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Tomás-Néstor Martínez Álvarez
15/04/2018
ENTREVISTA / Tirso Priscilo Vallecillos, escritor

El cuerpo como perrito del deseo

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Tirso Priscilo Vallecillos García (Motril, 1972). Pasa su infancia en Veguellina de Órbigo (León). Actualmente vive en Sevilla donde trabaja como profesor y asesor de formación. Una selección de sus aforismos aparece en la antología 'Seré Bre' (Cicus, 2015). 'Subway' (Ediciones en huida, 2015), es su primer poemario. En 2016 publica una antología de relatos, 'Libro de Cocina Tradicional Caníbal' (Ediciones en Huida). Ha publicado también Homo Pokémons (2017) y las plaquettes Escribir (Las hojas del baobab, 2017) y Noticiario (Diverso, 2018). Su última obra es otro libro de relatos: Cartografía urbana del deseo (Ediciones En Huida, 2018).

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Tomás Néstor Martínez: Hay una cosa en todas tus obras que me llama la atención, y es la dedicatoria con la que empiezan tus libros. “A mis padres con el pudor de ofrecerles algo que desde siempre les ha pertenecido”. Es una dedicatoria que se repite, pero luego hay un aforismo en el que dices: “Al contrario de esos soberbios hijos de famosos, yo sí presumo de debérselo todo a mis padres.” ¿A qué se debe esa devoción?

 

Tirso Priscilo Vallecillos: Pues se debe a que tengo unos padres muy buenos y además creo que salvo excepciones la gente no llega a valorar lo que han hecho por nosotros. Son tantos los momentos en los que nos han protegido, que luego se nos va olvidando. Tengo un poema reciente que se titula ‘Viejos’, cosas de mi familia, de mi tía Benilde. El día en que se murió la tía Benilde fuimos todos a firmar al notario, y allí vi a primos que jamás habían pisado nunca su casa. Al salir del notario, nos metemos en su casa y veías a todo el mundo rebañando lo que podía, percibí que esa gratitud a las personas mayores no existía, pues algunos de mis primos incluso se reían de ella por soltera, y así pasa en todas las familias. En general somos muy ingratos con nuestros mayores, yo a mis padres se lo debo todo.

 

 

¿Qué dijo tu madre cuando ve la cartografía de estos libros?

 

Mí madre cuando vio mi foto en calzoncillos se rió como diciéndome hay que ver cómo eres, y yo sabía que mi hermano me iba a echar la bronca, aunque luego no me ha dicho nada. Mis padres siempre han tenido una tolerancia que es increíble, envidiable. En el 97 estábamos cenando mi padre, mi madre, mi hermana y yo, y sin venir a cuento, pues yo no había hablado de mi sexualidad con mis 25 años, dice mi padre; Ayer vi en la televisión a una mujer que ha nacido en el cuerpo de un hombre; mi hermana y yo no decíamos nada, y continúa mi padre, qué pena verdad, lo que habrá sufrido esa mujer. No se refirió en ningún momento como hombre, sino como mujer, había en ello una dignidad enorme... Luego dijo, también están esos hombres que se enamoran de otros hombres, yo ahí temblando ya pues él todavía no sabía de mi orientación sexual, y se quieren, que también está muy bien, me parece muy bien que se quieran, continuaba diciendo, pero no que se besen en la calle. Entonces le dice mi hermana; papá si a ti te da igual que más te da que se besen en la calle. Mi padre se queda pensando y le responde: mira que soy tonto, se lo había oído decir a un vecino y lo estaba repitiendo; a mí qué más me da que se besen si se quieren. No solo no habla del asunto de una forma despectiva, sino que además es capaz de darse cuenta de que se está equivocando. Esto sucede en el año 97 cuando mi padre tenía 70 años. Mi madre cuando vio la foto de ‘Cartografía urbana del deseo’ dijo huy, esto es una guarrada. Yo cuando veo a la juventud actual tengo la impresión de que vamos para atrás…

 

 

Sobre todo en el concepto de libertad, en torno al cual hay mucha confusión, y con la actual autocensura. Y a este paso habrá que cerrar museos, porque ya empezamos a vestir todos los desnudos de santos.

 

En ese sentido ya sabes que solo hago lo que me gusta hacer. Ya desde mi primer libro, ‘Seré bre…’, un libro de aforismos, escribo hablando en tercera persona una breve autobiografía, y digo: “le gusta la gente de frente y algunos hombres por detrás”. Ya en clave de humor estoy mostrando mi sexualidad, pues yo ya quiero decirlo, pues hay mucha gente que ha luchado y yo ahora en lo que pueda lo voy a hacer, y sin tener que avergonzarme.

 


A mí me parece Tirso que en ’La devoción  inflamada’, una antología de textos homoeróticos recogidos de unos cuantos autores, tu participación incluye los textos más crudos que has escrito hasta ahora…

 

Sí, son bestiales, porque tengo la ’Carta del chapero lechero’, una reflexión sobre el uso de la lengua partiendo de las figuras retóricas, y me siento muy orgulloso de ese texto porque…  Te decía que antes de editarse me llamó la editora, una reconocida aforista, y me dijo, bueno, pero tú quieres poner esto, seguro que quieres ponerlo. Le dije que sí, que yo tengo una obligación conmigo mismo y quiero mostrar que soy gay.

 

 

En esta línea, en algún aforismo distingues entre lenguaje oral y lenguaje anal. Con respecto a tu obra, pienso que en ella hay un entramado de emociones, y sentimientos, especialmente en ‘Subway’, y en ‘Cartografía urbana del deseo’. ¿Eres un observador que se instala en un punto y desde allí observa al género humano y tomas nota, o tal vez te sitúas solo como  voyeur? ¿Para ti es una especie de laboratorio de experimentación de observación, de actitudes emociones sentimientos, pero no como investigador sino como voyeur?

 

No, no; esto no se deslinda tan fácilmente. Es verdad que me produce placer. Cuando descubro una actitud me da como un ‘subidón’. Simplemente con ver un gesto de una persona que representa algo y descubrir lo que representa para luego utilizarlo como manera de expresión de esa actitud en un personaje, ya me sirve. Por ello la investigación me encanta, sin que deje de sentir placer, ese placer del mirón. Es como tener acceso a una clave que no todo el mundo posee pero qué se van a dar cuenta cuando tú la expreses en un texto. Una especie de economía del lenguaje muy expresiva y muy inteligible. Con ello evito las largas descripciones y consigo más fácilmente esa depuración en la que estoy intentando afianzarme.

 

 

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Lo que está muy claro es que no estás en la línea del eufemismo, sino más bien en la de incitación. Hay hasta un apartado en la línea de aforismos e incluso en ´La devoción inflamada’ qué contiene ‘incitaciones’. ¿No te autocensuras?

 

¿Censurarme? No. Concretamente en ‘La devoción inflamable’ le dije directamente a mi hermano que no lo leyera, y eso que mi hermano lee todo lo que yo escribo por lo menos dos veces. Él tiene un interés desmedido, una admiración que es la misma que siento yo por él como persona, y ese libro se lo regale a mi sobrino. Le dije: No se te ocurra cogerle este libro, pues te va a dar algo si lees los textos.

 

 

“El cuerpo es el perrito del deseo”, dices en uno de tus aforismos. Pienso que tu último libro ‘La cartografía urbana del deseo’ consiste en el desarrollo de esta idea.

 

Sí, la frase completa es: “El cuerpo es el perrito del deseo y sus bocas piden a gritos amor”. La lucha entre lo que nos pide el cuerpo y nuestras pulsiones, y luego los conceptos que nos han transmitido para creer en el amor. Para mí el amor es más teórico y sin embargo el deseo es mucho más natural.

 


Vamos a hacer una parada en el libro de aforismos ’Homo pokémons’ porque a mí me parece una joya.  Un vademécum qué habría que llevar uno consigo, para que en los tiempos muertos se pueda sacar. Siempre encontraremos algo interesantísimo. No sé si es filosofía... aunque me inclino a que es microrrelato. Hay en él un apartado que parece un largo poema. Yo así lo he leído. Y también está el trasfondo didáctico y moralizante que pretende mostrar un camino que haga pensar. ¿Qué son para ti los aforismos? o ¿qué es para ti ‘Homo pokémons’?

 

Es un libro del cual estoy muy orgulloso. Para mí significa captar situaciones e ir plasmándolas, pero estas situaciones hay que trabajarlas mucho en el ordenador. Yo creo que soy un sujeto muy trabajador ya con cierto oficio.

 

 

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‘Homo pokémons’ se cierra con un aforismo que a mí me parece un ajuste de cuentas. “Habrá un momento en el que seré nada, dedicado a los que me decían que no llegaría a nada.” ¿Ese ‘quienes’ quiénes son?

 

Yo ya estaba estudiando Magisterio y me encontraba con los maestros del colegio y me decían: Pero tú, qué haces magisterio si no vales para estudiar. Estudié Filología Hispánica en la que sacaba matrículas de honor y seguían diciéndome: Pero tú, si tú no vales para estudiar. Y yo les respondí: Eso ya me lo dijisteis cuando hacía magisterio... Este es el error del sistema, y yo sobre todo lo veo como profesor. Cuando llego a un colegio enseño mis notas para decirles a los niños: Mirad lo que soy ahora, mirad lo que podéis ser vosotros. No es tanto un ajuste como crear una esperanza, y que piensen que cada persona puede llegar a aquello que quiere ser y no lo que esperen los demás de él.

 

 

Fíjate qué interesante, el mejor remedio contra la esclerosis del pensamiento, ‘Homo Pokémons’, es decir aforismos, alientos, malalientos  y otras exhalaciones. ¿Es verdad? Yo así lo creo, porque este texto obliga a reaccionar. En el libro tenemos poesía, pensamiento, elementos lúdicos y corrosivos, crítica e ironía y también sensibilidad social. Y eso mismo ocurre prácticamente en todas tus obras, con lo que permiten el abordaje de múltiples lecturas.

 

 Es verdad, yo siempre construyó sobre un trasfondo y si no se lo busco.

 

 

Y luego la riqueza de imágenes que hay ahí, y sobre todo está la ruptura que aparece en la última línea de cada texto; es decir, lo inesperado.

 

El final  ‘chim pum’ que me decían en el Máster. Me lo decían mis compañeros; es que tienes siempre un final ‘chim pum’ te pone siempre de traspiés. Cuando consigues este final redondo es un disfrute…

 

 

Yo lo que no imaginé jamás es que escuchabas Radio María…

 

Conduzco con la radio puesta, y casi ni me entero de lo que oigo y a veces me ha pasado con Radio María.

 

 

Es que aquí leo: ”Lo primero que pienso cuando escucha Radio María es que es una emisora para fumados

 

 Claro,  juego con el término ‘maría’, y con el  concepto…

 

 

Pero concretamente dices: Cuándo escucho…

 

Sí, cuando conduzco en muchas ocasiones puedo ir escuchándola un rato, y de pronto un día me doy cuenta de que esto parece una emisora de fumados…

 

 

De tantas Marías como hay…. Sobre todo en Semana Santa...

 

Aunque creo que soy respetuoso con las creencias, a veces ciertas cosas que dicen parece ensoñaciones de humo, sobre todo esas cosas pragmáticas que intentan aplicar a la vida de los demás.

 

 

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Es que la buena literatura no sirve para débiles, Gamoneda dice algo por el estilo hablando de la poesía. Opino que ‘Homo pokémons’ no es aconsejable para los débiles de espíritu ni para gente que tenga una mirada única, que piense que todo es un ‘yo’, por eso sirve para evitar la esclerosis. ¿Puede calificarse tu obra como antropocéntrica por tanto renacentista, humanista y todas esas cosas bonitas que acaban en ‘ista’?

 

 Pues no lo sé, está claro que mi preocupación si es el ser humano...

 

 

Antropogiróvaga, que gira, da vueltas, teniendo como eje central al hombre…

 

Lo cierto es que me quiero meter en la piel de todo el mundo...

 

 

A los políticos les das poco palo, aunque te voy a leer un texto: “Autoridades, cargos, cargas, políticos electos a dedo o a entrepierna, empresarios y empresarias, modelos, putos y putas que los acompañan etcétera …”

 

Les doy bastante palo. En ’Homo pokémons’ hay bastantes aforismos relativos al tema. Por Ejemplo: “Los  políticos sonríen, son amables, pero la profecía va por dentro.” y línea más abajo: “Conviene no confundir dirigente con diligente.” o : “Los políticos solo utilizan la cabeza para sacar balones fuera.” o: “Maquillarse como un político.”, “Los políticos lo dicen todo con rotondas.” o: “Esos  políticos que miran por encima del hombre. O: “Las  puertas giratorias se deberían de convertir en grandes vasos minipimer.”O: “Los políticos con sus actos se presuntan”... Hay muchísimos. La estructura de este libro está muy currada... Los tres equipos que son malos en el mundo ‘Pokémon’ los he convertido yo en religión, política y Familia Real... por ejemplo tengo el aforismo que dice: ”De todos los hijos de puta, los peores son los campechanos.”

 

 

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Este año fuiste finalista del Premio Internacional de Poesía de Valladolid. ¿Dónde está el libro?

 

El libro está en mi casa.  He empezado a moverlo, lo que ocurre es que como también tengo pendiente la publicación de una novela, he decidido esperar un poco. Lo he publicado en una editorial pequeña sin medios, pero que me permite hacer lo que a mí me gusta, los formatos que yo quiero, los temas que me interesan, y para mí esa libertad es importantísima.

 

 

Entonces de momento solo tenemos dos libros de poemas, y dos ‘plaquetes’, y grandes esperanzas.

 

Y esperanzas, porque tengo dos poemarios. El finalista, que se titula ‘los vértices del círculo’ y el poemario ‘Viejos’.

 

 

Pienso que ‘Subway’ fue un poemario muy rompedor y muy original. No es ‘Subway’ una especie de poesía oculta… porque va bajo tierra?

 

Sin embargo es mi primer libro de poemas y yo quería hacer algo que antes nunca había exteriorizado de manera abierta, y el hecho de que aquí dedique todo un barrio a la homosexualidad ya es manifestarse claramente…

 

 

Sabes que me encantaría representar una pieza de teatro tuya, porque sé que tienes por ahí algunas.

 

Tengo una que provisionalmente se titula ‘Vida con escenografía’.

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