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Nicolás Pérez Hidalgo
4/02/2014

'Vender la burra'

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Con todos mis respetos para ese noble animal (el burro, Equus africanus asinus) que durante siglos ha sido utilizado como animal de carga y como cabalgadura y que con la mecanización agraria ha sufrido un descenso considerable en sus poblaciones. Que cada cual sustituya la palabra burra por lo que guste, que no ha de ser necesariamente un ser humano, aunque también puede serlo.

Hace ya algunos años que la Real Academia Española incorporó la expresión 'vender la burra' para referirse al acto de "tratar de convencerlo de algo con mucha labia, especialmente si es falso o poco creíble". Y en eso, en vender burras o motos llevan algunos empeñando horas y esfuerzos durante muchos años. Empeñados en hacernos ver cosas que no son ciertas o disimulando aquellos defectos que harían que se descubriera 'el pastel' y que no compráramos la burra que nos quieren vender. 

Los 'burreros y/o burreras' suelen dedicarse a vender las excelencias de cosas que no lo son o más bien son todo lo contrario, … ¡mediocres! Lo importante en esa venta es que sepan disimular los defectos del producto que se venden. Las formas de hacernos llegar las ventas también cambian y por ello los vendedores han adaptado su forma de venta a toda velocidad y aun más la forma de disimular los defectos de la burra.

Lo normal era que el 'vende burras' actuara de intermediario y no se vendiera a sí mismo sino a otros o a sus productos, pero en estos tiempos de escasez de todo, pero de abundancia de medios (para comunicarse), no duda un pelo en vender sus propias excelencias. Así surgen ahora, como setas en otoño, 'autovendedores' de sus 'méritos' culturales, científicos, políticos, sociales, periodísticos, …. con el único objetivo de crearse un 'capitalito' que les permita vivir del cuento (normalmente del cuento público) en los años venideros.

Tengan ustedes precaución cuando de repente se le presenten expertos, especialistas o personas de ¿reconocido? prestigio, en esto o aquello y pidan ver su currículo. Y sobre todo aprendan a leerlo (el currículo digo). No es fácil saber leer los currículos porque también los 'vende burras' saben manipularlos a beneficio propio. Sin embargo, ahora hay una poderosa herramienta para ver quién es quién en cualquier actividad, la santa red (Internet) o San Google, que nos permitirá obtener la información que nos quieren hurtar. Aunque analizarla ya dependerá de la capacidad de cada comprador.

Y si aún así nos 'la meten doblada' sean pacientes y esperen porque es posible que cuando se descuide y abra la boca (o actúe) podamos ver que  aquella burra brillante enseña su cojera o incompetencia.

En estos días han tocado a arrebato y los burreros(as) redoblan esfuerzos para seguir vendiéndonos 'una burra' ya demasiado vieja y que lleva demasiados años disimulando que no puede (o no sabe) dar un paso. Pero tengan cuidado y guarden prudencial distancia, porque aunque no anda, si puede cocear y no duden que cocea, a pesar de la apariencia.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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