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Eloy Rubio
4/08/2018
ENTREVISTA / Alba García, actriz

"Aprendí a ponerme el traje y a quitármelo para no sufrir con mis personajes"

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Alba García comenzó su carrera cinematográfica protagonizando 'Verbo', ópera prima de Eduardo Chapero-Jackson y por la que consiguió una nominación al Goya como actriz revelación entre otros reconocimiento. Ha sido la presentadora de la Gala del Festival 'Luna de Cortos'.

 

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Eloy Rubio Carro: ¿Comienzas en el mundo del cine con ‘Verbo’, ópera prima de Eduardo Chapero-Jackson, con la que consigues una nominación al Goya como actriz revelación. Desde entonces no paras, todo va muy rápido, encadenadamente rápido, eres todavía joven:  microteatro, televisión, cine. ¿No habrás tenido tiempo de descubrir la lentitud?

 

Alba García: Sí he tenido tiempo, sí he tenido tiempo de descubrir la lentitud. En esta profesión siempre hay etapas de parón y etapas de tener que inventar fórmulas nuevas para sobrevivir a la desidia que produce. Estoy contenta con lo que he trabajado, pero siempre piensas que te hubiera gustado trabajar más. Es verdad que cuando empecé yo no había elegido hacer esto, me cayó como una sorpresa total. Y como no estaba en mis planes, tardé un tiempo en decidir si yo quería ser actriz o dedicarme a otra cosa.  Fue en una edad complicada, pues tan solo tenía 18 años. Todavía me estaba buscando. Estaba en camino de configurar mi identidad y de pronto llega algo así tan bestia y me cuesta asimilarlo en mi vida, en mi persona. La  palabra actriz me sonaba como algo ajeno y no sabía cómo hacerla propia. Tardé unos años, un tiempo. Años  en los que seguí trabajando en proyectos que me interesaban. Pero como estaba terminando mis estudios, me lo tomé con un poco de calma en esos primeros años. Luego ya tomé la decisión definitiva y dije vamos, vamos con esto, y ha habido momentos para todos los gustos. Así que la paciencia y la calma las conozco. La calma al final he tenido que ir detrás de ella. La paciencia me ha venido un poco dada. La calma la he tenido que trabajar un poquito más, porque soy muy inquieta y no puedo parar. Si no me sale algo ya me lo busco yo; sigo estudiando cosas que me interesan…

 


 

El oficio de actriz es como diría julio Caro Baroja  “una vida por oficio”, una vida que tal vez no coincida con el oficio de vivir, con el oficio de ser hombre o mujer. ¿Ese  oficio de ficcionar tantas vidas influye demasiado en la propia o no?

 

Esos personajes que representas has tenido que trabajarlos, que buscarlos, que generarlos un poco de ti misma. Aunque  yo siempre intente trabajar desde una posición neutra, intento situarme en esa asepsia que me permita comprender realmente el proceso que vive el personaje, la emoción que siente, su patrón de pensamiento. Por ello intento desvincularme de mí, lo que es casi imposible, pero  es maravilloso que al final se funda el personaje contigo, que al final sea tu voz. Es bonito además que cada personaje se impregne de cosas de ti misma. Me parece tan hermoso que un personaje tenga esas características tuyas… Desde cero lo creas ahí con cosas tuyas. Es una pasada. Luego de alguna manera a mí también me acompañarán ciertas expresiones o gestos de esos personajes que me han impresionado durante el resto de mi vida.

 

Con ‘Verbo’, mi primera película, me pasó. Yo no había estudiado nada absolutamente de interpretación, solo había hecho la obra del colegio de teatro de sexto de primaria. A mí el personaje de Sara me comió. Yo llegaba a mi casa y estaba destrozada, porque estaba viviendo el proceso del personaje que era muy complejo, que vivía en el límite, que  estaba debatiéndose entre la vida y la muerte. Yo  llegaba a casa, me echaba a llorar y decía no entiendo nada, no sé qué me pasa, no entiendo esta profesión, os vais a joder la vida todos. Pero  luego aprendí a ponerme el traje y a quitármelo, a disfrutar con los procesos, a arriesgarme, a disfrutar de esos extremos, y además descubrí que necesito eso en mi vida de alguna manera. Necesito  a esos personajes, necesito darles vida. Pero de alguna manera te llevas también cositas de ellos. Quedas como impregnada. De  personajes que me han marcado me llevo a lo mejor algún detalle, la manera de ponerse el anillo en un dedo, o el gesto de colocarse la ropa que yo a veces repito y teniendo conciencia de qué personaje procede...

 

 

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Cuando llega la maternidad se produce un parón. ¿Le  sirve este parón para pensar su futuro de actriz o no habría nada que pensar y ya estaría todo decidido?

 

Durante el embarazo yo me lo tomé con muchísima calma. Cuando di a luz me recupere muy rápido, al mes y medio yo ya me sentía totalmente en forma como para retomar el trabajo, pero no sé muy bien qué es lo que pasa, si es una cosa de este país que de pronto te apartan. Pues yo estuve como dos años y medio prácticamente de parón y sin entender lo que estaba pasando pues no era algo que yo hubiera decidido. Entonces sí que te lo piensas. Con esta profesión hay una relación tal de amor-odio, pues tiene algo tan bonito y tan bello que es que conoces gente, trabajas de tú a tú con el compañero, tienes la oportunidad de ver su trabajo. Es ‘superenriquecedor’ conocer gente tan diversa y con tantos puntos de vista. Pero también está esa parte en la que de alguna manera tú no decides, en la que deciden un poco por ti si les encajas, si les interesas. Y yo la verdad es que en ese sentido tengo algo en mi contra en esta profesión. Tengo un nombre que me hice en su día. Sí, tengo una nominación al Goya, varios premios, pero no llego a ser esa cara conocida para el gran público. Muchas veces los directores de casting me ven para un personaje protagonista y si por lo que sea, porque el productor decide que mejor una cara conocida, pues va a ser que no. Y yo digo: pues dadme un secundario. Parece que para ellos yo estuviera en la posición de o protagonista o nada. Pues no, yo lo que quiero es trabajar. Me da un poco igual la magnitud del personaje. Esa parece ser mi maldición. Eso a veces me frustra un poco. Estoy en un punto en el que he decidido que mis metas van a depender de cosas en las que yo tenga el control. Es como si hubiera tomado la decisión de no darle demasiado poder a eso, sino a cosas que dependan más de mí, a generar expectativas de cosas que yo controle, no de los demás.

 

 

¿Por dónde discurren sus nuevos proyectos?

 

Ahora estoy con teatro, estamos montando una obra de teatro. Nos  está dirigiendo Miguel Ángel Cárcano, y está siendo un proceso muy estimulante y muy divertido. Estrenaremos  en octubre y tengo también una cosita de cine muy interesante para rodar en septiembre, un papel pequeño pero en una película importante y estoy contenta. Y de cara a finales de año también tengo otra película, también es una participación, pero me motiva bastante; y para año que viene sí que tengo una película con un papel más grande. Esa ‘peli’ es más pequeña, más artesanal, pero es un personaje que me apetece un montón y otra peli también, pero claro ya se sabe que estas cosas no se sabe muy bien cuando se van a rodar finalmente,  si es que no se caen por el camino, porque al final lo que aprendes es que no puedes contar con nada hasta que lo hayas firmado. Digamos que hay cosas, que estoy en muy buenas manos, muy contenta con mi representante, hay movimiento y hay proyectos interesantes por ahí. A ver qué va pasando.

 

 

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Veguellina y su ‘Luna de cortos’ podría definirse por su frescura, por su ruralidad globalizada…¿Qué le llama la atención de esto? Dese cuenta que se va a meter en un pueblo con un festival de cortos, la gente del pueblo por allí, algo en este mundillo poco usual pienso yo. En  la calle, en verano…

 

Poco usual y muy necesario. Al  final hay que darle normalidad a lo que hacemos. En otros festivales de los que también disfruto  hay como una pose ‘megadeslumbrante’. Y en realidad es algo que debe de ser normal, que es normal. A mí personalmente me encanta esta mezcla de dos de las cosas que más me apasiona, el entorno rural y el cine, el cortometraje un formato que a mí me encanta. He hecho muchos cortometrajes y espero hacer muchos más porque es un formato que ofrece unas posibilidades tremendas. Juntar campo con cine es fantástico, porque es necesario poner los pies en la tierra, disfrutar de esto con la gente del pueblo y en ese ambiente tan maravilloso que se genera en la plaza, todos tan relajados, con nuestra ropa habitual, sintiéndonos cómodos, disfrutando de ese entorno. Es tan necesario darle normalidad a nuestro oficio… Este festival de Veguellina es algo mágico que ya está empezando a trascender cada vez más. Yo espero que ‘Luna de cortos’ termine por ser un referente por lo que ofrece, por la naturalidad y la frescura que aporta. Algo que cada vez más estamos necesitando;  porque al final vas a festivales, te haces la alfombra que es parte de esto, nos guste más o menos, y de pronto venir aquí con tu ropa, yo he venido con mi hijo, yo estoy aquí con mi hijo en brazos tranquilamente disfrutando del campo, es una maravilla a mí me hace emocionarme que esto exista.

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