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Luis Miguel Suárez Martínez
8/04/2018
ENTREVISTA / Sergio Santiago Romero

Juan Panero una referencia inexcusable para la poesía de postguerra

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Comenzaba la Semana Santa con la presentación del libro 'Cantos del ofrecimiento' de Juan Panero. Editado por el Centro de Estudios Marcelo Macías y los Amigos Casa Panero, viene precedido de un amplio estudio de Sergio Santiago Romero.
En Astorga Redacción no dejamos pasar la ocasión de entrevistar al joven estudioso que viene trabajando su tesis sobre la obra de Juan Panero

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Luis Miguel Suárez: Profundo grave y delicado poeta  se dice de Juan Panero en la revista Escorial. Altísimo poeta ya en la inminencia de la plenitud, lo llama Gerardo Diego como dices en tu introducción a la edición de ‘Los Cantos’ de Juan Panero. Parece que muchos tenían claro que Juan Panero estaba llamado a ser un poeta  importantísimo.

 

Sergio Santiago Romero: Sí, y no es solo opinión de Gerardo Diego. También Luis Rosales realizó declaraciones en esa línea, y por supuesto su hermano Leopoldo, que en su conferencia «Unas palabras sobre mi poesía» señala a Juan como una influencia fundamental. Lo cierto es que en sus poemas inéditos, más incluso que en los Cantos, se puede ver que Panero anuncia todo lo que luego sería poesía de posguerra. Muchos bebieron de él. Más de los que pudiéramos imaginar.

 

 

Su muerte, además de privarnos de un poeta qué prometía altísimos frutos, fue el primer episodio de la tragedia de la saga de los Panero.  ¿Ahí empezó realmente la tragedia de los Panero…?

 

Felicidad Blanc lo cuenta muy bien en Espejo de sombras. Cuando comienza a hablar de Leopoldo, una de las primeras cosas que relata es el trauma de la muerte de su hermano Juan. ‘Michi Panero’, en la película de Ricardo Franco, Después de tantos años, alude a una inundación que hubo en el cementerio de Astorga y narra cómo toda la familia reconoció sin dudarlo el cráneo deformado de Juan (el accidente debió de ser espectacular). Es el comienzo de una historia marcada en adelante por la tragedia, por el largo viaje del dolor, como diría Leopoldo.

 

 

Hay un dato desolador que recuerda usted en su edición de los Cantos del ofrecimiento. Cuando en 2008 se cumplieron los 100 años del nacimiento del poeta solo dos artículos, uno de ellos de Javier Huerta, recordaron la efeméride. Juan Panero es hoy lamentablemente un poeta muy olvidado ¿no?

 

Absolutamente desconocido. En el centenario solo salieron a recordarlo el artículo de Javier Huerta en la revista Leer, y un artículo de José Luis Campal en El Norte de Castilla. Ambos son magníficos, pero cuantitativamente no es ni mucho menos el tributo que Juan Panero hubiera merecido. Cuando se habla de la sobreexposición que hay en Astorga de la figura de los Panero, siempre pienso en Juan y en lo olvidada que está la figura de un poeta tan notable. Sin la determinación del profesor Huerta, de Rafael García Fuertes y de algunas otras personas, no podríamos decir hoy que la situación está camino de revertirse.

 

 

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Dice usted también en la edición de los Cantos del ofrecimiento que existen muchas lagunas en la biografía de Juan Panero ¿Hay mucho que investigar en los archivos conservados…?

 

Pienso que he purgado correctamente el archivo de Leopoldo Panero, donde hay muchos documentos de Juan, pero todavía quedan algunos flecos por hilvanar. Necesitamos algunos datos que no aparecen. Quiero insistir, por ejemplo, aunque parece que no hay nada, en el archivo de Salamanca, porque desconocemos exactamente en qué momento se enrola en el bando sublevado. Lo más confuso, de todas formas, es la etapa madrileña, que por otro lado es la más interesante desde el punto de vista literario. Juan llegó a Madrid con su hermano, y para él es una etapa muy exaltada, un poco bohemia. Su padre prácticamente le desterró al norte para frenar sus correrías de donjuán. Pero parece obvio que aún así viajó a Madrid intermitentemente, y habría que clarificar cuándo para apuntalar más su relación, por ejemplo, con los poetas del 27.

 

 

Entonces, una de las tareas pendientes para los estudiosos de Juan Panero sin duda sería la elaboración de la biografía…

 

Está pendiente una biografía, que sería necesariamente breve, me temo, pero que sin duda irá incluida en las Obras completas que estamos preparando. Pero quizás sería aún más interesante, ahora que todo en ellos es ya pasto de la historia, desarrollar una biografía de la saga poética de los Panero, a la que incluso podríamos llamar, fusilando a Neruda, La caterva infiel de los Paneros. Sería interesante ver cómo sus vidas recorren la poesía española desde la Edad de Plata hasta hace pocos años, cuando murió Leopoldo María. Una biografía sin hagiografías ni malditismos impostados merecería mucho la pena.

 

 

Una primera aproximación literaria de esa biografía de la saga, ya ha sido hecha por Andrés Martínez Oria en su ‘Jardín perdido’.

 

La novela de Martínez Oria es la mejor de cuantas ficciones se han escrito sobre los Panero, y desde luego resulta bastante más honesta y justa con todos los miembros de la familia que otras, por ejemplo que Espejo de sombras, que se me antoja una biografía incluso más ficcionalizada que la novela de Oria. Por no hablar algunos otros libros que se han publicado recientemente sobre la memoria de los Panero...  Creo que la novela de Martínez Oria es fundamental, y de hecho fue uno de los primeros lugares que visité cuando empecé a trabajar en Juan Panero.

 

 

Usted señala en su trabajo que Gerardo Diego afirmó que en rigor todo Juan Panero estaba ya en estos Cantos del ofrecimiento. ¿Puede decirse que es un primer libro ya maduro?

 

Es un primer libro que no parece un primer libro, pues demuestra una madurez y una depuración, sobre todo una depuración, muy exigentes. Lo normal en un primer poemario, estoy pensando por ejemplo en Perfil del aire, de Cernuda, es que sea un libro desbordado, con excesos, con mucha emulación de otros poetas. Y el libro de Juan Panero se permite muy pocos excesos; viendo los manuscritos se llega a la conclusión de que es un libro que se gestó durante años, ya que existen muchas versiones. Panero sometió sus poemas a un proceso de decantación muy estricto. No parece un primer libro, es cierto.

 

 

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El Centro de Estudios Astorganos Marcelo Macías, que publica junto con la Asociación de Amigos de la Casa Panero su edición de, los Cantos del ofrecimiento, publicó hace treinta años la única edición existente de las poesías completas de Juan Panero.  ¿Quizás sea tiempo ya de una nueva edición crítica de las Poesías completas del mayor de los Panero?

 

El siguiente paso es que aparezca la Obra completa de Juan Panero no solo con su poesía, sino también con su prosa, sus artículos, que están diseminados en muchas revistas de la Edad de Plata. Lo que pasa es que ese proyecto necesita al menos dos años para culminarse. Lo hemos iniciado, pero es complejo. Por un lado hay que rescatar todo lo que no está (poemas en diferentes revistas, artículos en prosa), y luego hay que desarrollar un trabajo muy fino con los poemas que dejó inéditos. Estos textos se publicaron en 1986 con grandes deficiencias, pues se publicaron muchas versiones de un mismo poema, se inventaron títulos para poemas que no lo tenían, incluso se publicó un supuesto manuscrito de Panero que en realidad era un apógrafo de Esteban Carro Celada. Por eso digo que tenemos pendiente una larga tarea de edición: hay que elegir de tres variantes de un mismo poema cuál de ellas hay que publicar, si es que hay que publicar una, porque hay poemas que evidentemente no presentan un estado de composición que permita su publicación, porque son meros borradores o versos sueltos. Algunos textos ya están fijados, eso sí; por ejemplo, en el estudio incluyo «Ritmo», para mí quizás el mejor poema que jamás escribió Juan. Son en torno a ciento y pico composiciones las que hay que fijar textualmente para que podamos ofrecer la Obra completa. No ya una Obra poética, sino una obra completa.

 

 

Pero es un trabajo que ya está iniciado

 

Gracias Eloy Rubio Carro, que cedió todos los materiales que tenía su tío sobre Juan Panero este trabajo está en marcha y yo espero que se pueda llevar a término en ese plazo de dos años.

 

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