Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 21/04/2018
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DETRÁS DE LA HUELLA DEL INEMA
Juan Antonio Cordero
2/04/2018

Mérida Pérez 1971-80. Un lento fin de época

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La década de los 70 (también la siguiente) es crucial para los profundos cambios que se producen en España, en general, y su Sistema Educativo, en particular.


Cinco años antes de la muerte de Franco en el 75 ya comenzaron los movimientos más de vanguardia a manifestar explícitamente su oposición al Régimen. Universitarios, sindicatos, organizaciones políticas y sociales, trabajadores de grandes empresas abanderaron un cambio que la sociedad demandaba. El terrorismo de ETA gozaba de un cierto prestigio entre la intelectualidad de izquierda, al menos, en tanto en cuanto acelerador del proceso de derrumbe del Franquismo.

 

En Astorga, donde casi nunca nada cambia, y menos de forma brusca, el Instituto seguía como siempre. El Director era Don Manuel Pérez Barreiro desde el curso 1970-71. Dio el relevo a Don José Gregorio Martín Moreno, destinado a Valladolid como Inspector Extraordinario de Enseñanza Media, y llevó una línea continuista con la continuista línea de este último con el precedente, Don Gregorio Salvador. Resumiendo, pocos cambios. Los mínimos, de entrada y una encendida defensa del nuevo Director sobre el buen hacer del Director saliente en el Claustro del relevo el día 11 de Septiembre de 1970… en el que también se aprueba, anecdóticamente, a petición de Doña Charo Vega, la eliminación de la boina al uniforme femenino.

 

Pero las previsiones de continuidad duraron poco tiempo, tanto en relación al marco legal de la enseñanza como de la estructura organizativa del Instituto. En 1970 se publica la Ley General de Educación de Villar Palasí que introducirá cambios de gran calado en la nueva configuración de la Enseñanza en España y que se aplicará inmediatamente. A nivel interno, Don Abelardo, que había renunciado por cuestiones de salud a la Jefatura de Estudios es propuesto como Vicedirector por Don Manuel Pérez. El Claustro del 7 de Octubre de 1971 refleja la siguiente finta a varias bandas.

 

Don Abelardo, dice no aceptar el cargo porque cree, desde la humildad, como quien busca y necesita la aclamación, que el Claustro no asume la propuesta de que él sea Vicedirector; el Director, entonces, lee una carta del Subdirector General de Formación del Profesorado comunicándole que dicho nombramiento solo está pendiente de la firma del interesado;  y Don Virgilio, que propone una votación del Claustro respecto a tal aceptación. Y el Claustro acepta por unanimidad, casi por aclamación, la designación de Don Abelardo San Román como Vicedirector del Instituto.

 

 

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Los cambios legales hacen que los Institutos Nacionales de Enseñanzas Medias pasen a ser denominados Institutos de Bachillerato, las Escuelas de Maestría se denominarán Centros de Formación Profesional y los Centros de Primaria pasen a ser Centros de Enseñanza General Básica. Y al cambio de nombres, obviamente, le acompañan otros cambios más profundos:

 

1.- La ampliación de la Enseñanza Obligatoria de los 10 a los 14 años se llevará a cabo en los nuevos Centros de EGB, lo que implica un fuerte incremento de Plantillas, adecuación de Centros y nuevos planes de estudio. También se hace efectiva la eliminación del selectivo Examen de Ingreso requerido para cursar medias.

 

2.- El reajuste de planes y plantillas en los Institutos que pasaban de tener 7 cursos (1º a 6º más Preu) a 4 Cursos (3 de BUP más COU –que sustituyó Preu-). La disminución del tramo de edad en 3 años no tarda en ser compensado con una mayor matrícula, ya que la mayor parte de los graduados en EGB, accedían a BUP.

 

3.- Se retrasa un año el acceso a la Universidad, ya que se sustituyen los 7 años de enseñanzas medias previas, a los 8 actuales (4 de EGB más 3 de BUP más COU).

 

 

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Una anécdota personal... que a mí me afectó aunque hoy pueda parecer insignificante. 

 

El año 1973-74 yo hacía las prácticas de Magisterio en el Colegio San Claudio de León. El día 20 de Diciembre una bomba había acabado con la vida de Carrero Blanco, Vicepresidente del Gobierno. Un día o dos después nos dieron las vacaciones y volví a Astorga. La programación de esos días de la TV, única,  y la Radio,  casi, era continua sobre el mismo tema: el atentado, la vida de Carrero... Uno de esos días, antes del entierro, estaba en el bar Cubasol con unos amigos tomando un vino y oyendo la TV... les comenté en plan jocoso..., y al parecer algo más alto de lo deseable, que cuando se murió mi abuelo no le dieron tanta importancia. 

 

Al lado, tomando otro vino había un Teniente del RALCA que era de Astorga, también bastante asiduo a los bares y oyó mi comentario. ¡Maldita sea! Vestido de militar, se dirigió a mí y me echó un chorreo de los que hacen época, como si yo fuera el terrorista... insinuando que ya pasaría por el Cuartel. Cuando acabó y tras aguantar el chaparrón sumisamente, marché... marchamos. Yo temblaba de pensar que en uno o dos años me tocaría hacer la mili... y en Astorga nos conocíamos todos.

 

Pasé mal esas vacaciones. 

 

Mi hermana... unos años mayor que yo lo pudo arreglar porque lo conocía o conocía a alguien que lo conocía a él y le comentó que si estos jóvenes... que beben un poco... y no saben lo que dicen, etc... pero el miedo me duró un par de años.

 

No obstante, he de decir que hice la mili estando activo dicho Teniente y que jamás tuve el más mínimo problema con él. Fin de la anécdota de cómo eran aquellos tiempos.

 

Se producen también cambios muy rápidos entre el profesorado del Claustro por el fuerte incremento de plantillas. En pocos años se van profesores muy jóvenes bien porque obtienen la plaza de Catedrático (Constantino Freire, Antonio Freire poco después), o bien por concurso de traslados u otras causas (Antonio Ojanguren, Jesús Sanz de la Hoz, Emma Quiñones –La Cubana-). Otros vienen como Eugenio Miguélez o Angel de Paz, Catedrático de Griego y futuro Director del Instituto.

 

Pero la importante transformación que estaba comenzando a producirse, de momento, no afectaba formalmente a la planificación de los Ejercicios Espirituales (aunque ya sólo de 1º a 4º), o la celebración de la fiesta de Santo Tomás de Aquino por todo lo alto. Sí comenzaba a ser perceptible un cierto grado de relajamiento en lo que respecta a la rigurosidad del uniforme, la longitud del cabello masculino, el uso del Muro y una ligera apertura o pérdida de rigidez de algunas normas, usos y costumbres. Recordamos que desde 1970 estaba constituida y en funcionamiento la Asociación de Padres de Alumnos del Centro, y que poco a poco iba tomando vuelo.

 

Hasta 1974 se continuaron haciendo las listas de profesorado (Guardias, asistencia a Claustro…) con la estricta jerarquía de la época: primero los Catedráticos, después los Agregados y después los Interinos… y dentro de cada grupo, ordenados por antigüedad… Estaba muy claro y diáfano cómo se distribuía el poder en el Instituto. Nadie tenía preguntar nada viendo las listas. Y no fue fácil sustituir este criterio por la ordenación alfabética.

 

El Curso 1974-75 desaparecen las Secciones Delegadas asociadas al Instituto de Astorga, lo que simplifica mucho la gestión y el funcionamiento. La de la Muralla se convirtió en el Edificio B del Instituto.

 

 

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El mes de Diciembre del año 1975 murió Franco y los cambios sociales y políticos adquirieron una fuerte aceleración. Poco después de un año de su muerte se legalizó el Partido Comunista de España (Abril de 1977), el año siguiente la Ley de Partidos (1978), y el siguiente Elecciones Generales (1979).

 

Valga como anécdota del proceso de cambios que estaba padeciendo el Franquismo, el contenido de un libro de texto para la Asignatura de Formación del Espíritu Nacional (FEN), aún en manos de FET y de las JONS, en el año 1976: Título: Política Económica; Curso: 6º de Bachiller. Un gran libro. Los autores, nada menos que Don Enrique Fuentes Quintana y Don Juan Velarde Fuertes, el primero, futuro Ministro de Economía y el segundo, consejero del Tribunal de Cuentas (órgano supremo de fiscalización de las cuentas del Estado) entre 1991 y 2012.

 

También comenzaron a moverse las viejas estructuras educativas. El 28 de Abril de 1977 se convoca por primera vez el Consejo de Dirección, formado por profesorado elegido por el Claustro, como órgano consultivo del Instituto, dando pie a un cierto nivel de apertura en lo referente a decisiones que afectan al Centro.

 

El 1 de Febrero de 1978, a las 20 horas, tiene lugar en el Salón de Actos del Instituto la primera sesión del Consejo Asesor -previsto en art 62.4 de la Ley General de Educación (1970) y desarrollado por el Decreto 264/1977 de 21 Enero, (BOE de 28/2/1977)- presidido por Don Angel de Paz, Director del Instituto. En el que estaban representados los sectores del Centro, con voz pero sin voto. En su orden del día se habla de las Actividades Extraescolares, el viaje de estudios de COU, sobre la elaboración del Reglamento de Régimen Interior… En ruegos y preguntas, el Director solicita la cesión de la Capilla del Instituto, una vez al mes, para un grupo del OPUS. Por votación se niega tal cesión.

 

Así va funcionando el Consejo Asesor, previsto en la LGE del 70, pero espoleado por la Ley Orgánica de la Educación (1980 y primera Ley orgánica de la Democracia) que apuesta por potenciar la participación de todos los agentes educativos en la gestión de los centros… a través del Consejo de Dirección.


Respecto al funcionamiento de los Claustros, con Don Manuel Pérez como Director, se sigue la tónica anterior, si bien, poco a poco se van introduciendo cambios (pequeños al principio del mandato y mayores después) al amparo de la nueva situación social y política que se va generando.

 

El fuerte incremento de la población escolar genera una mayor afluencia de profesorado joven a los Claustros, que van accediendo a cátedras y ocupando puestos directivos en los institutos. Las viejas y anticuadas estructuras del sistema educativo no están preparadas para asumir los cambios y comienzan a mostrar grietas. Los cambios legislativos apuntan en la misma dirección.

 

En el curso 1975-76 se hace bastante patente la posibilidad de que Pérez Barreiro sea nombrado Delegado Provincial del MEC en Orense. En ese momento, aparte del Director, hay 3 catedráticos en el Instituto: Don Jose Maria Arias (de Matemáticas, con la oposición recién obtenida), Don  Angel de Paz (Griego) y Jesús Maria Lázaro (Lengua y Literatura), miembro del PC y CCOO, con experiencia y tablas como militante de izquierdas y con más intereses e inquietudes en temas políticos que educativos.

 

La apuesta del Director para la sucesión por uno de los dos candidatos provoca un fuerte enfrentamiento entre la Dirección y el otro candidato, Don José María Arias, que no tarda en afectar a todo el Claustro. Seguramente tal decisión consolida una oposición dispuesta a dar batalla a la actual Dirección.

 

Comenzaba el cambio de aires, y sobre la mesa estaba la sucesión del Director. Dos aspirantes al cargo, Don Ángel de Paz, de Griego y Don José María Arias, de Matemáticas. Ambos Catedráticos y jóvenes, el primero con plaza en Mahón y en Comisión de Servicios  y el segundo, que alega tener más méritos puesto que tiene destino Definitivo en la ciudad. El Director, que jugaría mejor sus cartas, avalaba al primero, mientras que Don José María Arias, era apoyado por los alumnos mayores, por los Interinos y por Don Jesús Lázaro, catedrático de Literatura, muy cercano a la huelga y con más intereses políticos que educativos. Ambos ejercieron una fuerte oposición.

 

Los incidentes se van reproduciendo en los claustros. Surgen temas de confrontación a cada paso, y cuando no existen se crean. Desde la permisividad y la puntualidad de Don Jesús M. Lázaro con los alumnos de cursos superiores, que desautorizan al Jefe de Estudios, Don Mariano Franco, a preguntas sobre el alcance de la Dedicación Exclusiva de los profesores y la implicación directa de dar clases particulares fuera del centro. Recordemos que aún existían las llamadas ‘Permanencias’… aunque ya tenían los días contados. Cualquier tema era bueno para ejercer una tarea de confrontación y distanciamiento.

 

Don José Maria Arias y Don Jesús M Lázaro ejercen una oposición contundente al Director apoyándose en el alumnado con quién mantienen una cercanía de edad y un cierto coleguismo profesor-alumno… sobre todo con los alumnos mayores, los del Bachiller Superior y COU.

 

El curso 1976-77 surgió en la pacífica Astorga, inesperadamente, en el INEMA,  la Huelga del Uniforme, que además del uniforme, y sobre todo, era una huelga sobre un modelo que comenzaba a chirriar con los nuevos tiempos de apertura que se estaban comenzando a vivir. (En una entrega posterior volveremos sobre la huelga a través de los recuerdos contados por un protagonista, donde se darán pinceladas sobre lo que subyacía bajo las aguas mansas de la plácida Astorga de 1977: el PCE, CCOO, el grupo de San Andrés, jóvenes profesores…)

 

Por otra parte, Don José Maria Arias Cabezas, persona valiosa como profesor, inteligente y estudiosa pero con escasa habilidad  ‘política’, se vio arrastrado por la movida del uniforme y fue llevado a jugar un papel opositor a Barreiro postulándose como posible Director para cambiar las cosas que estaban ocurriendo. Detrás de Don Jose Maria Arias, inicialmente, estaban el bloque de interinos, que eran 12, de un total de 60 profesores del Claustro.

 

Recordamos que los interinos eran nombrados por la Delegación del Ministerio a propuesta del Director y, por lo que parece, no se sentían muy bien tratados por esa Dirección, tanto en lo personal como respecto a los horarios, cargos o dar clases de COU, que significaban una reducción de 3 horas de docencia (de 21 a 18 horas semanales). No estaban mucho mejor los profesores que aprobaban la Oposición (1976, 77 y 78) pero se quedan sin plaza,  lo que genera grandes atascos administrativos y no pocos problemas e irregularidades.

 

Por si todo este ambiente de cambio fuera poco, aparece un polémico artículo, en forma de entrevista en El Pensamiento Astorgano, de Don José Maria Arias y una contundente respuesta por parte de Don Angel de Paz, unos días después. Tanto una como otra, ilustran las posiciones de cada uno respecto a sus ideas educativas y políticas, a su ideología y cosmovisión.

 

El día 30 de Noviembre de 1976 tiene lugar en la sala de profesores, seguramente, uno de los Claustros más agitados y broncos en las anteriores aguas calmadas del INEMA. Los cambios piden paso con contundencia. El antiguo estatus del Catedrático comienza a ser cuestionado. Los nombramientos de profesorado van comenzando a hacerse por criterios administrativos de méritos y antigüedad, lo que va vaciando el fuerte poder del Director sobre los Interinos. La participación y los votos comienzan a estar presentes en cuestiones hasta ahora reservadas al Director. Unos acusan a los otros de inmovilismo, los otros a los unos de agitación del alumnado.

 

Hay alusiones personales, descalificaciones y críticas feroces de un bando a otro. Y la aludida carta aparecida en El Pensamiento Astorgano del 25 de Noviembre titulada “Sorprendentes declaraciones de Don Jose Maria Arias Cabezas, Catedrático de Instituto” con fuertes críticas al Instituto en general, como viejo y caduco. Unos días después, El Pensamiento Astorgano de 27 de Noviembre, reproduce la respuesta de Don Ángel de Paz que es una réplica a esas declaraciones. Don Ángel de Paz había sido nombrado Secretario sustituyendo a Don Rafael García Tejeiro, que se había jubilado en Mayo de 1977.

 

Unos meses después, en diciembre del mismo año, con el curso comenzado, Pérez Barreiro se va a Orense y Don Ángel de Paz accede a la Dirección.


A Don Abelardo San Román, que había sido Vicedirector, accedía a dejar ese cargo más bien de tipo honorífico (no remunerado y con una pequeña reducción horaria de 3 horas de docencia frente a las 8 del Secretario, Director y Jefe de Estudios) para poder cubrir el de Secretario, pero no fue posible. Ese mismo año quedó totalmente apeado de cargos en INEMA por primera vez en muchos años, lo que creó algún enfrentamiento fuerte con el Director u otros cargos directivos como Don Ildefonso Nistal,  Profesor de Lengua, Secretario del Centro desde el curso 1977-78.

 

Fue una fuerte frustración para él. Se sintió engañado y descabalgado… De alguna manera se le había ofrecido mantenerlo como Vicedirector, cargo que le iba como el anillo al dedo, aunque supongo que había razones de peso para tal decisión; la más importante la carencia del título de Catedrático de Secundaria… y las siguientes, la competencia que comenzaba a mostrarse de jóvenes profesores muy preparados… y que había que hacer cambios profundos que no podían ser pilotados por protagonistas tan destacados de la época precedente .  Comenzaba a regularse el largo dedo del Director y la presión en los Claustros era palpable. Unas cosas y otras hicieron que el cargo, que podría dejar de ser puramente testimonial, recayera en Don José María Arias con más currículo y posible Director, por ser Catedrático. Todo ello iba contribuyendo a acelerar el final de una larga época educativa.

 

Los hechos se iban cociendo a fuego lento, obviamente mucho más alejados del azar que de la necesidad. El Claustro consultivo donde se mediría la fuerza de los aspirantes fue milimétricamente preparado. Aunque no era vinculante, Pérez Barrreiro planteó una votación en el Claustro sobre las preferencias de uno u otro candidato. Los 12 Interinos, que inicialmente apoyaban al segundo candidato, se vieron entre dos frentes (pues no sabían quién saldría y podía peligrar su permanencia en el Centro),  e hicieron pública con antelación su idea de abstenerse. Dicho Claustro tuvo, además, un invitado especial, un testigo de lujo: Don José Maria Pérez-Bustamante, el Inspector Jefe del Distrito Universitario de Oviedo, que daba caché y lustre al acto.

 

La votación arrojó unos resultados claramente favorables a Don Ángel de Paz: votos favorables a Don Ángel de Paz: 36; votos favorables a Don José María Arias: 10; abstenciones: 12.

 

Seguramente el director saliente no arriesgó demasiado. El candidato Don José María Arias se había ganado bastante enemistad en el Claustro tras la publicación de la reciente carta crítica con el funcionamiento del Instituto y sólo fue votado por un reducido grupo de profesores. Tras la votación, que no era vinculante, y seguramente con un gesto mitad democrático mitad sarcástico, Don Manuel confirmó a Don Ángel de Paz como su sustituto en el cargo de Director… una vez valorado el resultado de la votación.

 

La partida de ajedrez fue ganada por el Director, quién en uso de todo el potencial que tenía en sus manos, convocó un Claustro consultivo y tomó el resultado de la votación como argumento a favor de su tesis.

 

El curso 1977-78, Don Manuel Pérez Barreiro deja el INEMA para incorporarse a su nuevo destino como Delegado Provincial del MEC en Orense. Toma el testigo de la Dirección Don Ángel de Paz, un joven profesor ideológicamente situado en la órbita de UCD, de gente formada en el franquismo pero con ganas de transitar a posiciones democráticas distintas a las más netamente de izquierdas, que estaban representadas, sobre todo aunque no únicamente, por el PC o el PSOE y sus versiones sindicales CCOO o UGT.

 

Este mismo año se incorpora al Claustro de INEMA Don Manuel Ortiz, con la oposición recién aprobada en la especialidad de Física y Química y es nombrado por Pérez Barreiro, como Jefe de Estudios de la Sección Delegada de la Muralla. A él debo una parte de los recuerdos de estos hechos y le agradezco sus informaciones y sus tiempos.

 

El curso siguiente, Jesús Lázaro optó a una plaza en Santander a través del Concurso de Traslados. Alcanzó una cierta notoriedad política dentro del PCE antes de ser expulsado del mismo. Finalmente abandonó la actividad política y se centró en las tareas docentes como Profesor-tutor de la UNED e investigador sobre la Literatura Cántabra y sobre la novela de Juan Goytisolo. La marcha de Don Jesús Lázaro y el revés de la votación dejaron muy descolocado al otro aspirante a Director. 

 

 

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En el año 1979 tienen lugar las primeras Elecciones Democráticas Municipales después de los 40 años de Franco más tres de Guerra Civil. Ángel de Paz fue una de las cabezas visibles de la UCD de Astorga, dirigida por Fermín Zapatero, Jefe de Correos y que pilotó la unión con Telégrafos en Astorga, digamos benevolentemente, de forma manifiestamente mejorable de cara a sus subordinados aunque seguramente óptima e inmejorable para su medre político y profesional.

 

Se elaboran las listas en las que el número uno no es él, sino Luis González. Sacan siete concejales, la mayoría y UCD gobierna el ayuntamiento de Astorga.

 

En el curso 1980-81 Ángel de Paz deja la Dirección de INEMA para incorporarse por Concurso de Traslados a un instituto de León. Un par de años después, en abril de 1982, accede al cargo de Delegado Provincial de Educación en León en el que permanece hasta 1984.

 

El puesto vacante de Director de INEMA pasa a ser ocupado por Doña Maria Carmen Álvarez Hortal y esta nombra como Jefe de Estudios a  Don Manuel Ortiz, quien venía ejerciendo tal cargo varios años.

 

 

Próxima entrega: 3.10. Mérida P. 1971-80. Tres fases

 

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