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Redacción
8/06/2018

Los paisajes de los rostros de Maragatería expuestos en La Venta de Goyo

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El calendario de la Venta de Goyo de Valdespino de Somoza tiene su propio ritmo marcado por el ciclo agrario de Maragatería. Con la despensa bien dispuesta de bacalao para el tiempo de bimar las tierras (dar la segunda arada) y de preparar a las ovejas para la esquila y la amajada (hacer la majada o redil al ganado en un terreno para que lo abone mientras está allí recogido), Gregorio Valderrey ha vestido las paredes de arte. Luis Antonio Alonso, el pintor de la luz de Maragatería, ha despertado con la primavera. Después de un invierno largo que le 'congeló' las manos y la necesidad de expresar, el artista de Lucillo homenajea a la comarca en la exposición 'Pintando en Valdespino'.

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Con la exposición 'Pintando en Valdespino', Luis Antonio Alonso muestra sobre todo "a estas gentes para que adquieran su justa dimensión. Esta tierra, este lugar y estas gentes son de los que he mamado el arte, son mis raíces". Como de si un cuento gótico se tratara, el artista ha introducido a Valdespino de Somoza dentro de Valdespino: las calles, sus vecinos, el monte... han sido interpretados por el pintor con sus pinceladas maestras. "Hay gente en el pueblo, Paco, Pepe el herrero..., con esos rostros que son auténticos paisajes y que a mí emocionan. Nunca vacilé en expresar esa tristeza y esa soledad que encuentro en esta tierra dura y hosca para sus habitantes. Es una belleza que está en el aire, en esa luz mágica, hechicera. Lo que no puedo expresar con palabras está ahí, en el campo, en las cosas sanas que me dan la fuerza para crear. Es algo más grande que yo. Esta exposición es un testimonio de todo esto".

 

En la muestra que permanecerá a la vista de todos los clientes durante los próximos meses, el arte y la cocina se funden en una misma concepción del proceso de elaboración. Pintar como lo hace Luis Antonio Alonso lleva mucha 'cocina' detrás y poner en cada plato el cariño que deposita Gregorio Valderrey es un arte, "la cocina como la pintura y las fincas de cultivo hay que trabajarlas para obtener resultados. Todo necesita tiempo", explica el chef y lo corrobora el artista que cada día intenta "encontrar la suprema simplicidad en un solo trazo de pincel y llegar a olvidar lo que sé, la originalidad está ahí, es el origen. Para parir una obra de arte hay que trabajar mucho". Asegura que nunca hace bocetos "lo que hago es definitivo, lo empiezo y lo termino, prefiero estar sin comer o sin dormir, es el primer impulso, la emoción, esos sentimientos, lo hago en una ráfaga, tengo el cuadro terminado antes de empezar porque yo estoy mucho más tiempo pensándolo que pintándolo".

 

 

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Los colores de los platos que salen de la cocina contrastan con la paleta que define la vuelta al origen de Luis Alonso, "los azules, los amarillos intensos, los violetas, con esos colores me sobra, con ellos saco muchos matices y con los mínimos materiales puedo extraer mucha luz, estoy acostumbrado desde pequeño a hacer lo más con nada". El artista de Lucillo ha pintado con posos de café, hollín de chimenea, "con un palo, con lo que pillaba porque con la falta de medios de vivir en un pueblo no tenía papel ni un lápiz. Sobre todo lo que hacía era tallar o esculpir una piedra, manejaba los cinceles y la tijera con auténtica maestría, y me encantaba el sonido, yo ahora mismo retomaría la escultura, palpar la tierra, mi primera obra fue escultura y los grabados que de pequeño hacía en el campo". 

 

 

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En Maragatería es tiempo de esquilar, de segar la hierba y entrado ya el mes de julio de cosechar y de recoger el grano. Con el verano asomando en el horizonte, apetece comenzar a saborear más ensaladas y platos fríos. Hasta finales de julio Gregorio Valderrey propone disfrutar de las III Jornadas del Bacalao, la vianda que los maragatos aprendieron a conservar en salazones y al que aportaron su principal seña de identidad elaborándolo al ajo arriero. Para la tercera edición de las jornadas con la que la Venta de Goyo se encamina hacia el tiempo de la siega, en la carta aparece el bacalao deshebrado, en carpaccio con tomate rayado, al ajo arriero o al estilo de la Venta con ese toque que le da la salsa con productos de temporada como el tomate, el pimiento y la cebolla de las huertas de La Fontanica, el paraje donde está situado el restaurante. Para abrir boca el cocinero maragato recomienda los deliciosos pimientos asados del Bierzo con ventresca de bonito y para finalizar los postres de la casa. De bodega el vino que preside la mesa es 'La Escucha', un Bierzo excepcional. La degustación cuesta 24,90 euros. El chef recomienda reservar previamente en el teléfono 987 63 53 11.

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