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Oscar González García
26/06/2014

Democracia contra dedocracia

A principios del mes de mayo los astorganos supimos por la prensa de la intención del Ayuntamiento de ampliar el horario del Museo del Chocolate y del Museo Romano, para lo cual se contrataría a “tres personas a tiempo parcial” durante seis meses gracias a una subvención concedida por la Junta de Castilla y León. La propuesta, en principio, parece más que positiva, si no fuera por el hecho de que la publicidad inicial se tornó en oscurantismo en cuanto comenzó el proceso de selección para los mencionados trabajos.

 

En el mismo mes de mayo, como consecuencia de la rumorología generada sobre cómo se consiguen estos puestos, tanto el grupo de IU Astorga como el PAL presentaron, los primeros en prensa y solicitud al municipio y los segundos en pleno, sendas propuestas para que los procesos de empleo público fueran más transparentes. IU propuso la creación de bolsas de empleo públicas y permanentes, de corrección periódica y continuada, que determinaran los criterios de selección de forma clara, transparente y accesible para todo aquel que las quisiera comprobar. El PAL por su parte, propuso el anuncio en prensa de procesos selectivos para estas plazas, especificándose las titulaciones necesarias requeridas para ocuparlas y la categoría en que posibles demandantes tuvieran que darse de alta en los servicios de empleo para ser llamados a un proceso de selección. Ambas soluciones parecían en principio buenas.

 

La propuesta de IU, como siempre, no recibió respuesta alguna, mientras que la del PAL, presentada como ya dije en pleno, concretamente en el último de mayo (uno de esos en los que se suele decir que no se trata nada importante), fue aparcada con un escueto: “lo tendremos en cuenta”. A pesar de la indiferencia, Pablo Peyuca ya ha anunciado que volverá a pasar su solicitud a la reunión municipal que se ha de celebrar esta semana; veremos cómo se aborda el asunto…

 

El caso es que los puestos mencionados para turismo, a los que se han sumado otros en cultura, ya han sido cubiertos, sin que gente que pudo estar interesada en ellos haya sido siquiera consultada para tener una posible entrevista y recibiendo pobres excusas en las oficinas de empleo cuando han acudido a interesarse. Lo que el concejal o concejales encargados del asunto parecen olvidar es que esto que llamamos ciudad, es en muchos casos un pueblo y todo se acaba sabiendo. La gente que no es llamada termina conociendo el por qué, y es una conclusión popular la de que desde hace años, muchos de estos puestos se cubren por dedocracia.

 

Podrán defenderse los aludidos diciendo que todo es mentira pero entonces, ¿por qué rechazan propuestas destinadas a resolver estos asuntos de una forma transparente evitando cualquier tipo de sospecha? ¿Qué interés tienen los concejales en que la oscuridad y la rumorología reinen en los asuntos municipales? ¿No se dan cuenta de que la gente no es tonta y sabe perfectamente quién acaba ocupando los puestos que ofrecen?

 

La respuesta es muy sencilla y, por desgracia, aplicable mucho más allá de las murallas de nuestra benemérita ciudad. Con dedocracia han conseguido los partidos en este país crear sus redes clientelares que, a la larga, los afianzan en sus puestos. Coloco a un amiguete aquí y seguro que él y su familia me votarán en las próximas elecciones; mando a mi pariente allá y me aseguro que alguien me deba un favor, y así sucesivamente.

 

En unos tiempos que parecen de despertar de una ciudadanía que quiere más participación y más transparencia y explicaciones en todo, quiero creer que estas prácticas que me decido a denunciar, pasarán factura a nuestros gobernantes, municipales, autonómicos y nacionales, en futuros comicios. La democracia no debe ser tan solo dar plenitud de poderes a unos representantes cada cuatro años; la democracia es protesta, participación y condena de lo que está mal; es igualdad de oportunidades y ausencia de dedos mágicos que colocan a gente aquí y allá; es escuchar y discutir las propuestas de los demás y no ignorarlas por sistema solo por el hecho de provenir del contrincante. Ya no nos creemos más eso de “lo tendremos en cuenta”: esto debería terminar.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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