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Oscar González García (*)
27/05/2014

¿Fin del bipartidismo?

En el transcurso de las horas que los medios han denominado de 'resaca electoral' las conclusiones más extendidas han sido dos: por una parte el supuesto fin del bipartidismo; por otra, la gran sorpresa de la irrupción de Podemos como nueva fuerza política.

 

Respecto a la primera premisa, me resulta apresurado dar por muerto a este sistema que –desde mi punto de vista– funcionó y fue necesario un tiempo pero que, corrupto y carente de la confianza de buena parte del electorado, parece estar recibiendo su castigo. Los partidos mayoritarios han recibido un duro correctivo plasmado en la pérdida de cinco millones de votos que, supuestamente, se han repartido otros grupos en los que el votante deposita sus esperanzas de cambio. Este ensañamiento no ha debido ser una sorpresa para algunos, como prueba que en días pasados el expresidente González abogara por un entendimiento entre PP y PSOE “si España lo necesitara”. Otros se han apresurado a publicar el peligro que supone para la estabilidad política un desmantelamiento del llamado bipartidismo, tratando de meternos el miedo en el cuerpo haciendo creer a la gente que el cambio es malo.

 

Tanto entusiasmo como miedo son fruto del calor del momento, pues no debemos olvidar que la participación en unas europeas suele ser mucho menor que en las nacionales y que el sistema electoral actual, es perfectamente capaz de hacer inútiles las cifras de los “pequeños” en un reparto de diputados por circunscripciones. Tampoco habrá que dejar de lado que ambos “grandes” pondrán sus maquinarias a funcionar de cara a arreglar esta situación en próximos comicios.

 

Pero digo yo: por más estabilidad que aporte,¿es necesario mantener un sistema caduco, sucio y que nos ha metido en una crisis que dura ya seis largos años y de la que no parece capaz de hacernos salir? ¿Tan extraño es que los electores persigan un cambio que pueda aportar algo de luz a la actual situación que nuestros dirigentes se empeñan en maquillar? ¿A nadie le resulta sospechoso que las cabezas pensantes de los partidos tradicionales se estén planteando una alianza aunque sea en un caso muy hipotético? Respecto a la última cuestión, mi abuelo tenía la respuesta: “cuando los lobos se ponen de acuerdo, los corderos deben echarse a temblar”.

 

La segunda conclusión tiene que ver con la aparición del televisivo Pablo Iglesias en la esfera política, quien parece haber aglutinado, cuatro años después, las aspiraciones del llamado movimiento 15-M. De pronto este chico “de coleta” se ha hecho con más de un millón de votos provocando que IU quiera aproximarse a él y que otros sujetos le hayan atacado burdamente aludiendo a que se compra la ropa en el Alcampo, cosa que en ciertos círculos debe ser un fenómeno muy extraño y que demuestra la separación entre “unos” y “otros”. Incluso adversarios políticos y su prensa afín se han apresurado a señalarle como el representante de Castro y Maduro en España, populista y demagogo convencido u otras cosas peores ya que, cuando el poder ve peligrar su situación siempre enarbola la bandera de que cualquier oposición por la izquierda está formada por comunistas peligrosos.

 

Mi opinión es que mucha gente de la que ha votado a Podemos ni siquiera ha leído su programa y, probablemente lo habrían pensado mejor de haberlo hecho. La formación incluye algunos preceptos bastante revolucionarios, de esos que “dan miedo”, pero la gente le ha dado su voto porque está cansada y porque el mensaje de acabar con los corruptos y hacer política del pueblo, ha calado hondo. De momento Iglesias ya ha ratificado que sus eurodiputados se autoimpondrán un sueldo de menos de 2000€ lo que resulta bastante popular en un país para el que los políticos son unos privilegiados lejanos a la realidad de los mortales. Veremos en que acaba la cosa; algunos ya han demostrado lo capaces que son de hacer mal las cosas, dejemos a los nuevos mostrarnos lo que pueden ofrecer mientras nos preguntamos sobre algo más cercano: ¿cómo se planteará nuestro panorama político municipal después de este estudio previo que suponen las europeas?

 

(*) Licenciado en Historia

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