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Redacción
3/08/2014

Sendo y la sed en el Camino

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San Justo de la Vega recibe desde este sábado al caminante hacia Compostela ofreciéndole una fuente donde no solo calmará la sed de agua, sino también la de conocimiento. Junto a una antigua fuente del pueblo recuperada, el viajero encuentra a un peregrino de bronce sediento en actitud de descanso que acaba de descender del crucero, una vez pasados los páramos de León. Este nuevo habitante del Camino de Santiago es obra de otro incansable viajero de la vida, el escultor Rosendo García, 'Sendo', quien cada día desde los grandes ventanales de su taller observa los pasos de quienes se dirigen a la tumba del apóstol. 

 

Sendo descubrió su última escultura rodeado de su gente y su pueblo. Este complejo escultural se llama ‘Sitio’, que significa ‘Tengo sed’, con todas las connotaciones que ello conlleva: “sed de conocimiento, de ampliar la mirada, de querer saber más de otras culturas, sed de relación, de meditación, sed de encontrarse con las gentes y consigo mismo, sed de encontrar el mensaje de su vida; ‘tengo sed’ fue además la quinta palabra que dijo Jesucristo en la cruz que es la intención que lleva el peregrino cuando hace el Camino de Santiago”, explicó el escultor.

 

La escultura invitará al caminante a reparar fuerzas acompañándole en el beber. Gracias a una operación hidráulica, al mismo tiempo que sale el agua de la fuente, lo hace por la calabaza del peregrino, así que quien llega se va a identificar fácilmente con éste que viste como él, botas fuertes, pantalón corto, camisa y chaleco y una mochila con esterilla y los atributos clásicos del peregrino jacobeo, y como él y con él bebe cuando la sed acucia.

 

Cuando el caminante vuelva a colocarse la mochila sobre la espalda, el peregrino de Sendo, que no sabe beber sin compañía, se quedará solo, sin despegar los labios, en su 'sitio', avisándole de que unos kilómetros más adelante, en otra entrada, en este caso en la de Astorga, se va a topar con otro caminante del mismo autor que, antes de que se detenga en el albergue público a reparar sus fuerzas físicas, le preguntará: 'Quo vadis'. De esta manera Sendo ha 'escrito' en el útimo tramo de esta etapa jacobea una suerte de libro inconcluso, donde el viajero encontrará pistas para saciar las preguntas de la hondura del Camino.

 

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