Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 16/08/2018
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Tomás Valle Villalibre
5/08/2018

Paco Frutos. El Comunista

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La situación del momento exigía esconderse de día y de noche, manejar varios pasaportes para viajar a Paris y poder participar en reuniones secretas del partido, a ser encarcelado por convocar huelgas o detenido por conspirar en los bajos de las iglesias contra el franquismo. De pequeño sus tías tuvieron que protegerlo del crucero franquista y sus bombardeos. Antes de ser obrero en la metalurgia fue campesino y después auxiliar de laboratorio, trabajador en una fábrica textil y representante de los trabajadores, dirigente comunista y sindicalista. 

 

De joven no conoció otra cosa que la lucha clandestina contra el franquismo, fue uno de los creadores de Comisiones Obreras en Cataluña en los años más duros de la dictadura cuando de verdad te la jugabas y te metían en la cárcel, a él lo metieron. Fue secretario general del PCE, desde 1998 hasta 2009. 

 

Este hombre, como muchos otros que lucharon, desde la clandestinidad, que pagaron con torturas, cárcel y que vieron morir a compañeros, por defender el nacimiento de CCOO  y las grandes luchas sociales, tiene todo el derecho a decir lo que le dé la gana y a que se le reconozca la gratitud y el respeto que merece.

 

Tiene derecho a defender, la memoria de la España de la Primera y Segunda República: “la del heroísmo de los obreros y campesinos que la defendieron, la de las gloriosas Brigadas Internacionales, la de los grandes poetas, escritores y revolucionarios que la cantaron, glosaron y defendieron, la de los luchadores de la clandestinidad que pagaron con torturas, cárcel y muerte su defensa”. Pero también lo tiene para recordar que algunos de los veteranos independentistas de hoy fueron “franquistas hasta la médula, que se beneficiaron de la administración  y de los medios de propaganda para crear grandes negocios y obtener pingues beneficios, hasta el punto de que muchas veces eran los principales perseguidores de los rojos; o bien masivamente pasivos, por aquello de que con Franco había paz y pan”.

 

También está en su derecho de opinar que el nacionalismo es una milonga – opinión que comparto totalmente- y que una parte de la izquierda, en Cataluña y también en el resto de España, se quedó colgando de los faldones del ‘pujolismo’. Cree kafkiana la idea de pretender una república catalana que luego se confedere con una república española en un proceso constituyente. Yo apostillaría que dadas las circunstancias de Gobierno que tenemos todo es posible, solo hay que escuchar a Pedro Sánchez y su teoría de nación de naciones.

 

Este Comunista de verdad se sintió abochornado, como  otros militantes, por la presencia de CCOO y UGT en las manifestaciones de Barcelona, calificando de patético y miserable que estas dos centrales sindicales sirvan solo de auxiliares palanganeros del nacional-secesionismo, achacando toda la culpa a la falta de una izquierda capaz de defender sus proyectos y convicciones.

 

Para él, como para otros muchos es una ofensa llamar presos políticos a los encarcelados por el procés. Presos políticos son los que se pasaron años de cárcel cuando el franquismo. Sobre Puigdemont y compañía lo tiene muy claro: “son políticos que vulneraron todas las leyes y adoptando posiciones golpistas, sin tanques pero golpistas”. Este curtido luchador por las libertades, les ha dicho a la cara a los nacionalistas que acaben con sus mentiras y con esos odios que  no se saben ni cómo empiezan ni cómo pueden acabar, además de recordarles que los nacionalismos destrozan el mundo.

 

Este hombre 'comunista hasta las trancas' piensa que es de miserables mandar a niños y niñas de 16 años e incluso menos, a manifestarse por Barcelona con pancartas 'Contra el franquismo'.

 

El hombre al que me refiero no es otro que Francisco Frutos Gras, nacido en Calella el 6 de septiembre de 1939. ‘Paco Frutos’ es el acaparador de todas las críticas de la desvirtuada izquierda que pulula por nuestro país. Críticas que vergonzosamente, han venido sobre todo desde la actual dirección de su propio partido, aunque también de toda la tropa que se autodefine de izquierdas y solo son marionetas con sobredosis de ignorancia.


Me hace gracia o más bien me da pena, esa izquierda que ahora se dice moderna, que ni es izquierda ni moderna, ni se sabe lo que es, que solo admite el narcisismo levitante de un Anguita sermonero y trasnochado que se presta a sus jueguecitos y que no tardó en poner a Frutos de vuelta y media tachándolo de sinvergüenza, majadero, momia traidora y como no, fascista; por sus sabias y sinceras declaraciones y arremeter contra el independentismo sectario que preconizan.

 

Con Paco Frutos se puede estar o no de acuerdo pero se merece un respeto, no pueden venir estos muchachos con biberón y en pañales llamándole fascista porque, en contra de eso, alguno de sus predicadores tendría que recordarles que la dictadura no murió sola, sino gracias a la lucha de los trabajadores, hombres y mujeres, que impidieron que se perpetuara más allá de aquel deceso. Entre ellos estaba este hombre que tiene todos mis respetos: Francisco Frutos Gras, un Comunista real del que tendrían que copiar todos estos que se dicen serlo y que tienen poco más que cuatro gestos y media docena de frases de taberna.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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