Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 20/05/2018
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Aidan Mcnamara
12/05/2018

Jesús C. Marx

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Ahora, en estos días de primavera tirando para verano, hace dos mil años, le habría tocado a Jesús ir de viaje de estudios a sus 18 años. Quizás a Nubia, al sur de Egipto, para absorber un poco de las sociedades matriarcales. Marx era estudiante eterno. Ayuda mucho no tener que crucificarse. 


En términos casi jocosos, la diferencia entre un liberal y un socialista se entendería en una excursión a las pirámides del norte, de camino a Nubia:


-Rico Le Manz: Vaya diseño, vaya belleza.


-Pobre Manzanilla: ¿Y el coste humano?


Marx está en boga estos días como ser humano (han hecho una nueva peli), personaje histórico (han escrito libros), filósofo importante (sale en la prensa… Sí, a veces esto pasa ¡Hay dos Gabilondos!). Nació hace doscientos años, el cinco de mayo de 1818. 


Yo he aprendido tres cosas de Marx: Si no tienes dinero, no tendrás libros (el mundo es físico y las condiciones económicas condicionan la conciencia). El curro aburre a la mayoría de la gente (alienación laboral). Y si no estás enamorado, pasas horas en el gimnasio (esta última quizá la haya aprendido de Freud).


Es difícil abordar el pensamiento de Marx sin tener idea de Hegel. Como ustedes saben, mi papel aquí no es dar información que se pueda buscar en la red - el colegio invisible más visible que hemos inventado, la gran leonera de los autodidactas-, así que paso de glosar a Hegel ahora. Pero vemos su fantasma en todo y es más divertido ejemplificarlo:


A: Mi queso es la mejor comida. (Tesis) 


B: No. Mi bonito es un manjar superior. (Antítesis)


A & B: Vamos a probar los dos... (Pausa para masticar)


A: Vaya. Los dos están muy buenos…hay una pluralidad de buenos platos. (Síntesis). Y, pensándolo bien, mejor desconfiemos de toda hegemonía láctea.


B: O marítima ¿Probamos el paté? 


En Podemos tenemos un buen caso en marcha:


Primero vimos en Carnavales el disfraz transparente (en plan diosa Gades) de la concejala de Transparencia de Cádiz, María Romay. Tesis.


Sin embargo, para Asunción Frías, de Santa Cruz de Tenerife, este tipo de galas “va en detrimento de la consecución de los objetivos de igualdad de género deseables y previstos en las leyes y en los planes internacionales, estatales, autonómicos e insulares municipales vigentes”. Antítesis (Glups.)


¿Qué será la síntesis? ¿En Navidad una Jesusa desnuda en el pesebre cada año impar? Vaya, ¡la pornografía infantil como solución a la corrección política!


Marx es (casi) tan famoso como Jesús, pero tiene menos calles, al menos en este continente. Y más prueba de su fama es que también tiene frases muy ocurrentes. (No sé si la fama se debe a la intensidad de una verdad o de su longevidad, le preguntaré a Bustamante). Si decía Jesús “amarás al prójimo como a ti mismo” (en mi caso, el prójimo llamaría a la policía si yo cumpliera con exactitud esa exhortación), todo el mundo (quitando a los ultras y algún profesor de economía cuantitativa de la Universidad de Santiago) sabe que Marx dijo que el deber del filósofo no es sólo entender el mundo, sino cambiarlo.


Con Jesús hemos banalizado su supuesta bondad por culpa de los salvapatrias de la Santa… Iglesia. Con Marx hemos tergiversado su pensamiento en el altar de las ideologías absolutistas. 


Si Jesús fue el primer perroflauta, Marx fue el primer progre. Jesús hacía milagros y Marx creía en el poder de los milagros, pero obrados por el proletariado (serían difíciles de lograr estos días, con tanta competencia, tantos opios- Sálvame Deluxe, Las Champions, Eurovisión, etc.). Jesús nos imploraba que abandonáramos nuestras tribus (decía ‘familias’, pero somos más poéticamente indulgentes en occidente a la hora de interpretar a los profetas) y Marx nos invitaba a cuestionar a nuestros jefes. Casos muy similares. 


Jesús nos enseñó que el sufrimiento es individual y Marx, que la solución es colectiva. (Hola, Kellys). Marx se solidarizó con los obreros y Jesús, con los indeseables. Los dos tenían padres burgueses.


A Jesús le atribuyen el celibato y Marx nunca fregó un plato. Los dos pasaron de las mujeres a su manera. (Sé que esta última frase puede causar un trending topic en Twitter, pero es de alto contenido irónico y puede justificarse ante los tribunales, siempre que no haya un voto particular de una jueza de derechas feminista… mi oxímoron preferido).


Jesús ha sido indirectamente responsable de conflictos bélicos muy tontos. Marx también.


Jesús convirtió el agua en vino. Marx tenía a Engels (que, por cierto, significa ángeles. De ahí vienen Los Ángeles de Charlie).


Aunque no se pueden comparar los cuadros con las fotos, los dos tenían más o menos el mismo corte de pelo, pero Jesús tenía un tipazo y Marx una barriga copiosa debida a la vida sedentaria que llevaba cambiando el mundo- no se le conoce ninguna afiliación a Filósofos Sin Fronteras, por ejemplo. 


Los dos eran judíos y los dos exiliados. Sin embargo, Marx era menos promiscuo y, además, como Jesús era bisexual como todos nosotros (platónicamente hablando), ligaba más. María Magdalena se celaba de los apóstoles (pescadores cachas), pero la mujer de Marx, Jenny Von (léase pija) Westphalen, pasaba del amor que Marx sentía por Engels. Ella, cristiana, entendía tal poesía: un amor tanto paterno (maestro pensador) como filial (la cuenta corriente de Engels), un amor muy parecido entre un dios y el hijo de tal dios que también era otro dios. Pero el mismo, aunque suene a incesto.


Es posible argüir que Marx fue más humilde que Jesús.  Jesús era un showman, un mago, un exhibicionista, y estaba muy en contra de la eutanasia: había que sufrir para vivir eternamente. Marx murió con discreción. En su funeral, Marx fue acompañado por tan solo 11 discípulos. No pudo asistir el último. En el año 1883, Judas Stalin tenía tan solo cinco años.


Todavía están unidos por Darwin. Uno a favor y el otro en contra. Y nosotros seguimos buscando la síntesis. Y no vamos tan mal, a pesar de tanta idolatría. 

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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