Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 25/06/2018
Secciones
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Javier Gutiérrez (Saberius)
19/05/2018
Entrevista a Ross McElwee

Los encuentros casuales de Ross McElwee

Guardar en Mis Noticias.

El prestigioso director de películas documentales de investigación y profesor de Cinematografía de la Universidad de Harvard, reconocido por sus singulares visiones sobre Norteamérica a través de los espontáneos testimonios de la gente de a pie, de los testigos directos de sus investigaciones sociológicas o, como él mismo los denomina, los protagonistas de sus ‘encuentros casuales’, nos visitó para presentar un ciclo retrospectivo sobre su obra insólita y en las antípodas de la tradición documental o televisiva de su país, invitado por Documenta Madrid y Filmoteca Española. En el mismo Cine Doré ofreció una ‘Master-Class’ y presentó tres de sus producciones…

 

[Img #37031]

 

 

 

Javier Gutiérrez (Saberius): Tus documentales nos muestran el ‘otro lado’, la cara menos expuesta de los Estados Unidos en sus programas televisivos o en las películas comerciales de Hollywood, aunque sus presencias configuren la voz que protagoniza el mayor número de sus habitantes (inmigrantes, trabajadores con empleos arriesgados o con un fuerte desgaste físico, supervivientes con existencias al límite…). Tu vocación de documentalista ¿nació unida a esta reivindicación social por otorgar voz o amplificar la de quienes, en ocasiones, huyendo de la miseria de sus países de origen, se han convertido en los artífices ocultos de la prosperidad norteamericana, sobre todo a partir de los años ochenta y noventa…?

 

 

 

 

Ross Mcelwee: En efecto partía de la voluntad por desentrañar la realidad aparente y acercarme directamente a quienes habían padecido las secuelas de estos innegables avances, forjando desde sus cimientos la imagen que se ha tratado de exportar en este país, durante esas décadas que comentas y más allá, en esta especie de ‘Tierra Prometida’, de ejemplar nación de naciones, donde el sueño americano parecía atraer a todos aquellos que desearan progresar en sus vidas o ayudar a sus familias… Pero sus realidades distaban mucho de todo lo que parecía promocionarse…

 

 

 

El tipo de documentales que realizas recuerda a las consignas del ‘cinema verité’ o incluso al ‘cine-ojo’ o al ‘cine-verdad’ de Dziga Vertov, donde te conviertes en un verdadero ‘hombre-cámara’ que, según estudiosos de tu obra como Varela “te aproximas a los cuerpos con la intimidad que te otorga el conocimiento y contacto personal con los individuos”…

 

 

Sí, algo que se ha convertido con el tiempo en un sello propio y también en un ‘modus operandi’, y que en algunas películas incluso llevo hasta la autoparodia: es ese seguimiento de cada instante, de cada individuo, pegado al visor de la cámara, para procurar establecer un diálogo lo más cercano posible a la realidad que procuro retratar.

 

 

 

Josep María Catalá lo describe como “la pulsión cinética del ‘cuerpo-cámara’, esa simbiosis entre lo humano y la máquina que te ofrece la posibilidad de encarar a tus personajes desde una práctica a la vez viva y distante”…

 

 

Esto es así puesto que nunca entrevisto ni hago repetir nada a los testigos de estas realidades, dejo que se expresen tal y como son, por ellos mismos, sin coacciones implícitas, para obtener un discurso lo más fiel posible a sus vivencias… Esto nos permite experimentar esa intimidad a la vez que la cámara puede captar la honestidad y espontaneidad de sus testimonios…

 

 

 

Gonzalo de Pedro, uno de los escritores cinematográficos que más ha analizado tu obra, asegura que en tus documentales tratas de “restablecer y retornar a la vida imágenes de películas anteriores, confrontándolas con un nuevo tiempo verbal, el del pasado (en tus primera imágenes domésticas), visto desde un presente (el del montaje de la película) que es, a su vez, un análisis de algo que sucedió en un tiempo intermedio entre ambos (el de los sucesos que desmenuza la película concreta). ¿Cómo nos explicarías esta “convivencia mágica en tiempos y narrativas”?

 

 

Al tratar de realizar un seguimiento sobre determinados acontecimientos, no siempre aparecen sus testigos, las personas que realmente pueden arrojar algo de luz sobre los mismos o cuyas existencias se pueden revelar como las que verdaderamente adquieren, a lo largo de sus intervenciones, una mayor relevancia social… Por lo tanto, en ocasiones, y puesto que no se trata de hacer un reportaje de actualidad, sino una investigación en profundidad capaz por tanto de atravesar el tiempo, debemos jugar con el mismo, dilatarlo y comprimirlo, recuperando testimonios aunque surjan años después para lograr, con los datos que también el propio tiempo nos va proporcionando, una visión lo más completa y acertada posible sobre el acontecimiento en cuestión… A veces resulta todo un trabajo de prestidigitación y astucia, de habilidad a la hora de manejar las cronologías y de interconectar sentimientos y sensaciones, pero siempre con la voluntad de alcanzar, dentro de la multiplicidad que pueda brotar en las diversas versiones, las conclusiones más honestas y acertadas posibles…

[Img #37026]

 

 

Gran parte de tu obra se ha centrado en el estado de California y lo que representa, su poder de atracción o magnetismo como la Meca del Cine para una buena parte de los ciudadanos del mundo que a su vez, en su gran mayoría,  terminan sintiendo frustración y decepción… (Hay que tener en cuenta, según las estadísticas, que apenas uno entre cien mil inmigrantes consigue ver cumplidos sus sueños, o consolidar sus aspiraciones iniciales).

 

 

Ahí reside parte de mi empeño, en mostrar una realidad lo menos engañosa posible, a veces alejada de las ‘historias de éxito’ que parecen patrocinarse a diestro y siniestro, pero también en muchas otras ocasiones de una forma deliberada o tramposa…

 

 

 

Por todo ello, quizá una de tus obras más populares haya sido La marcha de Sherman (‘Sherman’s March’) (1986), que nos adentra en todo ello, y tu próxima película Sherman’s Redux, que ya has definido como “un documental sobre las fatigas que te supuso bregar con diferentes productores de Hollywood para transformar en comedia de ficción tu ya clásico documental…”

 

 

Tras muchas conversaciones y reuniones, decidí llegar a un acuerdo si a su vez ellos accedían a dejarme rodar el proceso completo, lo que a mí más podía interesarme como documentalista… Más adelante lo explicaré…

 

 

 

Una de las reflexiones más interesantes sobre tu cine, volviendo a Gonzalo de Pedro, es la que confirma cómo en tu obra combinas “en un corpus personalísimo y placentero, la inestable objetividad del documental canónico con la impronta de la subjetividad biográfica”…

 

 

La biografía de la persona para mí forma una parte fundamental a la hora de comprender tanto sus motivaciones como sus principios y personalidad… Es su biografía la que impregna de objetividad todas sus actitudes posteriores…

 

 

 

También él nos ha constatado cómo, junto a tus documentales “nos adentramos en la psique emocional de un filósofo de la experiencia, creador de un universo donde la reflexión sobre la (id)entidad de las imágenes, la trasmutación de la intimidad en el arte, o la mordacidad analítica cobran un nuevo valor: el de la excepcionalidad, al tiempo que creas una obra cinematográfica de resonancias universales”…

 

 

Esa universalidad de las películas documentales es algo que surge de las imágenes y de los relatos de los comparecientes de forma espontánea: cada vez que los espectadores de diversos países tienen acceso a ellas, se produce un proceso de identificación progresivo, sintiéndose reflejados en ellas o recordando experiencias parecidas en sus vidas, o cuando logran comprender las experiencias o el evento en cuestión, en toda su magnitud, tanto en su dimensión histórica como humana y social… Algo que desgraciadamente cada vez abunda menos en nuestros días…

 

 

 

Volvamos al ‘modus operandi’… ¿Cuál es la forma de proceder al filmar tus documentales? Parten de un guión previo o primero decides grabar las imágenes para después darle forma en la sala de montaje o durante la post-producción… ¿Sueles tomar notas de cada peculiaridad tanto en la toma de imágenes como en las declaraciones de las personas a cámara?

 

 

Más del ochenta por ciento de la película se forja en la sala de montaje. Con el tiempo vas desarrollando un sexto sentido, una intuición especial para saber dónde tienes que cortar, o para comenzar a grabar cuando sospechas que un testimonio relevante va a tener lugar… Pero la proporción con la que trabajo es muy ajustada… Apenas desperdicio material aunque sí debo seleccionar…

 

 

[Img #37029]

[Img #37027]

 

 

 

¿Con que proporción grabaste? ¿Qué cantidad de material para seleccionar una secuencia buena?

 

 

Cinco a uno. Cinco tomas grabadas por una buena o cinco horas de filmación por una de película definitiva. Hay realizadores de documentales que trabajan hoy día en una proporción de trescientos a una… Para hacerse una idea de ello…

 

 

 

¿Cómo ha sido el seguimiento de los individuos protagonistas de estas historias?

 

 

Dependiendo del tema principal de cada película, procuraba salir al encuentro de quienes hubieran podido tener que ver con la historia, pero en su camino a veces daba con personajes mucho más interesantes y que podían aportar aún más información sustancial para comprender el acontecimiento tratado…

 

 

 

Aunque tu producción más conocida haya sido La marcha de Sherman, por todo lo que hemos comentado, quizá una de las más significativas es Noticiarios a las seis de la tarde (1996), en la que tratas de describir este tipo de programas televisivos sensacionalistas que han tenido tanto eco en Estados Unidos y que proliferan con éxito aún hoy en día?…

 

 

Sí, se trata de un tipo de noticiario únicamente de sucesos, habituales desde los años ochenta inicialmente a nivel local aunque más tarde también a nivel nacional, sobre todo si se trataba de noticias relacionadas con francotiradores o asesinos psicópatas que abrían fuego normalmente contra centros escolares, y más adelante también si tenían que ver con atentados terroristas. Estos dos últimos tipos de sucesos son los que más cobertura mediática han tenido…

 

 

 

¿Crees que su amplia cobertura en los medios de comunicación puede estar algo relacionada precisamente con la comisión y proliferación de dichos actos criminales?

 

 

No me cabe la menor duda de ello.

 

 

 

Creo que Noticiarios a las seis de la tarde se trata de una segunda parte de tu documental Tiempo indefinido (“Time Indefinite”) de 1993.

 

 

En efecto… Tiempo indefinido era una película sobre la muerte de mi padre y la fragilidad de los seres humanos, y en la búsqueda de todas estas indagaciones existenciales, decidí plantear esta película como una segunda parte de la primera… En lugar de someter al espectador a un documental de cinco horas, decidí así dividirlo en dos, lo cual puede resultar mucho más llevadero… (Risas)

 

 

 

¿Qué nos puedes contar sobre Charleen? Ese prodigio, ‘fuerza de la naturaleza’ o persona carismática que participa en casi toda tu obra…

 

 

La selección de una actriz para un documental a veces resulta muy similar a la de una película de ficción: debe sentirse cómoda con la cámara y a su vez demostrar un cierto magnetismo, una inefable atracción hacia el espectador y una personalidad capaz de atraparle a lo largo del metraje, algo que ella siempre tuvo y por lo tanto está presente en cada una de mis producciones…

 

 

[Img #37030]

[Img #37028]

 

 

En tus primeros documentales nos ofreces una visión esperanzadora de personas que han logrado sobrevivir, a veces ‘in extremis’ a verdaderas catástrofes… La visión que nos ofreces deja entrever un rayo de luz… Hoy en día… ¿mantienes la misma fe en el individuo y en quienes deben ampararlo?

 

 

 

Quizá ahora, en la América de Donald Trump, haya perdido parte de este optimismo y la lectura que puedo ofrecer sea bastante más pesimista, y muchos de los entrevistados quizás fueran individuos que habían decidido renunciar a esta lucha, que habían perecido en el intento o claudicado, ante la imposibilidad de lograr transformar algo en sus instituciones o representantes… Quizás fuera en efecto una visión más sombría y crepuscular…

 

 

 

Se dice que en tus películas destacan cuatro pilares: realidad, honestidad para relatarla, fragilidad (de la existencia humana) y fuerza (para sobreponerse a la dureza de estos destinos)… ¿Estás de acuerdo con esta apreciación?

 

 

Es algo que menciono habitualmente en la ‘voz en off’ y que se trasluce en estos ‘encuentros casuales’ en los que se basan, efectivamente…

 

 

 

Centrémonos en tu película Noticiarios a las seis de la tarde, en la que realizas una disección en torno a este tipo de programas o realities, en este caso basados en noticias reales… Tú decides analizar en qué medida estos programas afectan a nuestras vidas reales y además vas siguiendo parte de las historias en las que sus individuos han estado involucrados, pero haciendo exactamente lo contrario que haría un programa de entrevistas al uso, claramente preparados de antemano y con poco margen para la improvisación… Y con escaso tiempo para profundizar en cada personalidad, precisamente lo que tú logras…

 

 

Sí, algo que en sí mismo puede llegar a resultar no sólo paroxístico sino incluso absurdo: tratar de conocer a alguien pero apenas dejar que se exprese… Limitar su testimonio a unos tiempos fijados y en ocasiones delimitar tanto su comparecencia que parece un discurso obviamente dirigido… Esto va en contra, naturalmente, del testimonio auténtico, personal, espontáneo, que debe nacer de la propia persona, con sus tiempos y sus explicaciones, sin presiones, facilitando las condiciones más propicias para el relato abierto y sincero…

 

 

 

Desde el principio nos muestras a personas como Salvador, el hombre que sufrió un accidente y debido a una serie de dolores insoportables narra cómo buscó en su vehículo algo con lo que quitarse la vida ahorcándose, pero al final fue rescatado y pudo rehabilitarse… Y ahora no deja de agradecer la suerte que tuvo… Incluso los fisioterapeutas durante su rehabilitación le recuerdan que muy pocas personas han podido recuperar, como él, la movilidad, tras un accidente similar… Nos haces partícipes también del aislamiento y la devastación de la ciudad de tu amiga Charleen, con la excepción de su vivienda que, aunque perdió el techo de su despacho, al menos dentro de él sobrevivió todo su archivo con los trabajos e informes de toda una vida… Nos relatas una filmación en la playa y un policía que no te ha permitido grabar más que desde el puente, y que al final resulta ser uno de los personajes de la propia serie disfrazado de policía, y la serie en cuestión es  Los vigilantes de la playa que tendrá una audiencia millonaria, cercana a casi una cuarta parte de la población mundial… Asimismo nos adentras en los avatares de un proyecto de unos amigos por el que la productora ‘Miramax’ finalmente se ha interesado. En realidad se trata de un borrador del mismo, aunque sólo con el presupuesto de ese tratamiento, que aún puede quedarse en proyecto, tú podrías financiar seis de tus documentales… Y se produce de nuevo una gran paradoja respecto a tu amigo Salvador, a quien finalmente ofrecen una cantidad estimable por contar su experiencia y por la venta de sus derechos a Hollywood, lo que incluye una cláusula por la que no podría participar en proyectos como el tuyo… Lo cual parece haber quedado en papel mojado, pues finalmente es uno de los protagonistas de tu documental…

 

 

Así es… Durante los años ochenta no dejábamos de movernos en esta paradoja… Tanto a mí como a quienes protagonizaban mis documentales, en ocasiones nos surgía la posibilidad de una compra de derechos por parte de alguna productora televisiva o cinematográfica, y yo, por supuesto, les animaba a hacerlo si tenían esta oportunidad, pues es la gran ocasión que todo el mundo esperaba al llegar a este lugar, y cuando se presentaba reconocía que podía ser mejor no rechazarla, sobre todo en casos en los que los emolumentos podrían solucionar buena parte de sus vidas y quizás se tratara de oportunidades que era muy difícil que volvieran a presentarse… Por lo tanto siempre les daba vía libre, carta blanca para decidir lo que pudiera ser mejor para ellos, pero en ocasiones sucedía algo asombroso y llegaban a rechazarlo, a pesar de la insistencia, por participar en mi proyecto…

 

 

[Img #37034]

 

 

 

…y el mayor grado de paroxismo llega cuando una conocida televisión local decide entrevistarte y les recibes con la condición de que se dejen grabar durante la entrevista, y en tu documental filmas sus preguntas aunque desde el lugar peor iluminado, puesto que ellos han elegido para filmar el sitio privilegiado (toda una metáfora sobre la llamada ‘información oficial’ o iluminación preciosista y retocada de este tipo de reportajes), y también decides rodar sus repeticiones (hasta tres veces la entrada para otorgarle un sentido más auténtico ‘de reality’), con lo cual muestras todos sus entresijos y cómo se consigue la llamada ‘apariencia de normalidad’ en este tipo de programas… Aparece tu casero disfrazado de televisión, como si estuviera dentro de otra de cartón, y con gafas de sol con forma de televisores, como otro símbolo del poder de ese medio de comunicación en zonas como la que tú te encuentras… Finalmente, para colmo de paroxismos, Hollywood te ofrece, como comentábamos, preparar una comedia basada inicialmente en el éxito de tu película La marcha de Sherman, pero a cambio de algo evidente, como no podía ser de otro modo…

 

 

Efectivamente, a cambio de que me dejen filmar el proceso por el cual voy a convertir este documental en la mencionada comedia, con el rodaje de las mismas entrevistas y tratamientos incluidos…

 

 

 

Como colofón a esta entrevista, tan sólo me queda mencionarte mi admiración por documentales como Noticiarios a las seis de la tarde porque mi nivel de identificación con el mismo llega a ser tan elevado que tendría que hablar de experiencias de salvación casi idénticas…

 

 

Pues como director de documentales realistas debería proponerte ahora que formes parte de mi documental/entrevista y te conviertas, por momentos, en uno de estas personas que han formado parte de mis documentales para hablarme, con tu consentimiento, por supuesto, de todas ellas…

 

 

 

Pues allá vamos… Mi primer recuerdo de verdadera sensación de peligro y salvación ‘in extremis’ fue con mi familia y otras familias amigas, el 11 de Julio de 1978 (cuando aún no había cumplido mis siete años) y fuimos de vacaciones hacia Tarragona con una caravana recién estrenada… El destino era el Camping de Los Alfaques… Pero el día anterior habíamos llegado con bastante retraso y las madres de las familias insistieron en que nos quedáramos en un camping próximo, al menos por aquél día… A la mañana siguiente se produjo en Los Alfaques una de las peores tragedias que se recuerdan: el gravísimo accidente tuvo lugar en esta fecha del 11 de julio de 1978, en ese campamento de playa situado en el municipio de Alcanar, comarca del Montsiá en la provincia de Tarragona, a solo 3 km del núcleo urbano de San Carlos de la Rápita, por la explosión de un camión cisterna que transportaba propileno licuado. El resultado fue de 243 fallecidos, más de 300 heridos graves, y la destrucción de la mayor parte del campamento… Muchas de las familias que habían tratado de salvar su vida lanzándose al agua desde la playa, perecerían hervidas, puesto que se alcanzaron temperaturas superiores incluso a los mil grados centígrados… Y no sería la última vez que me ocurriría algo parecido… Sin entrar en detalles con algún que otro accidente en carretera de resolución misteriosa y diría que casi milagrosa, o mi salvación ‘in extremis’ en una fiesta de la espuma en la ciudad de Astorga, de la que soy originario, en la que casi me asfixio debido a mi condición semiasmática y donde  tuve que pugnar con quien custodiaba la salida de emergencia para poder respirar el oxígeno del exterior. Mi último recuerdo de salvación increíble fue cuando prestaba servicios en la T4 o Terminal 4 del entonces llamado aeropuerto de Madrid-Barajas, como informador y traductor en diferentes idiomas en los mostradores de Información de AENA, el 30 de Diciembre de 2006. En principio estaba sustituyendo a una compañera. Por uno u otro motivo, ese día no estaba en mi cuadrante, pero también es cierto que, una vez allí, debía haber estado justo delante del aparcamiento, porque teníamos posiciones ‘de pie’, aisladas; pero un compañero llegó tarde y precisamente estos puestos ‘de pie’ a veces los ocupaban quienes que se demoraban… Pues bien, la explosión de una bomba terrorista coincidió mientras yo me desplazaba a la zona pública de Llegadas y él a su vez se arreglaba para ocupar mi puesto… Menos mal que ninguno de los dos nos hallábamos en ese lugar fatídico cuando ocurrió, ya que ninguno hubiéramos podido contarlo… Recuerdo el polvo blanco que se desprendió del techo y paredes y como cedieron los amplios ventanales (hacia abajo, por tratarse de cristales blindados, si no se hubiera producido una masacre al salir los cristales disparados contra los que allí nos hallábamos)… También recuerdo a algunos de quienes esperaban a sus familiares, lanzados por la onda expansiva… Mi caso fue muy particular: el hermano de una pasajera americana había presenciado en vivo la explosión y ante la impresión, había frenado su vehículo repentinamente, quedando cruzado en uno de los accesos que la policía había decidido cortar al cerrar el perímetro de emergencias. Por esa razón la policía me pidió que acompañara al pasajero en su propio utilitario hacia la Terminal 2, porque no comprendía nuestro idioma y yo era el único que me podía comunicar con él, y además debía así despejar el acceso que sólo se utilizaría para vehículos de emergencias. Pero poco antes, ellos mismos me habían informado de que existía la sospecha de que pudiera haber dos artefactos más en el interior de aquella terminal aeroportuaria y que todos mis compañeros y familiares de los pasajeros habían sido evacuados ¡nada menos que a la pista de aterrizaje!... Tan sólo podía pensar en la cantidad de combustible que allí se acumulaba, procedente de los aviones, y en vista de nuevas explosiones, aquello podría haber desembocado en una verdadera catástrofe… Por lo tanto, la decisión que habían tomado era terrible… Cuando llegamos a la Terminal 2, al ser el único de los informadores al que le había sido permitido el acceso, fui también el único que pude informar como testigo de lo sucedido a los medios de comunicación que allí se arracimaban. Y hay constancia documental de todo aquello: aquél día abriría el informativo de Tele 5 con mis declaraciones en directo sobre lo ocurrido, punto por punto… Pero cuando trataba de dilucidar por qué se había evacuado a todos los trabajadores y familiares a la pista de aterrizaje, lo cual me parecía un craso error, en previsión de las hipótesis sobre nuevos explosivos, los medios fueron desapareciendo y a nadie pareció interesarle lo que a mí me parecía más urgente de todo, en aquel momento… La previsión de lo que podía desembocar en una tragedia aún peor… No podía comprender nada… Afortunadamente nada ocurrió… Pero ¿y si hubiera pasado?...  Bueno,  en este punto no debemos olvidar el fallecimiento de los dos madrileños de nacionalidad ecuatoriana: Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. El ministro de exteriores Moratinos confirmó estas muertes al gobierno de Ecuador a las pocas horas, si bien en los medios de comunicación españoles continuaron hablando de desaparecidos. Estas fueron sus palabras: “La situación es de colapso absoluto, por lo que se tardará un tiempo muy considerable, no horas sino días, en comprobar si hay alguna persona sepultada bajo de los escombros”. Las autoridades barajaron que el vehículo estuviese cargado con 200 kilogramos de explosivos, aunque EFE elevó la cifra a 500. Además de los graves daños materiales -la explosión provocó una densa columna de humo, el hundimiento de cinco plantas del módulo D del aparcamiento de la T4 y que varios coches ardieran-, Alfredo Pérez Rubalcaba informó al mediodía de que había una persona desaparecida y por la tarde se dio a conocer la existencia de una segunda persona también desaparecida a causa del atentado. Sus familiares habrían dado la voz de alarma a última hora de la mañana. También hubo una veintena de heridos...¿No te ha ocurrido alguna vez algo parecido?... ¿Te has preguntado a qué pueden responder este tipo de actitudes en los propios medios de comunicación?...

 

 

En innumerables ocasiones. A veces parece que los medios obedecen a unas consignas estrictas y no pueden salirse de ahí… Reciben órdenes concretas y aunque, efectivamente, se avecinen tragedias mayores por decisiones mal tomadas o mal calculadas, parece que nada se puede hacer contra esa marejada de informadores que a veces parecen más desinformadores y que actúan como abducidos… Sin ninguna duda yo hubiera preferido hacerte un seguimiento y procurar llegar a las altas instancias para evitar esa encerrona humana que habría podido saldarse con una tragedia aún mayor…

 

 

[Img #37033]

 

 

 

Durante mi carrera como realizador de documentales y docu-dramas también me he encontrado, en esta época, con un tipo de censura en algunas películas que he realizado, sobre todo las que tratan de desentrañar una verdad a veces incómoda… Con situaciones realmente vergonzantes: estrenos previstos que determinadas instituciones cancelan, asignación de horarios de proyección cuando los centros se hallan cerrados, promesas de promoción y publicidad que después se incumplen para que no tengan la más mínima cobertura, descarados chantajes, cierre de salas donde se iban a proyectar y boicots deliberados a su distribución, lo cual afecta, evidentemente, a la difusión de cada película documental…

 

 

Al principio de mi carrera, en algunas ocasiones, sí pude vivir en mis propias carnes experiencias similares… Era sorprendente cómo muchas veces el destino te tenía reservadas otras sorpresas, que habitualmente venían de parte de los propios espectadores…

 

 

 

En mi caso recuerdo, a este respecto, cómo a veces a los programadores, políticos o concejales de turno que habían tratado de paralizar con determinadas artimañas una proyección, acababa saliéndoles el tiro por la culata, puesto que los espectadores demandaban presenciarla, una vez que estaba programada y que se habían desplazado allí para tal fin… Además, nosotros siempre llevábamos nuestros propios técnicos, con lo cual, la ‘excusa’ de que había problemas técnicos jamás les servía… Además, la impunidad del plagio en nuestro país, sería otro tema a desarrollar en profundidad…

 

 

En mi caso, cuando las películas comenzaron a ser más conocidas o a convertirse en clásicos, la estrategia fue variando o quizás transformándose, lo que incluía un reportaje al propio documentalista como el que describíamos antes, aunque siempre proponía mis condiciones a cambio… Y con el tiempo ha llegado a ocurrir este interés de Hollywood por adaptar a un formato de ficción mi propia película documental… Muchas veces lo más importante es seguir siendo fiel a uno mismo, y de una u otra forma, las oportunidades llegarán… Es mejor no quedarse con esa horrible sensación de haber ‘vendido el alma al diablo’ de lo que puede resultar más comercial, o situarle a uno mejor dentro de la industria… A veces, lo que nos puede parecer la conquista de una situación privilegiada, se produce de una forma prematura que al momento te das cuenta de que ese no era tu lugar, y esa es una de las peores sensaciones, te lo aseguro, y de los peores arrepentimientos que uno puede tener… Es mejor saber reconocer el lugar de cada uno, porque incluso ahí siempre tendrás ese público fiel, al que realmente le interesa el tipo de cine al que te debes, y que siempre te acompañará, e incluso ese contenido aparentemente ‘difícil’ más adelante se puede convertir en una forma tan personal de realización que hasta las grandes productoras les puede acabar interesando, aunque esto no es tan importante… En mi caso sucedió… También puede suceder que yo fallezca antes o que algo se tuerza en el camino… Pero ese lugar, sin duda, no es un lugar equivocado… No tengas la menor duda… Todo lo contrario… La experiencia te irá dando la razón… Y lo digo por mi propia experiencia…     

  

 

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
© 2018 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress