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Miguel Pérez
26/11/2013

Una cena, dos desayunos y una comida. Fin del viaje

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Martes  26 de noviembre. Avión Madrid Dubai.

Escribo tras nuestro segundo desayuno del viaje (en total tomaremos una cena, dos desayunos y una comida).  

Después de tres horas en el aeropuerto internacional de Dubai y un pequeño percance hemos embarcado en nuestro avión rumbo a Madrid. Ha sido salir del primer avión que nos ha alejado de Japón - un país reglamentado, ordenado y respetuoso - y de inmediato hemos tenido la oportunidad de compararlo con un lugar donde las normas no se cumplen, los ciudadanos, de cualquier parte del mundo, son tratados con poco respeto y el autoritarismo se impone sobre la educación y el servicio. En el llamado 'transfer' que se realiza dentro del propio aeropuerto nos quitaron alguna de las compras realizadas en el aeropuerto de Japón con bastantes malas maneras y ha sido imposible poner una reclamación adecuada en todo el aeropuerto, ni siquiera ante la policía (que fumaba en cuclillas bajo una señal de prohibido fumar).

Por lo demás nuestro día final fue, como todos los otros, apasionante. Comenzamos la mañana en una zona desde la que se podía vislumbrar el enorme edificio que alberga las oficinas municipales, en cuyo mirador estuvimos el día anterior y no pude evitar una reflexión sobre nuestro ayuntamiento.

Pensé en porqué en Astorga no habíamos construido un edificio similar cuando remodelamos nuestro ayuntamiento ya que terrenos, allá para la parte de Valdeviejas y Castrillo, tenemos más que de sobra y no he encontrado otra respuesta que el afán siempre comedido, sobrio y modesto para el gasto de nuestro anterior alcalde. También es verdad que el no tomar esa iniciativa a buen seguro le libró de un buen rapapolvo en la prensa del querido Cronista Oficial. Pero no se me iba de la cabeza la imagen: ¡lo bonito que nos hubiese quedado un ayuntamiento de 40 o 50 pisos entre los garbanzos de 'picopardal'!.

Realizamos la visita acompañados Makiko,  nuestra primera hospitalera japonesa en Astorga, que fue capaz de aprender español en el mes y medio que pasó en España haciendo el Camino de Santiago y que ha pedido el día libre en la empresa para atendernos.

Visitamos los jardines de Hama-rikyu  de tipo japonés con lagos, árboles moldeados por la mano del hombre, suelos de arena rastreada en dibujos y pequeñas edificaciones para la ceremonia del Té. Todo ello en medio de una zona de reciente construcción con edificios que no está claro si desafían al cielo sin más o a los mismísimos dioses. Tantos, tan juntos y tan altos parece la vuelta de los míticos titanes a la Tierra.

Desde el parque hemos cogido un barco turístico que nos ha llevado por toda la ribera del río Sumidagawa y tras 14 puentes y casi una hora de trayecto nos ha dejado en Asakusa, seguimos en el centro de la ciudad. Lo más tradicional del lugar se encuentra alrededor del gran templo de Sensoji que en su entrada tiene una enorme linterna oriental como símbolo. Desde la puerta sagrada de acceso al recinto hasta la entrada al templo se sucede una larga calle llena de puestos callejeros con todo tipo de productos. Somos españoles por lo que esta circunstancia hizo que a la entrada al templo como tal parecía que no íbamos a llegar nunca; una tienda, y otra, y otra, y otras… y todo bonito y curioso y…

A ambos lados de la calle, en la parte de atrás,existe un mercado cubierto y curiosas y muy recomendables tiendas de productos típicos japoneses nada turísticos. Ya cerca del templo, a su izquierda, hay una calle llena de establecimientos de comida tradicional de tan solo planta baja y un piso. El contraste con los primeros de la mañana era más que evidente; de nuevo la tradición y la modernidad conviviendo. En uno de ellos comimos unas tortillas muy singulares que nosotros mismos cocinábamos dado que la mesa era una plancha calentada con gas.

Apenas nos quedó tiempo para salir raudos para el hotel y recoger nuestras maletas ya preparadas.

[Img #6471]
El grupo de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago con los amigos japoneses.

Una reflexión
Estando las cosas como están en España produce sentimientos enfrentados el amor que tienen a su país, sus tradiciones y a su idioma (el inglés se utiliza pero como último recurso de conversación con el foráneo y no se avergüenzan por ello). 

Una anécdota 
En nuestras compras en un gran almacén pudimos comprobar como un joven dependiente, de no más de veinte años, pidió permiso a su superior (otra vez la jerarquía, el orden y la obediencia) para atendernos y realizar la venta, éste lo alentó de inmediato bajo su supervisión. Vendió, empaquetó y cobró y yo hacía tiempo que no veía a alguien tan feliz. Mucho más feliz que nervioso que de por sí era muchísimo.

Y una reflexión final
Asombra y da envidia la cantidad de gente joven que trabaja. A nosotros nos llama poderosamente la atención porque en nuestra Astorga ya casi nadie puede quedarse para hacerlo.

Creo que no podremos decir que somos un país moderno y avanzado mientras la mayoría de nuestros jóvenes estén en el paro o deban tener que buscarse trabajo fuera. No es bueno que se recorte en educación ni en sanidad pero tener más del 50% de paro juvenil simplemente es un suicidio social.

Permitirlo nos hace responsables ante generaciones futuras y un fracaso como generación presente.

¡¡¡¡Esto es todo amigos!!!!

[Img #6470]

Un maragato en Japón.

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