Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 17/10/2017
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Miguel García Bañales
13/10/2014

Esos mitos de la Guerra Civil (I)

En las tertulias televisivas suelen aparecer una serie de afirmaciones, que no solo faltan a la verdad, sino que a base de reiterar, y reiterar,  se convierten en verdades.
 
Que el primer gobierno de la República no tenía legitimidad
En las elecciones municipales de 1931 ganarán los monárquicos, pero en las grandes ciudades la mayoría será republicana. El Rey, a la vista de los resultados, sabiendo que, excepto en las ciudades, el resto del voto es cautivo, debido al caciquismo cosustancial en la época, decide marcharse. El objetivo es evitar el conflicto civil: este es el que se dice, pero lo encubierto es volver. 
 
Al marcharse deja el país en una tremenda encrucijada, difícil de solucionar: España se queda sin régimen. Las soluciones podían ser: nombrar un nuevo rey, como Amadeo de Saboya, seguir con la dictadura o nombrar un gobierno provisional hasta efectuar unas elecciones legislativas. Esta última se estima como la mejor solución. El dilema es de qué carácter político, de continuismo o nuevo, es decir republicano. Como el pueblo clama por la República y parte del Ejército está por cambiar de régimen, lo cual provoca pavor en el gobierno saliente, éste pedirá la entrada de un gobierno provisional republicano urgentemente para hacer la entrega de los poderes. Esto lo confirma Azaña en el año 36, cuando Portela, el primer ministro saliente, le pide que entren, también urgentemente, en el Gobierno y recuerda como, a pesar de que no querían esa premura, puesto que no era conveniente, ya les había pasado en 1931.
 
Como se critica esta solución en algún foro y no se admite como legal: la legalidad de la República se ratifica en las elecciones legislativas de junio de 1931, en las que el pueblo vota mayoritariamente la solución republicana.
 
El pueblo buscará en la República lo que el artículo 1 de nuestra Constitución de 1977 dice, es decir un estado social y democrático de derecho que garantice la libertad, la igualdad y la justicia. En resumen, lo que se aspiraba es lo que tenemos hoy, el derecho a la sanidad, a la educación,…Cuando esto se satisface la conflictividad y la agitación social desaparece: no sé porqué cuesta tanto entender esto, aún hoy. Si aquella monarquía hubiera saciado las legítimas aspiraciones, seguramente hubiera sobrevivido y se hubiera evitado la Guerra.
 
Como dice Miguel de Lira en esa preciosa habanera: la República "fue como un sueño, fue como un sueño, que nunca existió". 
 
Que Azaña depuraba el Ejército
Cuando Azaña entra como ministro en el Ministerio de la Guerra, en 1931, le acusarán de rodearse de unos asesores militares republicanos tendenciosos, le llamarán el 'gabinete negro', pero Azaña, también, mantendrá a los dos cargos más importantes del gobierno anterior, es decir al subsecretario y al jefe del Estado Mayor Central: seguramente, buscando, inteligentemente, un contrapeso, que podíamos llamar 'político militar'. De estos dos últimos, uno será el general Goded, fascista, sublevado en Barcelona y fusilado en 1936. Azaña trata de modernizar y democratizar el Ejército, siguiendo el modelo francés, que conoce bien. Esto conlleva la disolución de unidades, reducción de oficiales, pérdida de poder de los capitanes generales y otras cosas, que no gustan en general en los cuarteles, además de quitarle a los generales el 'mangoneo' del Ministerio, ya que allí solo manda él.
 
Se crea el nuevo juramento de defender la República, antes se defendía la Monarquía, y, paralelamente, se permite a los militares, que lo quieran, retirarse con el sueldo entero, voluntariamente. Con esto se pretende que aquel, que no se sienta cómodo con la República, pueda apartarse, si lo cree conveniente. Todos los que quedan, la mayoría de los que se  sublevan, habían jurado defender la República. 
 
Como la República llega pacíficamente, es decir no procede de un movimiento revolucionario, quedarán prácticamente intactos el Poder Judicial y las Fuerzas de Seguridad del Estado, Ejército, Policía y Guardia Civil, ya que la Guardia de Asalto será de nueva creación; es decir, quedan intactos todos los que lucharon contra la República, antes del advenimiento de ella: de ahí saldrán los más importantes conspiradores. Los que sí se irán 'depurando' son todos aquellos que actuarán en contra de la República, especialmente aplicando la Ley de Defensa de la República y como continuación del Estatuto del Gobierno Provisional, que era lo que se aplicaba hasta su entrada en vigor.
 
El golpe de Sanjurjo fracasó
El golpe fracasó pero no fracasaron sus efectos. Ya en la segunda mitad de 1931 y, sucesivamente, habrá dos intentos por parte de los generales monárquicos Barrera y Orgaz. A finales de diciembre sale Lerroux, derecha republicana, del Gobierno, y esto tendrá consecuencias, fundamentalmente, en el Parlamento y en los Ayuntamientos: tendrá mucha trascendencia aquí en Astorga, ya que los concejales pertenecientes a su partido empezarán a actuar de otra manera.
 
Siguen los escarceos militares y su culminación llegará a finales de junio de 1932 en Madrid donde tres generales pronunciaron unos discursos en contra de la política militar aplicada y del Estatuto de Cataluña, por lo que serán cesados: uno de ellos era Goded. Ya empieza la preparación del golpe, en el que intervienen dos generales, en principio se prevé para finales de julio, pero se suspenderá: debió de ser una maniobra para enmascarar el golpe definitivo o, simplemente, se suspendieron al conocer la preparación del de Sanjurjo. También, a finales de julio, el periódico El Socialista injuria gravemente a los militares y se crea un conflicto jurídico, si se les debe juzgar civil o militarmente, lo que produce un gran malestar en los cuarteles que querían una solución inmediata: el 10 de agosto el Gobierno lo resuelve dando a la jurisdicción militar esta competencia.
 
Este día Sanjurjo se subleva en Sevilla, bajo la tutela de March, millonario mallorquín e íntimo amigo de Sanjurjo, también de Franco, comprometiéndose March a cubrirle económicamente en el caso de que el golpe fracase. Sanjurjo, que había mantenido leal a la Guardia Civil a la entrada de la República, había sido cesado como jefe de la misma por la resolución con muertes de los sucesos de Arnedo, que, por cierto, estos conatos de revolución anarquista dirán de que estaban financiados, también, por March.
 
La filosofía es levantar la Capitanía de Sevilla y simultáneamente tomar el Ministerio de la Guerra: la pretensión que le sigan el resto de las Capitanías. Por eso, en el resto de España, estaban expectantes para sumarse al golpe, en particular aquí en Astorga se acusará  veladamente que estaban dirigidos por el comandante Chinchilla.
 
Los motivos aparentes de la sublevación será la oposición a la ley de Reforma Agraria, cuyos objetivos eran paliar el paro agrario, imponer la jornada de ocho horas en el campo y hacer productivas las fincas no trabajadas, lo cual podía llevar a la expropiación, y, fundamentalmente, el Estatuto de Cataluña. Los que subyacen serán la reforma militar, la aplicación del estado laico y el regreso de la Monarquía. Este último, como no se ve por la parte militar muy seguro, no se fiaban de Sanjurjo en este tema, hará que no se siga con la intensidad que se esperaba. No iban muy descaminados pues parece ser que se le ofrece la dirección del Gobierno a Lerroux, así se manifiesta el coronel Martín Alonso, aunque no parece muy creíble por los antecedentes monárquicos de este.
 
Lo que sí parece ser, que es seguro, es que intentan implicar a Lerroux. En este período aparecen tres figuras muy importantes para el sostenimiento de la República: Lerroux por la derecha, Niceto Alcalá Zamora por el centro y Azaña por la izquierda. Para desarbolarla será preciso eliminar de la esfera política el consenso republicano e ir dejando fuera a estos tres personajes, lo que conllevará la separación, primero de Lerroux, después de Azaña y más tarde de Niceto. Lo que sí parece que demuestra esta implicación de Lerroux será la rápida amnistía de los participantes en el Golpe de Sanjurjo, su reingreso en el Ejército e incluso la devolución de los haberes no percibidos de los afectados, además se devolverán las fincas expropiadas a los civiles sublevados: esto se pactará en el programa de coalición de la derecha que se presenta a las elecciones, las cuales ganarán.
 
¿Cuales fueron sus efectos? En principio el gobierno republicano aprobará tanto la Ley de Reforma Agraria como el Estatuto de Cataluña, pero a partir de ese momento aparecen dos grandes preocupaciones en la izquierda republicana: la primera que hay un Ejército vigilante y la segunda que van muy rápido en el reformismo del Estado. Carrillo en sus memorias reconocerá que quisieron subir las escaleras de golpe, cuando tenían que haberlas subido peldaño a peldaño.
 
Dentro de la izquierda republicana se produce el debate: se pide la disolución del Ejército y a Azaña se le plantea (incluso desde otros sectores) apartar a los socialistas del Gobierno, son lo que más revindican la reforma social, pero no lo hará, es más los mantendrá junto a él para garantizar las mejoras sociales que se habían alcanzado. A pesar de esto aprobarán la Ley de Congregaciones Religiosas, junto a la derecha republicana, que definirá ya las relaciones Iglesia-Estado, en junio de 1933.
 
Astorga Redacción. Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo
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