Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 22/09/2018
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María José Cordero
8/07/2018

La casa despojada

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De momento, no siento esa náusea que provoca la inevitable ausencia. Estás en mí, como sístole y diástole de este descarado corazón, siempre dispuesto a la batalla.


De momento, no entiendo de estómagos, ni de mariposas distraídas. Se coagulan, en el pequeño frasquito de color lapislázuli, los anhelos que se escriben con letra de futuro; en un no existir inevitable.


No puedo ignorar, ni ignorarte. Vives apegado a cada resquicio de la radiografía de mis sueños. Fécula que amalgama con éxito la mezcla del tiempo, ese que transcurre y no nos da tregua, el que se detiene a la espera del rayo que no cesa. Se detiene, sí, porque interroga, espera, escruta, entre los restos de la hojarasca, buscando un hueco para aposentarse, para despojarse del pasado, como árnica que escuece…


Al llegar hasta la rivera fértil de la amistad, depositas los libros, las historias: un perfume a lavanda; la cajita con un regalo para mí, aretes de Indonesia; una pluma de un ave migratoria de extraña procedencia; la varita mágica del afecto que sentimos. Y toda la luz entra en tu rostro y deja un rastro, - divina paronomasia- como el que escribe en un pentagrama una melodía interminable.


Se alborotan las horas, como el pelo que, en ademán no exento de ternura, revuelves con un guiño. Todo lo siento como ‘soltando amarras’, como si el viento de la libertad irrumpiese suave pero insistentemente en mi casa, esa casa que tú despojas de lo ingrato, de lo árido, del frío del prolongado invierno, para tejer, cual laboriosa araña, un universo locuaz, epicentro de un mundo compartido, labrado con los años, con la armonía que tu alma noble deja siempre en mí.


Me invade tu ser; de una pieza. Me llena, irremediablemente, de un sentimiento de nostalgia, pues me impide disfrutar de este carpe diem, pensando que ella, la casa, la guarida elegida, quedará nuevamente despojada del arrullo de tu presencia. Entonces,  un tierno poema se leerá en las estrellas cuando sólo tú decidas apagarlas.
De momento, siento que todo mi mundo está en estas horas compartidas. Lo demás, es mera circunstancia.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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