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Óscar González
10/07/2014

Ilógico y normal

Al final hemos permitido la creación de un mundo en el que lo ilógico parece normal y lo lógico parece anormal.

 

Llega la temporada de verano; un conocido nos cuenta que ha conseguido un trabajo, por aquello del turismo y tal, y que va a cobrar 600€ (al mes) por doce horas de faena (más otros 100 que le van a dar en un sobre). La oferta es ilógica pero la reacción que tenemos es: ¡Bien tío! ¡Enhorabuena! ¡Cómo me alegro por ti! Alguien incluso le dirá que debería dar gracias… Han conseguido que nos parezca normal, cuando lo lógico ante esa oferta sería que nuestro amigo la rechazara, más teniendo en cuenta que tal vez es licenciado en Psicología y habla dos o tres idiomas. Lo del 'extra' también nos parece lógico, lava el empresario y defrauda el trabajador, pero son cosas normales en el país de los sobres…

 

En esta España aceptamos por democracia lo que en realidad es partidocracia. En ella, nos dan la posibilidad de votar a una lista cerrada cada cuatro años, dando carta blanca a quienes la componen para hacer y deshacer a su antojo sin volver a preguntar hasta la siguiente cita electoral. No hay mínimos para estar en el elenco de elegibles: puedes ser un perfecto ignorante con antecedentes penales, si tu partido te elige y alguien vota a tu cabeza de lista te elige a ti también. Es ilógico, pero lo vemos normal. La cara visible del partido es la que nos atrae bajo unas siglas con luz hipnotizadora como si fuéramos polillas, pero al resto de miembros de la lista apenas los conocemos. Nos da igual, no nos hacemos preguntas, estamos en democracia y somos de estos o de aquellos “de toda la vida”… Desde que depositamos nuestra papeleta dejamos de decidir y de tener a nadie interesado en nuestras inquietudes. Pasamos al tiempo en que aquellos a quienes hemos dado la responsabilidad de los destinos de todos empiezan a solucionar los de ellos mismos: un plan de pensiones en una SICAV, un puestito en un consejo de administración de alguna compañía energética…

 

El bipartidismo no es nada nuevo, en el último tercio del siglo XIX, los partidos de Cánovas y Sagasta se turnaban en el poder decidiendo de antemano cuántos escaños iba a ocupar cada uno tras cada elección. Aquel sistema es conocido como Restauración, y duró más de 50 años… Llevamos 35…

 

Tanto a nivel nacional como municipal aceptamos mantenernos apartados de la política y opinar poco, no vaya a ser que nos oiga alguien y pueda perjudicar nuestros negocios, amistades o intereses. Los de arriba se aprovechan de esto, de nuestro miedo, mientras ellos parecen haberlo perdido por completo. No nos atrevemos a inmiscuirnos, por si acaso nos sacan algún trapo sucio y nuestra reputación se va “al garete”; mientras tanto asistimos impasibles al testimonio asombrado del alcalde de Brunete quien, acusado de intentar comprar a un miembro de otro partido para tener mayoría en su ayuntamiento, luce en los medios cual victima convencido de su actitud es normal, aunque ilógica, y no dimite. Les hemos acostumbrado a que esto sea así…

 

Parece perfectamente plausible que un señor, por pertenecer a una determinada familia y nacer en un lugar, orden y con un sexo específico, se convierta en rey de un país sin que nadie pueda decir “esta boca es mía”. Es más, si te manifiestas en contra de algo tan ilógico serás un antidemócrata, enemigo del consenso y, seguramente, un perroflauta. Ilógico y, sin embargo, perfectamente normal.

 

ILÓGICO me parece demonizar a un profesor de Ciencias Políticas que ha logrado atraer el voto de más de un millón de españoles, pero esto es NORMAL en el país en que la opinión de Bertín Osborne, un señor que se sigue ganando la vida haciendo chistes de 'mariquitas', resulta relevante en cuestiones de política internacional…

 

Ilógico es que nos digan que el concepto de 'renta básica' es pura demagogia y algo imposible de poner en práctica mientras se pagan ayudas millonarias a la banca especuladora; anormal es que no se pueda tener un parque de bomberos para toda una comarca mientras se derrochan miles de euros en primar o subvencionar a equipos de fútbol; injusto es que alguien que pierde su casa y protesta sea llamado violento y antisistema…

 

Todo esto es ILÓGICO; pero a pesar de ello seguimos sentados y votando a los mismos, lo cual además de no ser NORMAL, es increíble.

Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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