Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 15/08/2018
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Eloy Rubio Carro
3/06/2018
ENTREVISTA / Richard Le Manz, fotógrafo

Hábitat, más allá del paisaje

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Ricardo Manzanilla Ramos, fotógrafo  conocido artísticamente como Richard Le Manz, ha recibido hasta la fecha numerosos reconocimientos internacionales, entre los que destaca la medalla de oro en la categoría panorámica en el renombrado concurso ‘Trierenberg Super Circuit’ de Austria, así como el segundo puesto en el ‘Fine Art Photography Awards’ de Londres, el tercer premio en el certamen ‘Epson Pano Awards’ y también el bronce en el Concurso Nacional de fotografía de Segovia, donde ganó con una fotografía de una tormenta realizada en Veguellina de Órbigo, donde en el mes de mayo expuso sus creaciones. También cuenta con numerosas menciones de honor en otras competiciones, tanto en la categoría de paisaje como en fotografía conceptual.

 

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Eloy Rubio Carro: Con tan poco tiempo en la fotografía, poco más de tres años, ha recibido unos cuantos premios importantes, la medalla de oro en la categoría panorámica en el Trierenberg Super Circuit de Austria, la medalla de  bronce en los Epson Pano Awards de Australia,  el segundo puesto en las Fine Art Photography Awars de Londres y un  tercer puesto en el Concurso Nacional de Fotografía Salamanca. ¿Esto surge de la nada?

 

Richard Le Manz: Empecé en la fotografía como un medio para transmitir todas mis vivencias y mis viajes. He tenido la suerte de viajar por medio mundo buscando siempre los hábitats y las naturalezas más exuberantes, y llegó un momento en el que pensé que para transmitir esas vivencias necesitaba aprender a hacer buenas fotografías. En el 2013, hice mi primer curso con la Asociación de Fotógrafos de León ‘Focus’ y en el 2015 adquirí mi primera cámara de formato completo. Entonces comprobé que mis fotos tenían una cierta aceptación y después de haber sido finalista en varios concursos en los eventos que hacía la Asociación de Fotógrafos de ‘Focus’, me lancé a participar en concursos más ambiciosos.  En agosto de 2017 envié una foto a Salamanca y mi sorpresa es que se llevó el tercer premio. Eso me dio pie a pensar que tenía otras fotos que eran también buenas. A partir de ese momento decidí participar en los premios más prestigiosos de paisaje, y cada vez que mandó una foto va resultando premiada.

 

Quizás mi visión de la fotografía, de la composición, esté relacionada con mi formación pictórica durante mi juventud. Te voy a contar una anécdota que me sucedió en tercero de BUP: ante un examen de Platón y Aristóteles para el que yo no había estudiado nada se me ocurre pintar, por ver si así me aprobaban, algo así como una corrida de toros con dos miuras en la plaza. Esta acuarela se la puse en la entrada del aula al profesor  de filosofía y fue como un evento brutal en aquella Universidad Laboral de Toledo, porque yo creo que el profesor ya ni miró mi examen. Simplemente el transferir las ideas de los dos filósofos a esos dos miuras fue suficiente. Quizás esa visión mediada por la pintura que yo tenía ahí dentro me ha servido para progresar rápidamente en fotografía. Estoy muy agradecido a la Concejalía de Cultura de  Villarejo de Órbigo, porque Balbino fue el que me  incito a plasmar mis ideas conceptuales a través de la fotografía.

 

 

Se le conocen dos tipos de fotografías, la de paisajes, de las que en esta exposición solo habría una y la fotografía conceptual, esa que nos lleva de la imagen a la idea. ¿Sus fotografías de paisaje son exclusivamente imágenes bellas  e impactantes o también vienen provistas de mensaje?

 

He llegado a la conclusión en un corto periodo de tiempo de que el paisaje en si, sí que muestra una realidad, un lugar impactante y sí que puede motivar a las personas para protegerlos, pero se me queda un poco corto. He llegado entonces a otro tipo de fotografía, un poco más allá de la fotografía, por pensar que necesito expresar mis inquietudes de forma más potente, más directa. Y la fotografía conceptual me permite eso, reflexionar sobre lo que uno quiere transmitir. En la fotografía de paisaje uno se conforma con excitar los sentidos, transmitir al espectador los sentimientos que te invaden cuando estás dentro de un enorme desierto, o cuando respiras el interior de un bosque primario. Pero si lo que quieres es motivar la reflexión, excitar la inteligencia no siempre lo vas a conseguir.  Ese medio ambiente tan precioso retratado en las fotos de paisaje se va a seguir destruyendo. Transmitir esa idea es lo que me ha traído a este modo de fotografía.

 

 

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‘Habitat’,  la presente exposición en Veguellina de órbigo, tenía como subtítulo ‘Más  allá de la fotografía’, y parece que quiere remover conciencias ¿Remover  conciencias en torno a qué?

 

‘Habitat, más allá de la fotografía’  es como la unión de mis motivaciones y mis inquietudes, con respecto al medio ambiente, con lo que conozco de primera mano. Llevo más de 20 años trabajando en el mundo del automóvil, sé lo que supone el automóvil en cuanto a contaminación y daño al medio ambiente desde su génesis, desde que el automóvil se construye con el enorme gasto de energías, un montón de contaminantes, y durante su vida útil, que sigue contaminando, quemando petróleo, y hasta cuando acaba su vida útil. Terminar de reciclar todo eso es muy complicado. El automóvil es uno de los elementos que está destruyendo nuestro medio ambiente. Sé que el motor de explosión es una tecnología caduca, una tecnología que ya debería de haberse dejado de utilizar. Desgraciadamente no se hace así por motivaciones políticas, económicas etc, y en parte también porque el consumidor no lo exige. Si demandáramos un coche más limpio los fabricantes lo harían. ‘Más allá de la fotografía’ pretende crear algo con la intención de transmitir la idea de que el medio ambiente lo estamos destruyendo.


 

Parece ser que esta exposición se nutre de su conocimiento del medio ambiente y de su búsqueda de la belleza en el paisaje a lo largo del planeta. ¿Cómo  es posible realizar unas fotografías tan hermosas como la de la jirafa al tiempo que denuncia su extinción?

 

Quizás esa fotografía que representa la soledad  de un animal salvaje aislado ante un fin de la especie sea nuestra reflexión sobre un fin de mundo... En pocos años hemos entrado en una espiral de destrucción del paisaje, de tal manera que si yo volviera a Kenia después de diecisiete años seguramente no la reconocería. Es impactante ver las jirafas en su hábitat natural, es impactante; te cambia la vida. Esos paisajes tan brutales de una naturaleza en la que el hombre no ha intervenido nos dan conciencia del misterio y respeto por lo natural. Por qué no protegemos todo esto, por qué nuestras ciudades están llenas de cemento y no de árboles. Es una contradicción, pues si nosotros encontramos la paz en un ambiente natural deberíamos de protegerlo y crear unas tecnologías limpias. No puede ser que un avance tecnológico pueda servir para destruirnos… Es como una contradicción de los humanos el que lo que nos hace ir más allá tenga su meta en la extinción.  Y las fotografías de esta exposición nos encaminan a esa reflexión. Son como un dardo a los fabricantes de los vehículos, a las autoridades y a los consumidores; a todos los implicados.

 

 

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En el folleto de su exposición se dice que usted ha comprendido que la fotografía es más que una actividad artística  y que es un medio de transmisión de ideas y por ende puede ser instrumento de liberación ¿Cómo  puede  hacer la fotografía un instrumento de liberación?

 

Las ideas de cada cual y sus inquietudes se transmiten a quiénes están cerca de ti. Cuando consigues crear una exposición cómo esta, que va a llegar a mucha más gente, es un medio extraordinario para transmitirlas. No es fácil conseguir que una sola pieza transmita todo eso. Las ideas más elementales y sencillas son las más difíciles de conseguir. Si consigues impregnar un elemento artístico de todas esas ideas puede ser el mejor medio de transmisión. Seguramente la gente que ha visto la jirafa no se le va a olvidar en la vida y sin embargo cuando yo cuento mi discurso de protección al medio ambiente se termina confundiendo con otros miles de discursos que circulan sobre el tema sin que nadie tome ningún tipo de medida. Tener la suerte y tener la capacidad para expresar mediante la fotografía tus ideas es para mí un privilegio absoluto.


 

¿Una nube de smog sostenida por una válvula de coche  es un objeto bello? El sentido está claro, pero la imagen es hermosa, nada dice pero significa mucho. ¿No habría contradicción en esto?

 

Es que la belleza no radica en lo que expresa, sino que está en los tonos, en el blanco y negro, en el juego de luces y sombras. La belleza está en la composición de la fotografía. Quizás con cualquier elemento artístico haya que jugar con esa dualidad de lo bello pero la idea no está en lo bello. La idea es que pensemos el por qué de esa nube, por qué en las ciudades tenemos que restringir la circulación ya que la contaminación supera los límites de la salud. La idea en la creación de las imágenes es hacerlas lo más bellas posibles para que el mensaje que lleven impreso llegué a más gente.

 

 

También ha emprendido un proyecto fotográfico solidario en ayuda a Nepal después del terremoto del 2015. ¿En qué consiste este proyecto?

 

Sí, el proyecto ‘Nepal will rise again’. En el 2015, una vez adquirida mi primera cámara profesional, estoy dándole vueltas a la idea de hacer una exposición sobre Nepal, y justo cuando estaba preparando las fotos sucede el terremoto. Ante esta situación reoriento mi proyecto con la intención de ayudar a los nepalíes. Pido ayuda a la asociación ‘Focus’, y  surge la primera exposición que se hace sobre el Nepal a la que se unen otros socios que habían viajado al país. Posteriormente yo me quedo en ese proyecto con loss fotógrafos Álvaro Regulez y Óscar Calzado. En diciembre 2015 viajamos juntos a Nepal. La situación era catastrófica y por ello decidimos grabar un documental sobre una trabajadora textil, un documental titulado ‘Asmita’, que se presentó en Veguellina en ‘Lluna de Cortos’ y se volverá a presentar en breve en el ‘Festival Reino de León’. De toda esa serie de eventos que hemos ido construyendo hemos obtenido un dinero con el que hemos ayudado a construir un colegio en Nepal,  además seguimos apoyando desde aquí a gente que está implicada en la reconstrucción del país. Todas las fotos del Nepal están cedidas al proyecto solidario ‘Alpinistas con cáncer’.

 

 

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Eres un cazador de imágenes bellas a lo largo del mundo que se ha planteado denunciar su deterioro a través de sus imágenes. Otros fotógrafos de la talla de Salgado han acometido está denuncia a partir de imágenes infernales. ¿Te parece que hay mucha distancia entre unas y otras?

 

Lo que hace Sebastián Salgado es de una valentía brutal, meterse en la piel de esos desplazados, lo mismo que ahora en Siria, es de un valor impagable. Salgado desde mi punto de vista está más cerca del fotoperiodismo, un periodismo muy artístico de denuncia.  Quizás mi fotografía, aunque Salgado también lo haya hecho ahora en ’Génesis’, tan solo ha  pretendido mostrar la belleza del mundo natural... yo creo que contrariamente a Salgado he empezado por el final, he comenzado primero por la belleza de la naturaleza y he ido derivando hacia la provocación reflexiva de la gente.

 

Pretendo que esa belleza que tanto necesitamos no la arruinemos.  Eso lo intento conseguir a través de estas imágenes que harán pensar a la gente sobre la necesidad de cambio en nuestros hábitos. Otra de las cosas que a mí me han hecho crecer tan rápido es el estudio de los fotógrafos importantes. He visto en muy poco tiempo millones de fotos, me he empapado de las mismas.  Saber qué hacen; qué hace Isabel Díez, qué hace Sebastián Salgado, Hiroshi Sugimoto etc. Son unos referentes que tengo ahí, porque han hecho un recorrido vital importantísimo. Sigo buscando también fórmulas de mis paisajes para conseguir un mayor impacto.  Mi fotografía ha derivado un poco a lo oculto, a la idea oculta que hay que desvelar, hace reflexionar más que mostrar una belleza o un problema como es el caso de Sebastián Salgado.

 

 

Quizás esa belleza  terrible en las fotografías de Sebastián Salgado tuviera la pretensión de desaturarnos de la  avalancha de imágenes. Quizás fuera una manera de hacer renacer una sensibilidad ante el horror que estábamos perdiendo. Desde la belleza.

 

Quizás Salgado utilice esas imágenes de tan buena calidad y tan impactantes como denuncia de lo que está pasando. Y al final sí consigue llegar más lejos que la foto periodística al uso.

 

 

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¿Cuáles son tus referentes fotográficos?

 

Entre otros está Sebastián Salgado, Ansel Adams y sus paisajes en blanco y negro. Me gusta mucho Isabel Díez por sus retratos tan brutales que tiene de los africanos. También me ha impactado y sobre todo últimamente el trabajo de Chema Madoz pues es un poco similar a lo que yo estoy tratando de hacer, el juego con diferentes elementos que se metamorfosean en algo distinto. Madoz realiza un juego con elementos de la cotidianidad que los convierte en algo extraño, los resucita a una vida nueva. a mí me gustaría hacer algo similar pero con un mensaje. Chema Madoz pretende reflexionar sobre esa transmutación de los objetos cotidianos en otra cosa. A mí me gustaría orientar ese significado. Pretendo que esos objetos de la cotidianidad se conviertan en otras cosas pero con mensaje impreso. Un significado muy orientado a nuestro cambio de vista del mundo.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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