Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/07/2018
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Esteban Carro Celada
24/06/2018

Un negocio de arriería en Santiago Millas (IV)

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Cuarta entrega del libro desconocido de Esteban Carro Celada sobre la empresa de conducción de caudales 'Alonso Cordero y Franco Hermanos', fundada en Madrid por tres maragatos de Santiago de Millas, el 3 de febrero de 1832.

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Les sale un negocio en Monforte de Lemos. Se lo plantean a Manuel Yáñez. Son 60000 reales pagaderos en diversos puntos, en una libranza de la Encomienda de la Orden de San Juan. Cuando trata de manifestar una forma de recogida del dinero, no se le ocurre otra que la entrega a los maragatos: “Cualquiera de los García que lo traiga y la calderilla, si a usted le conviene, puede quedarse bajo el cambio que convengamos”. La conducta está llegando a Madrid y el dinero sigue fluyendo. Hay que buscar los medios complementarios. Y así no solo los García, también los Alonso. A Santiago Sáenz de Ourense le dicen que los 190.174 reales y 10 maravedises lo “realicen en la mejor manera posible y entregárselo a cualquiera de los Santiagos Ares o los Alonsos, al primero que salga de esa, pues cuanto antes venga el dinero, mejor”.
 
En Palencia, Francisco de Ourense trata de presentar un nuevo cariz del posible negocio de la calderilla. Les manifiesta que puede hacerse cargo de 6000 € en calderilla de cobre, bajo el quebranto del 2 y medio por cien. Le contestan que solo es posible un quebranto del 2%. Pocos días más tarde, al comisionado Gabriel le dan orden de que no haga ningún cambio de calderilla cuyo quebranto exceda del 1 o del 1 y medio por ciento. Efectivamente esta Orden será para Santiago de Compostela. 
 
En esta preocupación por ser bien atendido es en Madrid, el corresponsal de Tui, Andrés Maceyra, le incluye en una carta solicitud “para el señor Comisario General de Cruzada”.
 
Ha pasado más de un mes de la constitución de la sociedad, y las primeras conductas han llegado a Madrid. Se han usado los maragatos que iban detrás por su cuenta y comienza, después del 7 de marzo a organizarse otra conducta. Próximamente cada mes y medio se recogen todos los fondos de Galicia y de Castilla, por medio de las conductas voluminosas, con varios millones de reales, la mayor parte de ellas. 
 
Sin embargo hay un detalle que debe quedar claro. Por ejemplo insisten machaconamente para que no se dirijan con negocios particulares a ninguno de los tres componentes de la sociedad. Cuando los negocios son de la sociedad, ha de ser  la sociedad la destinataria.
 
El corresponsal que sostienen en Santiago de Millas, tío de Don Santiago Alonso Cordero es familiarmente amonestado: “Esta cuenta de la compañía debe llevarla enteramente separada de la de nuestro hermano Santiago para poderla rendir cuando sea necesario y que las cartas que escriba pertenecientes a los encargos que le haga a usted la compañía deben ser separados, con sobre a los tres Alonso Cordero y Franco hermanos, pues nada tienen que ver con las que escriba a su sobrino de Santiago”.
 
A Pedro Rodríguez, su tío corresponsal, le amonestan un día para que no deje de protestar una letra por solo “seis reales de diferencia”. Cuando escriben a Miguel de Palacios nos enteramos que el tanto por ciento que cobran de conducción es del medio por ciento, “según sabe que está establecido”.
 
El trasiego de calderilla era una buena suerte. Lo sabía el corresponsal de Palencia, pero tampoco son tan romos, para no percibir que con un buen cambio, multiplicaban el dinero. Si pateaban España debía servir para algo. A Gabriel, el comisionado, se lo dicen: “la calderilla quieta, pues sale Francisco para tomarla en esa ( zamora)  y llevarla a otro  punto. Esto  bajo toda reserva”.
 
 
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Sin embargo es importante el principio de la economía. El 17 de marzo, Gabriel aún no tiene el suficiente dinero cobrado para una conducta de campeonato. Se le ordena que vaya a casa. No ha cobrado una letra de 24000 en Zamora. Habría de esperar algunos días, ya que su vencimiento es el 24. Le comunican de Madrid : “Mira dejarla en poder de alguno”, hasta que vuelva con la conducta.
 
Hacia el 17 de marzo, otro maragato arriero pasaba por la Coruña. A Francisco Adalid, corresponsal en La Coruña se le presenta una primera de cambio que "haré presentar a la aceptación, cobrar y entregar su importe al maragato don Manuel Santos Alonso, a su tránsito por ella”.
 
La calerilla está dando unos saneados beneficios. Se piden certificaciones al 5 y medio por ciento, aunque se coloca al 2 por ciento. Veamos una muestra con Francisco de Orense en Palencia: “En la calderilla, aun cuando se pueda colocar alguna ventaja, procurará remitirnos certificado al cambio corriente: pues el beneficio que se pueda conseguir será un favor sigiloso que debemos a usted.”
 
El maragato aprovechaba toda clase de eventos de concentración humana, para hacer efectivos sus negocios. En Zamora, con motivo de la Feria de Marzo, Bernardino se dirige a la ciudad del Duero, luego a Palencia, para volver de nuevo a casa. El 24 de marzo, Santiago se ha quedado solo en Madrid. Los dos consocios están en Santiago de Millas. Esta situación de que no vivan en la corte, le molesta Santiago. Asegura que son muchos los gastos que se originan de tener varias casas abiertas, ya que las mujeres y los hijos pequeños viven en la Maragatería. Por eso propone a sus dos hermanos que se trasladen definitivamente a Madrid, ya que este punto es el único que da la oportunidad de desarrollar la empresa. No obstante Santiago siempre tan servicial les envía chucherías. Un día son naranjas, y justamente el 23 de marzo de 1832 envía un paquete para entregar a cualquiera de los dos socios de Santiago de Millas. Se lo comunica a su comisionado y le añade: “Si no estuviere Bernardino ni Francisco, como uno debe ir pronto, dejarás el pliego a tío, para que se lo entregue”.
 
Los Alonso Cordero, y especialmente Santiago, por sus muchas relaciones siguen ayudando a sus corresponsales y crean, en los órganos administrativos del Estado, favorables opiniones. No podemos dejar de omitir un aspecto de la carta dirigida el último día de marzo del año 32 a José González Alegre, en Oviedo: “con respecto al encargo que nos hacía acerca de la comisión, en esta real caja, le manifestamos hemos hablado tanto en favor de esa casa, como de usted en particular y aunque aún no se ha determinado nada, hemos conocido que no están decididos a hacerlo, pues reservadamente le decimos a usted que con motivo de la contrata de aguardiente no le faltan envidiosos, y que les han puesto mala opinión, mas sin embargo cuenta usted que por nuestra parte haremos cuanto sea posible a fin de ver si se puede lograr.”
 
 
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La amistad de Cordero era mucho más extensa. El mismo día escribe una carta Andrés Maceyra, en Tuy. Su intercesión ante el Comisario General de Cruzada explica que a través de los Alonso Cordero se tramiten todos los negocios económicos, para el noroeste, ancho noroeste frontal de España, de esa comisaría. Leamos: “Con respecto a su encargo fue entregada la solicitud por nuestro consocio don Santiago al Excelentísimo Señor Comisario General de Cruzada con quién tiene alguna relación, y a pesar de haber estado a visitarle dos veces, no ha podido hablarle aún por estar S. E.  indispuesto, más sin embargo le ha dicho que si no tiene comprometida su palabra antes, podrá ser asequible, y por nuestra parte, practicaremos las diligencias necesarias, a fin de verle conseguir lo que usted desea, pues de este modo nos avisaría cuando había fondos y podríamos acaso adquirir las libranzas. Los platos de plata los hemos recibido, pero aún están sin negociar, pues la Casa de Moneda está cerrada y veremos de colocarla con algún particular”.
 
Por el mes de abril anda en danza una nueva remesa de millones de reales, con la que se está preparando otra conducta, especialmente desde Galicia, en la que de una vez mandan a Francisco Alonso Cordero, consocio, accidentalmente en Santiago de Compostela, una remesa de cerca de un millón de pesetas. Santiago Alonso Cordero le amonesta que vuelva a la ciudad compostelana, una vez que haya mandado el dinero a la corte, o a Santiago de Millas, por un comisionado.
 
Sobre providencias concretas a este respecto amonesta a Bernardino, a la sazón en Santiago de Millas.
 
La calderilla famosa estaba tan depreciada que a los maragatos se la dan al peso. Y cuando éstos trasladan a Palencia una serie de talegas, Francisco de Orense, detallista y cominero les escribe una carta, cuyo tenor podemos colegir en la respuesta dada por Santiago Alonso Cordero: “Observo lo que nos anuncia de la calderilla de haber piezas contadas y de haber dos pesetas en una talega contada; esto nos es seguramente sensible, más puede conocer que en todas partes nos la entregan por peso y que no podemos detenernos en contarla, pues sería obra muy larga para lo que no hay tiempo. En fin ya sabe que se le desea complacer y que siempre se ha coadyudado a que los beneficios hayan sido recíprocos”. 
 
Sabemos que hace unos días estaba cerrada la Casa de la Moneda en Madrid y el 18 de abril se lamenta de que “bastante parado está esto”. Con Palencia, es decir con Francisco de Orense hay nuevos aspectos, y así días más tarde le comunica Bernardino Franco Alonso: “Orense te pagará 300000 reales y hallándonos comprometidos con Arche hace tiempo que encargó unos pergaminos que ahora necesita con urgencia. Cualquier comisionado que salga a Palencia a recoger dinero, que cobre y al paso compre 30 rollos de pergamino, de dos y tres cuerdas, de lo mejor, y que venga a la Corte lo más pronto, pues ya digo urge muchísimo.”
 
Por la correspondencia del mismo corresponsal palentino observamos que los Escribanos de la Corte no quieren protestar papel del Gobierno.
 
La gestión de Francisco Alonso Cordero, en Santiago de Compostela se amplia. Conocemos que le entregó más de 140000 reales a “ese excelentísimo señor Capitán General para este inspector de Voluntarios Realistas, quedando enterado de que tengo que deducir tres cuartos por ciento de conducción”.
 
En Madrid, la casa de los Corderos es un lugar donde se puede visitar y pedir favores. Nos lo confirma la carta dirigida a José García Jove, el 9 de junio de 1832: “Hemos tenido el gusto de conocer a su señor hermano, que se nos ha presentado y le hemos entregado los 100 reales que usted desea”.
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