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Oscar González García (*)
31/05/2014

¿Qué será será? Elecciones municipales en Astorga

Tras una reflexión anterior sobre las elecciones europeas, me ha dado por pensar en cuál será el panorama municipal futuro en Astorga interpretando los resultados, cosa que es, en cualquier caso, una simple hipótesis basada tan solo en mi opinión. Sabiendo que es un tremendo error dilucidar sobre los comicios europeos en clave municipal, no he podido resistirme ante la duda de si también la cita local del año próximo traerá consigo el famoso “castigo al bipartidismo” o no.

 

En primer lugar el panorama es completamente diferente, tanto en cuanto a participación de votantes como de votados. El índice de electores de las europeas fue de aproximadamente un 45%, mientras que las últimas municipales llevaron hasta las urnas al 72% de los astorganos. En lo que respecta a partidos, el domingo pasado apareció Podemos como tercera fuerza más votada con 339 votos, pero si hacemos una valoración municipal hay que recordar que, desde hace ya dos legislaturas, la tercera fuerza en Astorga es el PAL de Peyuca que en 2011 logró 1.292 votos y tres escaños. ¿Los votos recogidos por la formación de Pablo Iglesias provienen de los votantes del PAL, o estos se quedaron en casa? Es difícil saberlo, pero parece claro que no muchos fueron a IU, que ha sumado sobre 50 a los obtenidos en las últimas municipales.

 

Hablando del PAL, también se me ha ocurrido una comparación entre los Pablos, Peyuca e Iglesias, quienes, salvando las diferencias evidentes, guardan ciertos paralelismos. Me refiero a que el maragato también sorprendió a todos cuando, en 2007, irrumpió en un ayuntamiento dominado por el PSOE y PP, al que solo UPL se había podido asomar tímidamente, y más aún cuando en 2011 llegó a sumar un edil más. Además, a Peyuca como a Iglesias también se le ha colgado el cartel de populista debido a su fijación con satisfacer a las gentes que le asaltan por la calle denunciando el mal estado de las aceras, alcantarillas, y otros asuntos que a los políticos de alta alcurnia les parecen tan triviales. Nuestro Pablo, como Iglesias, es joven y se ha valido de los medios de comunicación y de su denuncia constante de los problemas en las redes sociales para ser conocido y apoyado y parece a priori el único capaz de bregar por el poder contra las dos principales franquicias. ¿Serán estas las herramientas políticas del futuro?

 

Una segunda lectura que me parece interesante es que entre Podemos e IU en las europeas han sumado 640 votos, lo cual, si se presentaran en coalición, les daría probablemente un escaño si obtuvieran el mismo número en las municipales. Sin embargo, aunque el equipo de IU lleva tiempo trabajando duro, se plantea el problema de que Podemos no está presente en Astorga, al menos de momento. Si el entusiasmo por la nueva formación empuja a posibles candidatos a enarbolar su bandera en nuestra localidad, ¿cuánta simpatía serían capaces de aglutinar?

 

Como siempre se ha dicho, “en las municipales se vota a las personas y no a los partidos”, lo que parece certificarse en una Astorga con alcaldes socialistas desde tiempos inmemoriales, pero que vota mayoritariamente al PP en todos los demás comicios. Los dos “grandes” han perdido alrededor de mil votos cada uno en la ciudad respecto a 2009, pero no me queda claro si habrá castigo a nivel local o si la gente seguirá apoyando a sus candidatos. Si las formaciones jóvenes existentes y visibles, como el PAL o IU, y otras aun no presentes (UPD o Podemos) o desparecidas, como la UPL, quisieran hacer frente a los poderosos en Astorga, no solo deben seguir esforzándose, sino que deberán contar con candidatos conocidos y reconocidos por la ciudadanía. Tal vez patearse las calles sea su arma más efectiva.

 

Su objetivo, puesto que la renovación política es necesaria y refrescante, no debe ser tan solo el voto joven y el desencantado, sino que también deben convencer a los votantes que en esta ocasión no han ido a apoyar al PSOE y al PP, de que las personas jóvenes y trabajadoras también merecen oportunidades que les dejen demostrar su valía. A mí personalmente, me gustaría verles avanzar a todos con un objetivo común, alejados de las confrontaciones y rivalidades a las que nos tienen acostumbrados los “veteranos”.

 

Tenemos un año por delante y el panorama político de una ciudad necesitada de cambios puede ser interesantísimo y esperanzador, si aparecen nuevas opciones y candidatos en las que ya hay, o bien aburrido y estancado. Hagámoslo ameno, pero pensando en Astorga.

 

(*) Licenciado en Historia

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