Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 21/10/2017
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
El Solito Trovador
24/02/2014

El Infierno. Destierro

Canto Cuarto. Emilia Romagna
Bologna


[Img #7924]

Da igual estar acompañado por un Virgilio incondicional que guía al peregrino por las calles y los rincones de Bologna. Conocer gente que abre las puertas de tu casa, que te invitan a cenar, a dormir y a sentir. No importa que salga el sol y tiña de ternura las maravillas de las ciudades italianas. Dante recorre los infiernos. Sus círculos, sus regiones. Recorre esos infiernos que están dentro de él. Y quien ha recorrido como Dante los infiernos interiores, sabe, entiende e incluso acepta que el destierro es su sino. 

El destierro. Ser invitado a firmar con tus huellas los caminos que te alejan de donde tus pasos querrían detenerse. Cuando alguien es desterrado es directamente expulsado al infierno. Pero ¿es posible ser desterrado dentro del propio infierno? Sí. Sin duda. Dante ha de pasar varios círculos en su periplo, varias formas de infierno… y el florentino sabía de qué hablaba. Él mismo había sido desterrado de su amada ciudad natal. 

[Img #7923]
Hacía sol. Bologna no daba más de sí. El cielo azul era arañado por las dos torres que imponentes y chulas le gritaban al paraíso que el infierno estaba ahí abajo. A sus pies. ¡Y qué cierto! En una calle pequeña del barrio hebreo, en la que inevitablemente desembocaron mis pies. La Via dell’Inferno. Me detuve allí un rato antes de seguir, cargado, cansado, desterrado. Bologna, para mí, se acababa. Al menos por ahora. 

Tenía que asumir mi destierro si quería atravesar el infierno y encontrar la luz que, inevitablemente, debía aparecer después. Si seguía los pasos de Dante, el infierno me llevaría al purgatorio y el purgatorio al paraíso. Me dirigí a mi propia Laguna Estigia. La estación central de Bologna, donde unos días antes me esperaba Luigi para enseñarme la que sería la ciudad del Samhain. Aquella que me mostraría la más amarga cara del viaje. 

Pero en la oscuridad precisamente está la fuente del valor. Mirando a los ojos al miedo se le arrebata el poder y el entusiasmo brota de algún lugar secreto del alma. Y así fue. Todo camino empieza por un paso. Algunas de las grandes hazañas de la naturaleza surgen de algo tan pequeño como una semilla… y al paraíso solo podría llegar atravesando el infierno. Además el infierno era bello, y el arte, sin duda, es la más grande de las terapias que el ser humano fabrica para el alma. Bologna, Italia, la escenografía que el camino diseñaba para mi infierno interior estaban construidas con las inquietudes espirituales de artistas de épocas distintas. Por impulsos de creadores. Por la imaginación de los genios que habían pasado por allí.

[Img #7926]

Las lágrimas limpian y se encargan de sacar al exterior las emociones podridas. Los pasos mantienen viva y despierta a la fuerza interior. Y el arte se conecta directamente con los espíritus abiertos o inquietos. 

El propio frío del fuego del infierno, la indiferencia de su mirada, el vacío al que su reinado condena con desprecio al visitante y la impasibilidad insensible de su clima, que entra por los poros de la piel, como si de humedad se tratara, para infectar al alma con su pasividad, que se clava como vampíricos colmillos absorbiendo sin miramientos cualquier atisbo de esperanza, pues en el infierno no puede haber esperanza, fueron las adversidades necesarias para crecer. Para tomar aire y respirar. Para entender precisamente que tanto el infierno como el paraíso están dentro de cada uno. 

Lo asumí. Lo entendí  y me reí del propio infierno, incapaz de adueñarse por completo de la luz que aún quedaba dentro y de los destellos que desde casa, lejos del destierro, llegaban al andén de la estación central de Bologna. Comprendí que aún había que seguir viajando en dirección al paraíso y cogí un tren con destino a Padova.









Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress