Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 15/08/2018
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José N. Fuertes Celada
20/05/2018

Rilhafoles 5: Rastros deformados por las arrugas del tiempo

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Llega el nº 5 de Rilhafoles después del 6º, con dos mese de retraso. Tal vez la revista haya demorado el viaje o haya ido a otra población de nombre igual, a otra casa o a otra ruina y por último venga ya muy tarde a desmoronarme las hipótesis. El nº 5 es un punto anterior al monográfico que ya se aprecia en el siguiente. En este caso el tema es la Ruina o las ruinas.
Rilhafoles solo podrá adquirirse, con suerte, en la librería Galatea de León

 

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Llega hoy a mis manos como un recuerdo preterido, un número atrasado de Rilhafoles: el nº5.

 

Rilhafoles que era panóptico se vuelve apóptico, una lugar de clausura que destella como clausura, un punto ciego de invisibilidad como defensa de lo anómalo. Ángelo da Lima ya era el nombre de 'nosotros', con la precaución de que ese ‘yo’ que suma al nosotros pudiera ser cualquiera. Entonces cada cual es en el modo actual de vida una ruina, un residuo de lo que fue el ‘yo’ en la época del ‘Gran hermano’. La eliminación de las diferencias que propone la globalización conduce a un desencuentro de locos. Ya no es necesaria aquella vigilancia obsesiva, ya solo en lo invisible sobreviven las diferencias que de vez en cuando, al rotar levemente la perspectiva, refulgen como supernovas.

 

“Uno se explota voluntariamente a sí mismo figurándose que se está realizando”, dice Byung-Chul Ham. Ya no hay nadie enfrente, en la torre de vigilancia y es sabido, el viejo ordenamiento se desvanece y ahí estamos encerrados en el manicomio completamente aisladoss, completamente libres de no hacer nada, de descabezarnos contra las paredes en ruinas, liberados a nuestro encierro sin posibilidad de ser vistos ni de ser oídos ni de nosotros mismos ni de nuestros pensamientos, ya no quedan pensamientos individuales, a una visión envolvente deslocalizada y unidimensional. Libres y transparentes a vista de todos.

 

Prosigue la revista ‘Rilhafoles’, plegable, laberíntica, en escondrijo, de bolsillo, encogiéndonos el alma a cada nuevo número. Hoy tras ardua y obsesiva búsqueda he conseguido a un tiempo los números 7 y 5; pues el 5 debió de salir el día de la réplica de Triacastela. Su título, si llevará título, sería ‘Entre las ruinas’, “entre las ruinas de la inteligencia”.

 

A  excepción de la portada, que al despliegue de la revista es tan solo una viñeta entre ocho, -una foto de una pared azulejada con un graffiti de un macabro payaso, en lo que queda del derrumbe de una casa-, la cara gráfica de la revista la componen ocho fotografías: la de la portada ya comentada, la de la contraportada, (con el índice de autores y fotógrafos) y seis instantáneas de Julio a. g. Moro, con el tema de la ruina de las construcciones mineras. Moro trabaja los detritus como signos de una verdad superior indescifrable por haber pasado a una existencia gratuita y desusada, de la que desconfiamos, como del Odradeck de Kafka. Como diría Carl Einstein nos deja ante “un objeto en cueros”. Estas imágenes de la inutilidad, ruinas de la inteligencia emergen de su ausencia, son de una vaciedad afrentosa, ennegrecidas y sucias son todavía capaces de aludir a su salvaje anomalía, invisible, al dolor inmenso que fraguó su funcionamiento, su adecuado engranaje. Su representación actual de cese, de derrubio es la forma de equilibrio traspasada del infierno.

 

 

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El  reverso de la revista lo ocupan los textos. Tres poemas y un breve escrito de Carlos Pajares. Son escritos melancólicos que nos colocan desde la conciencia de lo efímero ante la eternidad del tiempo. Parecería imposible abrazar el instante como si fuera eterno. Hasta la paz y el equilibrio del Buda es mortal. Mi conciencia es mortal. Mi anticipación de la belleza que renace en mi ausencia es la enorme herida. Una herida de belleza insoportable.

 

‘Entre ruinas’ Es el texto de José Miguel López Astilleros, una sucesión de aforismos sobre el tema. En cualquier caso contempla la ruina en relación a lo que fue, como una huella de un tiempo mejor, como una ‘Natura lapsa’, una visión romántica que no le deja entrar en el meollo de la ruina. Decir desmoronamiento sería ineludiblemente referirse a la morada, a la moralidad edificada. Por eso es inevitable sentir que solo seres depravados, tesoros de las tinieblas vencedoras podrán hacer de estos espacios su lugar de vida.

 

Cinco escritos breves de Fermín López Costero completan este otro lado del desplegable. Lo sorprendente de López Costero es que coloca al lector en contexto y de golpe se lo arruina al transformar la realidad en que lo había aposentado. La perspectiva anómala sería la habitual, la otra la más inquietante. La que nadie esperaría es la verdadera. Algunas veces esa realidad resulta truculenta: ‘Muñecas’, ‘Relaciones íntimas’; otras veces la visión apóptica acaece mediante desplazamientos violentos del espacio: ‘Robinson’ o  del tiempo: ‘Una  historia de amor’.

 

 

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La revista finaliza como siempre con un recuerdo ante la lápida de Àngelo de Lima, ‘In memoriam’. Un hallazgo de belleza en lo más profundo del laberinto de las ruinas. ¡Oh Minotauro!

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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