Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 18/07/2018
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Esteban Carro Celada
1/07/2018

Un negocio de arriería en Santiago Millas (V)

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Quinta entrega del libro desconocido de Esteban Carro Celada sobre la empresa de conducción de caudales 'Alonso Cordero y Franco Hermanos', fundada en Madrid por tres maragatos de Santiago de Millas, el 3 de febrero de 1832.

 

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(...)

 

Han pasado cuatro meses de la fundación de la compañía. Quien ha de coger el relevo de la organización es el otro socio, su hermano Francisco, quien a su vez a los cuatro meses será reemplazado por Bernardino. Santiago se lo dice en estos términos a Francisco en carta dirigida a Santiago de Millas: “Debes de ponerte a salir de casa,  para estar en Zamora el 27 o el 28 del corriente, sin falta, con dirección a venir a esta (a Madrid), por Zamora, Salamanca y Ávila para quedarte; pues cumpliendo mis cuatro meses en fin del presente, necesito vengas a reemplazarme al frente de los negocios de la compañía”. Había de venir al frente de la conducta, procurando sacar el mayor provecho posible de los cambios de calderilla.

 

Entonces, se pone sobre el tapete el flete que cobraban por la conducción. Francisco de Orense, desde Palencia, se queja de que pensaba que el flete de conducción sería sobre 1/8%. Le sacan de su error. El corresponsal asegura que siempre ha costado ¼% desde Palencia. El Maragato se lo explica: “si bien se podrán hacer remesas desde esa en letras, con solo1/4% de pérdida no puede ser haya conductor que traslade los fondos, en la moneda sea de la clase que sea, menos del 1/8%; pues a nuestros comisionados para gastos del camino, escoltas, caballerías y su trabajo, le abonamos 1/4%, con lo que, pensando la responsabilidad, nosotros algo debemos ganar. Además si los fondos fuesen de usted que quisiera ponerlos en esta Corte, para atenciones particulares, sin interés alguno le serviríamos, deseosos de corresponder a los favores que le debemos, más siendo para el comisionado sería perjudicialísimo el rebajar lo más mínimo del 1/2%, pues aquí es el flete establecido para todos los puntos de Castilla. Y por haber estado las cumbres como han estado, no nos han entregado las libranzas para conducir su importe de esa ciudad”.

 

“La razón en que parece quiere apoyarse, para que le rebajemos el flete es el de que la entrega la hizo en oro; ya le tenemos manifestado que aquí nada vale. Además que a los tres Iribarren se les ha pagado en oro, pues así lo han exigido, diciendo lo prevenía usted. Si por algún incidente se supiese que habíamos conducido metálico a menos de 1/2% sería suficiente causa para rebajarse el flete, pues sepa que uno de nuestros mayores amigos, en esta corte, no hace un mes, nos daba unos 20000 duros en Valladolid, en oro, como se los trajésemos al 1/4 %. Y No hemos querido. Nos parece que la razones tan fundadas que le manifestamos le convencerán de que no estamos resentidos y de que nada tenemos de incomodidades con usted, sino que la costumbre y el estado tan malo de los negocios, nos hacen no poderte complacer, en esta ocasión”.

 

La cita es larga, pero merecedora de conocimiento por las diferentes soluciones al mal estado de los negocios, a la inseguridad de los caminos, a las calamitosas cumbres, y por la inflexibilidad, en los negocios base de este caso, para un mantenimiento serio.

 

El representante en Madrid ha de dar noticias convenientes a los otros consocios y comisionados, especialmente de orden comercial.

 

 

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Cuando quiebran los hermanos Ibargoitia, se hace saber inmediatamente a todos los componentes de la compañía para que no acepten letras contra ellos. De paso, ya que los negocios andan mal, es bueno adquirir barras de oro en Salamanca. Tal es el ofrecimiento de Agustín González en Salamanca. El ejecutor de esta orden será Francisco A. Cordero. También en la negociación de las barras, se llevan el medio por ciento del valor.  Este corresponsal salmantino hace una pregunta: ¿Es posible saber con tiempo de antelación el día exacto del paso de la conducta por una ciudad?  “Nunca podrá avisarse a usted el día fijo, pero sí con corta diferencia”.

 

Con motivo de las quiebras de Ibargoitia Hermanos, le previene a Bernardino que esté atento, que puede haber cartas falsas: “Ya he dicho a Gabriel y te aviso a ti que aunque por el tránsito de la conducta se hallen órdenes para dejar dinero, no se debe hacer a menos no esté la firma de la Compañía, pues bien conoces pueden ser cartas falsas”.

 

La correspondencia con Bernardino, su cuñado, es insistente. Desde luego Santiago se entiende mejor con él que con Francisco. Este es más cabezudo y menos nervioso, para el huronear presto en los negocios. Por carta del 19 de mayo nos notifica que ha estado enfermo: “Lo de Ciudad Rodrigo está cobrado, pero como he estado enfermo, no he podido hacerme cargo del dinero que tiene Jacinto”. A la par Francisco está indispuesto. ¿Le  aterra tener que tomar las riendas de la compañía?  ¿Se trata de una táctica dilatoria para lo que le apetezca ahora y en otras ocasiones? Lo cierto es que el 19 de mayo acusa la indisposición de Francisco.

 

En Santiago de Compostela había de hacer un protesto contra los Sierra. Bernardino fue comisionado a trasladarse a Galicia. No lo hizo. Los señores José Andrés García y Compañía hubieron de suscribir para poner la firma tanto en las resacas como en las libranzas ya que los comisionados no tenían este poder. Más tarde le escribe a Bernardino, por haber dejado de ejecutar su mandato. Las principales líneas de este rapapolvo son las que transcribimos ahora: “Los  socios debemos de estar prontos para marchar a cualquier lado cuando se trata de salvar nuestros intereses”.

 

Ciertamente lo que retuvo a Bernardino es que estaba haciendo una casa en Santiago de Millas: “Por  lo que veo con motivo de la obra no pensabas ir a Galicia”. Más  tarde  sale y el 16 de julio está en Lugo. El mismo Santiago le recrimina a ver por qué se ha detenido tanto. Este negocio exige fluidez, prontitud y estar donde haya que estar, sin exceso ni defecto. “No sé  por qué te has detenido tanto (en Lugo), puesto que tanta falta hacías en casa (en  Santiago de Millas) y que fue necesario garfios para sacarte de ella, habiendo un motivo tan urgente como había. Miguel habrá salido con la conducta”.

 

Localizamos ahora, por una carta dirigida a Valdespino, la patria natal de uno de los maragatos, que a veces trabajan para los Alonso Cordero: “Dirigimos el dinero que ha recibido, bien acondicionado por sus criados, pues no dudo vendrá la recua, encargándoles todo lo necesario para la seguridad, pues usted ya sabe lo que conviene”.

 

El  18 de julio hubo una incursión de tropas montaraces en Santiago de Millas. “Ya nos escribió Vicente lo que había pasado y en el correo anterior se le escribió a ese excelentísimo señor Capitán General lo que convenía”.

 

La confianza que tenían en los maragatos les lleva a hacer recomendaciones cómo está a Víctor María Silva y Gutiérrez, en Mondoñedo: “Reiteramos lo que le tenemos manifestado acerca del envío de los fondos por maragato de satisfacción”. 

 

La calderilla era bien absorbida, cuando había movimiento de tropas. Eso es lo que ocurre en la frontera con Portugal, a la altura, Ciudad Rodrigo, donde deben “colocarla, sin quebranto, con motivo de las tropas”.

 

 

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El canónigo magistral de Astorga, Pascual Lamparero, comienza a salir con inusitada frecuencia en la correspondencia de estos acaudalados de la conducta, en esta especie de ‘banco regional’ que eran los Alonso Cordero. Pascual Lamparero debía de estar encargado de las dispensas. Llegan a un acuerdo. Y los intercambios de Lamparero con Juan de Dios Brieva se hacen insistentes a través de varios años. 

 

Las rutas de la arriería eran transitadas en sus caminos infames por muchos hombres de este oficio. Sin ir más lejos por los días de agosto, cuando la siesta de los Reyes y del gobierno hace flojear más el negocio, todavía aparecen varios nombres de los maragatos que trabajan para ellos o en los que se apoyan para una circulación más fluida de su negocio.

 

Ya son conocidos los dos Ares: Santiago Ares Alonso y Santiago Ares Puente. Varios Alonso más transitan los vericuetos con sus recuas: Manuel Santos Alonso y Jerónimo Alonso Franco al que denominan “pariente y hermano de Esteban”, otro arriero. La división con los de Castrillo estalla ahora. Cuando se refieran a cualquier maragato de confianza, eliminan siempre un apellido: “Primer maragato que se presente que no sea por Botas”. Más adelante distinguirán entre Botas y Botas.

 

continuará (...)

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