Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 27/05/2018
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Max Alonso
5/05/2018

Sin televisión

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Lamento, como no, que Castrillo de los Polvazares al tiempo que lo visitaban viajeros ilustres como David Bisbal y Jesús Calleja para encalomarse un  cocido en Casa de Juan Andrés, viviera  días de no contar  con el servicio telefónico de Movistar en el pueblo, algo tan esencial hoy en día como el agua o la electricidad. Todos ellos servicios básicos, pero que en este caso dependen de la voluntad de una compañía privada contra la que la única posibilidad de defensa es cambiarse a otra. A mí no me hizo falta ir hasta Castrillo. En Astorga desde hacía dos días había dejado de ver la tele gracias a la misma compañía. Esto es superfluo. Se puede vivir perfectamente sin televisión y más cuando Movistar se dedica a dar futbol e historias de policías de las diferentes comisarías de EE. UU. como si aquel país fuera una comisaría  y debe serlo por el matón que lo preside.


Es verdad que mi perro ladra cuando ve en la tele amenazarse o pegarse a una pareja de humanos, sean del género que sean y sean pareja o simplemente amigos. Permanece indiferente cuando ve el mundo de las pistolas y los crímenes que es EE. UU. ¿O sabe que esos son ficción y pasa? Como pasa cuando yo escucho a algún político diciendo algunas de las majaderías que sueltan a diario sin nadie que les replique y les insulto en alto.

 

Como estoy solo soy yo el que puede contestarles soltándoles alguna lindeza. Mi perro me miraba asustado. Ahora ya ha entrado en el juego y cuando me escucha continúa durmiendo. Sin alterarse mantiene sana indiferencia convencido de que son cosas del viejo.


Volvamos a lo que íbamos. Movistar se quedó en Astorga sin emisiones. Llamé al servicio técnico y soporté el interrogatorio de sí o no de la voz del ordenador que con la más aplastante displicencia me endosaba varios mensajes publicitarios. Cuando conseguí hacerme entender, que no es fácil con lo cerrada de mollera que es la máquina, que sólo escucha lo que quiere, la voz escueta del ordenador, tan estúpida cuando pregunta y tan prepotente cuando entiende, me informó que yo le llamaba desde la provincia de León en donde había una avería, -no la tenían ellos, era de la provincia-, que estaría resuelta en la noche o mañana o vaya usted a saber, entendí yo.


Lo de Castrillo no tiene importancia. Como lo de Astorga. ¿Sería igual en  Madrid? Ni hablar. Ya se sabe que el delito no se mide ahora por el ofendido y menos si es una simple persona, sino por la cantidad de ofendidos, que el sujeto es la cantidad, así sucede ya en el mundo de las máquinas. En Madrid sería casus belli pero estamos en la provincia de León y en la Maragatería y eso no afecta a las estadísticas.


En vista del silencio impuesto a la televisión puse la radio.  Me salió el informativo de Angel Expósito en la Cope en su programa La Tarde en un sprint por la superación de audiencias, en el más puro estilo Cope, que habla no sólo para los que no piensan sino que no quieren pensar y en la que no importan la verdad del mensaje  ni las formas, porque siempre el fin justifica los medios. Sólo pude escuchar unos minutos de información partidista en la que se daba por supuesto que  la objetividad no existe, ni la propensión a la misma.


Continuando esta clase del peor periodismo en el que se admiten todos los fallos y no se buscan los aciertos, pasaron de inmediato a los deportes en donde enseguida encontraron como hacer política evidenciando el espíritu del Barça,  que ya hace tiempo que la hace descaradamente.  La Conferencia Episcopal sigue empeñada en mantener unas emisiones de radio y una cadena de televisión en las que del periodismo solo mantiene el nombre, como un apodo, porque su práctica está tan lastimosamente dañada, sin asumir su responsabilidad como editores. Hay quienes sólo escuchan la COPE y se creen que están informados y opinan desde la suficiencia de estar en posesión de la verdad. Así es como es y no como debería ser.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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