Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 25/09/2018
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Max Alonso
7/09/2018

Ni con gafas para los que no vean

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Dicen y cuesta creerlo que el señor Majo, presidente de la Diputación de León, ha calificado las protestas sobre la sanidad como “Algaradas con pancartas”. Vamos a suponer que no ha sido así porque de lo contrario se situaría el citado político a un nivel muy bajo, sin capacidad para apreciar la situación y dotado de un don extraordinario para el insulto y la descalificación.

 

La manifestación que tuvo lugar el pasado día 30 por las calles de Astorga le desautoriza y le deja en muy mal lugar. Como demócrata y como político. Habría que pensar que los apellidos a veces evidencian a los que lo llevan porque nada tiene de majo este político o lo tiene todo del suyo su colega el señor Rufián.

 

Que ‘dos mil personas’ de una población de veinte mil, se echen a la calle, con orden y concierto, a reclamar lo que legítimamente es suyo y les pertenece como es su propia sanidad, de una manera pacífica y ejemplar es para hacer pensar, si se piensa, que algo grave está ocurriendo y que la protesta irremediablemente irá a más. No se puede descalificar lo ocurrido con palabras insultantes y falsas impropias de un regidor democrático.

 

Algo va mal cuando tantos ciudadanos se equivocan o un político lo interpreta así encaramado en su despacho o cuando ese mismo político amaña reuniones para apoyar injustamente al consejero de turno o cuando ante ese mismo problema los políticos locales se ‘avestruzan’ y esconden la cabeza bajo las alas para tampoco verlo mientras, eso sí, se hacen una foto solemnes, como cuando se inaugura un pantano, al abrir la puerta que da acceso a pediatría en el edificio sin especialidades porque lo consiguen ‘tras un año de gestiones’.

 

Así de bien están las cosas cuando así se celebra porque se ha conseguido ¡Abrir la puerta con su propia llave!, tras un año. ¿Qué harían si hubieran conseguido una sola especialidad de las que faltan? Nunca será posible porque las legislaturas tienen un tiempo que no alcanza.

 

Lo que ahora se dirime  tiene mucho mas calado. La despoblación que nos acosa no se combate ni se soluciona  facilitándola y lo que se pedía era no acabar, como consecuencia, con la vida de los pueblos. No se reduce a un número de habitantes ni a los números de la economía cuando la sangría se hace más grande y no se toman medidas para dejar vivir sino para desvivir. De nada sirve la autonomía cuando el problema no se encara y la realidad no se ve y esto no se soluciona con gafas para los que no vean.  Las cosas irán cada vez peor cuando frente a lo que ocurre  sólo se ven “algaradas con pancartas”. 

 

Francia es un país ‘centralizado’ pero las regiones y los pueblos están mejor atendidos. No hace falta nada más que viajar por la Europa del oeste, la que nos circunda, para ver cómo están sus pueblos cuidados ya de siglos. No los hay con el abandono y la desidia de los de España. Con autonomías o sin ellas, que son cuestión de Estado. En nuestro país, el abandono que han sufrido no se acorta sino que se incrementa con políticos que ante las justas quejas sólo ven “algaradas con pancartas”. No nos faltan pueblos ni ciudadanos. Nos faltan buenos políticos.

 

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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