Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/08/2018
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Eloy Rubio Carro
10/03/2018
ENTREVISTA / Juan Antonio González Iglesias, poeta

Juan Antonio González: "El cambio de nuestro modo de vida se jugará en la educación, que hay que replantearla por completo"

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El escritor Juan Antonio González Iglesias protagonizó el viernes, en la Casa Panero el nuevo encuentro de ‘Tardes de Autor en Astorga’ organizado por la Concejalía de Cultura, bajo la tutela de Luis Miguel Suárez.
J.A. González Iglesias es autor de numerosos libros de poemas, los últimos son 'Olímpicas' (2005), 'Eros es más' (2007), o el más reciente 'Confiado' (2016)
El recientemente creado 'Club de lectura' de Astorga, que se cita en la Biblioteca Municipal viene comentando previamente alguno de los libros del autor invitado, para que la lectura del escritor sea más provechosa.
Astorga Redacción no dejó pasar la oportunidad de hacerle una entrevista en profundidad.

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Eloy Rubio Carro: Ya desde su primer poema ‘Olímpica’ se decanta por el mundo grecolatino, inmediatamente la evocación Píndaro. ¿Comporta ello una síntesis del mundo actual con aquellas culturas?

 

J. A. González Iglesias: Sí, y en realidad no habría mucho que añadir. Sí, lo que pasa es que eso tiene mucho trasfondo, pues nosotros que somos griegos y romanos, cristianos modernos, ilustrados con la religión o/y el ateísmo que quiera cada uno…Somos griegos y romanos y en gran medida hemos dejado de serlo, pero yo no. Es por ello que no me cuesta esa síntesis. Pretendo con mi poesía hacer una llamada a mis lectores a que se sientan armonizados con el mundo antiguo.

 

 

Bueno, ya decía Zubiri que “los griegos somos nosotros’, pero no sé si habrá variado el sentido de esta afirmación con el acelerón de los tiempos desde que eso se escribió.

 

Claro, lo que pasa es que estamos hablando de filósofos, poetas; los cuatro gatos de la cultura; pero, lo importante, donde se juega la cosa es en la gran población. Sí, es una síntesis, me gusta mucho la idea de la síntesis.

 



Otra tradición a la que usted acude es la clásica castellana, Fray Luis de León, Gabriel Bocángel o Luis de Góngora. De este último llega a utilizar un verso en ‘Olimpica I’.

 

En realidad, es el mismo modelo con respecto a los clásicos grecolatinos que con nuestro propio patrimonio español, castellano. Escuchar mucho al pasado para enfocar al futuro. Eso que en la Historia del Arte es habitual, porque a nadie se le ocurriría pintar un cuadro sin haber visitado muy a fondo el Museo del Prado, en poesía hay que recordarlo. Y también esa otra idea, no tanto de apropiarse como de utilizar fragmentos de lenguaje muy bellos como los de Góngora en un poema propio. A mí me gusta utilizarlos en otro contexto y no cabe duda que Góngora me gusta mucho.

 

 

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Leyendo ‘Confiado’, el último de sus libros de poesía se detecta esa lentitud de detener la marcha contra la velocidad de escape de la vida actual. ¿Esas constantes referencias a Horacio, al ‘Beatus Ille’....?

 

Sí, es un epicureísmo sereno, no un hedonismo de excesos, un epicureísmo equilibrado que busca lo mejor del mundo ya que estamos en él como en el jardín, como en nuestro jardín.

 

 

El gusto por la palabra precisa y la querencia por ciertas melodías fónicas e imágenes visuales ¿podría vincularlo a su querencia por la poesía de Juan Gil Albert?

                                                                                                                                

Sí, me encanta Juan Gil Albert, quizás mi poeta. Pienso en su maravillosa manera de estar en el mundo, su ejemplaridad en todos los órdenes. Es un poeta sustantivo, en el que prevalece el poeta sobre todo lo demás y que se autorretrata con el poema de Juan Ramón Jiménez  ‘Criatura afortunada’. Dio gracias por todas las cosas buenas que tuvo, tuvo también las malas como todo el mundo. Sí, mucha de mi poesía es deudora de Juan Gil Albert, de mi vida. Vivo según sus enseñanzas.

 

 

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En ocasiones usted incorpora en sus poemas el lenguaje de la publicidad, sus consignas de un modo irónico o paródico. Puede también invertirlos y los aprovecha para una sentencia personal. “Don't innovate’. Imitate” (‘Consejos a un poeta cachorro’.) y hasta en el poema ‘Momento perfecto patrocinado por contrato 10 de Amena’ parece hacer una declaración de principios: “La poesía más eficaz de todos los tiempos se está practicando hoy en los medios audiovisuales, y se llama publicidad". ¿Habla usted en serio?

 

Bueno, yo siempre hablo en serio, de joven era irónico pero, como empecé a escribir poesía a una cierta edad no han coincidido en mí la poesía y la ironía. Hay mucha belleza en la publicidad y hay creativos y poetas que trabajan en ella infiltrados, que de pronto sueltan endecasílabos y alejandrinos maravillosos, o sentencias memorables. Bastaría con despojarlo de los intereses o las servidumbres del producto o de la marca, del egoísmo de la empresa, que evidentemente eso no es poético, porque ahí hay una grosería de….

 

 

Se lo preguntaba en ese sentido kantiano, cuando habla de la belleza como una acción desinteresada y libre que en el caso de la publicidad parece como si estuviera viciada.

 

Sí, sí, eso es cierto. Tengo la idea de que sucede justo lo contrario, de que las personas creativas, estoy pensando en Fernández Beltrán, un poeta que es creativo publicitario y que ha hecho grandes campañas que todo el mundo conoce y que de paso aprovecha el medio para lanzar mensajes que, sin traicionar a sus marcas, van mucho más allá de los intereses de la misma. Aprovechan que tienen una plataforma para promocionar la belleza y el lenguaje, y lanzan mensajes muy hermosos. Había una frase de Paul Eluard: “Hay otros mundos pero están en este”, que se utilizaba para publicitar un perfume. Digamos que el mundo comercial se aprovecha de la belleza y la belleza hace otro tanto de lo mismo con el mundo comercial. Lo hacen para difundirse pero luego nadie se acuerda de aquello que anunciaba. Sin embargo la  frase de Eluard permanece en nuestra memoria.

 

 

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También la música pop aparece en varios de sus poemas, sorprendiendo el paralelismo y la hibridación de algunas letras, como es el caso de ‘Make me pure’ de Robbie Willians, con una oración de San Agustín. ¿Quiere decir que en el rock o en el pop pudiera estar también la vía interior de acceso a Dios?

 

También, claro. Suelo ser muy resistente a la cultura de masas, estoy en ella quizás como Santa Teresa en la vida, cuando dice: ”Vivo sin vivir en mí”. La cultura de masas me afecta como a cualquier otro ciudadano, el pop, el rock, la publicidad, pero al mismo tiempo me resbala porque estoy muy protegido por Juan Gil Albert, por los filósofos, por Santa Teresa... Quiero decir que en la canción de Robbie Willians quizás me interesaba más lo que hay de San Agustín que lo del propio cantante, pero claro Dios está en todas partes, se infiltra en todo, como la poesía.

 


El ajetreo de la vida moderna, la tecnificación, la excitación comercial del deseo forma parte de su crítica... ¿Entonces la poesía de hoy en día es necesariamente instrumental y habría perdido su función tradicional?

 

Pienso que la poesía debe proporcionarnos serenidad, libertad, independencia con respecto del ajetreo de la ciudad contemporánea, que es mayor que en otras épocas. Nos inyectan las prisas, las necesidades innecesarias; entonces un ’homo poeticus’, una persona formada en la poesía, en la filosofía y en la historia es alguien muy independiente, no está tan sometido a esas presiones. La poesía de estirpe clásica que es a la que me gustaría adscribirme no debe alterar ni angustiar más, sino serenar y proporcionar libertad, independencia y quizás seguridad también, ‘confianza’ en todo caso.

 


¿Qué entiende usted por erotismo y qué lugar ocupa en su poesía?

 

El erotismo ocupa mucho en mi poesía. A estas alturas entiendo por erotismo amor. Llamo amor a todo y a cualquier cosa. Como me enamoro de todo, de todos, de todas, de cualquier cosa, de cualquier persona... Entiendo el amor como la atracción que nos saca de nosotros mismos y nos une a las demás personas, a las cosas del mundo, a Dios. Pero como tenemos cuerpo, todo eso pasa por el cuerpo, pasa por la piel, por los ojos, por el sexo. No me gustaría pensar que somos asexuados. Tengo un concepto muy amplio, no sé si heterodoxo del amor.

 

 

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¿Con cuál denominación de amor de algún filósofo se reconocería, Platón...Freud?

 

Soy un lector de Platón un tanto heterodoxo, pues los platónicos pueden detestar el cuerpo. Yo creo que quizá haya que entenderlo como una escala en la que ascenderíamos desde el cuerpo, para luego liberarnos de él. Pero mientras somos cuerpo, somos cuerpo. ¡Seamos cuerpo!

 

 

Usted que conoce el mundo griego tan bien, supongo que en los poetas arcaicos encontraría similitudes con su concepción de erotismo ¿Reconoce en el mundo griego algún poeta…?

 

Los poetas griegos arcaicos lo dicen todo muy claro, porque en general en el mundo griego no hay doble moral, no hay doble lenguaje, y eso es una cosa muy buena; nosotros llevamos ya unos cuantos siglos en esa doble moral y su doble lenguaje adherido, decimos una cosa y hacemos otra. En el mundo griego arcaico no pasaba eso, su lenguaje es primaveral e inaugural. Me gusta mucho la poesía griega arcaica, me gustan mucho los filósofos de todas las épocas, los encuentro muy poéticos, me gusta mucho leer filosofía.

 


El retiro del mundo, la recuperación de un ritmo secuencial frente a la simultaneidad basada en la imagen, la aspiración a la armonía con una convivencia entre lo físico y lo espiritual, Epicuro, Horacio, Ovidio, Fray Luis de León…¿Es posible frenar este modo de vida en el que nos encontramos o queda solo como propósito individual?

 

De momento, queda como propuesta individual, por lo menos hasta que hubiera un vuelco social que sólo podrá venir a través de la educación. Y eso sucederá cuando la gente, los ciudadanos, los políticos recuperen la importancia de tres o cuatro cosas que se llaman poesía, filosofía e historia y se transmitan a la gente en la calle, en el instituto, en el colegio, en la formación profesional, con la cual no son en absoluto incompatibles. Spinoza era artesano; uno de mis amigos, que es un hábil filósofo, es carpintero en Salamanca, naturalmente que es un carpintero buenísimo y un filósofo excelente, porque tiene condiciones ideales para pensar mientras trabaja con las manos.  A todo eso hay que darle un vuelco social pues estamos en el mal camino y de momento lo que va pudiendo hacerse es una suma de individuos. El cambio se jugará en la educación, que hay que replantearla completamente. Vamos muy mal encaminados al no respetar todo lo bueno que teníamos, lo que no empece para introducir mejorías. Estamos en la idea de ponerlo todo patas arriba y no…



 

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Usted ha escrito en ‘Poética y poesía: “En poesía pido verdad. Doy verdad. Reclamo la verdad (…) Las máscaras irónicas o ingeniosas acaban por decepcionarme”. El poeta astorgano Leopoldo Panero venía a decir que el poeta escribe corazonadas de verdad, lo que “humilde y pitagóricamente llamaba don Antonio Machado: unas pocas palabras verdaderas”. Panero está pensando en “la poesía moderna que se ha enmadejado en un lío de palabras que habitualmente y rutinariamente solemos denominar surrealismo o vanguardismo o ‘todoeslomismo’”.  ¿Qué opinión le merece estas palabras de Panero?  Y en qué estima tiene usted a la poesía de Leopoldo Panero.

 

Tengo en muy alta estima a Leopoldo Panero, es uno de mis poetas. Lo leí mucho de joven, lo memoricé, copiaba a mano sus poemas. Es uno de mis poetas. Su ternura, su musicalidad. Y a pesar de todo lo que sabía y de todo lo que le tocó vivir y de las circunstancias complicadas de su vida veo en su poesía demasiada ingenuidad. No sé mucho de su vida, aunque creo que él no fuera tan crítico con las vanguardias como dice ahí. A mí me gusta todo tipo de poesía, ese prejuicio no lo tengo, pero sí estoy de acuerdo con esa apelación a la verdad y en no perderse… Hoy me estaba acordando de una frase de Vicente Núñez, uno de mis maestros, en la que hablaba de las ‘misticidades ultraidiomáticas’ de algunos usos del lenguaje. Esas cosas ultraidiomáticas no terminan de gustarme. Los poetas tienen que decir, porque esa es su obligación social, unas cuantas cosas sobre el amor, la belleza, la espiritualidad, etc. Los poetas de cada generación tienen que recordárnoslas, y hay que tener mucho cuidado con el lenguaje, porque con el lenguaje se pueden hacer muchas cosas, muchos malabarismos inadecuados.

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