etc...), mucho antes que D.W. Griffith o E.M. Einsenstein…   Fue además pionera en los efectos especiales, en el género de la ciencia ficción y fundadora de lo que más tarde se ha reconocido como la profesión de productor o productor ejecutivo.

 

Hija de editores, su infancia transcurrió entre Francia, Chile y Suiza. Con los estudios de secretariado obtuvo un puesto de secretaria en la Compañía General de Fotografía de Max Richard en 1894. Un año después, León Gaumont transformaba esta compañía en la célebre Gaumont, tras asociarse con personajes ilustres como Gustave Eiffel, el astrónomo y geógrafo Joseph Vallot y el banquero y filántropo Hery Besnier.

 

Nacía así también un nuevo artilugio de captura de imágenes, la cámara Demeny-Gaumont, con cuyas técnicas Alice Guy combinaría, a partir de 1896, imágenes en movimiento y el arte teatral, produciendo así su ópera prima y también la primera película de la historia del cine: La fée aux choux (El hada de los repollos). Ella misma realizaría su propio remake en 1901 bajo el título Sage-femme de première classe, mientras se mantenía al tanto de las investigaciones llevadas a cabo por Etienne-Jules Marey o de Georges Demeny. En su caso, tuvo la astucia de asociar los errores técnicos para crear sus primeros trucos, utilizando cachés, la superposición y la proyección de la banda hacia abajo.

 

En 1906 trabajó en La vida de Cristo, la primera película de gran presupuesto de la Compañía Gaumont, con la participación de trescientos extras y todos sus exteriores rodados en el bosque de Fontainebleau.

 

En 1907 se casó con Herbert Blaché, un camarógrafo contratado por la Gaumont británica, al que conoció en un viaje de promoción de Mireille en Nimes y que se convertiría en director de cine en los Estados Unidos en la década de 1910 y en coproductor y socio de varias empresas de producción cinematográfica. La pareja tuvo dos hijos, Simone y Reginald Blaché Bolton. Antes de salir hacia los EE.UU., en 1907, Alice Guy presentó a Louis Feuillade, quien la sustituiría a la cabeza de los rodajes de la sociedad con la que ella había trabajado hasta entonces. Durante dos años recorrió el país junto a Blaché para promover Chronophone Demeny-Gaumont; en espera de la apertura de una sucursal Gaumont en Flushing (Nueva York), que dirigió Herbert. Alice utilizó los estudios Gaumont, para sus realizaciones y en 1910 fundó su compañía de producción cinematográfica, Solax Company. También dirigió Film Supply Company.

 

Hizo películas de diversos géneros (western, drama, espionaje, fantasía, policíaco, etc.) con estrellas de la época del cine mudo: Darwin Karr, Blanche Cornwall, Lee Beggs, Billy Quirk. Su éxito fue abrumador y le permitió invertir y crear un estudio en Fort Lee (Nueva Yersey), que se convirtió en la década de 1910 en un lugar importante en el mundo del cine. La metro Goldwyn Mayer distribuyó sus realizaciones hasta 1918. Solicitó el divorcio en 1917 y trabajó para Willian Randolph Hearst antes de regresar a Francia en 1922 con más de seiscientas películas realizadas. En Francia, donde la industria cinematográfica había decaído por la influencia del cine norteamericano, ya no encontró financiación para volver a rodar, por lo que después de algún tiempo volvió a Estados Unidos, donde vivió hasta su muerte.

 

Pero además de todos los logros anteriormente mencionados, Alice Guy fue la primera persona que consiguió mantenerse económicamente mediante la profesión cinematográfica: rodó más de mil películas a lo largo de su vida, fundó varias productoras en Francia y en Estados Unidos y luchó por ser reconocida internacionalmente como directora, actriz y productora.

 

Sin embargo, los estudios y enciclopedias en torno a la historia del cine olvidaron sus numerosas contribuciones e incluso su existencia, eliminando toda referencia a ella y atribuyendo sus películas bien a su marido o bien a anónimos, o directamente evitando mencionarlas, lo cual no deja de ser un grave error histórico y artístico porque es imposible entender la obra de Mèliès y demás directores del cine primitivo sin su influencia.

 

A pesar de la marginación que ha sufrido por parte de los historiadores por el hecho de ser mujer, en el contexto de la época fue muy apreciada y admirada por los demás profesionales del sector.

 

El rescate de su figura histórica comenzó a finales del siglo XX, por tanto no es difícil encontrarla apartada en los libros más antiguos del cine, sin embargo cada vez está siendo más normalizada como fundadora del cine según los estudios históricos producidos, sobre todo, a partir del año 1995.

 

A pesar de los rumores históricos, Guy nunca trabajó con los hermanos Lumière porque, incluso habiendo una gran amistad entre ellos y perteneciendo al mismo círculo, los hermanos Lumière jamás creyeron que la grabación de imágenes implicaría la construcción de historias, es decir, la conciencia de estar elaborando películas.

 

Ante el asombro de todos, Guy tuvo un éxito inimaginable y numerosas personas decidieron copiar esta profesión, por ejemplo Mèliés, Segundo de Chomón o los mismos Lumière. Por ese motivo existen diferencias temporales entre las primeras películas de Guy y las primeras películas de los demás.

 

En nuestro país apenas conocemos homenajes que se le hallan profesado, salvo las proyecciones de la Filmoteca Española o la exposición de carteles cinematográficos denominada: 'Hijas de Alice Guy', durante el Festival de Cine de Alcalá de Henares de 2017

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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