Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/07/2018
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Ángel Alonso Carracedo
13/04/2018

Noticias refrescantes

Guardar en Mis Noticias.

 

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En los comienzos de mi carrera en la Agencia EFE, trabajando en horario de madrugada, a caballo entre los turnos de cierre y apertura, me tocó pechar con misiones auxiliares de redacción. Lo lógico admitiendo que era un periodista con el cascarón pegado al culo. Entre esas tareas de mesa se me encomendó hacer un resumen de las diez o doce noticias más importantes del día, en un formato reducido a dos párrafos cada una de ellas. Era lo que se llamaba un boletín. El redactor jefe me conminó a que las dos últimas de la selección fueran siempre, si era posible,  informaciones  ‘refrescantes’, para descargar lastre, que el lector ya estará bastante cabreado con las anteriores, me decía con vocación  muy docente.  Entendí el término como algo de contenido gracioso y/o excéntrico.

 

El trabajo me obligaba a leer de cabo a rabo todas las noticias nacionales que escupía el teletipo, unas trescientas de término medio por jornada. En aquellos despachos había de todo. Desde lo muy serio a lo desternillante y, también, mucha morralla. Las informaciones simpáticas muchas veces eran leídas en voz alta en la redacción para deleite y carcajada de mis compañeros, pero ahí quedaba su difusión. Los periódicos abonados estaban por la labor de testimonios calientes y sesudos. Es decir, no se publicaban.  No obstante, imprimieron en mí la didáctica de unas capacidades de síntesis y selección que me sirvieron de mucho en las responsabilidades posteriores de más enjundia. Porque en aquellas seis o siete líneas había que condensar informaciones, como  mínimo de doscientas palabras.

 

Se me ocurrió hacer un acopio de estas noticias desenfadadas y simpáticas y reunirlas en un libro, al estilo de esos profesores que archivan los disparates de sus alumnos. Quedó en el proyecto, pero la memoria ha guardado algunos de aquellos chascarrillos.

El fútbol era tema inagotable. Fue muy celebrada aquella que llegó con el siguiente titular: “no se presenta el equipo contrario… y empatan”. Fue una feliz ocurrencia humorística del corresponsal, pues conforme a los reglamentos, la no comparecencia del rival otorga a la escuadra compareciente la victoria administrativa por 3-0, pero existe la tradición de escenificarla con un saque simbólico, una serie de pases entre los jugadores y uno de ellos remata a puerta vacía el imaginario gol del triunfo. Pero no sucedió eso: el tuercebotas del rematador envió el balón al primer anfiteatro entre la rechifla de la afición.

 

Contaban también los cronistas de los estadios, en un partido de gallitos de la Primera División, la petición de un delantero africano de color, a su marcador, “por favor, señor defensa, quiere usted dejar de darme patadas”. O aquél, del mismo continente, que se quejaba airadamente al médico del club de que el tratamiento de una lesión a base de supositorios, no le hacía efecto alguno, y es que se los zampaba. También, el de un jugador supuestamente oriundo, para no ocupar plaza de extranjero, que declaró, al bajar del avión, que sus progenitores eran de Celta de Vigo. O la del nadador mejicano, apodado ‘el tibio’, porque su madre era de Riofrío y su padre de Aguas Calientes.

 

La radio en directo ha dejado auténticas joyas para la risotada espontánea. Famosa fue la de la célebre locutora de los camioneros, al que un supuesto transportista obligó a cerrar el programa, porque hasta dos veces la hizo caer en un juego de rimas entre camiones, bidones y Torrelodones con lo que todos estáis imaginando, esa palabra tan española que lo mismo vale para un roto que para un descosido. Dicen las lenguas enteradas que aquello fue una venganza de sus técnicos, hartos del tratamiento de satrapía que les dispensaba.

 

Con todo, ésta es mi favorita. De hace sus años. Programa de la mañana, de esos de entretenimiento inocentón para amas de casa. Un concurso. El premio, quien sabe, quizás un juego de cacerolas o un lote de cosméticos, depende del patrocinador. La pregunta: ¿qué es el cloruro sódico? La mujer, que duda, “¡¡Ay!!, lo sé, lo sé, lo tengo en la punta de la lengua”. El presentador que echa una mano. “Seguro que lo utiliza todos los días”. La mujer, erre que erre. “Sí, sí, lo tengo en la punta de la lengua”. Nueva pista del locutor. “Es blanco”. Responde. “Estoy muy nerviosa, lo sé, pero no me sale”.La definitiva señora. “Se lo pone en los huevos a su marido”. Exultante replica. “¡!Por fin!!, lo sé, lo sé: ¡¡los polvos de talco!!”

 

Los estadounidense, los que más saben de esto, dicen que “no news, good news”. Pero estas noticias, refrescantes, como me las calificó aquel redactor jefe, por muy irrelevantes que sean, siempre nos dejaban la agradable escenografía de una sonrisa.

 

Si con esta batallita de otros tiempos he arrancado esa mueca de alegría entre ustedes, habrá que convenir que aquel veterano periodista tenía toda la razón y me regaló una magnífica enseñanza. 

 

                                                                                                                     

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