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Astorga Redacción
25/03/2018
ENTREVISTA INÉDITA A LEOPOLDO PANERO

Leopoldo Panero: "Astorga se confunde con mi propia vida"

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Esta entrevista realizada a Leopoldo Panero para un medio radiofónico, permanece para nosotros en el misterio de la fecha, del entrevistador y de la cadena de radio para la cual fue realizada.
Apareció entre los papeles de Esteban Carro Celada, sin más señas que: "Preguntas a Don Leopoldo Panero para la emisión de 'Los españoles en casa"

 

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Locutor: De niño o de joven ¿cuál es la primera ciudad que conoció?  ¿Cómo vive en su recuerdo?

 

Leopoldo Panero: La primera ciudad que conocí y que recuerdo es mi ciudad natal: Astorga. Como no he dejado de visitarla y de convivirla a lo largo de los años, mi recuerdo es una larga continuidad que se confunde con mi propia vida.

 

 

Después, a través de los años, ¿cuál es la ciudad que más le agradó?

 

Pues realmente, la ciudad que más me ha agradado y en la que con más gusto viviría quizás sea Roma, pero no puedo olvidar tampoco que gran parte de mi vida, la mayor parte de mi vida, ha transcurrido en Madrid y me siento íntimamente compenetrado con ella.

 

 

¿Quiere compararnos la casa que habitan actualmente con la que habitó de niño?

 

¡Diablo! ¡Vaya comparación! La casa que habito actualmente es un piso con seis habitaciones y la casa donde nací debía tener, por lo menos, veinte, y estaba rodeada de huerta y de árboles. En este caso no sólo existe la desproporción agrandadora de los primeros recuerdos, sino la inequívoca de la realidad.

 

 

¿Cuál es su sentido del hogar?

 

Como tengo tres hijos sin espacio vital para jugar como yo jugué, mi sentido del hogar, que es simplemente tradicional y el que recibí de mis padres, tiene una concreta ambición, muy poco verosímil por lo demás: que no tengan que vivir su niñez indefinidamente recluidos en un piso madrileño.

 

 

¿Le gusta jugar con sus hijos?

 

Supongo que como a todos los padres, a ratos y cuando no tengo que trabajar en ocupaciones que exigen normalmente soledad y silencio. Pero durante los veranos, en el campo, me gusta que me acompañen en mis modestas cacerías y en mis muchos paseos.

 

 

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¿En qué se diferencia un poeta de hoy de un poeta de nuestro Siglo de Oro?

 

Esencialmente, creo yo, en nada, sino en el tiempo mismo que a cada uno le ha tocado vivir. El tiempo hace, por así decirlo, al poeta. Pero los elementos esenciales y genuinos de la poesía son siempre los mismos.

 

 

¿Cuál es el poema del mundo que más veces ha leído?

 

Estadísticamente me parece casi imposible de contestar esta pregunta. Probablemente, la poesía de Antonio Machado.

 

 

¿Qué prefiere usted, el campo, el café, la casa o la calle?

 

 El campo y la casa.

 

 

Para hacer un buen poema, ¿se precisan de elementos tópicos, como luna, tamarindo, margarita, etcétera?

 

Dentro de un gran poema o simplemente de un poema auténtico caben tanto los elementos que usted llama tópicos como los más aparentemente prosaicos y realistas. Todo depende de la fuerza de relación y de contraste y de la intensidad con que se mantengan dentro del poema. Por otra parte, la luna, por ejemplo, usted ha citado, no creo que pueda ser calificada como elemento tópico, sino como necesario elemento natural poético.

 

 

¿Qué diferencia,  fundamentalmente, un escritor de un poeta?

 

Es muy difícil de establecer esa frontera, pero como de algún modo hay que hacerlo, no habrá más remedio que pensar en las exigencias formales que el poema plantea al poeta y que obligan a una concentración, economía y transparencia de medios expresivos que no pueden ser, por otra parte, buscados, sino simplemente hallados o desvelados en el propio quehacer poético.

 

 

¿Qué cuatro cuadros del mundo le gustaría ver colgados en estas cuatro paredes?

 

Es una pregunta que no se puede contestar más que arbitraria y metafóricamente, porque me gustaría mucho un Giorgione y un Velázquez, pero tanto o más en determinados momentos un Van Gogh, un Picasso o un Benjamín Palencia.

 

 

Usted que ha sido jurado tantas veces, dígame, ¿en qué pecan más los jurados, en falta de idoneidad o en falta de honestidad?

 

En ninguno de los jurados en que yo he tomado parte he observado deshonestidad ni falta de idoneidad. He visto sí, como es natural, discrepancias, gustos distintos y, generalmente, una tendencia natural a premiar lo mejor.

 

 

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Defínanos al poeta Pablo Neruda.

 

Creo que es un gran poeta romántico y que su obra amorosa es lo más importante de su creación. Recientemente, la ha recogido en un libro que se titula precisamente así  ‘Todo el amor’,  y continúo creyendo,  como a mis 20 años, que es una de las voces poéticas más importantes y dominadoras de nuestra época. Si recogiese en otro volumen paralelo, con el título de ’Todo el odio’, su obra panfletaria y puramente política, se vería con claridad la enorme distancia lírica y humanas que hay entre una dimensión y otra de su personalidad.

 

 

¿La poesía debe ser minoritaria o mayoritaria?

 

La poesía debe ser antes que nada poesía. En principio, yo creo que, por ejemplo, las coplas de Jorge Manrique a la muerte de su padre no fueron escritas para minorías, sino simplemente para todos los hombres, calidad que no han perdido a lo largo de cinco siglos.

 

 

El sentido religioso, el sentido político y el sentido estético del hombre, ¿deben mezclarse en la obra del artista?

 

Creo que pueden mezclarse, aunque el sentido político no es necesario que se mezcle siempre. Depende del tema, cantar, por ejemplo, la primavera o la noche de agosto con sentido político me parecería una estupidez, pero repito que pueden mezclarse y que todo depende de la fuerza de la voz, la intensidad espiritual que aliente en el poema.

 

 

¿Usted cree que un artista debe sacrificarse por su obra hasta llegar a la pobreza, o qué es mejor vivir bien, bajando la calidad estética?

 

Creo que, ineluctablemente, el verdadero artista pretende siempre la pureza y la calidad de su creación a cualquier otro móvil utilitario, lo cual no quiere decir que tenga que preferir necesariamente la pobreza, aunque en la actualidad sucede esto las más de las veces.

 

 

¿Lee usted a sus contemporáneos?

 

Con toda la asiduidad que el tiempo me permite. Por todos los medios, estar directamente informado de mis contemporáneos, tanto si son  poetas como pensadores o novelistas a través de sus obras.

 

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