Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 22/09/2018
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DETRÁS DE LA HUELLA DEL INEMA
Juan Antonio Cordero
10/07/2018

Décadas 80 y 90: Memi y Ortiz

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5.4.1 Doña Mari Carmen Álvarez. Memi.


Este apartado se puede ampliar con lo expuesto en otra anterior "3.12 Mérida P. 1981-96. Anclaje y arraigo", que contiene informaciones que pueden ser complementarias a este texto, tanto en referencia a una como a otro Director.

 

El 10 de Diciembre de 1980, Doña María del Carmen Álvarez Hortal, ‘Memi’, que hasta este momento era Vicedirectora, toma posesión como Directora del Obispo Mérida sucediendo a Don Ángel de Paz cuando éste fue nombrado Delegado Provincial de Educación en León.


Había obtenido recientemente la Cátedra en el Primer Acceso a Cátedras por la especialidad de Francés, lo que la hacía legítima sucesora en el cargo que dejó vacante su predecesor.

 

De entrada mantuvo el mismo Equipo Directivo: Jefe de Estudios Don Manuel Ortiz y Secretario Don Ildefonso Nistal. Nombró Vicedirector a un Catedrático de Latín recién llegado llamado Don Nicolás Hernando. 


El curso siguiente fue elegida por el Consejo de Dirección y permaneció en el cargo 6 cursos, desde 1980-1981 hasta el curso 1985-1986, ambos inclusive.

 

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Seguramente esta etapa haya sido una de las más difíciles, complejas y convulsas de las vividas en la Enseñanza a lo largo de todos los tiempos. Y afectó a todos los Centros Docentes de todas las etapas de la Enseñanza: Primaria, Secundaria y Superior y en todos los lugares de la geografía nacional. En Astorga, también. 

 

La instauración de la recién estrenada democracia en España no fue un simple "quítate tú que me pongo yo". Hubo que fundamentar los cambios en un nuevo marco legislativo y la sociedad estaba más sensibilizada con una transición ordenada que con una ruptura rápida y brusca. La opción elegida, la transición, modélica para muchos, implicaba lentitud, progresión, pacto y consenso. Y también momentos de fricción importantes respecto a los ritmos y a las prioridades, que se podían traducir en verdaderos cuerpo a cuerpo en los centros de enseñanza de todos los niveles educativos. Este fue el denominador común, al menos en Educación, de la primera mitad de la década de los ochenta.

 

Y Doña María del Carmen Álvarez Hortal, al frente del Instituto en esta época, hizo el tránsito con nota, con buena nota. Esta profesora, Catedrática de Francés, de educación y trato exquisitos y modales de una auténtica dama, distante pero respetuosa, a la que nunca gustaron ni las capillitas, ni las evasivas o disculpas, ni las intrigas, ni los intereses espurios o engañosos, ni el marujeo. En aquel tiempo estas cualidades y virtudes no eran ‘progres’.

 

La tuve como profesora, al menos, en Literatura Francesa de 5º de Bachiller. Yo personalmente la recuerdo como una buena profesora, con la que aprendí francés, más escrito que oral, y bastante cultura francesa. Sus clases no eran ni  tensas ni distendidas, eran serias pero no broncas. Una inmersión en francés en toda regla. Ella, dentro de su saber hacer como docente competente, se mostraba con los alumnos distante, algo o bastante clasista, fría… y para algunos alumnos, creo que los menos, inflexible e incluso insoportable… alguno de los cuales aún guarda hoy, 55 o 60 años después, recuerdos y sentimientos hostiles respecto a ella.

 

Desde su rectitud, el año 1978 o 79 había tenido un problema importante con los alumnos de COU… que estuvieron a punto de montarle una huelga en toda regla… que apenas trascendió porque desde la Dirección, que contaba con información de lo que se proponían los alumnos, se actuó pronto.

 

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Lo que algunos veían en ella como cualidades profesionales: metódica, legalista, recta y competente, otros desde lo personal, lo criticaban como distante, clasista o fría. Una buena persona y una buena profesora… aunque ajena y alejada de las modas que se iban imponiendo, sin necesidad de cambiar sus principios ni sus formas, que eran los de una gran señora con clase.

 

Supo crear, delegar y apoyarse en equipos que actuaban con autonomía de gestión, lo cual ayudó a templar y navegar por los agitados cauces y aguas de aquellos precipitados arroyos que querían llegar al mar sin haber sido antes ríos. Su Jefe de Estudios fue su mano y brazo derechos, y mantuvo fuerte en timón cuando así fue requerido.

 

Tras los 6 años de Dirección de la ‘Memi’ accede a la misma Don Manuel Ortiz, que era el actual Jefe de Estudios y que permaneció en el cargo desde 1986 a 1999.

 

5.4.2 Don Manuel Ortiz.


A lo largo de los 13 años que van desde 1986 a 1999, bajo la dirección de Don Manuel Ortíz, queda constancia de un trabajo bien hecho, no exento de dificultades que alcanzaron sus cotas más altas en la huelga de estudiantes de 1987 y en la fusión del Mérida Pérez y el Ricardo Gullón.


Trece años ininterrumpidos como Director de un Centro, votado por clara mayoría o unanimidad en el órgano competente para ello que es el Consejo Escolar, donde tienen cabida todos los agentes de la Comunidad Educativa, no debe ser por casualidad. Tampoco convertirse así en el Director más duradero del Instituto de Astorga en sus tres versiones: la de 1969 a 1875, las del “Marcelo Macías” y la del “Mérida Pérez”.

 

El arma más potente del Director a lo largo de este periodo fue el diálogo y la negociación tratando de evitar que los problemas llegaran a enquistarse, pero también la exigencia de compromiso posterior en el cumplimiento de los acuerdos. 

 

Mi homenaje, mi felicitación y mi agradecimiento a Manuel Ortíz, ahora sin Don, como un amigo que me ha ayudado mucho, desinteresadamente, con su trabajo y con su tiempo, en esto que ando rebuscando, investigando y escribiendo sobre el Instituto en que yo estudié. La cercanía de su trato no se deduce ni de la primera impresión que causa, ni de su imponente mostacho. Es en el contacto, en el regateo, en la búsqueda de acuerdos, donde da de sí lo mejor que tiene... que no es poco.


Mi reconocimiento porque no tuvo que ser fácil afrontar una huelga de estudiantes en Astorga, allá por el año 1987, en la que seguramente los alumnos, desbordados por unas responsabilidades que no estaban preparados para manejar, actuaron con cierto mimetismo de lo que se veía en los medios, donde eran frecuentes los cambios de intermediación, y donde se producía, seguramente, un disociación entre lo que este alumnado veía en el funcionamiento de su Centro (la cercanía y diálogo con el Director y el Claustro de Profesores) y las reivindicaciones de sus compañeros en los medios.

 

Tampoco tuvo que ser agradable gestionar la fusión de los institutos Ricardo Gullón y Obispo Mérida, más siendo parte afectada como profesor y director del segundo y a la que se opuso junto con el Claustro, Padres y Alumnos del Centro, sin haber tenido la oportunidad de escuchar razones solventes que avalasen la medida que finalmente se tomó. Pero de todas estas cosas se hablará en el correspondiente apartado.

 

 

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Seguramente este hombre apasionado de su profesión, y también de su ciudad, debe ser la persona que más conocimiento y experiencia acumulada tenga sobre el Instituto de Astorga.

 

Aparte de lidiar momentos muy difíciles de grandes cambios de los que ya hemos hablado, su histórico acerca del Instituto Mérida Pérez es impresionante.

 

En él, cursó su Bachillerato y Preu… para volver a él unos diez años después, el Curso 77-78, ya con su oposición de Agregado de Física y Química. Y en él pasó 40 años enseñando sus materias… que tuvo que compaginar con sus cargos directivos que debieron ser 10 como Jefe de Estudios, 13 o 14 como Director y no sé cuántos, pero varios, como gestor de la Residencia de Estudiantes.

 

Pocas cosas no debe saber Ortiz de nuestro Instituto: en él se crió, en él desarrolló prácticamente la totalidad de su carrera profesional, que no es plana ni aburrida, y en él se jubilará después de haber dado lo mejor que tiene, que tampoco es poco. Debió de ser una suerte haberlo tenido como alumno, como compañero o como profesor.

 

Con el final del periodo del mandato de Don Manuel Ortíz como Director, llega también al final del periodo de rastreo y de investigación sobre las cosas, personas, planes, anécdotas del Instituto de Astorga. Ciento treinta y un años han pasado entre aquel 18-10-1869, cuando el Ayuntamiento anunció la creación de un Instituto Local de 2º Enseñanza en la Ciudad de Astorga, con Don Pelayo Conde como Director y el año 2000 de Don Manuel Ortiz. Más de cien años de historia, de memoria, con largas interrupciones no deseadas, con avances y retrocesos, de guerras y de reconciliaciones a veces no totalmente conseguidas.


Seguimos en el camino, ese que no tiene fin, el que solo se hace al andar, el que escribimos para no olvidar, el que recordamos para no repetir.


Próxima entrega: 5.5 Los Equipos Directivos

 

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