Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 25/09/2018
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Mercedes Unzeta Gullón
2/09/2018

Aclaración de aclaraciones

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Hace dos años le pregunté a mi amiga Lala si había acabado la carrera de Antropología, puesto que yo la acabé en 1975 y no la había visto por la Universidad, claro que ella es unos cuantos años mayor que yo y podíamos no haber coincidido. Me contestó que No porque se había ido a vivir a Londres (se fue en 1976). Ahora, si tiene el título como muestra, parece que del año 1979, no hay más que decir.  Quizás cuando contestó a mi pregunta no se acordó que había acabado la carrera unos años más tarde de su marcha a Londres, desde esa capital de la Gran Bretaña. La memoria puede ser muy traicionera a veces y jugarnos malas pasadas. Felizmente, en este caso, Lala ha encontrado un papel que remedia esos lapsus de retentiva. Me alegro por ella.

 

En cuanto al “hijo preso de Concha Espina”. Hablé con Jesús de la Serna sobre ello (mi maestro en el master de periodismo y amigo), nieto de Concha Espina e hijo de Víctor de la Serna. Se tomó unos días para investigar en la familia porque él nunca había oído hablar de nada parecido en su casa. Me llamó pasado un tiempo para asegurarme que no había habido ningún preso en la familia que provocara a su madre la necesidad de escribir Las princesas del martirio. Su padre, Victor de la Serna, falangista, parece que estuvo encarcelado un pequeño periodo a raíz del Decreto de Unificación de abril de 1937 por el que Franco unifica partidos y crea un único partido político La Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS) Victor, falangista hedillista, era contrario a esa fusión. La primera edición del  libro de Concha Espina salió en 1940, años después de estar liberado su hijo, cuya adhesión a Franco era pública y notoria. Resumiendo: no necesitaba escribir ese libro para liberar a ningún hijo.

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