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Astorga Redacción
11/03/2018

Panero en voz alta: Poesía y narración femeninas

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Cuento contemporáneo: las mujeres

 

Contrapone Panero el adelgazado desvanecimiento del argumento en los cuentos ante la invasión de la palabra y hasta “por las observaciones de la realidad (...) y por la objetividad” . Exceptúa de este desasimiento a las mujeres que en todo demuestran “su apegamiento instintivo a la vida, a lo entrañable, a lo hondo de sí mismo”.

 

Aunque el cuento sea un género sin fronteras, sÍ está sometido a la brevedad y a la densidad. Lo mismo que en la lírica, en el cuento es decisiva “la función simbólica de la palabra” es decir, su “fusión de imaginación creadora y lenguaje”. De los cuentos leídos por Panero ‘el Aguinaldo’ de Carmen Laforet le parece especialmente bueno, aunque no le ceden los de Eulalia Galvarriato, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Felicidad Blanc, “cada una con su personal medida y acento. Son todos ellos cuentos cerrados completos, suficientes, regados de vida hondísima, sencillos".

 

De Castillo Puche dice que su cuento es unamunesco. Recuerda los cuentos de Unamuno como los de una gran madre y califica a Leopoldo Alas como “nuestro gran cuentista. Lo es por poeta, por reciamente antiestético, por enterizo de humanidad hacia dentro”. De las mujeres cuentistas vuelve a decir que aunque aficionadas a las modas de temporada, no lo han sido a las artísticas. Y así se han conservado “iguales a sí mismas, no han sido deshumanizadas por la novedad, sino configuradas por su entrañable apetencia de vida: por su antigüedad al día, por su libertad movida por las estrellas”.

 

El argumento no ha sido desvanecido…

 

 

La poesía

 

En un apunte escrito, en un folio suelto, Leopoldo Panero habla de la verdad de la poesía en estos términos: “confiamos en la verdadera poesía como en la palabra y la presencia de un amigo. Toda auténtica poesía es verdad - o es la verdad -  como afirmaba en una de sus cartas J. Keats, el gran inglés muerto en pleno romanticismo. Pero conseguir desde la muda palabra escrita esa cálida confianza inmediata (esa consoladora compañía)  en que la poesía consiste: creer en la palabra del libro como creemos en la voz del amigo, del corazón oído en la calle, de la amada, del prójimo es sobremanera difícil”.

 

 Papeles de Málaga. Página suelta autógrafa.

 

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Poetas americanas

 

Ya es suficientemente conocida la tesis de Panero según la cual, las poetas americanas de Uruguay, Argentina, Chile y México y no menos las de Cuba, han aportado una “nueva sensibilidad, limpia y genuinamente poética. Ellas han inaugurado y refrescado, samaritanamente, la gracia viva de nuestro lenguaje común”,   creando el idioma americano.

 

Reconoce que las mujeres son las que han madurado el lenguaje balbuciente de César Vallejo. Y no solo son creadoras, sino también “conservadoras y depositarias de esa delgada y delicada tradición espiritual”. Hay que valorar menos en su poesía la técnica que la “rica sustancia de su intimidad poética”, privilegian las “expresiones sencillas”, transfunden “en palabras medulares su realidad vital y artística y el profético temblor de la misma sociedad”. La buena poesía de las poetas americanas se nos da “en la voz desnuda y clara, permanente y cotidiana”, lejana de cualquier mistificación propia de “una época de crisis, de experiencias estéticas, de trajines retóricos”, siempre “indeclinable e irrestañable intimidad humana”.

 

Conferencia sobre poesía Dominicana y Puertorriqueña.



 

Poesía femenina

 

La sensibilidad de las poetas americanas ha hecho posible que con cada palabra surja un modo especial y -femenino por supuesto- de poetizar, distinto al varonil. Es el suyo “inédito y primitivo” modo de explotar “una beta nueva de emoción, un afloramiento de voz inconfundible e incomparable” que no estaba previsto en nuestra tradición literaria.

 

Mujeres ha habido que han escrito poemas, pero hablaban aún un “idioma varonil y no logran una formulación lírica dan resueltamente femenina como la que hoy prevalece en América”. Se trata de una poesía “vitalmente femenina”, superando los módulos incluso románticos de cantar a lo varonil. Es cierto que la mujer de todos los tiempos ha tenido su originalidad al cantar, pero era una inflexión, en la que la mujer no alcanzaba a “comunicar en la palabra poética algo de su peculiar condición vital”. Y Panero precisa más. En realidad se trataba de “una trasposición y contrarréplica sentimental, pero sin liberar nunca su voz por entero, sin atreverse a desnudarla y hacerla absolutamente natural y propia”. El caso de Juana de Ibarbourou y de Gabriela Mistral señalan el comienzo de esta “formulación lírica tan resueltamente femenina”.

 

Poesía femenina de América.

 

 

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 Juana de Ibarbouru

 

Juana es la portadora y creadora de una especial sensualidad poética una “castísima desnudez espiritual”, en frase de Unamuno. “Ella ha conseguido el afloramiento de esta vivencia oculta hasta entonces en la expresividad poética.”.

 

Dentro de una línea de influencias, tenemos que poesía jubilosa influida por Juana de Ibarbourou es la que escribe Stella Sierra en “Libre y cautiva’.  La poeta uruguaya derrama la sensualidad mezclada en su alma, sustancia de total presencia femenina en cada una de sus palabras. De esta manera su poesía definitivamente es “gesto,  expresión, fragancia corporal y anímica de mujer”.

 

Poesía femenina de América.

 

Stella Sierra

 

La colección de poemas de Stella Sierra, ‘Libre y cautiva’, se inserta en la reciente tradición de la sensualidad luminosamente femenina de Juana de Ibarbourou. El sentimiento de virginidad e inocencia se transmite al gozo de la vivencia y de la expresión: “el sentimiento de su propio cuerpo, la homogénea espiritualidad de su propia carne, en inmediata proximidad siempre con su alma y traspasado misteriosamente por ella”. Es de subrayar la fuerza expresiva de las “sensaciones físicas”.  Stella  se siente como “una gota perdida” entre el agua cordial de la onda del universo. Es el júbilo, cómo símbolo casi místico. “Toda la poesía de Stella Sierra,  lo mismo la que imita en su verso el libre movimiento de las aguas con agilidad de nereida, que la representada o contenida en el nítido vaso de la estrofa (y son bellísimos sus sonetos y liras), responde de una manera esencial a ese concepto vitalmente femenino de la poesía”, invención de la mujer en la lírica americana que “repite universalmente el milagro de su canción”.

 

 Poesía femenina de América

 

 

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Gabriela Mistral

 

“La aportación más característica de Gabriela Mistral a la poesía propiamente femenina es la que la planifica “de ternura, de maternalidad, de un sentimiento cósmico  en que se funde lo indio con lo cristiano de su corazón de mujer, produciendo una síntesis universal de enorme fuerza poética”.

 

 Poesía femenina de América

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