Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/07/2018
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José Luis Puerto
29/03/2018

Tráfago de estos días

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Busco algún sentido para explicar el tráfago de estos días, ese enloquecimiento colectivo que, ya desde hace años, se produce en los días centrales de la Semana Santa: viajes, salidas, masificaciones, turismos, rugidos de cornetas y de otros instrumentos, procesiones tumultuosas… y siempre consumo y consumo y consumo.


Lo consumimos todo: los lugares, las conmemoraciones, la naturaleza, los monumentos, los acontecimientos… Hemos hecho de la vida un enorme parque temático, en el que todo está balizado, en el que nada hay que escape a lo políticamente correcto.


Busco alguna explicación. Porque todo viene de lejos, todo viene de atrás, todo viene de un pasado colectivo en el que hemos ido configurando pautas, valores, normas y señales convenidas que hay que acatar para que el existir no se nos vuelva incómodo.


Busco alguna explicación y me voy a ese hispanista francés que es Marcellin Defourneaux, quien, en su obra ‘La vida cotidiana en la España del Siglo de Oro’ (1964), indica lo siguiente sobre el modo español de vivir la religiosidad y determinados acontecimientos (como las procesiones) que la constituyen:


“El carácter espectacular otorgado a la vida religiosa confiere frecuentemente a las manifestaciones públicas de la fe un aire de fiesta popular en la que se unen lo sagrado y lo profano. Las procesiones del Corpus constituyen el caso más típico, pero la misma Semana Santa, a pesar de su carácter de dolorosa conmemoración, no se libra por completo de ello, y las demostraciones del más extremo fervor no excluyen ni la mundanidad ni la misma galantería.”


Sí, los españoles -como buenos latinos- de todo hacemos espectáculo y, para ello -como ocurre estos días-, nos servimos del fervor y de lo que sea. Son fechas marcadas por esa mundanidad, que no tiene escrúpulos en explotar lo religioso, si da beneficios.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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