Periódico digital de Astorga, Teleno, Tuerto y Órbigo 25/09/2017
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José Cabañas (*)
20/10/2014

Un extraño episodio electoral en la campaña de febrero de 1936

Satisfacía al inicio de 1932 el doctor leonés Pedro García de Hoyos (“del Hospital Saint Antoine de París, decían sus anuncios”) la multa que le había sido impuesta por el gobernador por las protestas y los disturbios protagonizados en el Cinema Azul de León, cuando en él se había proyectado la película de la promesa del Presidente de la República (se trataba del noticiario de Fox Movietone El amanecer de una Nueva Era en España, 1931, recuperado en el año 2009 después de permanecer oculto durante 73 años en una casa de Priego –Córdoba-; su proyección provocó también otros alborotos, como el habido el 28 de diciembre del mismo año en el Teatro Olimpia de Almería), después de obtener su importe de la suscripción realizada para tal fin y en la que participaron 150 correligionarios. El doctor García de Hoyos, que había sido militante maurista y presidente de la Juventud Monárquica Leonesa, será (con el también médico Fernando González Vélez, titular de Santa Marina del Rey y director de su Dispensario de Higiene) fundador de Falange en León, y los dos participarían aquel mismo año en la salida el 28 de mayo del semanario leonés derechista y de combate Anti (marxista, masónico, separatista), por cuyo segundo número fue su director procesado, y multado por el séptimo por el Ministerio de Gobernación con la abultada cantidad de 5.000 pesetas. La publicación sería una de las de derechas suspendida con motivo de la sanjurjada el 10 de agosto de 1932, y encarcelados su administrador, García de Hoyos, y el director, Antonio Eguiagaray Senarega (que dirigirá en 1933 Siembra, rotativo bisemanal católico). Ambos, junto con el abogado Carlos Álvarez Cadórniga, serán de los primeros “camisas viejas” en abrazar en León el falangismo.

 

Después de la asonada de Sanjurjo se encarcelaba en León, el 23 de agosto, al abogado Álvarez Cadórniga (se le libera el 26, fecha en que se le toma declaración y se registra la casa al letrado Francisco Roa de la Vega) y a los responsables de Anti, el doctor García de Hoyos (hasta el 16 de septiembre) y Antonio Eguiagaray Senarega (liberado el 31 de octubre, después de 65 días de prisión), a los cuales se vuelve a incomunicar el 2 de septiembre por la noche debido a las nuevas declaraciones que realizan.

 

En 1935, en pleno bienio reformista, Antonio Eguiagaray Senarega, abogado y activo propagandista católico-agrario (esposo de la “señorita” Francisca Bohigas Gavilanes, Inspectora provincial de Primera Enseñanza, diputada por Acción Popular-Acción Agraria Leonesa en 1933, y que llegaría a ser represaliada por el franquismo con su traslado a Sevilla) se halla al frente de la Delegación provincial de Trabajo, cuando según nota publicada el 12 de junio, “obreros de la construcción en paro venían denunciando el abuso de numerosos patronos del ramo, que pagan a los trabajadores forasteros salarios por debajo de los establecidos en las Bases de Trabajo, lo que impide obtener ocupación a los de la localidad”. Inspeccionadas las obras el sábado, a la hora del cobro de los jornales, se comprobó que así sucedía en abundantes casos, sancionando a los patronos infractores, algunos de los cuales parecen dispuestos a tomar represalias despidiendo a parte de sus asalariados, y se les conmina desde aquella Delegación a que no lo hagan, “o de hacerlo se les aplicará con todo rigor el peso de la Ley”.

 

Con tales antecedentes, muy curioso (y llamativo, por lo inesperado, y más en tales páginas) resulta el recuadro que a modo de aviso de una publicación y de su índice incluye el 5 de febrero de 1936 –en el apogeo de la campaña electoral- el diario republicano y socialista leonés La Democracia en la tercera página, que señala: “Próximamente. ¡Sensacional folleto! Por Antonio Eguiagaray Senarega, católico, apostólico y romano. Contiene: La historia de un partido político. Así son esos católicos extraños. ‘Hay algo en Dinamarca que huele a podrido’. Lo intolerable. Dos interesantes cartas del señor Gil Robles. Otra vez los fariseos y los mercaderes. Un obispado del que no solo salen pastorales. También en León su pequeño asunto Nombela, su straperlo de vía estrecha, tercamente defendido por un significado diputado de derechas. ¡Dios lo quiere! ¡La Iglesia lo necesita! Gentes de derechas: antes de votar proceded contra esta vergüenza. A todos interesa la lectura de este interesante Folleto, en donde la verdad destroza a girones el baluarte de los hipócritas y las bambalinas de la farsa”. El autor, abogado y todavía delegado provincial de Trabajo, era –como se dijo- esposo de “la señorita Bohigas”, exdiputada por la CEDA de quien en fechas anteriores a la elaboración de la lista de candidatos de esta formación para los comicios de febrero se dice que “suena para ella” (aunque al final fue relegada y no se la incluyó esta vez), y de ella dirá La Democracia el 1 de junio que “por dejar en suelta la expresión de su espíritu adverso a toda tiranía en su tierra catalana, viose perseguida por la dictadura primoriverista, que la castigó trasladándola al solar leonés, y ahora se va del partido cedista, según dice en carta pública, por las divergencias surgidas entre los elementos dirigentes de la CEDA en la provincia de León durante tres años y apoyadas ahora en determinado sentido por el jefe de la formación”.

 

La “señorita Bohigas” daba a luz una niña el día 9 de junio. Había sonado también su apoyo a la lista electoral centrista, anatemizada por el obispo de Astorga como de revolucionarios y masones por el obstáculo que oponía a la de derechas (y tal vez votada por la exparlamentaria), y desde la convocatoria de las elecciones de febrero hasta la sublevación de julio, se habría vinculado al Bloque Nacional de Calvo Sotelo (más radical que la CEDA), “captada por los directivos del conglomerado monárquico”, según las memorias de Gil Robles, aunque, según otras fuentes, trabajó entonces en León a favor de Portela Valladares y su opción centrista, haciendo campaña con el general Toribio Martínez Cabrera, lo que no sería obstáculo para que acompañara en un mitin electoral en Sahagún al sacerdote Pedro Martínez Juárez, beneficiado de la catedral de Astorga, exparlamentario como ella por la CEDA, y candidato electo de nuevo por la misma formación, tal como afirman otros.

 

Todo lo anterior pudo haber tenido relación con el folleto que publicita su marido (y lo explicaría), y ello y que fuera relegada cuando el 23 de mayo de 1936  se reorganiza Acción Femenina Leonesa (de la que había sido alma mater) por un comité político de varones surgido de la asamblea extraordinaria de Acción Agraria Leonesa pudiera hacer entendible además la represión que ella misma sufrirá unos años después. Alguna luz sobre aquel oscuro y extraño asunto haría sin duda hallar hoy tanto el folleto que de tal modo se anunciaba como la aludida carta pública de la exdiputada derechista.

 

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(*) Del libro “LOS PROLEGÓMENOS DE LA TRAGEDIA” (Historia menuda y minuciosa de las gentes de las Tierras Bañezanas – Valduerna, Valdería, vegas del Tuerto y el Jamuz, La Cabrera, el Páramo y la Ribera del Órbigo- y de otras localidades provinciales -León y Astorga- de 1808 a 1936), recientemente publicado en Ediciones del Lobo Sapiens) por José Cabañas González.

 
 
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